“Sólo porque todo el mundo crea que algo es verdad, no significa que lo sea”
Por Carlos Paz.
Siempre he creído que el arte es la expresión cultural de una época, y ésta, por ridícula y eunuca, tiene el que se merece. Cuando una sociedad está sustentada en los valores (¿?) y modelos éticos en los que se asienta en la actualidad, cuando el relativismo es la fuente de la que emanan todos los principios democráticos, cuando todas las opiniones son respetables…un W.C. con zurullo incluído, es elevado a la misma categpría artística que Las Meninas, ¡lógico!
Al mirar el calendario por estas fechas y ver que se acerca se engendro que conocemos como ARCO, he de reconocer que al igual que en los tiempos en que me arrastraba alguna novia progre en el pasado a ver un estreno de Almodóvar, o cuando me cruzo de noche con Lucía Echevarría ataviada de modo sensual, se me hiela la sangre. El contemplar a toda esa ralea de petimetres, engreídos, petulantes y cursis, críticos y juntaletras a sueldo, marchantes sarasas y estafadores sin fronteras, alabar el mal gusto hasta la extenuación elevándolo a las cimas de lo sublime, se me revuelve el estómago.
Viendo esta clase de eventos no puedo más que recordar aquel cuento de Hans Christian Andersen en el que solamente un niño es capaz de decir que el rey camina desnudo. Y es que al pan, pan, y al vino, vino; aunque en esta ocasión sea la palabra mierda la que haya que utilizar.
Se cuenta que unos malintencionados en una pasada y reciente edición de esta feria, colgaron un cuadro hecho por unos niños, y que éste alcanzó una cifra desorbitada en su venta. Normal; pues no para niños sino para imbéciles (o muy listos) están concebidas estas cosas. Pero, con todo, no es esto lo peor. Lo trágico, lo profundamente perverso, es el concepto que del arte en sí se ha conseguido transmitir. Solamente al hablar de “feria de arte contemporáneo”, nos viene a las meninges todo menos eso precisamente. Las ferias están muy bien, para el ganado, el circo, la cerámica o la papiroflexia, pero no para el arte. ¿Cómo va a situarse el arte dentro de una feria? Aunque pasada esa primera sensación, y bien mirado, hemos de darles la razón, pues viviendo en la época que padecemos en donde todo se vende y se compra, por qué no mercadear también con el arte.
El concepto de arte realmente ya no existe, ha quedado encuadrado simplemente como un producto más, un mero producto de consumo en donde se compra compulsivamente, se fagocita, se tira, y se vuelve a consumir. Lejos ha quedado ya aquel tiempo en donde se pretendía plasmar en una obra algún sentimiento universal, llegar al corazón de la persona, y acercarle a lo eterno por unos instantes.
No creo que merezca ese templo del engaño y la mentira que es el IFEMA en estos días muchas palabras más. Tan sólo añadir que, aún no he visto señalar a nadie con el dedo a estas ferias como un lugar de blanqueo de capitales, pues mucho me temo que por ahí irán los tiros.











¡Qué razón tiene el autor del artículo!
Por cierto, muy bien escrito, es decir, mucho arte.
Creo que fue Robert McNamara, Secretario de Estado USA, quien al ver alguna obra del expresionismo abstracto dijo aquello de “si esto es arte, yo soy un hotentote”. Con una sensibilidad más abierta a la expresión artística y en donde a las concepciones heterodoxas se las pueda otorgar valor de arte, es lo cierto:
1.- Que tanta heterodoxia, repetida una y otra vez, deja de ser tal.
2.- Que curiosamente esa heterodoxia se lanza siempre con arneses de sujeción. Es remota la posibilidad de que el artista heterodoxo realice obras que escandalicen si sabe que su integridad corre peligro (el miedo guarda la viña).
3.- Que ciertas provocaciones adquieren una publicidad mediática que multiplica la demanda en el mercado.
En consecuencia, un servidor, que entiende la provocación en el arte, se encuentra con que ni hay heterodoxia, ni hay valentía, ni hay creación. Muy al contrario: ortodoxia cabeza abajo (aburrimiento cansino), cobardía y ansias por llenarse el bolsillo.
Va a tener razón Robert McNamara y mira que lo siento.
El famoso “arte contemporáneo” no es más que un negocio de marxistas culturales dirigido a imbéciles que se creen expertos en algo. Si la pintura ya no tiene sentido por la existencia de la fotografía, consideremos a la pintura como gloriosamente fenecida. Y si la escultura tampoco tuviera ya razón de ser, conformémonos con admirar las obras que el tiempo nos dejó.
¡¡¿Como que la pintura no tiene razón de ser debido a la fotografia?!!. La pintura no tiene que imitar rigurosamente a la realidad, nunca lo hizo ralmente. Además, el arte contemporaneo va desde el hiperrealismo fantastico hasta la pintura astracta. Este es “arte moderno”.
Lo de que la pintura no tiene razón de ser no es una opinión mía. Esto lo he comentado porque en cierta ocasión un defensor del nuevo supuesto arte me dijo que esos cuadros feos de manchas eran arte porque desde la invención de la fotografía ya no tenía sentido alguno pintar cosas que existieran realmente.
Mi intención con el comentario anterior era decir que si realmente la pintura no tiene razón de ser a causa de la fotografía, lo mejor será dar a la pintura como una etapa del arte finalizada y no humillar al verdadero arte con basura de esa que llaman “abstracta”.
Y para no dar lugar a equívocos, siempre me he referido al “arte moderno” (lo de contemporáneo lo decía por la costumbre de escuchar esa mención).
Pobre hombre este “creador” Franco está en la historia.Este sujeto es un mequetrefe, imbecil que no meece la pena dedicarle una linea mas.
Camaradas Arriba España
No le des mas vueltas
Los rojos no han asimilado, después de 75 años, que Franco y con el media España les dieran una paliza de bigote
Es la revancha del mediocre, del pobre de espíritu, del miserable.
75 años despues siguen sangran por la herida los muy capullos.
Es el rencor de la babosa
NI CASO.
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com/