¿Matrimonio Blindado Opcional?
Por Cayo Rumoroso.
En la vieja Roma ya se podía optar por dos modelos distintos de matrimonio: la coemptio o la confarreatio.
La confarreatio venía a ser la unión matrimonial característica de los patricios, mediante una ceremonia religiosa que presidía el pontífice, en el altar de Júpiter, ante diez testigos, y con el uso de fórmulas rituales, tan caras a los romanos.; parece que el nombrecito venía de que la esposa portaba el pan de harina -farrens panis- que ofrecía a la divinidad, como promesa de una asociación para toda la vida.
La coemptio, propia de los plebeyos, que era así como la compra de la mujer por el marido, a ella misma, aunque con autorización de su tutor, si lo tenía, o del paterfamilias, si estaba sujeta a su potestad, acabó generalizándose, si bien ambos regímenes coexistieron.
Semejante precedente histórico de diversidad facultativa puede servir de base a la propuesta que ha presentado el Foro Español de la Familia: la posibilidad de un matrimonio blindado opcional, como alternativa al progresivo incremento de los divorcios que apuntan las estadísticas oficiales.
Parece que el Foro iniciará toda una campaña informativa a partir del mes de octubre, que pretende acabe tomando forma de Iniciativa Legislativa Popular a finales de año.
Según informa “Europa Press”, en 11 de julio de 2012, “el presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, ha presentado este miércoles una propuesta de MATRIMONIO BLINDADO OPCIONAL como alternativa al progresivo incremento de los divorcios que apuntan las estadísiticas oficiales, que centrará toda una campaña informativa a partir del mes de octubre y que acabará tomando forma de Iniciativa Legislativa Popular a finales de año. La propuesta se introduciría mediante reforma del Código Civil, constituiría un modelo de matrimonio entre personas de diferente sexo complementario al que ya existe, e implicaría facilitar la opción de casarse “para toda la vida” y contar con “protección jurídica” para que así sea.
Blanco ha explicado que esta protección consistiría en el derecho de los cónyuges a gozar de “un proceso de ayuda y mediación para resolver la situación de crisis” que les ha llevado a plantearse la ruptura. Este proceso sería exigible, de tal forma que si es uno de los dos quien quiere separarse, el otro pueda exigir que se adopten esas medidas de orientación.
“Parece razonable que si alguien quiere casarse con voluntad sostenible en el tiempo la ley le ayude a esto”, ha señalado el presidente del FEF, para quien el matrimonio tal cual lo concibe la legislación civil actual “es una unión de parejas de hecho, porque un contrato que dura tres meses –el divorcio express permite a los cónyuges romper unilateralmente el enlace al cabo de este plazo– es de hecho”.
Esta “protección del matrimonio” implica a la vez una restricción del divorcio, ya que la propuesta que está perfilando el Foro oscila entre dos opciones, que estas uniones “blindadas” no se puedan romper jamás, en cuyo caso las parejas se podrían separar pero nunca divorciarse, o que se puedan romper en casos “muy graves” especificados por ley.
Esta alternativa quedaría recogida en la iniciativa legislativa popular mediante un artículo sobre “conductas graves que de forma reiterada pongan en riesgo la salud, la integridad, la dignidad o la libertad del cónyuge y los hijos”, conductas que en último término evaluaría un juez.
Para Blanco, aunque la ley del divorcio no es la única causa del aumento de las rupturas de este tipo en los últimos años, “es cierto que como la ley facilita el divorcio, ante una situación de problemas se piensa en el divorcio”. “Si no lo facilitara, se pensaría en una solución a esos problemas”, ha señalado el presidente del FEF.
A juicio de la organización, el divorcio ha provocado que “se minusvalore el matrimonio”, además tiene un impacto directo sobre los hijos, cuando los hay, y especialmente si son menores, ya que “el 25 por ciento de los hijos de divorciados no han terminado el colegio, frente al diez por ciento de hijos de matrimonios estables”, conforme los datos que recoge el Foro de la Familia.
Además, se trata de “un problema que tiene una incidencia en el conjunto de la sociedad” porque “tiene una dimensión jurídica”, da origen a la familia, y tiene un coste económico y presupuestario que afrontan todos los ciudadanos tanto en términos judiciales como en costes laborales. En este sentido, el Foro argumenta que cada año, las familias españolas “se gastan 140 millones de euros en los divorcios y sus trámites” ya que, de media, tienen un coste de 1.000 euros.
Blanco ha incidido en que “no es un problema sólo de España, sino que afecta a muchos otros países, pero a diferencia de éste, los hay que ya están adoptando medidas”. Por eso, se propone desde el Foro un proceso de reflexión social sobre el valor del matrimonio, las causas y consecuencias del divorcio y la forma de atajarlo.
Esta reflexión colectiva se intensificará a partir del mes de octubre, cuando se celebrará en Madrid un congreso de dos días monográfico sobre este asunto (el día 20) que dará pistoletazo de salida a una campaña de difusión mediante conferencias y tertulias acerca de este “matrimonio blindado” que quedará definido en forma de Iniciativa Legislativa Popular a fin de impulsarlo en el Parlamento”.




![maria antonia[1]](http://www.hispaniainfo.es/web/wp-content/uploads/2013/05/maria-antonia1-50x50.jpg)















Me admira la profundidad con la que la mentalidad (la cosmovisión) postmoderna ha permeado el modo de pensar y de ser del hombre “occidental” u “occidentalizado” y, por tanto, del español.
Me asombra como esta propuesta, MATRIMONIO BLINDADO OPCIONAL, que no es otra cosa que mercancía averiada por la mentalidad postmoderna, pueda ser inocentemente “comprada” de buena fe por católicos y, aún más sorprendente, por falangistas.
Nadie se ofenda por estas palabras. No pretenden ofender a nadie, aún menos al autor de este interesante comentario. Comprendo bien las causas profundas de esta iniciativa y entiendo su “buena intención” (el infierno está empedrado con ellas). Pero, se mire como se mire, esta propuesta, esta iniciativa de promover una ley de creación de un matrimonio blindado o indisoluble opcional es inaceptable.
Intentaré justificar el porqué entiendo que es así.
La finalidad de esta propuesta del Foro de la Familia es, en sus propias palabras: “Dar protección jurídica en el Derecho español a quienes no quieren casarse en un régimen de divorcio unilateral y sin causa y que hoy se sienten discriminados y excluidos por una legislación que solo protege jurídicamente a quienes desean casarse bajo un régimen de ruptura garantizada”.
Esto es cierto. Es cierto que el vigente régimen legal del matrimonio no se diferencia en mucho lo que es una “unión de hecho”. La equiparación jurídica en sus efectos de esta con el matrimonio civil, por una parte, y la regulación legal del divorcio a petición unilateral de un cónyuge sin necesidad de causa distinta a la propia voluntad, por otra, asimilan en la práctica el matrimonio a la unión de hecho.
Es cierto, por tanto, que tal regulación jurídica ignora a quienes entendemos y concebimos el matrimonio como compromiso permanente o, al menos, no menos volátil que un simple contrato mercantil. En este sentido, los que así pensamos, podemos en razón sentirnos “discriminados” jurídicamente.
La propuesta del Foro de la Familia vendría a dar respuesta a tal discriminación arbitrando distintos modelos jurídicos de matrimonio al que los ciudadanos pudieran adherirse a voluntad. “Se aumentaría así la libertad de elegir reconociendo nuevos derechos, algo muy propio de una sociedad pluralista”, argumenta el Foro de las Familias en defensa de su propuesta.
Y es cierto, es algo “muy propio de una sociedad pluralista”. Tan pluralista como relativista, tan pluralista como nihilista, tan pluralista como ayuna de convicciones. Tan pluralista como “liberal”. Liberal en el sentido de dejar hacer a cada cual en cada momento lo que en cada momento cada cual quiera hacer.
Sí. Así es el “modelo” jurídico matrimonial en España y en el resto de “Occidente”: postmoderno. Si quiere usted casarse, se casa, si quiere divorciarse se divorcia y, si quiere, se vuelve a casar o se ajunta si quiere y, si le peta, se desjunta para volverse después a casar… con otro u otra o con el mismo o la misma… o no. Todo vale.
Ahora, el Foro de la Familia propone que “valga” también, si es que así es el deseo de los cónyuges, no quererse divorciar; arbitrando para ello distintos “modelos” de matrimonio. Matrimonios “ad hoc” al capricho de los cónyuges.
Si es cierto que desde un punto de vista estrictamente jurídico el menoscabo del principio de generalidad de la norma que esta propuesta de “matrimonio a la carta” pudiera plantear se supera recurriendo al principio de libertad de acuerdo entre partes, aplicable al matrimonio civil como contrato que es; menos sostenible resulta su aplicación desde un planteamiento metajurídico y moral.
Es en este punto, en el fundamento metajurídico y moral, donde la propuesta muestra su debilidad y manifiesta su profunda corrupción y servidumbre al modo de ser y pensar (cosmovisión) postmoderna.
Se nos dice que “la iniciativa que se propone sugiere modificar el Código Civil para –manteniendo el matrimonio divorciable unilateralmente establecido en 2005 para quienes opten por esta fórmula- crear nuevas opciones jurídicamente relevantes a elegir libremente por los esposos”. Así, sigue fundamentando su propuesta el Foro de la familia, “se hace más libre a los españoles, pues la ley no le impondrá obligatoriamente a nadie una opción concreta sobre la firmeza de su compromiso matrimonial sino que permitirá que cada uno opte por la protección jurídica que responda de verdad a su voluntad real a la hora de casarse”.
La justificación de la propuesta, obsérvese, no es otra que el deseo de las partes.
Este deseo lo mismo sirve para justificar la regulación de un matrimonio “divorciable” (sea a voluntad de parte, sea de mutuo acuerdo o sea por causa objetiva), que la “unión de hecho” o, ¿por qué no?, el “matrimonio blindado opcional”.
Según dice, dar amparo jurídico a tal matrimonio no vendría sino a ampliar el margen de libertad de los españoles.
La libertad sería así directamente proporcional a la satisfacción de los deseos particulares de cada cual, de cada grupo o secta. Un concepto que prescinde de toda referencia a razón distinta a la simple voluntad, deseo o capricho de cada cual. Un concepto ciertamente perverso y desintegrador, que hace imposible toda convivencia ordenada no en menor medida que impide la articulación de cualquier proyecto colectivo de vida en común.
Si la libertad no es sino la satisfacción de la voluntad de cada cual, sea cual sea esta, el ordenamiento jurídico vendría obligado a amparar a todas y cada una de las manifestaciones de voluntad de cada individuo.
En el ámbito del matrimonio, nada justificaría la previsión del divorcio a voluntad más que su prohibición. Pero tampoco podría defenderse la obligatoriedad del matrimonio monógamo con más causa que el polígamo. Ni el matrimonio heterosexual con más razón que el homosexual. Cada uno de ellos se justificaría, si justificamos el derecho en la simple voluntad de sus destinatarios, en el mero deseo de los cónyuges. Si fuera así, si aceptáramos esto, ¡habría que arbitrar un modelo de “matrimonio” a medida para cada una de estas “opciones”!.
Es evidente que este concepto de libertad y el consecuente concepto de soberanía, fundamentado en la simple voluntad o deseo de los individuos solo conducen al caos o a la tiranía.
La sociedad postmoderna, la sociedad que proclama el imperio de la voluntad por el mero hecho de serla, ha optado hace tiempo por la tiranía. Tiranía que consiste cabalmente en el imperio de la arbitrariedad que emana de la voluntad de quien manda.
La propuesta del Foro de la Familia que comentamos debemos entenderla como una reacción a esta tiranía. Una reacción que, sin embargo, se mantiene en su formulación en los esquemas ideológicos de los que emana la tiranía a la que se opone y que, por ello, no hace (no haría) sino situarnos en la otra cara de la sociedad postmoderna: el caos.
El derecho, el ejercicio de la soberanía, no se justifica en el acatamiento, en la obediencia acrítica de la voluntad, del deseo o capricho de unos u otros, de los más o de los menos, ni habilitando para cada cual un marco jurídico que se acomode a sus conveniencias; sino en la articulación de una convivencia informada por la verdad, el bien y la justicia, en la defensa de los bienes jurídicamente protegibles por su propia naturaleza.
Siendo así, en lo que al ordenamiento civil del matrimonio se refiere, habrá que atenerse no a lo que desean uno u otros, sino a la naturaleza misma de lo que el matrimonio es y a las consecuencias que uno u otro modelo de matrimonio trae con relación a la dignidad e integridad de la persona y, también, a la estabilidad social.
Si se estima que “el divorcio es una fuente de inestabilidad social importante ante la que los poderes públicos no pueden ser indiferentes”; ¿qué coherencia es esa de aceptar un modelo de matrimonio “divorciable” a cambio de conseguir otro “blindado” para quienes así lo deseen?.
Si el divorcio se reputa injusto, contrario a la estabilidad social, familiar y personal, lo que procede es impedirlo.
No hacerlo es, cuando menos, incoherente, no menos que irresponsable y desleal.
Sintiéndolo mucho, esta propuesta del Foro de la Familia no puedo dejar de calificarla de evasiva, egoísta, insolidaria y perversa.
Evasiva, porque no aborda la raíz del problema cual es la descomposición moral de la sociedad occidental viciada por los fundamentos filosóficos e ideológicos propios de la postmodernidad.
Egoísta e insolidaria por cuanto, en lugar de aspirar al bien para todos, se conforma con reservarse un “oasis” para los que quieran instalarse en él.
Perversa por cuanto en su argumentación viene a justificar y consolidar el principio voluntarista propio de la postmodernidad.
La verdad es que no debemos olvidar que no todos los problemas en España son los economicos y que la familoa en un pilar funfamental de nuestra sociedad. Por tanto mira que me alegro de esta iniciativa y espero que sea respaldada por las organizaciones falangistas asi como por cualquier falangista.