La extrema derecha española y sus problemas
Creo que el artículo de Fernando Paz en “Intereconomía”, al que se accede pinchando en http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/politica/improbable-ultraderecha-20120517, da mucha luz sobre la extrema derecha española y sus problemas, poco fáciles de resolver.
Con el rótulo “Falange”, con que algunos quisieran vestirla, por venir obligada a asumir los principios cristianos que la inspiraron, resulta condenada a ser algo muy distinto, no homologable con la “Destra” ultramontana. Sin aquel marbete quedan muy desarbolados, que el gran polo de atracción, el gran ejemplo personal, en España, era y sigue siendo José-Antonio.
Parece que el gran valladar frente a los fascismos, en lo hondo, es el cristianismo. A este respecto, resulta llamativo superponer los mapas de la Alemania católica (http://napierski.files.wordpress.com/2011/04/deutschlandkarte_1.jpg) y de la Alemania que votó al nacionalsocialismo (http://napierski.files.wordpress.com/2011/04/deutschlandkarte_2.jpg). Donde católicos, no nazis, y viceversa.
El nacionalismo, todo nacionalismo, es el individualismo de los pueblos. Y lo que se opone a los nacionalismos periféricos no es el nacionalismo español, o europeo, sino la catolicidad, cuya aspiración fue el aliento de la España grande, universalista, mestiza.
Quienes quieran jugar, por ideología o por estrategia, la carta identitaria, harían bien, por su propio interés, por el de los falangistas, por respeto a lo que fue, cortando amarras con la Falange.
Eso me parece.
Enviado por Crispín Novello.




















Rodericus, estaba tentado de escribir algo así como que la acusación que tú haces sobre la venta de la dignidad es algo de lo que nunca se te podrá acusar a ti, porque para vender algo primero hay que tenerlo. Pero descuida, resistiré la tentación.
Eso sí, hay que tener valor. Desconocía que eras tú quien expedía el carné de “camarada”. Y quien decretaba cuándo pasaba uno a la categoría de “ex”. Resulta curioso que esta misma tarde haya estado en la manifestación de La Falange en Alonso Martínez y me haya encontrado con numerosos camaradas que no me han solicitado carné alguno, sino que, por el contrario, gracias a Dios, me han regalado los ánimos de su hombría de bien. Cachisssssss, la próxima vez les remitiré a la expendeduría adecuada.
Dices que “aquí nos conocemos todos”. Bueno, pero unos más que otros, ¿eh? Porque yo firmo con mi nombre y apellidos, y doy la cara en mis comparecencias públicas, y no me escondo detrás de un nick a enjuiciar a tirios y a troyanos, pontificando desde mi ciber-solio y hablando de platos de lentejas y otras estupideces que ignoro.
¿Serías simplemente capaz de leer, antes de denostar a quien firma sus artículos? ¿es que ni siquiera te has dado cuenta de que se trata de un artículo de análisis sobre las “condiciones objetivas”?
Puedes tirar de hemeroteca todo lo que quieras. A mí, ni tú ni nadie me va a venir con esas. “Tirar de hemeroteca”, no te j… Escribo y hablo sobre José Antonio, sobre la División Azul, sobre la guerra civil, sobre el Valle de los Caídos, y opino en público con completa libertad. Habría que verte a ti, dando la cara con nombre y apellidos y jugándote los cuartos. De momento, por aquí pululas con nick, lo que no dice mucho sobre tu arrojo fuera del ciberespacio.
Acerca del desacuerdo referido al artículo -que ni siquiera has aclarado en qué consiste- podemos hablar cuanto quieras. Es siempre la misma historia. Del “articulito”, ese que contiene “cosas erróneas” ni siquiera habéis señalado en qué se equivoca. Quizá porque no sabríais ni por dónde empezar, porque más allá de tres lugares comunes, estáis perdidos. Manda huevos que tengas el cuajo de atacarme, sin firmar siquiera, soltando chorradas sobre las hemerotecas y los excamaradas. Con un par.
Os habéis cebado en un miserable ataque a la persona, a quien no se puede defender, que solo se explica mediante un descenso a las simas de la psiquiatría y al mundo de los complejos. Hasta llegar al de inferioridad, en concreto, que es la madre de todos ellos.
FERNANDO PAZ
A Fernando Paz.
Desde la moderación de este portal quiero reiterar que en ningún caso hemos coincidido con lo expresado por Rodericus y por algún otro que se manifestaba en el mismo sentido.
Publicamos tu artículo por la verdad que contiene; y ya, desde el primer momento (y a los ojos de cualquiera), estaban claras dos cosas: una, que quien firmaba el artículo conocía perfectamente el asunto que trataba; y dos, que era un análisis objetivo de la realidad, sin manifestar opinión personal alguna su autor.
Aquí -si sigues el blog- ya nos vamos acostumbrando a la forma de manifestarse de algunos de los que nos visitan. Si algo no les gusta, lo descalifican sin dar razones. Bueno, es una forma de entender las cosas, que en ningún caso se corresponde con la nuestra.
Un saludo.
Mi enhorabuena a Fernando Paz, estoy totalmente de acuerdo con lo que dice. Suelo seguir sus intervenciones en Intereconomía (aunque la linea general de esa cadena me parece pepera), él, como historiador es muy bueno, además, desde que le vi hace unos meses en la presentación del libro de Zavala, LA PASIÓN DE JOSE ANTONIO, me gusta más. Y sobre todo, desde que se que ayer estuvo en la manifestación de la Falange, a la cual pertenezco. Un honor.
ARRIBA ESPAÑA.
Parece ser que entre los falangistas sin Falange está madurando la idea y el propósito de agruparse bajo la denominación de FALANGE ESPAÑOLA, que es el nombre original del movimiento joseantoniano y que podría reunir a todos los que no están dispuestos a sumarse a ninguno de los partidos que decidieron utilizar el nombre único para sí mismos, con lo que unas partes pudieran parecer como el todo, sólo con algún añadido o detalle al nombre, que al final pasa desapercibido.
Aunque estos camaradas sin Falange se ven y reunen con frecuencia, no parece que, por el momento, vayan a formalizar legalmente otra “Falange” más. Al menos por el momento. Pero, por supuesto, hablarán en nombre de FALANGE ESPAÑOLA Y COMO TALES SE PRESENTARÁN ANTE LA OPINIÓN PÚBLIA y ante el resto de falangistas.
Tienen todo el derecho del mundo. Así, por ejemplo, ningún pequeño grupo como el que ha salido a la calle en un revuelto de siglas, símbolos y banderas, no podrá decirse “la Falange”, porque NO LO ES, NO REPRESENTA (ni por ideología ni por número) A LOS FALANGISTAS. Es, pura y sencillamente, una osadía, un fraude a la opinión pública y un agravio a los falangistas en su inmensa mayoría, que no solo no se sienten representados por ellos sino todo lo contrario.
Tanto FEJONS, como FA y el resto de Falangistas sin Falange, manifiestan su no disposición a compartir nada con los que mantienen posiciones abiertamente de extrema derecha, en colaboración con fascistas y nazis, lo que representa un agravio y un desprestigio intolerable para todos los seguidores de José Antonio Primo de Rivera y de la FALANGE ESPAÑOLA.
Mis más sentidas disculpas.
Debe de ser que el “discurso del odio” (uno de las “condiciones objetivas” que maneja el articulista con gran rigor) me tiene cegado. A mí y a todos los que compartimos una posición contraria la inmigración.
Ver para creer: http://www.youtube.com/watch?v=TsZRH2CaByM&feature=player_embedded#!
Creo que el artículo de Fernando Paz no es una muestra de opinión de quien los escribe sino un análisis de la situación. Hace una visión (personal) de la extrema derecha y los posibles motivos de su inexistencia para el común de los mortales. Podremos si queréis analizar los argumentos que aporta, sin embargo duela o no se equivoca poco en el análisis que hace.
Creo que la inutilidad de la extrema derecha, así como de quienes no asumen ese hueco (falangistas) es manifiesta y digo inutilidad pues discurso y doctrina tienen… eso sí personas capaces ya es otro cantar.
Ya le vale a Fernando Paz.
Lamentables estos excamaradas que han vendido su dignidad por un plato de lentejas.
Menos mal que aquí todos nos conocemos. Mejor no tirar de hemeroteca…
Rodericus…¡Vivir para ver! El articulito en cuestión, tiene miga, qué duda cabe, pues fuera de que haya cosas más que discutibles (algunas de las cuales son erróneas), lo que llama la atención es ver quién lo firma.
Lo dicho, mejor no tirar de hemeroteca.
Pues leo el atículo de Fernando Paz y me parece muy acertado. Si ya no se va a permitir la opinión libre sobre cualquier tema, pues entonces apaga y vámonos. Mejor los campos de concentración con alambradas, cable de espinos, perros de defensa y ametralladoras vigilando.
Fenando Paz -independientemente de cosas que desconozco- escribe sobre un tema que domina y lo hace con criterio objetivo, razón por la que a mi me parece perfecto.
No me sorprende tus elogios a este artículo. Demuestra que estás en sintonía con Carlos Dávila e Intereconomía.
Pero lo cierto es que el texto reparte estopa para todos, también para la Falange:
“Por su naturaleza, las organizaciones de esta orientación ideológica pueden dividirse en dos: de un lado, las que siguen ancladas en un pasado más o menos remoto, carentes de virtualidad política alguna y del más mínimo eco popular; su perfil es lo suficientemente nítido como para relevarnos de la necesidad de toda explicación”.
Pues es que tengo que ratificarme en mi comentario anterior. Suscribo lo que dice de “esa Falange” (la “retro-fascista”, como se la ha llamado) que vosotros representáis.
Estamos contra la falsificación retro-fascista de la Falange desde mucho antes que Fernando Paz. Si se suma al diagnóstico, bien venido al club.
Lo de la posible coincidencia con Intereconomía y con Carlos Dávila es un pedillo que se te ha escapado. Moderate, amigo. Hay muchísima gente de otras ideas políticas que dicen y hacen cosas sensatas, y coincideremos con ellas, porque no padecemos de maniqueísmo, como los totalitarios comunistas, fascista y nazis.
Ya os vale, como tú dices, coincidir con esas bestias impresentables del nacional-socialismo griego. ¡Anda que …!
Huérfana está la extrema derecha española y creo que no nos beneficia, al contrario nos vendría bien que esta se articulara de una forma eficaz. De esta manera los falangistas podríamos tener y marcar nuestro propio camino al margen de contaminaciones de derechac omo de izquierda.
Este breve artículo de Crispín Novello, con las referencias de que se acompaña, es una descripción exacta del fenómeno de la extrema derecha en España. Poco se puede discutir, por tanto, el diagnóstico. Pero mucho menos aún el argumento central del mismo: que frente al nacionalismo (“individualismo de los pueblos” en palabras de José Antonio); ante la afirmación identitaria de confrontación con los “diferentes” (por razón de raza, nacionalidad, credo); frente a ello y ante ello, España levanta la valla insalvable de la catolicidad (universalista) y del mestizaje.
Catolicidad y mestizaje han sido siempre parte esencial del modo de ser y de la forma de estar españoles en el mundo. Es nuestra historia nacional, tan llena de grandeza y, a su vez, de renuncias a la propia identidad universalista (hacia afuera, hacia arriba) y de unidad con otros hombres de otras nacionalidades, de otras razas, de otros credos, de otras culturas. Lo que José Antonio definió como “empresa universal de salvación”.
Ardua tarea la nuestra. Pero ¿por qué creemos que no se ha apagado la llama del falangismo joseantoniano?; ¿cómo es posible que hoy más que nunca lo nuclear de esa ideología nos parezca a muchos la mejor respuesta a los retos del materialismo y de todas las fuerzas que niegan los valores del humanismo cristiano?. La respuesta nos viene inmediatamente a lo labios: porque el falangismo joseantoniano tiene su raíz y su fundamento en la base firme de la catolicidad y en la vocación universalista y mestiza que de ella nace. Ese es el proyecto sugestivo de vida en común de los españoles; esa es nuestra unidad de destino en lo universal.
Toda una propuesta nueva, apasionante, magnífica, que si fuésemos capaces de articular en un discurso riguroso y fiel, en el tiempo y en la forma que Dios disponga, podría colocar al falangismo joseantoniano en una posición de liderazgo de la recuperación humanista de esta sociedad sometida al materialismo, a la división, a la insolidaridad y, en definitiva, a la negación de los valores espirituales.
Los falangistas debemos buscar a las personas, a las fuerzas políticas, a los movimientos ciudadanos, a todos aquellos que quieren construir una sociedad justa de hombres libres, conforme a lo que está escrito en la Ley Natural y que el humanismo cristiano explica a la luz del Evangelio de los pobres. Esa es la vocación universalista y mestiza de los joseantonianos, tan lejana, tan ajena, tan radicalmente contraria al fascismo y a la extrema derecha en general.
Los que quieren esconder la mercancía averiada del fascismo y de la extrema derecha tras la etiqueta (marbete) de la Falange sólo pueden cosechar un rotundo fracaso. No puede ser, y además es imposible, que diría el clásico. Porque nada duradero se puede construir sobre la mala fe o desde la ignorancia culpable.
..y, por cierto, muy descriptivos los mapas, que yo, desde luego, no conocía.