"Sólo el que manda con amor es servido con lealtad". Francisco De Quevedo

Ya está bien de caracterizar de fascistas a los leales a José Antonio

Por Ceferino L. Maestú.

En un comentario a los libros de Dionisio Ridruejo, el ABC de Madrid dice del pasado fascista del brazo derecho del fascismo de Ramón Serrano Suñer, heredero de las J.A.P de Gil Robles y de Franco, pero no de José Antonio Primo de Rivera que dejó bien claro que lo suyo nada tenía que ver con los movimientos políticos de corte nacionalista que surgían, en oposición del internacionalismo comunista, no solo en Italia y Alemania, sino en Bélgica, Inglaterra, Noruega, Austria, Portugal, Hungría, Francia, etc.

Lo que caracterizaba a los fascismos eran  las milicias, el saludo y la agresividad. Las primeras milicias que desfilaron por las calles de Madrid fueron las del partido socialista, con uniformes, canción y saludo. Y luego los comunistas, antes incluso que los falangistas. ¿Es que la milicia, el desfile militar, la violencia y el saludo puño en alto que caracterizó a socialistas y comunistas eras fascistas? Desde luego que no, pero tampoco puede calificarse así a los falangistas de José Antonio Primo de Rivera.

En aquellos años, la violencia armada de la revolución soviética en la URSS había dejado abierta una espita de agresividad como camino político de soluciones. Los derechas y las izquierdas coincidieron, aunque sus contenidos fueras diferenciados, como José Antonio proclamó.

El 18 de Julio de 1936 se inició en España una grave guerra civil pseudo militar que ya se había desatado mucho antes en las calles. Los falangistas, con sus dirigentes encarcelados, y hasta Manuel Hedilla, condenado a muerte, fueron secuestrados por el diputado gilroblista, cuñado de Franco, y utilizados al amparo del escaso conocimiento del pensamiento joseantoniano, que caracterizó a los más de cien mil combatientes de camisa azul.

Ridruejo fue de ellos y se acerco a los nazis de Hitler y a los fascistas de Mussolini, que apoyaban a Franco en la guerra, hasta que sus experiencias personales le hicieron ver lo que José Antonio tenía bien claro. Entonces, tuvo el valor de cantarle las cuarenta a Franco y de romper con quien le había hecho, según dicen, el “Goebbels” español.

Yo le conocí cuando intentaba hacer un socialismo españolista, pero no le dejaron salir y se murió. Desde luego que de fascista no, como tampoco Manuel Mateo, secretario de organización del partido comunista, ni García Vara, líder del sindicato de artes blancas (panaderías), ni el hermano de Durruti, anarcosindicalista como él, entre otros muchos que entraron en la Falange.

El léxico se presta a engaños, y con el caso del “fascista” Ridruejo, no se puede generalizar, ni con otros muchos más.

 

3 respuestas a Ya está bien de caracterizar de fascistas a los leales a José Antonio

  • restituto dice:

    En “Escrito en España”, Ridruejo, tras su “desengaño”, reconoce que se le ofrecían solo dos opciones: O bien optar, dentro de la vía nacionalsindicalista, por la revolución sin contemplaciones y con todas las consecuencias, o elegir la senda reformista que fué la que eligió.
    Saludos

    • J.C. dice:

      Sí. Pero su última elección (ante la posibilidad de recuperar la Falange para los falangistas, fuera del Régimen), tal y como le manifestó a David Jato, amigo y camarada de siempre, fue su interés por integrarse en aquella nueva Falange que no fue posible. No sé cómo lo hubiese llevado con Raimundo, Valdés y otros de la Vieja Guardia; que estaban también en aquellas reuniones, pero tengo la corazonada (o el deseo) de que con nosotros y los antiguos del SEU hubiese vuelto a encontrar las señas de identidad joseantonianas que nunca abandonó. De entre aquellos recuerdos, ya borrosos pero seguros, tengo uno de Dionisio que evoca (creo, también, que en Cuadernos para el Dialogo) la figura de José Antonio como algo muy propio a lo que seguía siendo fiel cuando ya todo estaba perdido.

      Yo he sentido algo parecido a lo que debió sentir y pensar Ridruejo, cuando se rompió el proceso de unidad falangista del que hemos hablado. Unos treinta años he estado fuera del propio solar. Pero he vivido lo suficiente para reengancharme, con Ceferino y algunos otros del viejo FES, y más (Deolavide, Perales, etc), a este carro falangista de Hispàniainfo. Para gritar desde los terrados las mismas verdades. Porque las luminarias no están para guardarlas debajo del celemín, sino para ponerlas en lo más alto del candelero.

      ¡Quién sabe!. La Providencia hace, a veces, unos regates increíbles, que nos dejan con la boca de par en par. Lo que para nosotros parece imposible, no lo es para quien todo lo puede …. si creemos, claro ¿Por qué no?.

      Saludos nacional sindicalistas.

  • J.C. dice:

    Creo recordar que ya lo hemos contado aquí, a propósito de la figura política de Dionisio Ridruejo.

    En los años sesenta Ridruejo era todo un personaje de la oposición intelectual al Régimen de Franco. Algo le seguíamos por lo que de él se comentaba en algunos círculos de esa oposición. No recuerdo si fue José Luis López Aranguren (creo que sí), o quizá Enrique Tierno Galván, al que le leí una referencia en Cuadernos para el Diálogo sobre Dionisio: “Si no le toca cárcel esta temporada”, o algo así. En cierta ocasión, un amigo me invitó a la casa de éste último, donde se celebraban algunas de aquellas reuniones minoritarias con una clara intencionalidad proselitista. Le dije que no. De haber asistido, posiblemente hubiese conocido a aquel grupo de la oposición intelectual al Régimen; y quién sabe si al propio Dionisio. José María Maravall y Montero Díaz se contaban entre aquellos personajes de los años de la revuelta estudiantil de finales de los sesenta.

    Al poco tiempo conocí e ingresé en el FES. Por eso Ridruejo era -de todo aquel grupo- el que más llamaba mi atención. Apareció entonces José María Aznar (de la mano de Carlos Puig), que no tardó en escribir su carta de compromiso (de militante) en el FES. .Aznar me comentó que Ridruelo vivía en en el número contiguo de su misma calle, por lo que se encarga puntualmente de dejarle por debajo de la puerta los números de MISION (nuestro periódico a ciclostil) que iban saliendo. Esto pudo sorprender a Ridruejo, porque lo que allí se decía era la oposición más radical al Régimen desde una posición netamente falangista. Y tengo la impresión de que no le resultó indiferente.

    Pocos años después, llegó David Jato a una de las reuniones de la unidad de los falangistas y nos contó, con gran naturalidad, que se había encontrado con Dionisio en la Plaza de Cibeles, y que éste le había manifestado su deseo de integrarse en aquello que estábamos poniendo en marcha: la Falange de José Antonio. Dionisio murió sin haber podido asistir a ninguna de aquellas reuniones. Lástima. Me hubiese encantado conocerle y hablar de José Antonio con él, que le trató tan de cerca, como lo hacía con Jato y los otros de la primera hora que estaban en aquel intento de unidad frustrado al fin.

    Posiblemente (yo lo tengo por cierto) Dionisio Ridruejo, que nunca se des dijo de su lealtad a José Antonio, todo lo contrario, muriera con la esperanza de reencontarse con la Falange de su juventud junto a José Antonio y sus camaradas.

    Toma nota de esto, amigo Restituto, tú que guardas tantas cosas de las nuestras, porque te juro por mi honor que es tal como lo recuerdo.

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