Dos filósofos inteligentes a los que ZP no leyó, por Jorge Garrido.
Francamente, no sé qué se puede añadir a las críticas realizadas estos días a los últimos disparates anticatólicos promovidos por la izquierda española, al menos no sé de alguno que no se haya dicho ya. Se habla de quitar los crucifijos de todas las escuelas (incluídas las religiosas, porque el documento aprobado por el Congreso no hace distingos), y ayer viernes Nafarroa Bai propuso que en Navarra se retiraran también los crucifijos ¡¡¡de los cementerios!!! Sí, sí, de los cementerios nada menos. Dicen que a fin de cuentas se trata de lugares públicos…
En fin, casi mejor les dejo con las reflexiones de dos personas -uno fallecido hace más de 70 años y otro afortunadamente muy vivo- que no destacan por su especial religiosidad (el segundo de hecho es un ateo declarado), pero que al menos han demostrado tener neuronas. Esa materia gris de la que andan tan escasamente dotados los “progres” españoles, especialmente nuestro inefable Presidente ZP.
Miguel de Unamuno, a propósito de los crucifijos en las escuelas:
“La presencia del Crucifijo en las escuelas no ofende a ningún sentimiento ni aún al de los racionalistas y ateos; y el quitarlo ofende al sentimiento popular hasta el de los que carecen de creencias confesionales. ¿Qué se va a poner donde estaba el tradicional Cristo agonizante? ¿Una hoz y un martillo? ¿Un compás y una escuadra? O ¿qué otro emblema confesional? Porque hay que decirlo claro y de ello tendremos que ocuparnos: la campaña es de origen confesional. Claro que de confesión anticatólica y anticristiana. Porque lo de la neutralidad es una engañifa”.
Gustavo Bueno (obtenido del blog del Foro Social Manuel Mateo: http://forosocialmanuelmateo.blogspot.com/2008/12/una-luz-de-sensatez-entre-la.html):
El filósofo sostiene que “en España se ha generado un conflicto inducido por el poder”
El filósofo Gustavo Bueno, que se declara ateo, afirma que “es absurdo retirar los crucifijos”. “El crucifijo -afirma uno de los más reputados pensadores españoles- es un símbolo histórico, teológico y artístico que forma parte de nuestra cultura. Quitar el crucifijo es quitarse el vestido. Los que lo defienden son unos indoctos. El que haya leído no a Santo Tomás sino a Hegel, sabe que el crucifijo no se puede quitar”. Son declaraciones que ha hecho al programa Frente a Frente de Popular TV.
El líder de la escuela del materialismo filosófico ha sostenido también que “la Iglesia católica es la que ha salvado la razón en la historia de Europa. Frente al islam, que en realidad es una herejía del cristianismo, una herejía arriana, y frente al gnosticismo, la Iglesia mantuvo los criterios de la filosofía griega que incorporó a la teología dogmática”. Bueno además ha asegurado que se han invertido los términos: “la gente dice que no cree en la Iglesia pero que sí cree en Dios. Cuando en realidad es al revés. Creer en Dios es algo metafísico, la Iglesia es algo histórico. Hay que estar en la realidad y saber lo que ha significado la Iglesia en la historia”.
En España el poder ha inducido un conflicto entre la izquierda y la derecha, según Gustavo Bueno. “La oposición entre la izquierda y la derecha es anterior al siglo XIX. No hay tal distinción en sentido político. La derecha se hizo socialista hace mucho tiempo. Se orientó a la cuestión social desde Maura y luego siguió haciéndolo en tiempos de Primo de Rivera y de Franco. La izquierda se ha quedado sin programa”. “Desde la transición y la Constitución -ha sostenido el filósofo- se había superado la distinción entre la izquierda y la derecha. Pero desde la segunda victoria de Aznar, cuando la izquierda empieza a temer que no va a volver a gobernar, reinventa el mito de la derecha y la izquierda, de las dos Españas de Machado. Es en realidad un mecanismo electoral para identificar al PP con Franco. Es un conflicto inducido desde el poder aprovechándose de la incultura de la gente que cada vez lee menos”.


















Los Gobiernos socialistas de Felipe González dejaron a España en una situación agónica. El paro, el déficit público, la caída del PIB, etc., habían dejado a España al borde del K.O.. Y todo ello en un marco internacional en el que los países de nuestro entorno hacían grandes progresos, con lo que el diferencial con España se hacía aún mayor. Los socialistas no tenían soluciones a los problemas de la sociedad española, no sabían qué hacer: ellos eran el problema.
Pero el pueblo español logró romper con el “régimen” socialista, que pretendía perpetuarse en el poder
al modo del PRI mejicano. En un periodo de tiempo increíble
se dio la vuelta a la situación, recortando de forma espectacular el diferencial económico con nuestros socios europeos. Se puso en marcha la locomotora parada y se alcanzó una velocidad de crucero más que respetable. De cada tres puestos de trabajo que se creaban en Europa, dos eran españoles. El paro dejó de ser el mal endémico de la sociedad española, porque el mal endémico era el socialismo incapaz; millones de emigrantes vinieron a España. Y en ocho años a España no la conocía “ni la madre que la parió”. Con desajustes, con errores, con un gesto altivo de Aznar que ofendía a la vista, y a él le creaba una imagen un tanto ridícula por pedante
Por accidente -El 11 M- Zapatero llegó al Poder. Y esta vez no estaban dispuestos a consentir que la normalidad democrática de la alternancia siguiera su curso. Pasó lo que dice el articulista. Y la maquinaria de agitación y propaganda de PSOE y sus terminales mediáticas (¿o es el PSOE la terminal política de los grupos de presión mediática) diseñaron una estrategia de acoso y derribo de todos los valores y principios que a su juicio pudieran en un futuro provocar la alternancia política. La estrategia va mucho más allá del linchamiento del PP. Hay que dinamitar todos los valores y principios de la sociedad que puedan oponerse al rodillo de la secta: España como nación; la Iglesia Católica; la Familia natural, la educación, el derecho fundamental a la vida (aborto y eutanasia); el Ejército, etc. Y al mismo tiempo negar todo ello: Negar el proyecto antidemocrtático en marcha. El PSOE en estado puro. Y, ojo, que se empiezan a producir sucesos muy alarmantes. La historia de cada uno es la historia de cada uno. Hay gente capaz de todo; eso sí, tirando la piedra y escondiendo la mano. A un periodista que dejó el PAIS y hacía crítica del “régimen” de Zapatero le acaban de mandar al hospital, con varias costillas rotas y un encharcamiento pulmonar, después de que una de las televisiones de la secta lo pusiera a caldo (eso sí con “humor”).
Por lo tanto,la retirada del Crucifijo de las escuelas es una más de las escaramuzas en la estrategia general de aniquilamiento de cuanto el “régimen” socialista considera necesario destruir.
Excelente el análisis de Gustavo Bueno.
Acierta de lleno cuando explica que la dialéctica derecha-izquierda se reproduce a partir de la victoria electoral de Aznar en el 2000. Sin embargo, el muy iluso de Aznar se creyó entonces lo contrario, cuando declaró, en el calor de la victoria, aquella tontería de que “hoy ha terminado la guerra civil”, pues iba a suceder justo lo contrario: en ese momento volvía a reproducirse -propagandísticamente hablando- la guerra civil, pues el progrerío comprendió que era, no sólo el mejor, sino el último recurso que tenían para demonizar al pepé. Lo malo es que lo hemos acabado pagando todos los demás.