"Sólo el que manda con amor es servido con lealtad". Francisco De Quevedo

El Capitán España, uno de los nuestros

Para un policía del pensamiento actual, el castrado intelectual Salvador Vázquez de Parga en su libro Los cómics del franquismo: “Uno de los casos más curiosos de racismo colonialista son las series dedicadas a El Capitán España y Jungla, dos aventureros españoles que pasean su hispanidad por los mares y selvas asiáticas, resaltando su preponderancia física e ideológica entre amarillos e hindúes que indefectiblemente sucumben bajo sus puños. Ambos héroes se inmiscuyen en la política de los piases asiáticos que deben ser civilizados por la benefactora influencia europea”.

Poco importaba que el autor de este tebeo, Manuel Gago García fuese hijo de un comandante republicano represaliado tras el final de la Guerra Civil que cumplió cárcel en el penal de Chinchilla. Poco importa que estos tebeos fuesen publicados en una editorial independiente (Editorial Valenciana), que a pesar de publicar en el contexto de una España empobrecida y con analfabetismo (quizás menos que en la actualidad pese a que todos los chavales van al colegio), llegó a tirar más de 300.000 ejemplares. Poco importa que la única relación que estos tebeos tuvieron con el franquismo fue la de una censura que a partir de mediados de los 50 pese a no imponer nunca contenidos los desnaturalizó con recortes fuera de toda lógica para hacer de ellos un producto soso y los acabó haciendo ingenuos, imponiendo que su público dejase de seguirlos. Los nuevos censores ya han sentenciado: las aventuras de un capitán español, que comete el gran delito de apellidarse como su Nación y arregla sus problemas a puñetazos cuando la ocasión lo requiere son caprichosamente etiquetadas y proscritas porque los únicos ejemplos que valen son los que nos hagan tolerantes, cobardes y gilipollas.

El Capitán España fue un tebeo español de los años 50, nacido de la pluma de Manuel Gago García en el contexto de la llamada Escuela Valenciana de la historieta, que agrupaba a diversos autores que publicaban en editoriales valencianas caracterizadas por un grafismo realista y el cultivo de las historietas de aventuras (Viriato, El Guerrero del Antifaz, El Patriota, El Cruzado Negro, etc.). Se trataba de una escuela que estaba a la altura e incluso por encima de los modelos de tebeo europeo o norteamericano. Y cuyos ecos han llegado hasta nosotros, que somos una o dos generaciones posteriores. El Capitán España se trataba de una serie de aventuras marineras ubicadas en los mares de China. Su protagonista principal es Jorge España, capitán del barco el Huracán. Su grumete Nina, francesita de Indochina y enamorada de su Capitán. Le rodean, como no podía ser menos en todo héroe que se precie, unos fieles secundarios: su piloto Micaelo, borrachín perdido desde que su novia lo dejó en el altar de la iglesia, hasta el carismático Rufo Tiburón, con quien el capitán España comparte una fuerte rivalidad. Pero el gran amor del Capitán España es la dulce María, cuya mano le ha sido rechazada por el padre de ella, pues su suegro no soporta a nuestro capitán.

Agustín Riera Torres, seguramente el mayor experto en tebeos españoles, en un magnífico trabajo resume algunas líneas maestras sobre El Capitán España:

El aventurero marino tiene varios objetivos o motivaciones: la aventura en sí; el ansia de libertad que le impele a salir al mar para cortar las cadenas que le aprisionan en la sociedad organizada y zambullirse en las infinitas extensiones del océano desconocido, de horizontes ilimitados, infinitos; el exilio, al que se siente condenado por su diferencia e individualidad de los otros seres humanos; la búsqueda de un infinito que sólo puede encontrar en las soledades aparentemente desérticas de mares y océanos. Es lo que han expresado muchos escritores del mar, muchos exploradores y aventureros. (…) Y desde el puesto de mando, aferrado al timón con fuerza insuperable y determinada, con una sonrisa de desafío a la muerte, el rostro curtido por la brisa y el sol de los siete mares, el capitán canta un poema de amor a la mujer, al navío, al mar, a la libertad, a la vida. (..) La presentación de la portada era excelente y prometedora, con su logotipo permanente, de fondo amarillo y letras en rojo, evidente alusión a la bandera española, invocada ya por el nombre del protagonista. (…) Una bella historia de amor, de amistad, de aventuras, llena de sentimientos y nobles cualidades, cuando aún se creía en ellos, pero que pronto serían ahogados por el modernismo deshumanizador. Los lectores entonces no teníamos vergüenza de seguir a un héroe que se denominara orgullosamente Capitán España, como un homenaje a la patria llena de virtudes a la que todo individuo se sentiría orgulloso de pertenecer en su unidad y variedad invertebrada. Eran otros tiempos.

V.J

http://antiantifasevilla.blogspot.com/

2 respuestas a El Capitán España, uno de los nuestros

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