“Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad.” Gandhi

Roma madre, Roma eterna

Buscas en Roma a Roma, ¡oh, peregrino!
y en Roma misma a Roma no la hallas:
Cadáver son las que ostentó murallas,
y tumba de sí propio el Aventino.

Por Carlos Paz.

El escribir estas líneas que con regularidad mando gustosamente a Hispaniainfo, me resulta hoy doblemente satisfactorio, pues lo hago desde Roma, desde una humilde y privilegiada mesa de un café donde se me ofrece en plenitud el latir de esta ciudad. Es Roma desde hace un decenio mi Sangri-la, mi refugio ante el alud de imbéciles que parecen multiplicarse aritméticamente a mi alrededor, mi exilio voluntario ante la hecatombe preapocalíptica en que se ha convertido Madrid. No seré yo quien a estas alturas descubra la ciudad eterna, claro está, pero habrá que convenir en que es uno de los últimos reductos europeos de todo aquel que aún se considere medianamente civilizado, que tenga un mínimo gusto y desde luego, se aleje cada día un poquito más del sentir progresista. Con su peligroso y caótico tráfico, reflejo de cómo son sus gentes, de cómo viven, con las mínimas reglas y haciendo sabio uso únicamente de las que funcionan; con lugares públicos en donde todavía se permite al flagelado ciudadano fumar y no por ello sentirse observado como si de un criminal se tratara; inhalando un desbordante ansia vital por doquier, ¡vida romana, vida mediterránea!
Caminar por sus vías, pararse inopinadamente y dejarse embriagar de una atmósfera que hace de cada rincón un microcosmos único; contemplar las incontables iglesias, esas que por mucho tiempo que uno viva aquí se le hará imposible conocerlas todas, y disfrutar de los cafés… y de entre todos los que en la ciudad existen hay uno que tiene mi eterno afecto, el antiguo café Dora. Entre sus paredes no sabría decir exactamente cuántas horas he pasado, pero aseguro que todas para bien. Será por el cálido ambiente que se respira, tal vez por el buen tino de quien seleccione a las féminas que allí trabajan dejando patente que tonto no es, quizá sea por todo eso o puede que no, no lo sé. Me aposto siempre en el mismo sitio, agazapado en la misma mesa, y dejo que el tiempo me atraviese, escribiendo, leyendo o simplemente distrayéndome de la manera más prosaica que pueda venirle al lector a la cabeza propia de mi edad y sexo. Parada obligada ante cualquiera de mis derrotas y paseos, alto en el camino antes de cruzar el río e ir más allá del Tíber.
Sentir a cada paso el transcurso de la Historia, de Europa entera que es como decir del mundo, sopesar el peso de lo que fuimos, de los que nos precedieron, y al fin y al cabo de nosotros mismos. Y no poder evitar admirar a estas mujeres, de teta grande, culo prieto y pie pequeño, bellas y resueltas, de firme carácter, bien pensado, las últimas sobre la tierra que saben andar con tacones y hacer de tan fútil acto algo bello, sublime, embaucador y ensimismante.
Por todo ello y algo más, hace tiempo decidí habitar en torno a Rupe Tarpea siempre que fuera posible: Hic manebimus optime.

Conté con la suerte muy a principios del siglo presente de toparme con algo que estaba naciendo y que ahora empieza a darse a conocer incluso por los medios: CasaPound. Un universo ideológico fresco, joven y viril, que terminará conquistando la suerte de toda Italia, y si no, al tiempo. En una época en la que la podredumbre moral lo infecta todo, en el que la democracia de partidos a muy pocos convence, “los fascistas del tercer milenio”, como así se hacen llamar, han sabido salir al mundo, darse a conocer y romper las cadenas, de la marginalidad primero, de la censura mediática, de la represión política y judicial después, de las mentiras en la que se sustenta el sistema, por último. Pero obviamente, como no podía ser de otra manera, nada de esto ha sido regalado sino por el contrario, conquistado con mucho esfuerzo, tesón y sacrificio.
Ya intentaré buscar mejor ocasión para hablar detalladamente de toda la labor que llevan a cabo ese movimiento, pero como botón de muestra mencionar el palacio-idea que todo el mundo debería conocer, el lugar físico que da nombre a todo ese entramado que es CasaPound, y cómo por medio de una ocupación no-conforme dan techo y posibilidades a familias italianas -más de cien en la actualidad- que de otra manera lo tendrían muy difícil o acaso imposible. Y el proyecto Mutuo Sociale, verdadera piedra angular de toda su cosmovisión, y por el cual, tomando uno de los puntos programáticos del Manifiesto de Verona, proclama el derecho efectivo a la propiedad de la casa, -y no solamente a modo de un derecho subjetivo más como puedan hacer los liberales-,  habiéndose constituido en una propuesta de ley por la que se plantea la creación de un estamento estatal que se encargue de la construcción de hogares a precio de coste para los italianos sin intermediario alguno que lo encarezcan.
CasaPound es el espejo al que ha de volver sus ojos Europa como cada vez que cae enferma. Porque ha recomenzado una vez más la lucha y han señalado con el dedo el crimen de la usura declarándole la guerra; porque la usura es un crimen nefando, porque con usura no es posible la paz. Y porque si el Hombre se redescubre a sí mismo y logra ver los beneficios de vivir sin usura, el lucro infamante desaparecerá y los que viven de él no tendrán cabida en este mundo. Con ese principio se creó una casa y en rededor a ella todo un universo que día a día va expandiéndose e irradiándolo todo. Allí habita mi espíritu, entre los muros de aquella casa estoy yo, y si algún día intentaran derribarlos que nadie dude que allí estaré para defenderlos.

Mañana pondré rumbo a España, puesto que pasadas estas fechas y ya hasta el lejano septiembre aquí no es prudente dejarse caer. El calor, sofocante y húmedo, castiga de manera insoportable y, aunque el paludismo ya no exista desde hace mucho por estos lares, se entiende perfectamente que los romanos en estas fechas quieran salir de la ciudad a la primera ocasión.

2 respuestas a Roma madre, Roma eterna

  • ramon sanchez dice:

    Tal vez alguno me acuse de inculto o barbaro sin embargo este textoe trae algunos recuerdos de Gimenez Caballero, salvando las distancias.

    La verdad es que el tema que asoma o avisa alumbrar espero traiga un buen debate, sin entenderlo como mezcla doctrinal que por otro lado no nos es propia.

    • Carlos Paz dice:

      Efectivamente como apunta este articulista, que segun lo que he leido no esconde sus abiertas simpatias por el neofascismo, Casa pound es un fenomeno muy interesante

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