Albiñana y la Falange, por Restituto.
No entra en nuestro propósito el realizar una profunda irrupción en la turbulenta biografía de José María Albiñana Sanz (nacido en Enguera el 13 de octubre de 1883 y asesinado en la famosa matanza de la Cárcel Modelo de Madrid, el 23 de Agosto de 1936, tras haberse disfrazado de invidente, escondiéndose en casa de un amigo suyo, sacerdote, para refugiarse después en el Congreso, acogiéndose a su inmunidad parlamentaria, y terminar ingresado en la Cárcel Modelo donde tendrá trágico final), pues este objeto lo ha cumplido con creces la biografía del profesor Julio Gil Pecharromán, publicada en 2002 (editada por la UNED), bajo el título “Sobre España Inmortal, solo Dios. José María Albiñana y el Partido Nacionalista Español (1930-1937)”.
Por nuestra parte nos limitaremos, una vez que delimitemos los rasgos ideológicos del albiñanismo, basándonos sustancialmente en nuestro conocimiento, ya antiguo, del periódico “La Legión”, órgano de prensa del Partido Nacionalista Español, a incidir en las relaciones del albiñanismo con los fundadores y las organizaciones que confluirán en Falange Española de las JONS, valorando los testimonios que en su día recogimos de algunos camisas viejas que mantuvieron alguna vinculación con el Partido Nacionalista Español, ya fuese fugaz, o más estrecha, caso de Eduardo Ezquer, a quien Albiñana quiso confiarle la jefatura de sus milicias.
I.-ALBIÑANA Y LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO NACIONALISTA ESPAÑOL:
Interesa señalar que el ambiente político en que el doctor Albiñana (era doctor en medicina y también cursó con posterioridad estudios de Filosofía y Derecho) se desenvuelve, a partir de comienzos de 1927, coincidiendo con sus artículos periodísticos en ABC , enviados desde Méjico, donde se había trasladado en 1921, y un año antes de su regreso a España, tras ser expulsado de aquel país, coincide con los sectores ligados al primorriverismo y a la Unión Patriótica, representando un giro en la trayectoria de Albiñana, que provenía del monarquismo liberal del Conde de Romanones, habiendo ingresado en la Juventud Liberal Monárquica en 1910, apoyando a los aliados en la Primera Guerra Mundial y teniendo como su jefe político a Santiago Alba, del que siempre guardará excelente recuerdo, a lo que hay que añadir la antigua filiación masónica de Albiñana.
A su regreso a España, colabora asiduamente en el periódico “La Nación”, órgano de los partidarios de Primo de Rivera, dirigido por Manuel Delga
do Barreto, quien en marzo de 1933 sacará a la calle el famoso periódico “El Fascio“, como intento de refundar en España el fascismo, si bien alejado de interpretaciones revolucionarias, tarea ya iniciada anteriormente desde la revista “Bromas y Veras”, también dirigida por Barreto. Es con Barreto con quien Albiñana se asocia en 1930, fundando el Partido Nacionalista Español, bajo la consigna “España sobre todas las cosas y sobre España inmortal , solo Dios” y el trilema “Religión, Patria y Monarquía”, utilizando como parafernalia el saludo brazo en alto, la camisa azul, no el “azul proletario” de los nacionalsindicalistas portugueses, adoptado posteriormente por Falange Española de las JONS, sino el “azul purísima” , la bandera nacional, que opondrá a la tricolor, “un trapo indefinido, manchado de permanganato”, (1) y el emblema de la Cruz de Santiago.
Una característica esencial de Albiñana, dentro del primorriverismo, es su monarquismo a ultranza, considerando la monarquía consustancial con España, lo que le hace diferenciarse de otros primorriveristas no monárquicos, caso del propio general Sanjurjo, que siempre hizo buenas migas con Lerroux y que facilitará el tránsito de la monarquía a la República en su condición de Director General de la Guardia Civil, cuando traslada al Gobierno su postura, tras el resultado de las elecciones de abril de 1931 (2), sosteniendo que el Benemérito Instituto está dispuesto a “defender el orden”, pero no a “defender al régimen”, o el de otros casos más pintorescos, de elementos procedentes del primorriverismo, como Mauricio Carlavilla o Alcázar de Velasco (3), que acabarán significándose por su antiborbonismo. Esta era la posición de Albiñana en 1930, defensor a ultranza de la institución monárquica, que le hace poner incluso de ejemplo otros países donde el socialismo colabora con la Monarquía: “Los difamadores eligieron como víctima al rey de España y a su ministro de la Gobernación; es decir el soberano más demócrata de Europa y el gobernante más austero del mundo…El rey de España no puede fracasar nunca. El fracaso es siempre de los ministros responsables. Además nuestro rey prodiga bondadosamente su confianza, depositando a veces en personas que el tiempo demuestra que no fueron merecedoras de ella. La Monarquía inglesa, por su raigambre histórica, su desenvolvimiento básico y sus libertades, tan pregonadas, se pasea ante los ojos del mundo como un modelo de este régimen. En la gobernación colaboran todos los partidos y todos los ciudadanos. Y junto a los “lores”, estirados y magníficos, de abolengo centenario y aristocrático, gobiernan los laboristas de Mac Donald, que cuentan con 159 diputados y un índice de reivindicaciones desarrollado por los mismos laboristas desde el Poder. En su programa, no hay esas mondaduras de viejos idearios que nos ofrecen nuestros flamantes “renovadores” como plato del día. Otro tanto sucede en Bélgica, donde un Monarca comprensivo y moderno tiene por relevantes colaboradores al jefe del socialismo, Vandervelde, que ha desempeñado la cartera de Negocios Extranjeros; y a otro caudillo socialista, Anseele, inteligente ministro de Comunicaciones“.
Consecuentemente, y en cuanto atañe al caso español, Albiñana lanza su artillería contra los elementos contrarios a la monarquía, aunque estén lejos de los posicionamientos marxistas, casos de Marañón y de Unamuno, interviniendo, a porrazos, con sus legionarios, reventando el mitin de este último en Madrid en mayo de 1930. Por el contrario, manifiesta su respeto por su antiguo jefe Santiago Alba, monárquico liberal enfrentado al primorriverismo. Podría llamar la atención el elogio que hace Albiñana del fundador del Partido Socialista Obrero Español, Pablo Iglesias, al que califica de “hombre ejemplar y austero” y “apóstol de la religión del trabajo”, pero que “cometió un grave error, y fue ligar la suerte del socialismo español a la eventualidad de la forma republicana” (4), pero, en este aspecto, el fundador del Partido Nacionalista Español no hace sino identificarse con el punto de vista de un destacado miembro de la familia Real, la reina María Cristina de Hagsburgo Lorena, que por su origen y formación podría considerarse como una señora “muy clasista y de derechas”, pero que siempre consideró a Pablo Iglesias, según ha referido el biógrafo de la reina, José Baró Quesada, como un hombre honrado
II.-ALBIÑANA FRENTE A LA REPÚBLICA:
Implantada la República, Albiñana, que sufrirá en sus propias carnes la Ley de Defensa de la República, siendo desterrado a las Hurdes, arremeterá contra la nueva situación, empleando un lenguaje apocalíptico y extremadamente ofensivo: “Desde el siniestro 14 de abril de 1931, fecha trágica en la historia de España, los españoles venimos gimiendo en la más angustiosa esclavitud, huérfanos de toda tutela protectora, sin ninguna de las libertades inherentes a los pueblos cultos; tratados a colmillazos por una piara incivil de porcinos acomodados a expensas de la traición; insultados y difamados por una prensa insolvente y canalla; expoliados por unos tributos agobiantes para regodeo de vagos, perjuros y desleales. En una palabra: somos los modernos parias, víctimas de la Inquisición republicana, ejercida por homúnculos rencorosos y ridículos protegidos y alentados por la Masonería extranjera, que ha encontrado en nuestro suelo una turba de agentes, destructores de la Patria, a cambio del pienso ignominioso que rumian en el pesebre nacional” (5). Su nostalgia de la monarquía le lleva a utilizar en su defensa argumentos bastante toscos que son perfectamente equiparables a los de los sectores franquistas agarbanzados: “De la Monarquía se heredó el teléfono, el telégrafo, el ferrocarril, la aviación, el automóvil, la radio, la maquinaria agrícola que ahora se destroza y las cátedras regaladas a los “revolucionarios”, que a pesar de su odiosa procedencia, no las han renunciado. La Monarquía, y más personalmente, don Alfonso de Borbón, concibió, planeó y llevó a la práctica, la construcción de una Ciudad Universitaria, que legó a la República una Caja con SETENTA Y DOS MILLONES DE PESETAS. ¡Esto si que es herencia! Y esta herencia, que alimenta hoy a una porción de “alojados” de la situación, no cuenta para los políticos a sueldo. ¡Ni siquiera la nombran!” (6).
También tronará contra la política secularizadora de la Segunda República, protestando contra la supresión de la festividad de la Inmaculada Concepción, como patrona de España, lo que no será óbice -”lo de siempre”- para que Albiñana se acoja a la Ley de Divorcio de la República para resolver su problema particular.
(Fin de la parte 1 de 3)
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NOTAS:
(1) “Confinado en las Hurdes. (Una víctima de la Inquisición republicana)”. Imprenta. El Financiero, 1933,`pág, 39.
(2) “El resultado adverso en más de 40 capitales de provincia, y en casi todas las ciudades importantes, dio a la República el triunfo numérico en las urnas, porque los votos que necesitaba un concejal para salir elegido en Villanueva de la Serena, no eran numéricamente los mismos que precisaban y obtuvieron los candidatos en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla”. Juan Ignacio Luca de Tena: “Mis amigos muertos“.-Planeta.-Barcelona 1971, pág. 18.
(3) Mauricio Carlavilla del Barrio publicará en 1967,en la editorial Acervo, el libro “Borbones masones“, y aunque encontrable, el régimen de Franco dificultará la difusión de esta obra. La tremenda diatriba contra la dinastía borbónica no le impide a Carlavilla mostrar su debilidad por las señoronas monárquicas, poseídas de un entusiasmo digno de menor causa.
Ángel Alcázar de Velasco, apadrinado en su “carrera taurina” por don Miguel Primo de Rivera, calificará a las cabezas directoras del 23-F, Armada y Milans del Bosch (con este último había tenido alguna relación), como “robaperas monárquicos, a los que les está bien empleado lo que les sucede“.
(4) José María Albiñana Sanz: “Después de la Dictadura “Los Cuervos sobre la tumba“, tercera edición. Compañía Iberoamericana de Publicaciones, Junio de 1930, páginas 75-88.
(5) Doctor Albiñana, Jefe del Partido Nacionalista Español: “Confinado en las Hurdes (Una víctima de la Inquisición republicana)”. Imprenta El Financiero, Madrid, 1933, págs. 17-18..
(6) “Confinado en las Hurdes…”, ob. cit., pág. 74


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