Bien están los buenos pensamientos, pero resultan tan livianos como burbuja de jabón, si no los sigue el esfuerzo para concretarlos en acción. Gaspar Melchor de Jovellanos

Rosario de Velasco de Belausteguigoitia, una pintora de la Vieja Guardia de la Falange (A Roberto Ferruz “in memoriam”)

regletita para Pakito

Por Francisco Blanco

Hay una luz brumosa, en cierto modo mágica, que lo envuelve todo

Cesáreo Rodríguez Aguilera.

 

En la sala 207 del Centro Nacional Reina Sofía puede contemplarse un cuadro de título Adán y Eva pintado en 1932  por una mujer,  Rosario de Velasco. A quienes les guste el arte rápidamente lo pondrán en relación con el movimiento de la Nueva objetividad y les sorprenderá  que sea una mujer su autora. Más sorpresa causará aún la dificultad de ponerla en relación  con otras creaciones suyas por desconocimiento de su obra y llegará el asombro cuando sepan que se trata de una  pintora de vanguardia que militó en la Falange primitiva, hecho difícil de encontrar en las historias más divulgadas, con la excepción acaso del libro  de Ángel Llorente sobre el arte y la ideología del franquismo. Pero así fue la vivencia de Rosario de Velasco,  la “Pola Negri” de la pintura española en palabras de Eugenio D`ors

Acabada la primera mundial surgió en el arte una vuelta de tuerca, una revisión a los movimiento rupturistas a los que había abierto camino el impresionismo  y que llegaron a desprenderse de lo que la tradición artística había dictado durante siglos. Incluso dentro del futurismo agresivo y rompedor,  Severini o Carrá se mostraban partidarios de la vuelta a modos más apacibles. Este retorno a una pintura figurativa con independencia del genio transformador de cada artista   llevaba a  “…reconstruir el objeto partiendo exclusivamente de nuestra interioridad” tal y como manifestaba  el crítico alemán Franz Roz y  que  recibiría distintos nombres, en Francia fue el Retorno al orden, en Italia Valori Plastici,  en Alemania Nueva objetividad (Neue Sachlichkat) o Realismo mágico y en España Nuevo Realismo

La escasa presencia de la mujer en el arte hasta  principios del XX era una realidad con la que se rompe en esta centuria. Nombres como Sofonisba Anguissola, Lavinia Fontana, Rosalba Carriera y un puñado más en donde no podemos olvidar  a nuestra compatriota  Luisa Roldán completaban una nómina exigua que afortunadamente iba  a cambiar. Sin que fueran legión,  creadoras como Maria Blanchard ,  Maruja Mallo, Ángeles Santos, o Rosario de Velasco figuran como pioneras en el arte de vanguardia realizado por mujeres en nuestra Patria.

La apariencia, que es el estado  en que me encuentro,  dice que la obra de Rosario de Velasco es limitada en cuanto a su producción   y puede que esa impresión sea falsa, pero es la que transmiten las fuentes accesibles. Un investigador afectivo de Rosario, su nieto,  está realizando a través de internet una búsqueda de sus creaciones  para realizar un inventario necesario y que hoy por hoy es inexistente. Su página bella, pulcra y cariñosa pide ayuda a quienes pudieran dar información de la obra dispersa de la pintora falangista. Si algún lector de esta publicación pudiera darla queda avisado y en cualquier caso que no dejen de visitarla[i]   La falta de contacto directo de su producción pictórica limita un conocimiento a fondo de su pintura. Con excepciones como el lienzo  citado del Reina Sofía, el único recurso disponible es acudir a las reproducciones fotográficas que hay en la red con las enormes limitaciones que ello conlleva. La impresión que de sus creaciones podemos tener necesitaría confirmación con las obras originales. Investigadores sobre Rosario de Velasco se encuentran limitados, así ocurre con José Luis Alcaide en el  artículo con base a una a  obra expuesta en el 1939 en la Exposición de cultura y pintura en Valencia[ii].

Rosario de Velasco  quedaba descrita por el ABC de Sevilla en 1932 como “una chicarrona de piel de pan tostado, de pelo negro a la greña, manos de movimientos dulces y ojos castaños  en cuyo iris titila una gota de miel”, el autor del artículo evitaba clasificarla,  resaltaba el colorismo y la religiosidad de sus cuadros  y acusaba de vicio de los críticos cualquier intento encasillador mientras reclamaba mirar la aportación original que todo artista tiene: “No miremos en el Arte lo que se tomó de los bienes generales a todos, sino el bien que añade el artista nuevo; oigamos el timbre, volumen y expresión de la voz aunque esté inserta en el coral de un cántico.[iii] . Luis de Galinsoga años antes de ser director de La Vanguardia española se explayaba en alabar a la joven pintora con su producción Lavanderas: “masas pictóricas sueltas, pero armónicas y de composición resuelta magistralmente con dibujo somero, pero firme y con colores sencillos, pero expresionistas; un buen modelo, en fin, de arte moderno”.

Sus estudios de pintura los comenzó con Fernando Álvarez de Sotomayor en los márgenes del academicismo. Poco a poco derivó hacia  el Nuevo realismo en donde aparecen ecos del neocubismo, del  prerrafaelismo, y de autores como Rousseau el aduanero, Togores, Dalí, Sunyer, Vázquez Días en la opinión fundada de  Josefina Álix. Curiosamente Eugenio Carmona enlazaba a Ponce de León, pintor falangista asesinado en Paracuellos,  con Rosario de Velasco: “No en vano, Ponce de León y Rosario de Velasco, al mediar los años treinta, llegaron a realizar auténticas obras capitales de la sensibilidad neoobjetiva en España”. Pero también fue sujeta a la crítica adversa de quienes por costumbre, con su neorreligiosidad atea por bandera van impartiendo lecciones de dogma, pureza y veracidad, arrinconando a aquellos que  no disfrutan de su credo. Fue el caso de Manuela Ballester, esposa del comunista y pintor Josep Renau (excelente en su faceta artística, no nos duele  prenda alguna) para quien las  participantes en la exposición de la  Librería internacional de Zaragoza y cuyas obras fueron reproducidas en la  revista Noreste no halló mejor calificación que la de “falta de espíritu femenino y asepsia ideológica…vanidad de señoritas de provincia metidas a intelectuales

Centrado en su papel de ilustradora de libros escritos por mujeres de ideología tan distinta como María Teresa León y  Concha Espina  y en donde se enlaza su producción artística con su militancia falangista está el excelente artículo de Beatriz Caamaño Alegre Ilustrando a Rosario de Velasco: desarrollo de una estética[iv] y cuya lectura se recomienda encarecidamente. Efectivamente, las primeras mujeres de la Falange que provenían de familias mayoritariamente de mentalidad conservadora adoptaron en su militancia política escogida roles que nada tenían que ver con  las que la  costumbre les había asignado hasta entonces.

Sobre su militancia falangista, además del artículo referido, existen datos que nos informan del salvamento que hizo en Madrid de unas monjas acorraladas por milicianos, de su detención en Barcelona y de cómo, milagrosamente, se salvó de la muerte pocas horas antes de ser asesinada por la mediación de quien sería su esposo,  el doctor Farrerons. La información, breve pero interesante puede seguirse en el artículo  Rosario de Velasco de Belausteguigoitia[v]   Sin embargo nos queda la duda de esa última fotografía que se dice sacó a José Antonio, porque creíamos que fueron las hermanas Vicenta e Inmaculada Chabás, asesinadas durante la guerra, quienes hicieron en la cárcel de Alicante la última foto al Jefe Nacional de la Falange.

Acabada la guerra, en 1939, realizaba el dibujo que, convertido en sello[vi],   constituyó la emisión más breve en cuanto a periodo de uso y cuyos beneficios fueron  destinados a la organización de mujeres falangistas para el homenaje que realizaron al ejército en el Castillo de la Mota. Colaboraría también como ilustradora en aquel proyecto tan sugestivo como fue la revista Vértice

Y en Madrid, en la residencia Teresa de Cepeda en la madrileña calle de Miguel con ecos racionalistas en la arquitectura y en una atmósfera que guarda recuerdos de la ILE permaneció parte de su obra y que expresa el valor esencial de la religiosidad que tenía la pintora. Ese edificio era la Residencia de señoritas, o sea, el inmueble para mujeres de la Residencia de estudiantes reconvertido tras la guerra en Colegio mayor Santa Teresa de Cepeda. La literatura nos dice que en la entrada de la capilla,  en un  medio punto, estaban pintadas por Rosario  la media figura del Salvador con sabores bizantinos; en el atrio, a la encáustica, un ángel, que  trasladaba en su visión a la pintura mural románica y en el altar mayor la imagen de María, provista de ropaje escultórico,  que  llevaba de la mano al niño Jesús. A finales de mayo de 1942 y durante tres días se permitió al entrada al público para ver las pinturas. Hoy aquello es la Fundación Ortega y Gasset- Gregorio Marañón y de las pinturas de Velasco  no queda nada.  ¿Trasladadas de soporte a otro lugar, pasto de la desidia, de la incompetencia, de la minusvaloración de ciertos valores estéticos?

Continuó su actividad a lo largo de su vida y con el tiempo se fue deshaciendo del clasicismo, hizo paisajes, bodegones, óleos sobre de papel de vibrante ejecución incorporando nuevas técnicas, de gran riqueza en las texturas, “sin duda el periodo más creativo e interesante de la pintora.

Murió en Barcelona en 1991. (En esa ciudad tan española de la que se ha ausentado Roberto Ferruz,  quién sabe si Dios le ha reclamado para evitarle el huracán de inmundicia que se nos viene encima)

[i] http://vugarte.wix.com/rosariodevelasco

[ii] http://roderic.uv.es/bitstream/handle/10550/28113/49-55.pdf?sequence=1&isAllowed=y

[iii] ABC 1.12.35 pag.8

[iv]  http://portal.utpa.edu/utpa_main/daa_home/coah_home/modern_home/hipertexto_home/docs/Hiper17Caamano.pdf)

[v]http://historiesparaleles.blogspot.com.es/2015/04/rosario-de-velasco-de-belausteguigoitia.html

[vi] http://www.sofima.info/index2a62.html?q=node/3

2 respuestas a Rosario de Velasco de Belausteguigoitia, una pintora de la Vieja Guardia de la Falange (A Roberto Ferruz “in memoriam”)

  • LORENZO dice:

    Gracias Paco por tus aportaciones y la apertura de nuevos horizontes en el campo de la cultura , el arte y el pensamiento. Parece que nuestros camaradas” históricos” no eran nada tontos.

  • Luis Soler dice:

    La famosa foto de la cárcel de Alicante, José Antonio con su hermano Miguel agarrado a los barrotes del locutorio, la sacó José Luis Santo. Existen varias copias y existe la máquina, Kodak creo recordar, con su estuche original.
    Su hijo Joaquín Santo Mata, historiador, la conserva.
    El autor de la foto, vieja Guardia, ilicitano, me contó la historia cientos de veces.
    Un abrazo Paco y como no, un recuerdo emocionado para Roberto Ferruz.

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