Los PIGS jugamos mejor al fútbol
Escribía Chesterton que «aquellos países de Europa en los cuales todavía existe la influencia de los sacerdotes, son precisamente los países que todavía cantan y bailan al aire libre con arte y coloridas vestimentas. La doctrina y la disciplina católicas puede que sean murallas; pero son murallas que cercan un campo de juegos».
Se trata de un misterio teológico que podría dar argumento a mil sesudos ensayos; pero los hechos de la experiencia son más elocuentes que cualquier ensayo: allá donde la Reforma protestante triunfó, con la promesa de aliviar a los hombres de los cilicios y penitencias impuestos por la disciplina católica, los hombres dejaron de cantar y bailar; y allá donde la Reforma protestante fue derrotada los hombres siguieron cantando y bailando como si tal cosa. Se ha intentado de muy diversos modos «naturales» explicar esta paradoja; pero tales explicaciones resultan a la postre antinaturales, como ocurre siempre que se excluye el elemento sobrenatural. Y la mejor prueba de ello la tenemos en los propios países de tradición católica renqueante, en los que, sin cambiar las circunstancias naturales (clima, alimentación, etcétera), se ha ido infiltrando, a medida que se «protestantizaban», el gas venenoso de la infelicidad y la desesperación.
Un amigo loco me dice que, leída en clave teológica, esta «crisis económica» podría interpretarse como el último zarpazo de la Reforma protestante sobre los países que todavía cantan y bailan, a los que por despecho llaman PIGS; zarpazo de bestia moribunda y boqueante, mas no por ello menos lesivo y feroz. Según este amigo loco, todas las penalidades que a los llamados PIGS nos infligen los países de la Reforma tendrían su origen en un rencor de índole sobrenatural; pero ni toda su bilis acumulada de siglos bastará, a juicio de mi amigo, para que dejemos de cantar y bailar. Y como mi amigo loco -además de teólogo- es futbolero, me aventura esta hipótesis sobre la Eurocopa:
-Portugal venció a Holanda, refugio de la herejía calvinista; España tumbó a Francia, que vendió su primogenitura por un plato de lentejas revolucionarias; Italia dio boleto a la Pérfida Albión, nido del antipapismo; y vengó la derrota sufrida por Grecia (amadísima hermana, de la que sólo nos separa el Filioque) vapuleando a los fatuos alemanes, que inocularon el veneno luterano en la Cristiandad. En esta Eurocopa se demuestra que los PIGS jugamos mejor al fútbol, porque Dios está de nuestra parte…
-¡Curiosa y peregrina teoría! -lo interrumpo–. ¿Y que nos deparará entonces la final entre Italia y España?
Aquí mi amigo loco esboza un mohín atribulado y me devuelve la pregunta:
-¿Tú quién crees que reúne más méritos ante el cielo?
-Hombre… En España no hay pueblo ni aldea donde la devoción a la Virgen no tenga una advocación distintiva. España evangelizó el Nuevo Mundo e impulsó la Contrarreforma. Recordarás aquel apóstrofe de Menéndez Pelayo: «España, luz de Trento, martillo de herejes, cuna de San Ignacio…».


![maria antonia[1]](http://www.hispaniainfo.es/web/wp-content/uploads/2013/05/maria-antonia1-50x50.jpg)
















El artículo me parece un delicioso, un maravilloso artificio. Yo invito a luteranos, calvinistas y protestantes a que vengan este año a la tomatina de Buñol para que se les quite parte (todo sería demasiado pedir) de la TONTERÍA que llevan encima. Laus Deo.
Y la mal llamada Italia es una invención masónica que surgió de forma artificiosa tras robar al Papa sus posesiones e invadir varios reinos y destronar a sus legítimos soberanos. ¡¡Viva las Dos Sicilias Hispánicas!