Juan Fco. Arroquia (Deolavide)
Podemos mantenernos en la ficción de la identidad fundamental entre los pensamientos de Ramiro y José Antonio. Podemos seguir fingiendo como hasta ahora, con raras excepciones, que el pensamiento de ambos es homónimo, que sus diferencias fueron de simple liderazgo o que respondieron a un simple “malentendido”.
O podemos enfrentar la verdad y esclarecer las coincidencias y las divergencias entre el pensamiento ramiriano y el pensamiento joseantoniano.
Coincidencias que informaron y permitieron la asociación de las organizaciones lideradas por ambos.
Divergencias que provocaron su final y definitivo enfrentamiento y separación.
Sin duda encontramos en ambos importantes convergencias en cuanto al diagnóstico de la crisis española de su tiempo, así como en el enunciado (enunciado tan sólo) de la solución a tal crisis.
Identificamos también coincidencias en la admiración de ambos por el fascismo italiano triunfante en aquel momento.
Admiración que en Ramiro, como incondicional devoto de toda eficacia revolucionaria, se extiende a toda ideología totalitarista. “Viva la Italia de Mussolini. Viva la Rusia de Stalin. Viva la Alemania de Hitler”, llegó a afirmar, sin que estos vítores puedan significar otra cosa para ser coherentes que una admiración por lo que los tres tenían en común; un concepto totalitarista del Estado emanado de un nacionalismo mitológico y/o revolucionario; sin que por ello aceptara para sí el “apellido” de fascista para su partido (menos aún de marxista). Así, en el nº 1 de la revista JONS, en mayo de 1933, el propio Ramiro escribe: “Todos nosotros creemos que el “hecho fascista” de Italia y la victoria del nacional-socialismo hitleriano son fenómenos geniales de esta época. Pero nosotros, “jonsistas”, españoles, jamás nos apellidaremos a nosotros mismos “fascistas”, como algunos compatriotas, afines a nuestro Partido, al parecer, hacen o pretenden”.
En José Antonio no encontramos admiración alguna ni por el nacional-socialismo hitleriano ni por el estalinismo; y no lo encontramos porque en José Antonio, tan refractario a las meras eficacias revolucionarias, está ausente cualquier empatía al concepto panteísta del Estado en cualquiera de sus formas. Su relación ideológica con el fascismo se limita a una inicial admiración por Mussolini y su Fascio, que se diluye rápidamente hasta “marcar distancias” entre su movimiento y el del Duce. Ya el 19 de diciembre de 1934 se publicaba en prensa una nota del propio José Antonio que afirmaba literalmente: “la Falange Española de las J.0.N.S. no es un movimiento fascista”, y esto en un momento en que “todo el mundo” (desde Calvo Sotelo a Gil Robles, pasando por Churchill) se adhería abiertamente o no disimulaba su admiración por el fascismo italiano. Luego, en abril de 1935, refiriéndose al Estado corporativo fascista diría aquello de: “Esto del Estado corporativo es otro buñuelo de viento”.
Por lo que respecta al diagnóstico, ambos líderes coinciden en apreciar un abierto proceso de encharcamiento y esterilidad en la vida política y en la misma sociedad española del momento que amenaza seriamente la pervivencia misma de España, acosada tanto por la amenaza bolchevique como por los separatismos locales que encuentran el camino expedito en el agotado y decadente régimen burgués (demo-liberal) que encarna la II República española y en un justificado descontento de las masas trabajadoras que sufren unas condiciones de vida inadmisibles.
Convergen igualmente ambos líderes en el enunciado (sólo enunciado) de las soluciones. Soluciones que, más allá del repudio de la democracia burguesa y del marxismo bolchevique, descansan fundamentalmente en dos columnas: la Nación y la justicia social.
Es en el desarrollo de estos enunciados donde se manifiestan las divergencias, de donde parten no menos importantes derivadas de desacuerdo.
En Ramiro, la Nación es la expresión del súper-ego colectivo. “Nación es un manojo de coincidencias superiores, trascendentes al individuo y a su destino, que representan un espíritu histórico. Es una Patria”. La Nación ha de afirmarse en categorías indiscutibles, innegables. “No se trata, pues, de crear y dar nacimiento a nacionalidades de artificio, falsas,..”, dice Ramiro.
Pero, a pesar de esta afirmación, es en esta tarea de identificar las categorías indiscutibles de la Nación española donde encuentra Ramiro serias dificultades.
Ramiro, fervoroso creyente del mito nacionalista como motor revolucionario, constatando la ausencia de un nacionalismo español, busca desesperadamente el mito que le haga emerger.
Carece de los resortes utilizados por los nacionalismos “románticos” (lengua, territorio, costumbre o empresa unificadora…), y de los mitos de los nuevos nacionalismos totalitaristas.
No debe entender eficaz al caso español el resorte imperialista, como le pertenece al fascismo italiano.
Lo busca en la raza con “pinceladas” antisemitas, mito nacional de la Alemania nazi, pero tímidamente y sin convicción por cuanto debe ser consciente que es el mestizaje lo característico del devenir histórico de España.
Repudia el mito del internacionalismo proletario propio del Estalinismo.
Podría haberlo encontrado, y así lo apunta, en el catolicismo (del que, por cierto, no abdica: “¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio?”; pero lo rechaza alegando que la religión es un factor estimulante de lo nacional cuando lo es de todo el pueblo, lo que no corresponde al momento de la España del primer tercio del siglo XX. El catolicismo no es eficaz a lo nacional, dice Ramiro, “si la dirección de las masas católicas no está en manos de patriotas firmísimos”. Es decir, si no se verifica una sumisión de la religión al Estado nacional. Lo cual es lógico si consideramos que el mito nacionalista es un modo de religión que no puede compartir fe con otra que no se someta a ella.
En definitiva, Ramiro encuentra el fundamento al mito nacionalista español en la afirmación misma de la Nación frente a la amenaza antinacional marxista, elevando la acción directa y la violencia a categoría moral, que se complementa con “el mito optimista de la revolución” social.
Si Ramiro manifiesta abiertamente la necesidad del nacionalismo, José Antonio comienza por repudiarlo. “Y no somos nacionalistas, porque ser nacionalista es una pura sandez; es implantar los resortes espirituales más hondos sobre un motivo físico, sobre una mera circunstancia física; nosotros no somos nacionalistas porque el nacionalismo es el individualismo de los pueblos”. Lo que constituye toda una sanción moral definitiva.
Además de esta sanción moral, José Antonio comprendió con claridad (léase su artículo “La gaita y la lira”, publicado en el nº 2 de FE de 11 de enero de 1934) la imposibilidad de un “mito nacional” español. Comprendió que toda referencia a lo telúrico, a lo inmediato, a lo costumbrista, era entregar armas a la disgregación, al secesionismo local. Como debió comprender que sería perfectamente estéril toda construcción mítica de una conciencia nacional, siempre artificiosa, simple expresión de voluntarismo por muy ardiente y directo que fuera. La conciencia nacional habría de enraizar, por el contrario, en la realidad histórica de España.
Se afirma así el concepto misional de España como razón histórica que la justifica, que hace necesaria la existencia misma de España en la historia. Una España misional que incorpora en su construcción los valores propios del catolicismo por ser, en primer lugar los verdaderos y, además, históricamente los españoles.
No importa a José Antonio, al contrario que a Ramiro, si tales convicciones religiosas son hoy (en el hoy de José Antonio y en el hoy nuestro) mayoritarias o no entre los españoles. Ni reclama ni le preocupa, al contrario que a Ramiro, la sumisión de la jerarquía de la Iglesia católica al Estado. Simplemente, incorpora a la construcción nacional los valores propios del catolicismo por considerarlos (por este orden) verdaderos y españoles, dejando a la Iglesia el gobierno de su tarea espiritual sin reconocerle derecho de intromisión en la tarea nacional.
Este concepto misional de Nación, que es la Patria, no es un concepto reaccionario, que se define por oposición a un contrario; sino un concepto abierto y proyectivo que se define por su propio destino, por su propio quehacer en la historia.
Y no se limita José Antonio a señalar la naturaleza misional como sustantiva de la Nación, sino que delimita claramente cual ha de ser esa misión: recuperar la armonía del hombre con su contorno, recuperar la armonía de los destinos individuales con el destino colectivo en que la Patria se sustancia.
Ocurre así que mientras Ramiro, aún siendo consciente de que “España es uno de los pueblos que más necesitan poner sus destinos en manos que interpreten con el máximo rigor y fidelidad su propia esencia”, construye el nacionalismo español sobre un mito vacío y reaccionario que se agota en sí mismo, circunstancial y profundamente ajeno a la realidad histórica de España; José Antonio, por el contrario, construye su proyecto nacional hundiendo sus cimientos en las entrañas mismas de su devenir histórico.
Una de las derivadas del concepto de Nación es la que corresponde al concepto de Estado.
Para Ramiro el Estado es “la suprema categoría”. Tal afirmación se concreta en una de sus más conocidas sentencias; “¡¡Nada, pues, sobre el Estado!!”.
Este “nada sobre el Estado” en Ramiro significa exactamente esto. Todo ha de someterse al Estado, en este todo queda inmerso el individuo.
Se trata, cabalmente, de un panteísmo estatal. Un “panestatismo”, en palabras de Ramiro.
El Estado es para Ramiro, “la suprema categoría” en que se confunden el Estado con la Patria por que el Estado: “o es la esencia misma de la Patria, el granito mismo de las supremas coincidencias que garantizan el rodar nacional en la Historia, o es la pura nada”.
Ramiro pide y quiere “una dictadura de Estado”, quiere y pide Ramiro “que el Estado asuma el control de todos los derechos”.
Si Ramiro afirma que “todo el poder corresponde al Estado”, José Antonio comienza por afirmar: “Nosotros consideramos que el Estado no justifica en cada momento su conducta, como no la justifica un individuo, ni la justifica una clase, sino en tanto se amolda en cada instante a una norma permanente”.
Para José Antonio, al contrario que para Ramiro, el Estado no es omnipotente sino que ha de someterse a una norma superior a él. Ha de someterse a una norma ajena a la voluntad, cualquiera que sea el origen de esa voluntad, ya sea del príncipe o del tirano o la de los más sobre la de los menos; una norma que responde a una aspiración permanente.
El Estado joseantoniano es un “instrumento al servicio de un destino histórico, al servicio de una misión histórica de unidad”, en la que el pueblo se considera como una integridad de aspiraciones. Es un “Estado de todos”, en este sentido “totalitario”. Un instrumento al servicio de la Patria, no la Patria misma y, en tanto tal instrumento, desprendido de todo carácter totalitarista.
Si Ramiro se afirma en un “panestatismo” que “suplantará a los individuos y a los grupos”; José Antonio lo repudia: “Cuando el mundo se desquicia no se puede remediar con parches técnicos; necesita todo un nuevo orden. Y este orden ha de arrancar otra vez del individuo. Óiganlo los que nos acusan de profesar el panteísmo estatal: nosotros consideramos al individuo como unidad fundamental, porque éste es el sentido de España, que siempre ha considerado al hombre como portador de valores eternos”.
La consideración del individuo y su libertad, como derivadas del concepto de Estado, son conceptos en las que Ramiro y José Antonio, manteniendo un punto de coincidencia, divergen en lo fundamental.
Observamos una coincidencia (por otra parte inevitable por categórica) en el concepto del individuo en cuanto a sujeto político. Cualidad condicionada a su capacidad de convivencia civil, de participación en la cosa pública, en el cumplimiento de una función dentro de la vida nacional en la que se justifica la condición política del individuo.
En esto terminan las coincidencias.
En José Antonio, no en Ramiro, encontramos la afirmación y el reconocimiento de la individualidad del ser humano, “envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y de salvarse”, un individuo “portador de valores eternos” por su propia naturaleza como criatura de Dios. De aquí se deduce el reconocimiento joseantoniano a la integridad del hombre, a su dignidad y a su libertad, que se proclaman sagradas.
Frente al desdeñoso “Libertad, ¿para qué?”, de Lenin o, podría haberse dicho, frente al no menos desdeñoso “¡Qué le vamos a hacer si pasó la hora de batirse por la libertad!”, de Ramiro; José Antonio comienza por afirmar la libertad del individuo, por reconocer al individuo. “Nosotros, tachados de defender el panteísmo estatal, empezamos por aceptar la realidad del individuo libre, portador de valores eternos”. En este “nosotros”, cabalmente, no podemos considerar incluido a Ramiro.
Otra derivada del concepto de Estado en que ambos pensadores divergen hace referencia a su organización política.
Se produce aquí también una convergencia en el rechazo al sistema partidista propio de las democracias parlamentarias. Ambos, Ramiro y José Antonio repudian el sistema de partidos. Las divergencias surgen, una vez más, en la propuesta de alternativas
Ramiro opta por un régimen político de partido único. “Queremos el Partido único, …, que interprete por sí los intereses morales, históricos y económicos de nuestra Patria”. Es cierto que apunta a esta solución con carácter transitorio: “Queremos la dictadura transitoria de ese Partido nacional… Hasta conseguir las nuevas instituciones, el nuevo orden español, el nuevo Estado nacional de España”. Pero nada nos concreta de la forma política de ese “Estado nacional de España”, sólo que no será ni monárquico ni republicano. Un Régimen transitorio que por experiencia conocemos acaba perpetuándose.
En José Antonio no encontraremos referencia alguna a este Partido Único. Su rechazo al concepto mismo de partido que le lleva a definir a su movimiento como un antipartido, debió hacerlo extensivo a esta forma única de seguir siendo partidista: “Para que el Estado no pueda nunca ser de un partido hay que acabar con los partidos políticos”.
En José Antonio, no en Ramiro, encontramos la propuesta (escasamente desarrollada, ciertamente) de un régimen político verdaderamente alternativo al de representación partidista; un régimen de participación en base a las unidades naturales de convivencia: familia, municipio y sindicato:
“El partido político es una cosa artificial que nos une a gentes de otros municipios y de otros oficios con los que no tenemos nada de común, y nos separa de nuestros convecinos y de nuestros compañeros de trabajo, que es con quienes de veras convivimos.
Un Estado verdadero, como el que quiere Falange Española, no estará asentado sobre la falsedad de los partidos políticos ni sobre el Parlamento que ellos engendran.
Estará asentado sobre las auténticas realidades vitales:
La familia.
El Municipio.
El gremio o sindicato.”
Y es este planteamiento joseantoniano el que se recoge en la norma programática de FE de las JONS:
“Todos los españoles participarán en él a través de su función familiar, municipal y sindical. Nadie participará a través de los partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de los partidos políticos con todas sus consecuencias: sufragio inorgánico, representación por bandos en lucha y Parlamento del tipo conocido”
Por lo que respecta al segundo de los pilares del pensamiento de ambos líderes, la justicia social, igualmente encontramos convergencias en el diagnóstico y en el enunciado de las soluciones y divergencias en el desarrollo de estas.
Convergen ambos líderes en la condena del capitalismo, tanto como en la condena del comunismo. En ambos encontramos la misma condena al capitalismo financiero y la misma afirmación de la necesidad de acometer una radical reforma agraria. Y en ambos encontramos el mismo respeto por la propiedad privada, que no confunden con la propiedad capitalista.
En ambos encontramos, en términos enunciativos, la misma alternativa: sindicalismo.
Pero, también en esto, encontramos significativas divergencias a la hora de desarrollarlo.
En Ramiro, “El nuevo orden económico entrega al Estado inexorablemente la plena función de presidir con decisión las peripecias de la pugna”.
El nuevo régimen económico que Ramiro “quiere y pide” se basa ciertamente en “la sindicación de la riqueza industrial y de la entrega de tierra a los campesinos”. El sindicalismo ramirista se orienta a encuadrar a todas las “fuerzas económicas” que han de atenerse en todo momento “a las altas tareas del Estado”. “El Estado disciplinará y garantizará en todo momento la producción”.
Todo el escaso desarrollo que Ramiro nos deja de su sindicalismo nos ofrece una visión de sindicalismo estatalizado. De Sindicato subordinado al Estado.
Si en Ramiro podemos decir que el Sindicato se estataliza, en José Antonio podemos decir que el Estado se sindicaliza.
El desarrollo del sindicalismo joseantoniano, también limitado, nos ofrece una visión divergente del propuesto por Ramiro. Un sindicalismo que, lejos de someterse a las directrices del Estado, asume como propias las competencias de naturaleza económica que antes eran propias del Estado.
Y es en José Antonio donde encontramos el verdadero hallazgo de su propuesta sindicalista, la verdadera clave de la liquidación del orden capitalista;
la asignación a los trabajadores encuadrados en su sindicato del poder de decisión en la empresa y de la plusvalía de la producción.
Podemos mantenernos en la ficción de la identidad fundamental entre los pensamientos de Ramiro y José Antonio. Podemos seguir fingiendo como hasta ahora, con raras excepciones, que el pensamiento de ambos es homónimo, que sus diferencias fueron de simple liderazgo o que respondieron a un simple “malentendido”.
O podemos enfrentar la verdad y esclarecer las coincidencias y las divergencias entre el pensamiento ramiriano y el pensamiento joseantoniano, “liberando” a ambos de la deformación que la interferencia del otro le causa.
Yo opto por esta segunda alternativa.
Sólo la clarificación de ambos cuerpos doctrinales aportará a cada uno de ellos sus respectivas eficacias. Sólo así podrán tener desarrollo los planteamientos respectivos, mutuamente neutralizados durante tanto tiempo por esta ceremonia de la confusión demasiado tiempo mantenida.
Una vez esto clarificado, cada cual habrá de optar por la opción que más le cuadre, por la que cada cual entienda sirve mejor a la Patria y a la justicia, a la integridad, dignidad y libertad del hombre y a la verdad.
Por mi parte, opté hace muchos años por la joseantoniana.











Sergio R.: llegados al punto en el que parece ser mantienes un debate con Deolavide, podrías decir “algo”. No basta con apelotonar unas pocas líneas, estas han de tener contenido y en este caso ideológico. Espero que la media de los militantes a los que haces mención, eso que según tu llevan 35 años conozcan mejor los ideales por los que militan. Creo que no estás mostrando capacidades para mantener un debate como el que Deolavide ofrece.
Si como según parece te vas a limitar a soltar lindezas como: “Tú como eres de los de la tecla y nunca has militado en un partido, desconoces lo que se cuece en los actos y reuniones que se suceden semana tras semana”. La soberbia podemos dejársela a los de enfrente. El estilo y la ética falangistas no admite las formas con las que te dedicas a debatir. Tu y tus intervenciones también te convierten en esos que denominas de la tecla… deja de soltar exabruptos y comienza a debatir si es que estás capacitado con Deolavide.
Viendo tus últimas intervenciones, imagino que lo más sencillo será dar la callada por respuesta. Sin embargo espero que me sorprendas y me dejes con la boca cerrada y la tecla quieta: comienza a debatir, pero de verdad.
Sergio R.:
No me ha sorprendido, sinceramente, ni el tono ni el contenido de tu última evasiva, digo…, alegato. Salvo en un punto que reconozco debe ser considerado, que no merece ser pasado por alto: tu recurso al argumento plebiscitario.
Así pues, el 90% de los falangistas no comparte mi “interpretación” de la doctrina falangista. Vaya. Sin duda es un argumento que debe ser tenido en cuenta.
Supongo que tal afirmación es el resultado de algún sufragio realizado entre todos los falangistas o de algún cuestionario cursado, al menos, a los censados como tales.
Comprenderás mi interés, como falangista de la tecla que soy, interés supongo compartido por todos los falangistas no censados, en conocer el contenido y resultado de tal consulta. Aunque solo sea por aquello de ponernos al día en la ortodoxia doctrinal resultante de tal encuesta.
Singularmente sería de interés conocer el resultado de tal cuestionario sobre lo siguiente:
1. ¿La interpretación católica de la vida sigue siendo la verdadera, además de la española?. ¿O no?.
2. ¿Se sigue considerando al hombre como conjunto de un cuerpo y un alma, capaz de un destino eterno, portador de valores eternos?. ¿O no?
3. ¿Podemos seguir manteniendo que Falange afirma que la dignidad humana, la integridad del hombre y su dignidad son valores eternos e intangibles?. O, por el contrario, ¿solo en cuanto y en tanto le son reconocidos por el Estado?
4. ¿Se mantiene como propia del falangismo la afirmación joseantoniana de que el Estado no justifica en cada momento su conducta, como no la justifica un individuo, ni la justifica una clase, sino en tanto se amolda en cada instante a una norma permanente?. O por el contrario, por mayoría de los falangistas censados, ¿debemos mantener que, como suprema categoría, el Estado se justifica en sí y por sí mismo?.
5. ¿Podemos seguir afirmando que Falange propugna la abolición del régimen de representación a través de los partidos políticos, reemplazado por un régimen de participación a través de las unidades naturales de convivencia?. ¿O debemos afirma que, por votación mayoritaria de los falangistas censados, propugna un régimen de dictadura de partido único?.
6. ¿Podemos seguir afirmando que Falange no es nacionalista?. O por el contrario, por decisión de la mayoría de los falangistas censados, ¿debemos afirmar lo contrario?.
7. ¿Podemos seguir afirmando que desmontar el capitalismo es una alta tarea moral?. ¿O la mayoría ha resulto que ya no estamos en esa vaina?
8. ¿Seguimos propugnando, con José Antonio, una economía sindicalista, que no absorbe en el Estado la personalidad individual ni convierte al trabajador en una pieza deshumanizada del mecanismo de la producción burguesa y que asignará la plusvalía, no al capitalista, no al Estado, sino al productor encuadrado en sus sindicatos?. ¿O por el contrario debemos pensar, por mayoría de los censados, que el nuevo orden económico entrega al Estado inexorablemente la plena función de presidir con decisión las peripecias de la pugna social?. ¿O, tal vez, otra cosa diferente a ambas, original y más en sintonía con los tiempos?.
En fin, no quiero agotarte ni agotar al lector con la relación exhaustiva de los principios permanentes que han podido ser sometido al escrutinio de la voluntad de los falangistas censados.
Para terminar, dando por supuesto que este expediente del recurso al sufragio tendrá carácter periódico, solo queda conocer la fecha de la próxima consulta que será, por tanto, la de vigencia de los actuales principios permanentes de Falange y que, tras el próximo escrutinio y según cual sea el resultado, podrán ser los mismos o los contrarios.
Menos mal que, aunque tarde, te he comprendido. Ahora sí me siento reconfortado.
Hombre, no hace falta hacer un sufragio para saber la opinión de los falangistas. Tú como eres de los de la tecla y nunca has militado en un partido, desconoces lo que se cuece en los actos y reuniones que se suceden semana tras semana.
También me gustaría decirte, que la opinión de gente que lleva 35 años o más en esto militando día tras día, no es para tomársela como si fueran masa de un sin sentido. Si de esa gente el 90% no opina como tú, permíteme que te diga que les tenga más consideración a ellos que a los de la tecla y por ello pueda decirte que “a lo mejor” estés equivocado.
Por cierto, un cuestionario muy bonito. Ponlo en la próxima edición de los “falangistometristas”.
Tienes razón, Sergio R., nunca he militado en partido alguno. Si consideramos que Falange no es un partido. Veo que tú sí lo consideras así. Lo veo lógico, considerando cual es tu influencia ideológica. Pero, sin duda, tú tienes razón porque llevas 35 años militando en un partido y eso no hay quien te lo discuta.
Lo mejor de vuestros “discursos” es atribuír conceptos e ideas que nunca hemos dicho. Pero bueno, a falta de recursos no te queda más opción que atribuirme falsos testimonios para buscar el aplauso fácil de los wenceslao, Rastreador el multipersona, fernando, etc. Personajes sin duda que por sus escritos y militancia merecen toda atención. Por mi parte, ya he dicho todo lo que tenía que decir sobre Ramiro y Jose Antonio en muchos hilos. Quien se haya molestado en leer mis opiniones sabrá muy bien lo que pienso, no voy a repetir más nada.
Por cierto si me conocieras verías que no puedo llevar 35 años militando, pero soy de los que día a día aprendo de esos a los que aludo. Por supuesto, te repito que si hay referentes no son los que están en el mundo de la tecla. Esos que no han hecho nunca nada y vienen a decirnos a los que por lo menos, intentamos llevar la doctrina a la calle, lo que debemos hacer. Sin duda alguna, tan joseantonianos que se consideran muchos y el mismo Jose Antonio los despreciaría a más no poder. Lecciones de falangismo? A quién? A Gustavo Morales? a Manuel Andrino?, a Fernando Calvo? a Carlos Batres? Seamos serios….
La verdad es que la comparecencia de Sergio R. y algún otro de los que debaten (es un decir) con Deolavide, ha sido un fiasco.
No saben. Y hacen bandera de su desconocimiento acudiendo a lo sentimentaloide de “los fundadores” y todos esos tópicos de la prehistoria franquista. En el Movimiento Nacional se mezclaba todo. No interesaba la claridad de los conceptos; y convenía en extremo diluir la fuerza y la pureza de la Revolución Nacional (la efectiva, la profunda) de José Antonio.
Ramiro, Onésimo, y algún otro, no eran “peligrosos”: encajaban en el caudillismo, en el Estado totalitario fascista, hermano de leche del franquismo, etc. El peligroso era José Antonio, porque éste sí traía una Revolución de contenido y de trascendencia en el tiempo.
Todos los falangistas que se enfrentaron al franquismo, fueron joseantonianos. Lo mejor del ramirismo hizo también su discurso, pero no obtuvo eco en la militancia falangista. Y no por falta de valor intelectual, que los ramiristas genuinos lo tienen y lo usan muy bien. Ellos son ramiristas, no joseantonianos. Lo dicen y lo practican con todo derecho.
Claro que a algunos, como Sergio R., intencionadamente o no, les conviene confundirlo todo. Porque primero vale Ramiro como falangista, para luego dar carta de legitimidad al fascismo, incluso al nacional-socialismo, que es lo que realmente les mola, como está probado y sabemos todo el mundo.
En vano se esfuerzan Deolavide, Gabriel García, Perales y otros. La estrategia de Sergio R. y los suyos es la de la “pared del frontón”: Deolavide, Perales, García, etc., pueden lanzar razonamientos sesudos, ideas muy elaboradas, argumentos profundos, lo que sea, que Sergio y los suyos se las pasan por el forro de sus caprichos: ponen la “pared del frontón”, devuelven todas las pelotas sin dar ni una razón, sin exponer una idea, sin presentar ningún argumento. ¡Y se quedan tan anchos!
En vano se han esforzado los que saben en este debate. No van a convencer a los que les importa un bledo lo que les digan. Por un oído les entra y por el otro les sale, sin que haya dejado ni una sola huella todo lo que se les ha dicho. Ellos a lo suyo: dame pan y llámame tonto.
Eso sí, este blog , espero, guardará el trabajo extraordinario de Deolavide. Éste será motivo de consulta por los estudiosos que quieran informarse sobre la realidad objetiva e incontrovertible de que las ideologías de José Antonio y de Ramiro Ledesma no son, en absoluto, conciliables. La primera hunde sus raíces en el humanismo cristiano integral; y la segunda está muy en la linea del panteísmo estatal de Mussolini, del que se diferencia, tan solo, por alguna frase ocurrente como lo de la camisa roja de Garibaldi y la negra del Duce. Claro que, ya puestos, igual Sergio nos dice que de ahí viene la bandera roja y negra de la Falange. En la “estrategia del frontón”, todo vale.
Dice Wenceslao: “Ramiro, Onésimo, y algún otro, no eran “peligrosos”: encajaban en el caudillismo, en el Estado totalitario fascista, hermano de leche del franquismo, etc. El peligroso era José Antonio, porque éste sí traía una Revolución de contenido y de trascendencia en el tiempo.”
Claro, hombre; por eso el franquismo centró toda su atención en José Antonio mientras que ignoró a Ramiro y a Onésimo.
En fin, esto parece una guardería más que un debate serio. No hay una mínima honradez intelectual salvo en el escrito de Gabriel García, que se molesta en poner el origen de cada cita las encuadra en su contexto. Cómo tiene que ser la cosa para que un joven –que según creo no ha cumplido los dieciocho años– os dé lecciones en todos los ámbitos.
En realidad, Gondomar, cumplo los 20 a finales del mes que viene.
Y me parece estupendo que mi artículo sea de tu agrado, pero insisto en que mi objetivo no es el de dar lecciones a nadie.
Gondomar, no es nada personal, pero lo que dices es, pura y llanamente, volver a falsear la historia. Quiero decir, la historia que falseó la propaganda del Régimen de Franco. ¿Cómo?: falsificando la doctrina joseantoniana, secuestrando la figura de José Antonio, colocándola en las oficinas del Metro, en las comisarías, en todos los centros públicos y hasta en la sopa. Y más: en aquellas pomposas Leyes Fundamentales, hechas casi textualmente sobre discurso joseantonuiano, y que hubiesen sido la envidia de cualquier constitución social-cristiana avanzada de hoy mismo.
Pero ahí estaba el pecado de aquel Régimen: la gran mentira. Podría haber dicho José Antonio -y los falangistas-: este Régimen nos ensalza en sus leyes y nos mata en sus políticas concretas.
Girón, Cavestany, Arrese, Pilar (sobre todo Pilar), Elola, etc, hicieron algunas cosas que aliviaron a aquella sociedad del hambre y de la injusticia social de escándalo. A los nuestros los mandaron a Rusia a devolverle a Stalin su visita; los congregaban en plazas y calles a gritar “¡Franco, Franco, Franco!, a cantar el Cara al Sol y soltarle un mamporro a algún despistado que se olvidaba de levantarlo … y antes, ¡ay antes!, formaron piquetes de fusilamientos, palizas y ricino con desalmados, ignorantes o acojonados hombres de camisa azul. Ceferino -el nuestro- desertó con el capitán de su Bandera y otros camaradas de la misma, porque ellos no estaban en la guerra para fusilar a paisanos.
Y vas tú, Gondomar, y dices que “el franquismo centró todos su atención en José Antonio”. ¡Naturalmente!, pero en el sentido exacto que te acabo de decir.
En cambio, los otros “fundadores” (no, desde luego, de Falange Española), queridos y respetados por todos nosotros, “NO ERAN PELIGROSOS”. Como tampoco lo eran Calvo Sotelo o Melquiadez Álvarez, entre muchos otros asesinados más por el Frente Popular.
Para ti, para Sergio V., para el de la primera línea (que dice él) y para todos los que quieras ir nombrando, el PELIGROSO REVOLUCIONARIO ES JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA. Porque él si compuso un proyecto armonioso, completo, profundo y posible de REVOLUCION NACIONAL, que España tiene pendiente. De esto se dieron cuenta hasta Kahn y Wiener en su libro “El año 2000″. Dos “futurólogos” en la nómina del Gobierno de loe Estados Unidos de América. Allí se habla de los falangistas revolucionarios que podrían influir en los cambios políticos profundos de este tiempo en Iberoamérica y en Europa. No se cita ni a Ramiro, ni a Onésimo, ni a Calvo Sotelo, ni a Melquiadez Älvarez. Se cita a los falangistas, que -para cualquier estudioso serio- son los seguidores de la doctrina y de la figura política y humana de José Antonio Primo de Rivera.
Así que seguid con la táctica de la “pared del frontón”, con el recurso al sentimentalismo de los “fundadores” (¡Que el único Fundador de la Falange es José Antonio!) y a todas esas cosas ya tan antiguas, manidas y gastadas a lo largo de más de setenta años.
Es la hora de los jefes, de los responsables de cada organizacion denominada falangista. Para empezar a fijar la posición ideológica de cada uno y para que todos sepamos que principios defiende cada organización y los miembros de sus Juntas Nacionales, bastaría con una respuesta colegiada,aquí en HISPANIAINFO o en los portales de sus organizaciones repectivas podrían contestar a las preguntas que plantea DEOLAVIDE:
1. ¿La interpretación católica de la vida sigue siendo la verdadera, además de la española?. ¿O no?.
2. ¿Se sigue considerando al hombre como conjunto de un cuerpo y un alma, capaz de un destino eterno, portador de valores eternos?. ¿O no?
3. ¿Podemos seguir manteniendo que Falange afirma que la dignidad humana, la integridad del hombre y su dignidad son valores eternos e intangibles?. O, por el contrario, ¿solo en cuanto y en tanto le son reconocidos por el Estado?
4. ¿Se mantiene como propia del falangismo la afirmación joseantoniana de que el Estado no justifica en cada momento su conducta, como no la justifica un individuo, ni la justifica una clase, sino en tanto se amolda en cada instante a una norma permanente?. O por el contrario, por mayoría de los falangistas censados, ¿debemos mantener que, como suprema categoría, el Estado se justifica en sí y por sí mismo?.
5. ¿Podemos seguir afirmando que Falange propugna la abolición del régimen de representación a través de los partidos políticos, reemplazado por un régimen de participación a través de las unidades naturales de convivencia?. ¿O debemos afirma que, por votación mayoritaria de los falangistas censados, propugna un régimen de dictadura de partido único?.
6. ¿Podemos seguir afirmando que Falange no es nacionalista?. O por el contrario, por decisión de la mayoría de los falangistas censados, ¿debemos afirmar lo contrario?.
7. ¿Podemos seguir afirmando que desmontar el capitalismo es una alta tarea moral?. ¿O la mayoría ha resulto que ya no estamos en esa vaina?
8. ¿Seguimos propugnando, con José Antonio, una economía sindicalista, que no absorbe en el Estado la personalidad individual ni convierte al trabajador en una pieza deshumanizada del mecanismo de la producción burguesa y que asignará la plusvalía, no al capitalista, no al Estado, sino al productor encuadrado en sus sindicatos?. ¿O por el contrario debemos pensar, por mayoría de los censados, que el nuevo orden económico entrega al Estado inexorablemente la plena función de presidir con decisión las peripecias de la pugna social?. ¿O, tal vez, otra cosa diferente a ambas, original y más en sintonía con los tiempos?.
Me permito añadir solo tres mas.
9. ¿Se sigue considerando a la familia como “célula social indestructible: la primera de las unidades naturales que el sistema liberal capitalista ha desnutrido. No admitiendo que haya mas formas de conservar indisolublemente la familia que el matrimonio” JAPR, formado por un hombre y una mujer abiertos a la vida? o por el contrario se admite,como doctrina falangista, su ruptura y otras formas de “matrimonios” contra natura.
10.¿Se sigue manteniendo, como doctrina falangista, el objetivo primordial de destino la consecución del Pan, la Patria y la Justicia, para que el HOMBRE alcance la supremacía de lo espiritual, la verdadera libertad? ¿ O por el contrario se pretende materializar al hombre para que disfrute de una vida hedonista, del culto al cuerpo, individualista y egocéntrica, sin elevación trascendente, huyendo de si mismo y de las preguntas que todo hombre debe hacerse sobre la vida y la muerte?
11. ¿Se sigue aceptando doctrinalmente el mestizaje y no el racismo como ideología falangista en el sentido joseantoniano cuando dice….”el Imperio español jamás fue racista; su inmensa gloria estuvo en incorporar a los hombres de todas las razas a una común empresa de salvación” o cuando JAPR dijo …” España tuvo el acierto de unir en una misma gloria a muchas sangres distintas”?
Las respuestas serian una buena base para saber la posición doctrinal de cada uno y las posibilidades reales para alcanzar la UNIDAD. ¿O es que no se quiere? ¿O no se fundamentan todos los que se dicen falangistas en los mismos principios doctrinales?
No exijo respuestas, las suplico para saber en donde estamos.
Estimado Cabanas (Padre).
Pues siento mucho que te molestaras con mi comentario, pero no retiro ni una sola coma.
Era la contestación a un post de un tal “Rastreador”(¿será un nick ficticio?) a Sergio R(al que no conozco de nada), no me gusto, es más, me molesto. En ese hilo, si te fijas, yo no he participado en ningún momento, pero lo he léído y seguido. Sergio R le contesta a su exigente repetición sobre lo que es un falangista, y la contestación me parecio sincera (equivocada,ó, no); como réplica “rastreador” solo basa su respuesta en una palabra empleada por Sergio, “deje”, creo que todos entendimos lo que queria decir, impronta, huella…, muy mal estilo.
Con respecto al CDRA y tus, mis, camaradas Junquera, Longinos….la páginas de un blog no es lugar adecuado para hablar, pero yo no hablo en condición de nada del CDRA, soy un simple afiliado, sabes perfectamente quien(es) manda(n) en el Circulo, tú les conoces bien.
Ale, un abrazo
Cafe
Fuerza y Honor
Sergio R.: He leído mucho sentimiento, mucho arrebatado ardor ramirista, mucha pasión presuntamente ofendida y todo eso… pero ni un solo argumento que refute lo que se ha expuesto.
Es natural si consideramos que hay “iluminados” que antes de salvar el río por el puente prefieren que perezcan la mitad de sus hombre vadeándolo solo por dar satisfacción al prurito de mojarse la barriga y demostrar lo bien que nadan los que sobreviven.
Así:¿para que argumentar?, ¿para qué justificar en razón nuestros pensamientos y nuestros actos?. Algo muy ramiriano y, también en esto, muy poco joseantoniano.
Bueno, para tí no serán argumentos, pero para muchos de nosotros sí. Ya lo hemos repetido en muchas ocasiones. Sin Ramiro no hubiera existido ni la Falange Española de las JONS que conocemos, ni por supuesto el Jose Antonio de 1935 en adelante. Nadie niega que Jose Antonio es nuestro guía y referente, pero lo que tampoco vamos a tolerar es la denigración a la figura de Ramiro.
Siempre sacas a relucir las citas que te interesan de Ramiro, las que te hemos ofrecido los demás no las tienes en cuenta, que son prueba de una evolución política también en su pensamiento como la que tuvo Jose Antonio que recordemos, sus simpatías al Fascismo italiano fueron también constantes en los comienzos de nuestro movimiento.
Ramiro para nosotros es y será falangista y eso no nos convierte ni en fascistas ni nazis, sino en hombres que saben reconocer el aporte que nos dió el creador de la doctrina nacionalsindicalista, que es la falangista.
Tu escrito no me gusta, lo siento. No me gusta porque destruye, no integra y además es dogmática. La de Gabriel García sin embargo es integradora, no excluye, es más abierta y comprensiva. Los falangistas por supuesto nos sentimos más identificados en ese escrito, los que solo son Joseantonianos comprendo que no.
“Bueno, para ti (para mí) no serán argumentos, para muchos de nosotros (vosotros) sí”.
Pero, ¿qué clase de salida es esta?. ¿De verdad crees que puedes salir al campo de las ideas con estos mimbres?. ¿Crees que puedes terminar así una controversia ideológica?. ¿Crees que puedes convencer a alguien con tal “argumento”?.
Esto no es un argumento, es la típica evasiva del que carece de él. Es, además de una simpleza dialéctica, el típico discurso del relativismo voluntarista: la verdad objetiva no existe, todo es relativo, cada cual tiene su verdad que no es otra que lo que quiera la voluntad de cada cual. Mi voluntad vale tanto como la tuya, porque la verdad no existe.
Pues sí, Sergio R, la verdad existe. En este asunto también. Está el pensamiento de Ramiro. Está el pensamiento de José Antonio. Podemos contrastarlos y establecer, objetiva y razonadamente, coincidencias y divergencias y extraer de ellas las lógicas consecuencias. No por razón de nuestro capricho, sino por razón objetiva.
No se trata de un juego retórico para el lucimiento erudito de nadie. Se trata de llevar a cabo el necesario ejercicio de establecer incontrovertiblemente los principios y valores propios del falangismo y cribar aquellos que (sean de quien sean) le son ajenos u opuestos.
La confusión es enemiga de la claridad en la misma proporción que de la eficacia. Contra confusión, la verdad.
“¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”. (Antonio Machado)
No te gusta mi escrito, porque es “dogmático”. Claro, hombre. Cuando se habla de doctrina, ¿cómo pretendes que sea?: ¿contingente?, ¿provisional?, ¿dudoso?, ¿ambiguo?, ¿complaciente?, ¿acomodaticio?, ¿contemporizador?, ¿chaquetero?… Como ves, Sergio R, otra simpleza de “argumento”.
No se trata de gustos sino de razones, de argumentos no de evasivas.
“De gustos y colores no escribieron los autores” (Sentencia popular).
Hombre no, qué quieres que te diga? Que sí como a los borricos? Si no te parecen razones suficientes y sigues erre que erre pues mira, coge tu mochila y vete a vender la moto a otro lado. Pretendes decir que todos los que estamos ahí militando día tras día estamos equivocados y 4 como tú, nos venís a iluminar el camino de repente, no? Mira, perdona pero es quepor eso me lo tomo a cachondeo. Si quieres discusiones serias, empieza por tener en cuenta las opiniones de los demás que precísamente, en muchas ocasiones nos jugamos algo más que discusiones bizantinas por Internet. No intercambias opiniones, sino que tratas de imponer las tuyas diciendo que “es la verdad”. Pues ya te digo, qué equivocados estamos los militantes. Parece ser que los de la tecla son los que están en posesión de la verdad.
Para terminar, el dogma no viene de la doctrina, sino de quién la interpreta y en este caso eres tú. Tu interpretación de la doctrina no tiene por qué ser la verdadera y menos cuando no la comparte ni el 90% de los falangistas. Qué quieres que te diga? Que soy simple?, pues al hilo vuelvo a repetir una cita que me gusta de los dogmas: “La virtud de los dogmas desde la ortodoxia consiste en que los consume la gente que prefiere no tener que pensar y les basta con repetirlos”.
Sólo existen dos tipos de personas. Los dogmáticos que saben que lo son y
los dogmáticos que no saben que lo son. Los progres no saben, no caen en la
cuenta de que tiene un dogma férreo y esclavizante: la ausencia de dogmas.
G.k. CHESTERTON
-Wenceslao:
José Antonio Primo de Rivera admiraba a Unamuno. Y el féretro de este fue sacado a hombros de su casa por falangistas. Eso de “los tuyos”, no sé a cuento de que viene salvo que, como conocedor de la historia, sepas algo que haga reprochable la admiración de un falangista por la obra de Unamuno, en cuyo caso te rogaría que lo compartieras con los demás.
-Conrado:
Los menores de 45 no han participado en la guerras fraticidas de la Transición pero si en la de los 90 o la de los 2000. No hay generación que no se haya visto involucrada en alguna de ellas. De las guerras de la Transición ya no se acuerda nadie, pero la de los 90 y la de los 2000 siguen bastante presentes y la desunión actual es fruto de ellas. Así que búscate otros argumentos porque ese no vale.
-Sergio:
Coincido contigo que muchos de los que participan en este foro no saben lo que es la militancia activa. Pero en ese saco no se puede meter a quienes estuvieron en el FES/FEI porque esos sí que saben lo que es la militancia y podrían dar lecciones a más de uno. Sí que creo que alguno de los veteranos, tanto del FES/FEI como de otras formaciones deberían recordar lo que sentían en su época, de sus encuentros con los “grises” o “cafe con leche”, lo que pensaban de los falangistas que renunciaron a la revolución y eran políticamente correctos con el régimen, etc.: seguro que si lo hicieran serían más benévolos y condescendientes a la hora de juzgar a los militantes falangistas que hoy siguen jugándosela en la calle.
Lo de Unamuno lo has entendido justo al revés, Mariola. Siempre he sido un admirador de don Miguel. Me he leído sus Nívolas y casi toda su obra. Lo que nunca conseguí fue hacer una pajarita como las suyas, y eso que hace ya muchos años me leí su tratado de cocotología.
Tengo que matizarte que si bien José Antonio gustaba de leer a Unamuno (su patriotismo crítico: el amamos a España porque no nos gusta, con espíritu de perfección) es una continuación del sentimiento trágico de la decadencia de España. José Antonio le da una dimensión más clásica, a la manera de Ortega en su “proyecto sugestivo de vida en común”, en la España invertebrada. Incluso está más derca de Ángel Ganivet en la famosa correspondencia, a este propósito, con don Miguel.
Unamuno es la pasión de España (Gredos, decía Eduardo Adsuara); Ortega es la razón de España (El Monasterio del Escorial, decía también Adsuara). Gredos es la fuerza de la naturaleza, el latido fuerte y grandioso del corazón de España; El Escorial es la razón de la geometría y del cálculo matemático.
¿Dónde encaja mejor José Antonio? Seguramente en Ortega. Unamuno vivía la melancólica de la gaita; Ortega los espacios sin peso y sin volumen donde cantan los números su canción exacta. Allí quiso José Antonio que pusiésemos los falangistas nuestros amores verdaderos.
Podríamos seguir.
España es una unidad de destino en la universal; un proyecto sugestivo de vida en común; un dolor profundo por el derrumbamiento de sus muros al final de los noventa del siglo XIX.
Una apreciación personal es que era mayor la admiración de Unamuno por José Antonio, del que dijo que era “el talento más prodigioso de la Europa moderna”. Cuenta más la asistencia de don Miguel al mitin de José Antonio en Salamanca, que la salida del féretro del Sumo Sacerdote del Templo de la Sabiduría a hombros de los estudiantes falangistas.
Mariola. Nuestros queridos amigos del FES/FEI saben lo que es la militancia activa, estamos de acuerdo. Ahora bien, también sabes que en nuestro “ámbito” hay gente que llevan mínimo 20 y 30 años de militancia ininterrumpida. Para mí la verdadera militancia es esa y si de alguien tenemos que aprender es de esa que año tras año han estado contra viento y marea. Ya no solo además por enseñarnos lo que es la militancia, que sólo así es como puedes llegar a entender lo que es la Falange, sino por el contenido doctrinal que de ellos hemos aprendido: recomendándonos los textos esenciales, sus discursos, sus anécdotas, etc.
Si había diferencias entre ambos movimientos en el momento de la fusión, el totalitarismo no debía ser uno de ellos ya que en el discurso fundacional de 29 de octubre de 1933, José Antonio afirma que “(…) venimos a luchar por que un ESTADO TOTALITARIO alcance con sus bienes lo mismo a los poderosos que a los humildes.” Esa frase es tan suya como la de “el estado totalitario no existe” ¿o acaso hemos de pensar que José Antonio no sabía lo que estaba diciendo en el discurso fundacional?
Si aceptamos que José Antonio vive, en un periodo corto de tiempo, una intensa maduración doctrinal, hemos de aceptar que lo mismo sucede con Ramiro, aunque esa maduración en algunos aspectos fuera divergente a la de José Antonio. No aceptarlo así es la ley del embudo.
“Vamos a admitir” que Ramiro/JONS no hizo ninguna aportación ideológica a FE-JONS, entonces:
-Francisco Bravo en su historia sobre la Falange miente. Y si miente en esto, bien puede mentir en las magnificas cualidades que nos cuenta de José Antonio. ¿Alguien podría facilitarme el nombre de la obra de algún camarada de la primera hora, de esos que vivieron la historia en primera persona, que niegue la aportación de las JONS a FE? Tendría mucho interés en conocerla y confrontar versiones.
-También miente Hillers cuando dice “Se dice entre los falangistas -y no cuesta trabajo creerlo- que Ramiro murió -espiritualmente hablando- dentro del seno de la Falange.”
-Si Ramiro/JONS no aporta ideológicamente nada y las desavenencias eran tan profundas, ¿Por qué FE tenía tanto interés en la fusión? Las JONS, con ser más “antiguas”, tenían menos militancia, menos poder de convocatoria y menos dinero que FE.
-Si Ramiro/JONS no aporta ideológicamente nada, el término nacionalsindicalismo en el periodo de las JONS ha de entenderse como un mero significante sin significado, lo que nos llevaría a la conclusión que Ramiro era tonto y le regalaron el doctorado en Filosofía, puesto que solo así se explica que usara un significante sin significado.
-Si Ramiro/JONS no aporta ideológicamente nada ¿Por qué FE-JONS se convierte en una organización superior a lo que fue FE en solitario? Basta fijarse en el “Arriba”, que es muchísimo mejor tanto en calidad como en contenido que lo fueron “FE” y “JONS”. Vamos, que la fusión de FE y JONS no supuso 1+1=2, sino de 1+1=4.
- Si Ramiro/JONS no aporta ideológicamente nada y las desavenencias eran tan profundas, el acto de José Antonio de fusionarse solo por la delicada situación de la Patria fue de extrema generosidad y humildad (como lo fue el de Ramiro al visitar a José Antonio cuando este estaba en la Modelo y ofrecerse a la Falange). Igualito, igualito que ahora…
Es que son muchos los errores de interpretación; y más los de simplificación. Hasta darle un sentido de semejanza, incluso de identidad, a lo que realmente José Antonio le quiso dar un significado diametralmente opuesto.
“Frente al desdeñoso “Libertad ¿para qué?” de Lenin, nosotros empezamos por afirmar la libertad del individuo. Nosotros, tachados de defender un Panteísmo estatal, empezamos por aceptar la realidad DEL INDIVIDUO LIBRE, PORTADOR DE VALORES ETERNOS”. Eso dice José Antonio.
Partiendo de esa afirmación dogmática del Fundador de Falange Española, los falangistas sabemos perfectamente que el Estado totalitario del que habla José Antonio es el que incorpora a la TOTALIDAD de los INDIVIDUOS LIBRES al gobierno del Estado, y a su incorporación -en unidad y libertad-, como protagonistas, al destino colectivo e histórico de la Patria. El Estado subordinado al servicio de los hombres libres, dueños de su propio destino colectivo. El hombre es el protagonista; el Estado, un simple instrumento al servicio de los derechos del individuo y de su realización plena en la armonía social.
En cambio, Ramiro Ledesma Ramos se identifica prácticamente con este otro modo de entender el Estado Totalitario: “La única libertad que puede ser algo serio, la libertad del Estado y del individuo en el Estado, ya que para la doctrina fascista todo está dentro del Estado y nada de humano o espiritual existe -y menos aún tiene valor- fuera del Estado. En este sentido el fascismo es totalitario, …”. “TODO EN EL ESTADO, NADA CONTRA EL ESTADO, NADA FUERA DEL ESTADO”. Justo la negación de lo que había dicho José Antonio.
Suele olvidarse que a renglón seguido Mussolini matiza esas aparentemente feroces palabras sobre el Estado en un sentido más compatible con la doctrina joseantoniana:
“El individuo en el Estado fascista no se anula, sino más bien se multiplica, así como en un regimiento un soldado no se disminuye, sino que se multiplica por el número de sus camaradas. El Estado fascista organiza la nación, pero deja a los individuos margen suficiente; ha limitado las libertades inútiles y nocivas y ha conservado las esenciales. ”
http://www.laredgualda.com/web/?p=3092
.
FALANGE ESPAÑOLA DE LAS J.0.N.S. NO ES UN MOVIMIENTO FASCISTA
NOTA PUBLICADA EN LA PRENSA ESPAÑOLA EL 19 DE DICIEMBRE DE 1934, REDACTADA POR JOSE ANTONIO
“La noticia de que José Antonio Primo de Rivera, jefe de Falange Española de las J.0.N.S., se disponía acudir a cierto Congreso internacional fascista que está celebrándose en Montreux es totalmente falsa. El jefe de la Falange fue requerido para asistir; pero rehusó terminantemente la invitación por entender que el genuino carácter nacional del Movimiento que acaudilla repugna incluso la apariencia de una dirección internacional.
Por otra parte, la Falange Española de las J.0.N.S. no es un movimiento fascista, tiene con el fascismo algunas coincidencias en puntos esenciales de volar universal; pero va perfilándose cada día con caracteres peculiares y está segura de encontrar precisamente por ese camino sus posibilidades más fecundas.”
Sugerencias, correcciones y aportaciones:
ocja@rumbos.net
Mariola:
Sí, había diferencias y profundas (ya he expuesto sucintamente algunas de ellas y otras las he dejado en el tintero) entre el pensamiento de Ramiro y el de José Antonio. Y una de ellas era, precisamente, el totalitarismo.
En uno, Ramiro, era panteísmo estatal “panestatismo”, en sus propias palabras.
En otro, José Antonio, era Estado de todos.
Ya lo he expuesto antes y Fernando Espinar lo ha vuelto a explicar con toda claridad.
Tengo que reconocerte, Mariola, que no he leído la obra de Francisco Bravo sobre la historia de Falange. Por tanto, no puedo manifestarme sobre lo que en ella dice. Pero el hecho de que alguien (yo mismo o tú) nos equivoquemos en un juicio, no implica que mienta. Se puede equivocar, que es cosa distinta.
Sobre le arrepentimiento de Ramiro (supuesto arrepentimiento) me remito a lo que he comentado en el artículo de Gabriel García.
Las razones de la fusión de JONS y FE respondieron a lo ya indicado: intereses contingentes y coincidencias en la explicación de la crisis nacional y en el enunciado (solo enunciado) de las soluciones. La separación de sus líderes trae causa de sus profundas divergencias, ya expuestas.
La doctrina que resulta de la fusión y se plasma en los Puntos Programáticos de FE de las JONS responde sustantivamente al ideario joseantoniano, que se impone al de Ramiro en lo que no coincide con él. Resulta así en lo relativo a cuestiones de profundo calado como son las relativas al Estado, su naturaleza (instrumental no panteísta), su régimen político (orgánico no de partido único) y su forma de gobierno (participativa no dictatorial), o en la consideración del individuo, su dignidad y libertad como valores eternos e intangibles por sí mismos no en función de su subordinación al Estado. Se aprecia así incluso en el tema religioso en el que queda incorporado el sentido católico a la reconstrucción nacional y fijadas las relaciones con la Iglesia Católica en términos de mutuo acuerdo y respeto de las respectivas competencias, no en orden de subordinación de la Iglesia al Estado (como propugnaba Ramiro).
El término nacionalsindicalismo no es un “significante” sin significado. Lo que ocurre es que en Ramiro significa una cosa y en José Antonio otra distinta. Así de simple.
DEOLAVIDE, creo que tu obscinación por Ramiro está haciendo que los falangistas se cierren cada vez más en banda a su figura.
Probablemente haya más de un “joseantoniano” que esté acabando por ser “ramirista” ante este ninguneo.
Eso quiere decir que tú ¿eres más “Ramirista” que “Joseantoniano”?
Ya entendemos mejor las cosas. Un saludo.
Ser falangista no es ser joseantoniano ni ramirista.
Entonces ¿qué es ser falangista? Sergio R.
Sergio R. según tu ¿qué es ser falangista? estamos esperando tu respuesta, por favor, no nos sin ella.
Describir qué es “ser falangista” es algo tan extenso y trascendental, que no podría realizarse por este medio. Pero si pudiera resumirlo sería algo así como una persona entregada al servicio de España y la Falange, íntegra, humana, no ostentosa, muy humilde y sacrificada. Este sería a mi modo de ser y en un primer momento, el “deje” que nos identificara. Algo a priori tan difícil, que solo con los dedos de una mano podría contarlas ahora mismo.
Por supuesto, considero algo tan grande que a mí me ruboriza identificarme como tal. Otros sí lo hacen con mucha facilidad e incluso juzgan quién es falangista y quién no, pero una cosa sí puedo decirte y es que esos pocos que lo son, son los que menos juzgan y más humildes se muestran con los suyos. Yo siempre desconfío del que se dice ser falangista y juzga quién no lo es.
Espero te haya valido.
Entonces como según tú ser falangista no es ser joseantoniano ni ramirista sino
“una persona entregada al servicio de España y la Falange, íntegra, humana, no ostentosa, muy humilde y sacrificada. Este sería a mi modo de ser y en un primer momento, el “deje” que nos identificara.”
¿Tienen José Antonio y Ramiro ese “deje” que les identifique como falangistas? Según tú parece que no. ¿Tu lo tienes? como dices ” que a tu modo de ser ese es el “deje” que nos identificara”. Como dices que ser falangista no es ser joseantoniano ni ramirista, quizá si franquista o marxista o ……………….como dice la RAE
RAE deje
deje.
(De dejar).
1. m. Acción y efecto de dejar. Deje de cuenta.
2. m. dejo (‖ modo particular de la voz).
3. m. dejo (‖ acento peculiar).
4. m. dejo (‖ gusto o sabor).
Rastreador,
Creo que Sergio R ha querido decir “impronta” en su 2DF (RAE).
Estoy bastante de acuerdo con lo dice, pero tiene un párrafo con el que si que estoy al 100%.
“Yo siempre desconfío del que se dice ser falangista y juzga quién no lo es”.
Ale, vamos a buscar un tribunal falangista para poner el sello “ISO9001falangista” a todo aspirante a militante, para que no se desvien ni a la derecha, ni a la izquierda, ni al centro.
¿Serán los de F.E.S.los catedráticos que formen ese tribunal?
Cafe
Fuerza y Honor
Elobeygrande, cada vez me cuesta más trabajo entenderte. ¿Qué es eso de los del FES como catedráticos formando tribunal?
¿Qué te hemos hecho los del FES? ¿O es que pretendes que dejemos de pensar y de tener criterio propio? ¿Es que no sabemos de esto? ¿Nos enseñarás tú? ¿Dónde están nuestras lagunas y nuestras contradicciones doctrinales? ¿Dónde nuestras traiciones? ¿No estás tú en el Círculo Ruiz de Alda, con mis camaradas del FES Longinos, Trigo y Junquera? ¿Sabes que el Círculo Ruiz de Alda es del FES histórico, que yo fui fundador y miembro de su junta directiva, sin que haya dicho ni esta boca es mía? Entonces, ¿Qué coño te ha hecho el FES a ti?
Estoy harto de la nebulosa ideológica; de que aquí la verdad doctrinal no exista; que nada es blanco ni es negro, ni siquiera gris; que la palabra del Fundador que define la doctrina, la ética y el estilo de la Falange, vale lo mismo que la de cualquier tarugo de tres al cuarto; que todo es relativo y que toda opinión vale lo mismo, lo diga Juana o su hermana, etc.
No somos catedráticos de nada. Sólo queremos servir al proyecto de la unidad. Animamos a todos los que están haciendo algo, aunque tengamos que señalar los puntos en los que no estamos de acuerdo. No formamos grupo, no tenemos jefes y los hay que están por pura fidelidad a un compromiso en el que ya no sabe uno si siguen creyendo siquiera. Tú eso no lo entiendes, porque no sabes la “teoría de la mojama”, que no pienso explicarte, por cierto, porque es materia reservada a los que saben vivirla.
Me ha disgustado el tono desabrido y ventajista de tu comentario: a toro pasado y arrimando la barriga a los cuartos traseros del morlaco, donde lo peor que puedes llevarte es un ravazo o una coz.
Pregúntale a mis camaradas del C. Ruiz Alda, para que te ilustren acerca de nosotros los del FES. Hoy no somos nada, ni siquiera nos reunimos, cualquiera -hasta tú mismo- se puedes permitir el lujo de despreciarnos. Pero, ojo, que todavía nos queda la palabra, y lo mucho o lo poco que aprendimos en su día. Y a las ideas y a las lealtades no se las coge a lazo y se las reduce sin esfuerzo. Y aquel que lo intente habrá de tener más músculo ideológico y estar muy cargado de razones contrastadas.
Ahora se nos está poniendo a parir por este blog (EL PRIMERO DEL RANKIG, qué le vamos a hacer) y por una Tertulia a la que asiste quien quiere para decir lo que buenamente quiera.
“El blog de los Cabanas”. Ya ves tú: y de JJ Perales y de Deolavide y de Ceferino Maestú y de Gabriel García y de Lorenzo García Sanchez y de J. R. López y de F. Blanco y de Carlos Paz y de Jesús María Zarco y de …. los centenares de comentaristas espontáneos, no todos falangistas, etc, etc.
Lo vengo repitiendo: la fuente de la insidia es inagotable. Pero veo el nivel y la calidad humana de esos poquitos que nos ponen a dar a luz, y siento una especie de compasión por la misera moral que les sale hasta por las orejas. Pobrecitos. Uno no puede nada, no vale nada, pero ¡anda que estos insolentes bandoleros (salteadores) del falangismo!.
Estorbamos. Cierto. ¿Pero a quiénes y por qué? Tú debes saberlo, porque nos llamas “catedráticos” con evidente mala leche.
¡Qué pena!.
Sergio R. y tu obsesión por dar patadas al diccionario de la RAE.
“Obscinación”: palabra incorporada al d. de la RAE por D. Sergio R.
Podría haber querido decir “Obstinación”, que equivale a fanatismo, terquedad, tozudez, acción de obstinarse, etc. Nada de esto tiene que ver con el sereno, objetivo, documentado y abierto análisis de Deolavide sobre el tema en cuestión.
Así es imposible. Deolavide se estudia, redacta y publica un trabajo de lo mejor que se ha escrito sobre el tema. Y viene el impulsivo y arrebatado Sergio R. y le endiña una pedrada al d. de la RAE y una patada en la espinilla al laborioso Deolavide.
Sergio R.: ¡pero por qué no estudias y te callas!. ¡Ya hablarás!
(Maestro Ciruela, el que no es maestro ni tiene escuela. Así me salen los discípulos).
Yo a este tío le molo, no cabe otra opción.
Patada al diccionario la diste tú también con “binomio”, maestrillo de pacotilla. Pero no te preocupes, el que tiene boca, se equivoca ya sabes. Además, más vale dar una patada al diccionario de vez en cuando que una patada en el culo a Ramiro.
Estos ciber
Error. La primera acepción de binomio es la que te envié. La tuya es una derivada o similar. Tú no lo sabias, porque ese día hiciste novillos en la escuela. Te puse falta a clase.
No te hagas ilusiones: no me molas nada. A mí siempre me han gustando las señoras. Esas desviaciones nunca me han rozado ni un poquito.
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Resto de la entrada censurado.- Hay elementos de la cloaca que no pueden aparecer por aquí, ni aunque se haga referencia a ellos de forma ingeniosa o de guasa. Vosotros, Sergio y Maestro Ciruela, podéis seguir con vuestro intercambio de comentarios. A los elementos de la cloaca dejadlos donde deben seguir: chapoteando en sus miserias y en la soledad más absoluta.
De diez cabezas, nueve
embisten y una piensa.
Nunca extrañéis que un bruto
se descuerne luchando por la idea.
-Nuestro español bosteza.
¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
-El vacío es más bien en la cabeza.
(De Proverbios y cantares de Antonio Machado)
Como diría Unamuno (“Vida de Don Quijote y Sancho”):
Sí, creo que se puede intentar la santa cruzada de ir a rescatar el sepulcro de Don Quijote del poder de los bachilleres, curas, barberos, duques y canónigos que lo tienen ocupado. Creo que se puede intentar la santa cruzada de ir a rescatar el sepulcro del Caballero de la Locura del poder de los hidalgos de la Razón.
Defenderán, es natural, su usurpación y tratarán de probar con muchas y muy estudiadas razones que la guardia y custodia del sepulcro les corresponde. Lo guardan para que el Caballero no resucite.
A estas razones hay que contestar con insultos, con pedradas, con gritos de pasión, con botes de lanza. No hay que razonar con ellos. Si tratas de razonar frente a sus razones, estás perdido.
Si te preguntan, como acostumbran, ¿con qué derecho reclamas el sepulcro?, no les contestes nada, que ya lo verán luego. Luego…, tal vez cuando ni tú ni ellos existáis ya, por los menos en este mundo de las apariencias.
Y allí donde está el sepulcro, allí está la cuna, allí está el nido. Y de allí volverá a surgir la estrella refulgente y sonora, camino del cielo.
[...]
Y, ¿no será, -me dices en tus horas de desaliento cuando te vas de tí mismo-, no será que creyendo al ponernos en marcha caminar por campos y tierras, estemos dando vueltas en torno al mismo sitio? Entonces la estrella estará fija, quieta sobre nuestras cabezas, y el sepulcro en nosotros; y entonces la estrella caerá, pero caerá para venir a enterrarse en nuestras almas. Y nuestras almas se convertirán en luz, y fundidas todas en la estrella refulgente y sonora subirá ésta, más refulgente aún, convertida en un sol, en un sol de eterna melodía, a alumbrar el cielo de la patria redimida.
En marcha, pues. Y ten cuenta no se te metan en el sagrado escuadrón de los cruzados bachilleres, barberos, curas, canónigos o duques disfrazados de Sanchos. No importa que te pidan ínsulas; lo que debes hacer es expulsarlos en cuanto te pidan el itinerario de la marcha, en cuanto te hablen del programa, en cuanto te pregunten al oído, maliciosamente, que les digas hacia dónde cae el supulcro. Sigue a la estrella. Y haz como el Caballero: endereza el entuerto que se te ponga delante. Ahora lo de ahora, y aquí lo de aquí.
¡Poneos en marcha! ¿Que a dónde vais? La estrella os lo dirá: ¡al sepulcro! ¿Qué vamos a hacer en el camino mientras marchamos? ¿Qué? ¡Luchar! Luchar, y ¿cómo? ¿Cómo? ¿Tropezáis con uno que miente?, gritarle a la cara: ¡mentira!, y adelante. ¿Tropezáis con uno que roba?, gritarle: ¡ladrón!, y adelante. ¿Tropezáis con uno que dice tonterías, a quien oye toda una mucheedumbre con la boca abierta?, gritarles: ¡estúpidos!, y adelante, adelante siempre.
[...]
Si alguien quiere coger en el camino tal o cual florecilla que a su vera sonríe, cójala, pero de paso, sin detenerse, y siga al escuadrón, cuyo alférez no habrá de quitar ojo de la estrella refulgente y sonora, y si se pone la florecilla en el peto sobre la coraza, no para verla él, sino para que se la vean, ¡fuera con él!, que se vaya, con su flor en el ojal, a bailar a otra parte.
[...]
Y si alguno te viniera diciendo que él sabe tender puentes y que acaso llegue ocasión en que se deban aprovechar sus conocimientos para pasar un río, ¡fuera con él!, ¡fuera el ingeniero!. Los ríos de pasarán vadeándolos, o a nado, aunque se ahogue la mitad de los cruzados. Que se vaya el ingeniero a hacer puentes a otra parte, donde hacen mucha falta. Para ir en busca del sepulcro basta la fe como puente.
[...]
Te consume, mi pobre amigo, una fiebre incesante, una sed de océanos insondables y sin riberas, un hambre de universos y la morriña de la eternidad. Sufres de la razón. Y no sabes lo que quieres. Y ahora, ahora quieres ir al sepulcro del Caballero de la Locura y deshacerte allí en lágrimas, consumirte en fiebre, morir de sed de océanos, de hambre de universos, de morriña de eternidad.
Ponte en marcha, solo. Todos lo los demás solitarios irán a tu lado, aunque no los veas. Cada cual creerá ir solo, pero formaréis batallón sagrado: el batallón de la santa e inacabable cruzada.
Es el único comentario con tu nombre que dice algo grande, que mereced la pena leer.
Claro es de Unamuno. Los tuyos …. ¡Ay los tuyos!
No entiendo muy bien el motivo de estas exquisiteces doctrinales.
La primera conclusión que saco es que la refundación de la Falange la harán los jóvenes, los menores de 45 años; y el motivo es sencillo: a su juventud de espíritu pueden unir el hecho de que no han participado en las guerras fraticidas falangistas de la transición.
La segunda conclusión que saco es que habría que dinamitar las tertulias, sean éstas presenciales o cibernéticas. No hay nada peor para la Falange que el espíritu del tertuliano: el cafetito, la voz engolada y la disquisición bizantina. La Falange fue fundada como milicia política, su lugar están en la calle. Sin embargo hay muchos que pretender encosertarla en un debate eterno sobre cuestiones seudofilosóficas.
Así que los jóvenes tienen el relevo.
Con “titadin”,ó, “gomados”, estilo ETA, ó, Musulman radical.
Ale, al jardín de infacia, creo que esta noche dan, caperucita roja y el lobo feroz.
Cafe
Fuerza y Honor
elo, Conrado es muy habil. Quiere junto con Primera Linea, provocar a los mas jóvenes para enfrentarles con los mas viejos y con los de la tecla. Así dinamitan la unidad y la reorganización efectiva del mundo azul. Que nadie se deje adular ni manipular. AE
Ya ves tú, Elobeygrande, los bueyes con los que quieren que aremos. Imaginate la imagen de trogloditas carpetovetónicos, impresentables e insociables, que pueden dar estos popeyes que se han pegado a nosotros.
¡Cosa más ridícula!. Seguro que éste es de los que asiste a las Tertulias para las que ahora reclama dinamita. Lo de cibernética lo debe decir por hiapaniainfo, donde acude un día sí y otro también. Menudo morro.
Primero la amenaza, después la dinamita, más tarde la cámara de gas. Si es que no dan para más. Ahí los tienes, en cuadrilla y rebuznado contra la libertad.
¿Bueyes dijo Vd?
Los falangistas no somos bueyes ni vamos a arar en su campo.
Sobre todo porque lleva ya muchos años en barbecho.
Lo de los bueyes que aran es un eufemismo muy benevolente. Tomarlo literalmente es una torpeza o fingido victimismo.
Pero estamos en una web joseantoniana (“cibernética”) que organiza una Tertulia de “presenciales” a las que este sujeto pide “DINAMITAR”. Tribuna cibernética y Tertulia a la que acuden y participan él y su gente.
Puede que ante esos exabruptos, cuatro viejitas y un niño de corta edad salgan corriendo despavoridos. Pero los falangistas somos gente normal, que solo nos asustamos lo justito, y no por estas baladronadas de anónimos comunicantes. Que, por cierto, no son nada nuevo y, además, suelen hacerse en cuadrilla y según una estrategia ya muy vieja y conocida. Tú, Rodericus, viejo conocido, lo sabes.
Si estos revolucionarios de corta y pega, de la dinamita que amenaza y esas otras bravuconadas, tuviesen siquiera dos dedos de frente, sabrían que están más fuera de la sociedad actual que Atila o cualquier otro bárbaro del norte de hace mil años (por lo menos).
¿Que quieren DINAMITAR la unidad?: a la vista está en este debate. Pero tienen la percepción tan equivocada de que podrían SUPRIMIR todo el falangismo de un golpe (con dinamita o a pistola), para quedase ellos como los cuatro gallos del corral. Empezando, naturalmente, por los mayores d 45 años; osea, la eliminación de los viejitos años antes que lo quieren hacer los de la eutanasia asistida y sedada. ¿No se les va ni a suministrar la sedación? ¿O va a ser pura dinamita, que es más rápida y alegra más la vista a estos revolucionarios de opereta?
Para Conrado.
Tus palabras no tienen sitio en este blog. O retiras lo de la “dinamita” y tus lamentables palabras sobre las Tertulias del Krak y sobre este mismo portal (cibernético), o no vuelvas a enviar ni un solo escrito más.
Hay una segunda condición: escribe con tu nombre y apellidos reales. Tenemos derecho a saber quién dice semejantes cosas.
José Cabanas.
Una vez más, aplaudo la intervención clarividente de Mariola, más abierta y menos dogmática que otras.
Una vez más, seguimos con los posiciones cerradas que además, solo sirven para conservar el mito del ausente en la figura de Jose Antonio.
Obviamente, parece que las alusiones que hacía Jose Antonio al estado totalitario y las loas al fascismo de sus inicios, no son debidas a tomar en cuenta para algunos, mientras que las de Ramiro sí, cuando también Ramiro tuvo también una evolución ideológica con el paso de los años. Que las palabras de Jose Antonio quedaran en la memoria de todos se debe en gran medida a su carisma, su perfecta expresión oral y a su imagen impoluta. De esto se daba bien cuenta Ramiro y nunca le discutió la jefatura del partido. Pero de lo que no cabe duda es que Falange Española y Jose Antonio, no serían lo que conocemos hoy si Ramiro no hubiera existido.
Falange Española ha sido y es un movimiento en el que todos aportan su granito. TODOS. Vosotros, los DEOLAVIDE y compañía con todos los respetos, no lo váis a entender porque nunca habéis militado de verdad en un partido falangista. Los que sí han militado o estamos militando, sabemos que cada uno tenemos nuestra peculiaridad y nuestra manera de ser, pero que con ello enriquecemos a nuestra FE. Por lo tanto, nos negamos a señalar a Ramiro como un apestado de la Falange, sino como gran nuestro pensador, ideólogo y camarada.
No sé si “Roberto Lanzas” llegó a conocer en verdad a Ramiro Ledesma (perdonad el sarcasmo), pero estoy persuadido que no entendió nunca la profundidad del pensamiento de José Antonio.
No me extraña que “Roberto Lanzas” creyera sinceramente que en los puntos programáticos de FE de las JONS prevaleció el programa de las JONS. Lo que no quiere decir que fuera cierto. Fue justamente lo contrario.
Ramiro Ledesma, siendo como fue un intelectual, por ideología y por carácter valoraba singularmente lo simbólico y lo formal, aún por encima de lo categórico.
José Antonio, por preparación y carácter, valoraba lo categórico por encima de lo simbólico y lo formal.
En los Puntos Programáticos, descontando aquellos puntos de convergencia a los que me he referido, parece por la forma que prevalecen las ideas de Ramiro Ledesma sobre las de José Antonio y así debió creerlo “Roberto Lanzas”. Sin embargo, más allá de la forma, analizando la categoría de lo que se proclama, podemos constatar sin ningún género de duda lo contrario; que prevalecen las ideas de José Antonio sobre las de Ramiro.
No es momento de demostrar exhaustivamente, punto por punto, tal afirmación. Me detendré solo en uno que estimo de especial relevancia: El concepto de Estado.
El punto 6 de los programáticos dice: “Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria”
En la forma, efectivamente, parece imponerse el concepto ramiriano de Estado.
Era Ramiro el que había propugnado un “panestatismo”. Era Ramiro el que reclamaba la “suprema categoría para el Estado”, el que proclamaba sin tapujos el “nada sobre el Estado”. Una idea que parece reconocerse en el término “totalitario” de este punto 6.
José Antonio mantenía un concepto de “Estado de todos”. Así lo había recogido en los Puntos Iniciales de FE. Y este sería siempre el sentido del término “totalitario” en la idea joseantoniana de Estado, una idea que repudia expresamente el panteísmo estatal y que le lleva a afirmar en el teatro Calderón de Valladolid, a un año de la presentación de FE de las JONS, que los Estados totalitarios no existen, sino dictadores geniales (lo que, por lo que hoy sabemos, no quiere decir necesariamente buenos).
Volviendo a la literalidad del punto 6 observamos que, frente a la aparente prevalencia del concepto panteísta del Estado, propio de Ramiro, lo que realmente se proclama es el carácter instrumental de “nuestro Estado” y, por ende, subordinado a aquello a lo que sirve (la integridad patria).
Es evidente que lo que se afirma como instrumento al servicio de “algo” deja de ser estimado como “suprema categoría” en beneficio de aquella a la que sirve. Una categoría superior (la Patria) a la del propio Estado, que en nada se concilia con la afirmación ramiriana que nada reconocía sobre él y que hacía coincidir a este con la Patria misma.
Pero no termina aquí el predominio de los postulados joseantonianos. El punto 6 continúa: “Todos los españoles participarán en él (en el Estado) a través de su función familiar, municipal y sindical”. En estos términos se lapidan (si se me permite la expresión) dos postulados ramiarianos: el régimen de Partido Único y de dictadura.
Frente al modelo de dictadura se afirma el de participación de todos los españoles, en línea con la idea de “Estado de todos” ya expuesta por José Antonio en los Puntos iniciales de FE
Frente al régimen de Partido Único se afirma un régimen “orgánico”, basado en las unidades naturales de convivencia; familia, municipio y sindicato. En línea con lo que ya había propuesto José Antonio en el punto V de los Iniciales bajo el título “Supresión de los partidos políticos”. Una propuesta (la de supresión de los partidos, de todos los partidos) igualmente recogida en este punto 6 que vengo comentando: “Nadie participará a través de los partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de partidos políticos con todas sus consecuencias”. Ni una sola referencia a la idea ramiriana de Partido Único que queda relegada definitivamente.
Como se ve, en un tema fundamental como es este del Estado y del régimen político en el que “parece” imponerse el concepto ramiriano, en realidad se impone el joseantoniano. No es el único pero, como he dicho, no es el momento de ser exhaustivo.
La unidad de JONS y FE fue posible, no porque las profundas diferencias ideológicas y filosóficas que he comentado no existieran ya en el momento de la unión sino porque (aparte otros intereses de conveniencia circunstancial que todos conocemos) se daban coincidencias en la valoración de las causas de la crisis nacional y en el enunciado (solo en el enunciado) de las soluciones. Unas coincidencias que (como es lógico) no podían ocultar o neutralizar las diferencias profundas que estuvieron en el origen del intento de Ramiro de desplazar a José Antonio del liderazgo del movimiento. Un hecho que debería haber servido a la clarificación de las respectivas propuestas pero que, desgraciadamente, no fue posible por el confusionismo (interesado o bien intencionado, no sabría decirte) vertido incesantemente sobre este tema tras la guerra de liberación.
Lo peor de esto, más allá de disquisiciones teóricas, es que esta confusión solo sirve a la mutua neutralización de las eficacias de ambas ideologías (ramiriana y joseantoniana). Desde y en esta confusión, no es posible eficacia alguna. Tampoco es posible la unidad, porque se pretende realizar sobre postulados incompatibles.
Es necesario enfrentar la verdad y resolver.
Después del golpe de Estado de Ramiro contra José Antonio, este dijo en INFORMACIONES, EL DIA 18 DE ENERO DE 1935 lo siguiente:
Que Falange Española de las JONS se había quitado de encima a unos “elementos que pretendían darle a nuestro movimiento, que debe tener un carácter y un sentido ascético, poético y castrense, un matiz turbio de delincuencia y de hampa”
Lo cierto es que pocos siguieron a Ramiro, hasta Redondo, el camarada fuerte de Valladolid, con quién contaba Ledesma, siguió finalmente a José Antonio, al igual que las CONS.
Ni los siete números de “La Patria Libre” subvencionados con dinero monárquico- para desprestigiar a José Antonio-hicieron que Ramiro pudiera articular una respuesta “revanchista” a FE de las JONS.
No me alegro del fracaso de Ramiro, aportó a José Antonio y por tanto a FE de las JONS mucha ideología y simbología, no pudo soportar el liderazgo sosegado, paciente y reflexivo de José Antonio. Ramiro era precipitado e impulsivo. José Antonio se iba alejando cada vez más de los movimientos que triunfaban en Italia y Alemania que eran el modelo a seguir de Ramiro y de gran parte de la derecha española y europea.
Lo demás lo explica muy bien DEOLAVIDE.
Cuando leí “¿Fascismo en España?” no me llamó tanto la atención su contenido ideológico como el rencor que se lee entrelíneas. Ramiro no tiene el don de la oratoria y lleva mal que José Antonio haya acaparado el protagonismo de FE-JONS y, sobre todo, que la mayor parte de su gente haya preferido quedarse. Incluso debió de sentirse traicionado por sus camaradas. Probablemente pensaba que la mayoría de quienes procedían de las JONS y alguno más le seguirían, y que FE-JONS quedaría en cuadros y con una militancia de señoritos. Pero no fue así: para una personalidad tan fuerte como la de Ramiro, aquello debió de ser muy duro de digerir. A poco que se hurgue se encuentra más rencor y rabia en los ataques de Ramiro a Falange que desavenencias ideológicas. Aún así, es cierto que en el momento de la ruptura estas existen y que son muy profundas. Pero ese no es el quid de la cuestión. El quid es ¿existían esas profundas diferencias cuando se produce la fusión entre JONS y Falange? Y la respuesta es NO. Porque de existir, no hubiera habido fusión; cae de cajón.
“Roberto Lanzas” llega a afirmar que los 27 puntos de la Norma Programática son en realidad el programa de las JONS ordenado, revisado y escrito con elegancia. Francisco Bravo aporta una versión muy distinta pero reconoce que se utilizó la doctrina preexistente y que se basó más en “La Conquista del Estado” y “JONS” que en “FE”.
Tanto Ramiro como José Antonio evolucionan ideológicamente. El Ramiro de “¿Fascismo en España?” no es el mismo Ramiro que el “Discurso a las Juventudes de España”. Tampoco el José Antonio del llamado segundo discurso del cine Madrid es el mismo que el del discurso fundacional. Hay un José Antonio que en 1934 dice “El Estado será un instrumento totalitario puesto al servicio de la integridad Patria” venimos a luchar porque un estado totalitario alcance con sus bienes lo mismo a los poderosos que a los humildes”, y un José Antonio que en 1935 afirma que “El Estado totalitario no existe”.
El hecho que la evolución de Ramiro no nos guste a los falangistas mientras que sí nos satisface la evolución de José Antonio, no implica renunciar al Ramiro de la época fundacional, al Ramiro que introdujo el nacionalsindicalismo en FE-JONS. Al igual que DLO creo que “no es cuestión de elegir entre individuos (el único hombre irreprochable e imitable en todo es Cristo), sino de continuar obras, hay una opción mejor: falangista.”
Enhorabuena por el ejercicio. Está muy bien elaborado y contextualizado en todo, excepto en una cosa importante, en los individuos que sustentan las posiciones. José Antonio no aporta nada sustancial, en cuanto a la esencia, a los enunciados de Menéndez Pelayo, Vázquez de Mella o Víctor Pradera. Ramiro, persona angustiada tanto trascendental como contingentemente, buscaba no ir a parar al mismo sitio, no por nada, sino por caracter. No se puede obviar esto, ya que, es obviar que los individuos en su peregrinar buscan un ideal en el que asentarse firmemente. Ramiro, al estilo de Descartes, parte del hecho que todo lo que le han enseñado no vale, que ha de buscar metódica y científicamente la razón, no trascendental de la Patria que de poco o nada le sirve a la acción política necesaria en el momento histórico, sino la razón que motive a la concienica nacional en su movilización. Ramiro podría haber sido el Charles Maurras español al estilo de Pradera, no lo podía aceptar. Su personalidad se lo impedía.
José Antonio, no portaba dentro de sí la angustia vital de Ramiro o del propio Unamuno, entre otras cosas porque su ser reposaba en un equilibrio casi místico, así que podía entrenerse en poner al día la esencia y la forma sabedor que eso era lo que impulsaría la acción. Era un hombre que no sólo conocía el Derecho enciclopedícamente, sino que lo asumía como propio de su misma esencia vital, por eso esa repugnancia a alterar el orden por el mero hecho de alterarlo sin medir las consecuenicas trágicas para la doctrina trascendente que eso podía significar.
Dos personas Ramiro y José Antonio, antropológica, social y psicológicamente distintas, y con distintas aproximaciones a un mismo problema, que depuradas ambas de sus contextos individuales y ordenados los planos de los sobrenatural y lo natural convenientemente van a un misma solución. Solución por otra parte nada novedosa, excepto que en lo que hasta entonces había sido la institución hispánica por excelencia, la monarquía, había fenecido gloriosamente. No es cuestión de elegir entre individuos (el único hombre irrepochable e imitable en todo es Cristo), sino de continuar obras, hay una opción mejor: falangista.
USANE