Bien están los buenos pensamientos, pero resultan tan livianos como burbuja de jabón, si no los sigue el esfuerzo para concretarlos en acción. Gaspar Melchor de Jovellanos

EL SIGNO DEL KRAK

Crónica, audio e imágenes de la VII Tertulia “El Signo del Krak”; Falangistas sin Falange

Publicado por hispaniainfo el 14 Abr 2012.

HISPANIAINFO /  Crónica de la Tertulia del KRAK. 13 de Abril de 2012.

Esta vez la Tertulia del Krak se anunciaba más concurrida, como así fue. Y es curioso que, a cada tertulia, se renueva una parte de los asistentes.  Siempre aparece gente que asiste por primera vez. A muchos de ellos no los conocíamos.  Una parte importante de estas nuevas incorporaciones  –según ellos mismos manifiestan en sus intervenciones- han sabido de la Tertulia por este medio de Internet. Pero hablamos de personas que llevaban décadas sin acudir a ninguna actividad o acto de signo falangista. Estaban ahí, como en un letargo de supervivencia, esperando alguna señal o cambio en el ambiente que les animara a salir de nuevo a la vida; por lo menos, para ver qué hay de nuevo en estas Tertulias y en lo que se mueve a su alrededor.

Hay como una bolsa soterrada de falangistas que están ahí, como esos yacimientos de petróleo que se descubren y  asombran a los agoreros que anuncian que la energía se acaba y que nos espera un mundo a oscuras. Y no es así. Nosotros, desde HISPANIAINFO, lo venimos anunciando hace tiempo. Nos basta con contar el número de visitas que recibimos; y repasar los nombres (seudónimos en su mayoría) de los que envían sus comentarios y participan activamente en los debates. Y el nivel que se aprecia entre los que aquí participan es ya una constatación de que existe un falangismo muy vivo a nivel de las ideas, posiblemente en condiciones de concretarse en algo con valor operativo a medio y largo plazo.

No es tiempo este para las urgencias. Tampoco para el quietismo y el abandono. Pero queda claro que la  “materia prima” está ahí, y es de magnífica calidad. Porque han sobrevivido los auténticos, los enamorados de la doctrina y de la personalidad humana  e histórica de José Antonio, seguros  -por el contraste con lo que existe en el conjunto de las ideologías dominantes-  que la filosofía política falangista está en una situación de vigencia y de novedad acaso como ninguna otra para dar respuesta a los desafíos de esta sociedad y de este tiempo. Es como, si de pronto, la “profecía” de Herman Kahn y Anthony J. Wiener tomara cuerpo y vida en esta España de “El año 2000”, que ese era el título de su obra, publicada por Revista de Occidente, 1969, (Biblioteca de política y sociología). En esa obra se anuncia una crisis mundial, con gran repercusión en Europa, donde un grupo de intelectuales y políticos de ideología falangista obtendrían un  gran éxito con repercusión internacional, particularmente en Iberoamérica y en Europa.

¿Y por qué no?  Se dan las condiciones objetivas que se apuntan en la obra de Kahn y Wiener, que es “un marco para la especulación”, pero sobre datos y tendencias que no se inventan, y que ellos tenían delante  en los informes y estudios que a tal efecto habían reunido.

Pero no se trata de hacer nuestra particular especulación sobre las posibilidades de futuro expuestas en ese libro. Hablamos de lo que vemos, de lo que podemos constatar en el día a día de este blog de pensamiento joseantoniano, en las Tertulias del Krak ,  en las reuniones y actividades que hacen otros falangistas, muchas de ellas de carácter social, sin la etiqueta nuestra, en colaboración con personas y asociaciones sin definición política concreta, pero perfectamente homologables con nuestros principios y valores. Es cuestión de trabajar intensamente; cada uno en la parcela en la que le toca y con las personas de su entorno. Sirviendo, que el servicio es un imán perfecto para atraer a nuestras filas a los mejores de cada actividad en la que estemos. ¿No decimos que el espíritu de la milicia y de la religión informan nuestro modo de entender la vida y la manera de estar en política?: Pues si es así, hemos de ser muy activos en la difusión de nuestra doctrina y en el proselitismo para ganar nuevas voluntades, nuevos militantes. Y para ello no hemos de hacer nada raro, ni cambiar nuestras palabras y formas de personas perfectamente situadas en el tiempo y en la sociedad de hoy. Simplemente habremos de mantener una temperatura ética y moral exigente; un conocimiento lo más riguroso posible de lo que necesita este mundo y de las soluciones que debemos aportar; una coordinación y colaboración sincera con cuantos comparten con nosotros valores y principios de la misma naturaleza; y esperarlo todo, sin conformarse con menos de lo que podríamos lograr.

¿Soñar? Nada de eso. Sentido común, mucha fe,  entrega en la medida que cada uno sea capaz, y poco más.  Con eso bastará. Cada día trae su propio afán. Nada más se nos puede pedir. Y veremos como la obra de nuestras manos se incrementa, tal y como hemos apuntado al comienzo de esta crónica sobre los avances que se producen a la vista de quien quiera mirar con realismo.

Aquí creemos que estamos de enhorabuena. Y ya puestos, sin levantar los pies de tierra firme, pensemos en que el futuro nos pertenece; y hasta, a lo mejor, nos quedaremos cortos.

Pulsa sobre la imagen para acceder al audio:

VI Tertulia El Signo del Krak; Soluciones falangistas a problemas actuales

Nuestra última tertulia del pasado 2 de Marzo contó con la presencia de tres falangistas de distintas procedencias, abordando los problemas actuales que sufrimos. Ponemos a vuestra disposición el audio completo de la tertulia.

Audio VI Tertulia El Signo del Krak.

***

Falange Auténtica fue uno de los participantes el pasado 2 de marzo en la tertulia “El Signo del Krak”, organizada por Hispaniainfo para debatir diversos temas de la actualidad política. Intervinieron representando a sus correspondientes partidos: Juan Francisco González Tejada (Falange Auténtica), Jorge Garrido (Falange Española de las JONS) y Carlos Rodríguez (La Falange).

Primera parte:

http://www.youtube.com/watch?v=G43RZooz8ro&

Segunda parte:

http://www.youtube.com/watch?v=tQALdNxzW0c&

Tertulia “El Signo del Krak”, entrevista a Juan Domingo Martínez (resumen)

Publicado por hispaniainfo el 30 Abr 2012.

En la V tertulia del Signo del Krak intervino nuestro camarada Juan Domingo Martínez. El acto se celebró con formato de entrevista, respondiendo Juan Domingo a las preguntas de Francisco Blanco. De aquella intervención sale lo que a continuación sigue.

¿Dónde estará mi vida, la que pudo haber sido y no fue,

dónde el ancla y el mar, dónde el olvido de ser quien soy?

Borges

FB.-Pienso que la mayoría de los aquí se encuentran saben o han oído hablar de quien hoy nos va a hacer su relato: Juan Domingo Martínez Lorenzo. Para mí,  este personaje, se ahorma al 26 de la Falange Española por su  estilo directo, ardiente, combativo.

Es él quien se presenta por voluntad propia, invitado por Hispaniainfo y es de justicia escucharle, porque todavía corren ruidos que nadie mejor que él puede interpretar. Y su historia sé que va a tener dos efectos inmediatos: el de ver cómo lo que abocaría a un drama personal se convierte en otra realidad por la exclusiva pasta del protagonista. Es una pasta propia de los que estuvieron en Otumba o de los que perdieron en Trafalgar, de los que esperaban en el camino de Francia al invasor gabacho o de quienes voceaban el FE en los Cuatro Caminos o de los que aguantaron en Alcubierre. El segundo efecto es el de vislumbrar, cuanto menos, lo que el mundo azul ha sido en las últimas décadas  y que aquí  cada uno extraiga las consecuencias que se derivan o aquéllas  que les convengan.

Empecemos con orden. Cerrada ya hace tiempo la Delegación Nacional de Excautivos, Juan Domingo ofrece su curriculum vitae para buscarse el pan y  entre otras cosas dice  lo siguiente:

Que nació en Madrid en 1950, que tiene permiso de Conducción  B1 y  BTP, que en su Formación académica están  los títulos de Piloto por la Escuela Náutica de Marina Mercante de Bilbao y Estudios de Derecho (hasta el 3er.curso) por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, que chapurrea un inglés básico,  habla el francés y es hasta capaz de leerlo. En su experiencia profesional, las prácticas de piloto en  la marina mercante, el haber sido comercial de laboratorio, de seguridad y de automovilismo en  diferentes empresas de París y Madrid. Que ha sido taxista asalariado y en Otros datos de interés manifiesta la disponibilidad geográfica y el vehículo propio –que creo que ya no-.

Si las cuentas me salen, después de Juan Domínguez y de Juan Pérez de Cabo, el uno condenado a muerte por los sucesos de Begoña y el otro condenado a muerte por delito administrativo y , según indicios, por integrar una Falange auténtica contraria al régimen, te cabe “el honor” a ti, también  Juan, de ser el siguiente en desgracias: 32 años de cárcel .

Recuerdo la primera marcha en que participaste hacia 1972 o 73, que ya no preciso. Sierra del  Guadarrama, con el malogrado Armando Romero Cuesta entre otros. Fuiste  militante del Frente de Estudiantes Sindicalistas varios años.

JDM.-Yo sólo quiero contar mi vida en el aspecto militante. En la silla en que me siento lo han hecho Ceferino, Ángel Zarzo y Martín; a mí seguramente me viene grande. Ellos han hablado de filosofía política con mucha profundidad y yo me voy a limitar a mi militancia. Puede que alguien se aburra y otros lo vean como las aventuras de Roberto Alcázar  y Pedrín. Si a alguien no le gusta la culpa nos la repartimos la dirección de Hispanianfo por invitarme y yo por aceptar. De antemano sé que algunas escenas no pueden ser del gusto de todos. La historia es para contarla no para hacer amigos y por supuesto que todo lo narrado es lo estrictamente vivido por mí o lo que figura en textos judiciales o llegando, lo más, a comentarios periodísticos.

Debo empezar diciendo que mi padre era comandante de artillería y fue durante la guerra alférez provisional. Era hombre muy cauteloso aunque en su haber guerrero contara con las heridas  de la metralla en la frente, un tiro de bala de la batalla de Brunete y una herida en el brazo por haber entrado a la bayoneta. Pero mi padre no era falangista, nos consideraba unos exaltados, no en vano su hermano Juan había participado de correrías y algún tiroteo por las calles de Valladolid, acompañado de Onésimo.

Otro más pequeño se escapó de casa para irse a la División Azul y el menor fue jefe territorial del Frente de Juventudes. Pero a pesar de todo ese curriculum  familiar a mi abuelo le encarcelaron al final de la guerra durante algunos días por descubrirse que en su juventud había sido liberal, creo que de los de Maura, ¡aguanta!

Mi madre por su edad no estuvo en Falange de primera hora, pero sí junto a su hermano en la quinta columna bajo la apariencia de llevar comida y medicinas a cárceles y embajadas, llevaban también recaditos de uno a otro sitio, lo que podría haberles costado muy caro.

Yo no fui del Frente de Juventudes ni de la OJE, por eso de que mi padre nos consideraba exaltados; pero eso sí, cuando le comuniqué a mi padre que estaba en un grupo falangista me dijo ¡cuidado! Y mi madre me miró y me dijo “yo ya me sé la canción de “cuando se enteró mi madre…” Una de las veces que me visitó en la cárcel de París y me vio un poco derrumbado me dijo “eso sí que no te lo consiento, yo no te metí en esto: Ahora demuéstrame que eres falangista. Yo vi a mis amigos que los iban a fusilar y estaban con la cabeza muy alta”.

Antes de militar en el FES, sentí el ataque del mundo de ETA durante mi estancia como estudiante en Bilbao. En varias ocasiones tuve que hacer frente a pro-etarras. Estoy hablando de finales de los sesenta y principios de los setenta. Eran los tiempos del proceso de Burgos cuando juzgaban a Onaindía, Dorronsoro, Izco de la Iglesia y otros. Lo que era un ambiente alegre de aquella ciudad tan castiza se endiabló En la escuela de Náutica donde estudiaba se hacían fogatas de protesta, un día quemaron sillas, cartones y echaron a la hoguera la bandera de España. Yo la rescaté y se zanjó el tema discutiendo que una cosa era el gobierno de turno y otra la nación. Pocos días después la escuela era tomada por pro-etarras, el que dirigía, megáfono en mano prohibía la entrada en clase, yo fui el único que entré. Al entrar, suspenso por un profesor vasquista, al salir una sarta de patadas y puñetazos. De allí me sacó un pelotari vasco navarro, vasco parlante, muy español, nieto de un requeté, con el que me llevaba de maravilla y que tenía unas manos… vamos que si las soltaba se llevaba a dos con ella. Era muy “golfo” y muy devoto de la Virgen, me presentó a amigos suyos, españoles que mantenían su postura frente al mundo pro-etarra, cada vez más fuerte. Tuvimos más de un encontronazo físico, todavía me recuerdo tullido de un brazo y el pelotari sangrando. El ambiente de subversión llevó al cierre de las facultades, yo me vine a Madrid y finalmente Franco dio el indulto, fue la primera victoria de ETA. Volví a Bilbao, volví con el pelotari y aún recuerdo un día que jugando un partido de pelota me dijo que apostara en su contra porque iba a jugar con un tío muy malo, pero se olieron la tostada y tuvimos que salir corriendo hasta el tren. El grupo de gente con quien me relacionaba lanzábamos propaganda a favor de la unidad de España con un Citroen dos caballos, viejísimo. El ambiente cada vez era peor, el derrotismo había hecho mella en muchos de los que  defendían la españolidad. Cada vez veíamos más claro el contagio de  las tesis separatistas y con alguno de ellos tuvimos más de un encontronazo.

Estando en Madrid, yo que no tenía perfilada mi ideología encontré unos panfletos convocando a un acto falangista al margen del aparato del Movimiento Nacional y reclamando la Falange de José Antonio frente a la falsificación. Se había convocado en la puerta del Teatro de la Comedia y allí fui. Curiosamente me encontré con un compañero de estudios, Armando Romero Cuesta que también estaba allí. Fue él quien me introdujo en el FES. De aquellos años me quedó la formación doctrinal, la concepción ideológica, un estilo que es lo que más me gusta hoy de mí. Conviví con  un grupo de camaradas excelentes. Fueron años intensos de activismo en la universidad, en la calle, en los puestos de venta callejeros, en las manifestaciones, en las marchas, en los albergues.

El Palacio de Congresos de 1976

FB.-La celebración casi unitaria y no oficial de la fundación de la Falange Española el 29 de Octubre de 1976 se iba a realizar por  vez primera. El lugar, el Palacio de Congresos de Madrid con un lleno a rebosar y en donde distintos líderes políticos de las Falanges y otros allegados a alguna de ellas, se disponían a intervenir o a arropar con su  presencia. Llegado el turno de Sigfredo Hillers comenzó éste a hacer un análisis de la etapa anterior que levantaba ampollas en gran parte del auditorio. No pudo acabarlo. Fue interrumpido por una gran parte de los asistentes. Insultos, gritos, carreras, empujones y   puñetazos mientras se oían gritos de que los comunistas se habían infiltrado allí y de fondo los intentos de entonar el Cara al Sol como elemento unitario de amortiguación.

JDM.-Allí estaba yo, defendiendo a Hillers cuando se produjo el follón y tengo que decir que me resultó muy triste. Después de tanto tiempo sin hacer un acto de unidad se hacía aquello y salió como salió. Allí se rompió todo tipo de posibilidad posterior. Es algo en lo que hoy sigo reflexionando porque allí se produjo el fin de una posibilidad de actuación unitaria. Creo que aquel incidente representó mucho más que el enfrentamiento o la manifestación de las distintas sensibilidades falangista, fue el final de algo y sé que quienes no querían una opción falangista con más o menos presencia se debieron frotar las manos.

Los años de la transición  1975-1980

Llegados a las manos en el altercado

consiguiente la pasión de la pugna dio

lugar a una lucha a muerte.”

Tito Livio

FB.-A partir del Congreso de FE independiente  en el  Hotel Don Quijote en 1977 pasaste a militar en Falange Española de las JONS, entonces a cargo de históricos del falangismo, justo cuando algunos entendimos que era el final del viaje. Como interesa que comentes los años de la transición  1975-1980, permite que de forma telegráfica haga un repaso y un recordatorio doctrinal: FES-FE (i) en el colapso; FE de las JONS auténtica interiormente fragmentada y de donde acabarían por salir por lo menos dos ramas diferentes; FE de las JONS con Fernández Cuesta al frente bastante escorada en citas electorales hacia Fuerza Nueva y que a partir del 78 o 79 veía integrarse a los Círculos José Antonio (Partido Nacional Sindicalista).Y para darle sustancia al asunto: enfrentamientos FEi- Falange auténtica; FE auténtica-Fuerza Nueva; FE auténtica contra FE JONS raimundistas .

Juan Domingo, escucha:

Juro rechazar y no dar por oída toda voz del amigo o enemigo que pueda debilitar el espíritu de la Falange

Juro vivir en Santa Hermandad con todos los de la Falange y prestar todo auxilio y deponer toda diferencia siempre que me sea invocada esta Santa Hermandad.

JDM.-Ya convertido el FES en Falange Española independiente y después de las primeras elecciones se hizo el congreso del Hotel Don Quijote, fuimos bastantes quienes nos marchamos entonces, pero a mí se hacía necesario seguir actuando. Me acerqué a Falange Española de las JONS que dirigía Fernández Cuesta y después de haber estado en el FES aquello podía parecer contradictorio, pero cuando vi que por allí estaba Santiago Fernández Olivares, me dije: no puedo haberme equivocado. Fueron también años de militancia, acompañé a Fernández Cuesta y a Márquez Horrillo  en algún mitin, en los carteles aparecíamos anunciados los tres y esto seguramente actuó en mi contra pasados los años.

De lo otro que me preguntas no acababa de entender a los de la Auténtica con ikurriñas y señeras como si quisieran que les perdonaran algo. Fueron tiempos difíciles y donde parecía que el enemigo mayor era el falangista que estaba en otra organización. Los males de siempre… que si José Antonio, que si Ramiro, todo un debate de esterilidad.

El asalto al bar San Bao, mayo  de 1980. La detención. El comportamiento de la organización Fe de las JONS.

“En tu propio solar, quedaste fuera

Del orbe de tus sueños hacen criba,

Pero, allí dónde estés, cree y espera”

Ángel María Pascual

FB.-En la confluencia de la actual calle de Alcalá con las de los Hermanos García Noblejas y la de Arturo Soria estuvo la Cruz de los Caídos, un monumento que acabó por dar nombre entero a la zona. Dos ramplonas fuentes, tan neutras  como feas, lindan el cruce de calle; pero por más que el Ayuntamiento titulara el lugar como Plaza de las dos Fuentes, nadie lo conoce  por este nombre. Sigue siendo La Cruz (cada vez menos), o la Ciudad Lineal.

Esta encrucijada fue durante siglos el límite de los términos municipales de tres pueblos madrileños: Canillas, Canillejas y Vicálvaro. De sus muertos, de sus caídos en la guerra civil de 1936 vendría el nombre.  Al finalizar la contienda se decidió la erección de un monumento de granito con forma de cruz adosada a un soporte y coronada con un pequeño busto, apendícitico y miniproporcionado, de José Antonio Primo de Rivera apenas reconocible desde  el suelo . Al pie de la cruz una leyenda ritual después de la guerra “Caídos por Dios y por España“. “Presentes“. Flanqueaban el monumento dos cuerpos rectangulares también  de granito con las leyendas “Camaradas, solo se muere una vez”, la del uno, y “la muerte es un acto de servicio” la del otro. Un recinto, perfilado con aligustre, cobijaba el monumento y  servía, además, de amplía medianera para el tráfico de la calle de los  Hermanos García Noblejas.

El movimiento chíbiri tiene sus querencias, fijaciones y paranoias. Sus ancestros incendiaban conventos y llegaron a bailar con monjas momificadas a la luz de las hogueras. No perdieron nunca ese regustillo satánico  por incinerar lo sagrado, que lo mismo daba que fuera arte (luego dijeron ser  arduos defensores), que instrumentos litúrgicos, que símbolos sagrados. Siguiendo tan profunda tradición el movimiento neochíbiri de la transición, repleto de luchadores antifranquistas de finales de los setenta,  con toda la parafernalia de tal adscripción y algún idealista errante perseguían sus fines revolucionarios. El  monumento de la Cruz de los Caídos se convirtió para ellos en símbolo que derribar. ¡Qué lejos quedaban los tiempos donde el objetivo final era el Palacio de Invierno! El regocijo revolucionario, la meta final, consistía en pintadas insultantes una y otra vez sobre aquel monumento. Porque era éste, por supuesto, el elemento provocador.

El 6 de Mayo de 1980 en el Bar San Bao se produjo un asesinato y tú, Juan Domingo,  estabas allí.

JDM.-Pues sí, yo estuve allí. Desde hacía tiempo los rojos no hacían más que ir al monumento a pintarlo con letreros insultantes. Aquel día estábamos en la sede de la calle Hileras cuando nos avisaron que habían vuelto a pintarrajear la Cruz. Una mano negra nos condujo desde Hileras al San Bao, no tengo la menor duda.  Un grupo de camaradas acudimos al lugar, aquello estaba lleno de policías y nos dedicamos a limpiarlo. Alguien indicó que los asaltantes se reunían en un bar próximo. Nos dirigimos hacia allí 17 camaradas. Yo entre y dije en voz alta :” El que quiera pintar la Cruz, si tiene cojones, que salga y lo haga conmigo”. Allí dentro había más de 70 individuos. Los números que indico no me los invento, constan en los autos judiciales. Nada  más decirlo una lluvia de botellines  y sillas volando. Una pelea de aupa. Habrían pasado cuatro o cinco minutos cuando se oyeron unas detonaciones, la gente empezó a escapar, no sabíamos con certeza qué pasaba, ni quienes habían disparado. Yo marché a casa. Al día siguiente fue la policía y me detuvo en mi domicilio, mi nombre estaba junto al de Fernández Cuesta y Márquez Horrillo en antiguos carteles de mítines de propaganda. En la Dirección General de Seguridad jugaron a lo de poli bueno – poli malo. Una funcionaria gritaba :”sois igual que los de ETA”. Esta mujer fallecería meses después por un atentado de los que eran, según ella, igual que nosotros. Nos internaron en Carabanchel cuando aquello estaba en ebullición, los tiempos de la COPEL y luego nos trasladaron a la cárcel de Ciudad Real. Unos meses más tarde nos pusieron en la calle porque el tiempo de prisión que habíamos pasado superaba la petición fiscal por desorden público. Tuve le auxilio de quienes entonces dirigían la organización falangista, tanto de Fernández Cuesta como de Alonso Collar. Allí parecía haberse  terminado mi responsabilidad. Los que dispararon en el San Bao habían desaparecido y hasta hoy. El que había indicado el lugar de reunión a donde dirigirnos cambió de bando político y no apareció en ninguna acción judicial. Repito: una mano negra,repito, nos llevó al Bar San Bao.

El 28 de Octubre de 1982 llegaba al poder el PSOE. De manera sorpresiva se reactivó el caso del Bar San Bao. Quien quiera entender que entienda. La Audiencia nacional se hacía cargo del asunto y me avisaron que la nueva petición de pena superaba los diez años. Me cargaban a mí con una complicidad en la muerte que se había producido. Los autores materiales ,ya lo he dicho, habían desaparecido. Ante el cariz que tomaba el asunto y viendo lo visto, decidí huir a Francia. Encontré quien me refugiara y un buen día estando sólo en el piso en que vivía oí una detonación fortísima, al instante grupos de intervención de la gendarmería francesa entraban por las ventanas metralleta en mano, me reducían y me conducían a dependencias policiales. No me lo podía creer. Finalmente me enteré de que todo fue un error, me confundieron con un terrorista armenio que había colocado bombas en algún aeropuerto francés. Dado que desde España se había solicitado mi extradición fui encarcelado y tuve que acudir al tribunal francés. Aproveché que iba esposado junto al hijo de Alain Delon, al que esperaban medios de comunicación para inmortalizar el momento y me dirigí a la prensa gritando la injusticia que se estaba cometiendo conmigo. Cuando se me tomaba declaración, la fiscal, me preguntó sobre unos documentos que me enseñaba; por error me estaba dando comunicación de la policía española en donde se decía que mi paradero había sido comunicado a la policía por la Jefatura de Falange Española.

La justicia francesa me puso en la calle, no admitió la petición de extradición por los nuevos delitos que la justicia española me atribuía.

Durante la huida en Francia

“Las últimas noticias son normales, muy tristes …”

G.Celaya

Por las navidades acudieron mis padres a verme en París. Mi madre me contó algo que me dejo desconcertado. Ella había acudido a ver al Jefe nacional de FE de las JONS, a Diego Márquez, a preguntarle por el apoyo de la organización hacia mí y cuál no sería su sorpresa cuando el Jefe Nacional le espetó: “Elena, no podemos, hacer nada, este asunto está muy politizado”.  Tal bellaquería tuvo su continuación cuando un amigo mío, minusválido, fue por la sede de la Jefatura nacional para saber sobre mí y dos “valientes” mozalbetes lo echaron de allí a empujones.

Pensé en marcharme a algún país donde pudiera despistarme. Para la legión francesa ya no estaba y alguna solicitud que hice de refugio político se encontró con respuestas desconcertantes, así por ejemplo el Chile de Pinochet sentía no poderme acoger por “extremista”.

No había salida y acepté con resignación mi vuelta a España. Negocié con el embajador español mi regreso. Me hice a la idea de que cuatro o cinco años de mi vida me los iba a pasar entre rejas.

Cuando mi retorno se dijo con absoluta falsedad que la policía me detenía en el aeropuerto cuando la realidad era que tal detención de producía por mi voluntad propia. Algún funcionario me lo recordaba, les había imposibilitado la medalla.

Me condujeron a la prisión de Alcalá-Meco. Por voluntad propia me había entregado, alguno se quedó sin medalla, qué le vamos a hacer.

En la prisión de Alcalá Meco

Pero antes de todas estas cosas os

echarán mano, y os perseguirán ,

y os entregarán a las cárceles, y

seréis llevados ante gobernadores

Y esto os será ocasión para dar testimonio”

Ezequiel

“Quizá algún día te veas traicionado, expulsado,

solo… Únicamente tu cruz y Cristo sonriéndote,

esperándote: ¿Vas a abandonar?”

Hillers de Luque, Sigfredo

FB.-El universo de Alcalá Meco es el arca de Noé pero sin hembras: El comando Madrid de ETA, los siniestros militantes del Grapo, el asesinó de Vallecas, el violador de Aluche, los capos de la droga, el diplomático que en un resurgir calderoniano había asesinado a su mujer que le era infiel.  Es el arca de Noé que la telekinesis ha trasladado desde el Ararat de las orillas del Henares.

JDM.-Trece años en Alcalá Meco dan mucho para contar. Y es que con redención de penas, con todo tipo de valoraciones en mi expediente fueron esos los años que pasé en prisión. A poco de ser conducido allí, esperando chuparme cuatro o cinco años efectivos por la condena de la Audiencia, una mañana mientras me afeitaba con la radio encendida oí la terrible noticia: El Tribunal Supremo que había revisado mi caso me condenaba a treinta y dos años por coautor de asesinato. Quedé hundido. De aquella bajada a los infiernos me levantó una imagen de Jesucristo y el libro Camino que me acompañaba en aquellos momentos.

Encontré la compresión de algunos auxiliares de prisiones que vieron en mí al hombre no al despojo al que quisieron someterme por mi militancia política. En la escala zoológica después de vertebrados e invertebrados, llegados al mundo de las bacterias hay algo por debajo: los falangistas. Hubo juez de vigilancia que enterado de que yo había obtenido un destino en prisión para ganar días de redención no paró hasta quitármelo. El sujeto en cuestión venía de ser primera espada en el régimen anterior. Hay que vivir. Y sin embargo recuerdo con emoción a quien fue director y al que habían matado a su hermano grupos de la “extrema derecha”. –“Sr. Director yo entiendo que usted por ser hermano de…”-Está vd. muy equivocado, cuando yo entro aquí como director soy el director de este establecimiento y no soy hermano de…” Y fue verdad. O la jueza de vigilancia, de marcada posición izquierdista y que ya se le veía en el régimen de Franco y cuyo comportamiento fue exquisitamente legal conmigo. Tuve un director que, lo que es la vida, habían sido camaradas de militancia en el FES, aunque yo no le conociera y aunque él se hubiera apartado de aquello. “Juan Domingo, el director que hay ahora estuvo en una Falange rara”. Eso me dijeron en ese mundo donde todo se sabe. Tuve en la soledad de la cárcel el impagable auxilio de un grupo solidario con presos nacionales :”Barrotes” a cuyo frente Doris consiguió levantar mi espíritu en momentos de quebranto. De otros “nacionales” casi no hablar. No se me olvida que después del comportamiento de FE de las JONS conmigo llego a mi domicilio una carta en expresión terminante en donde me avisaban de que si no pagaba las cuotas se me expulsaría de la organización. Algún contacto mantuve con antiguos camaradas del FES a quienes apenas había visto pero que me buscaron en aquellos tiempos de la cárcel.

Trece años dan para mucho, ayudé al Doctor Cabezas en su cometido y alguna vez tuve que sacar alguna cabeza sin cuerpo de la taza del wáter. De la gente de ETA sólo intercambié charlas con uno de ellos que decía que el pensamiento de José Antonio podían montarse muchas etas, que daba de sí para la acción revolucionario. Un militante de los grapo accedió a leer las obras de José Antonio que le dejé. Cuando dejó Alcalá Meco  en el libro prestado escribió: “A mí también me duele España”.

Las tres posibilidades del penado están ahí: Pagar la pena y no  arrepentirse de  nada. Pagar la pena y arrepentirse de lo ocurrido. Pagar la pena sin haberlo hecho. Para mí la última.

FB.- En el diario El País leo “La Sala Segunda del Tribunal Supremo triplicó ayer las penas de cárcel para los dos principales procesados por el asalto al bar San Bao…. El Supremo ha aumentado de 10 a 32 años la condena de Juan Domingo Martínez Lorenzo, alias Perón, de 35 años; y de 4 años y 5 meses a 18 años la de Jesús Alfredo Fernández de Landa Roca, de 22, al considerarles autores de sendos delitos de asesinato consumado y asesinato frustrado, en lugar de la calificación de homicidio y lesiones aplicada por la Audiencia Nacional. Fernández de Landa era menor de 18 años en la fecha del asalto, lo que supone un atenuante.

El Supremo estima que como los dos condenados no fueron “ejecutores materiales de los hechos más graves”, las penas pueden “resultar -excesivas”, por lo que acuerda proponer al Gobierno un indulto parcial”.

El indulto nunca llegó.

Los tiempos de después hubo alguna posibilidad. los tiempos más recientes. y ahora ¿qué?

Cuando salí de la cárcel volví a ver la realidad que había dejado dejado muchos años antes, pero ahora aumentada y con grupos atomizados. He acudido a actos convocados por unos y otros, y me da enorme pena ver el estado de desunión, las disputas por pequeñeces, la falta de horizontes. ¡Ojalá sea el momento en que todo eso cambie!.

“El sol brillaba con plenitud y fuerza. Mientras regresaba a casa, de pronto observé mi sombra ante mí…Pero toda sombra es, al fin y al cabo, hija de la luz y sólo quien ha conocido la claridad y las tinieblas, la guerra y la paz, el ascenso y la caída, sólo este ha vivido de verdad.”

Stefan Zweig.

Conferencia introductoria a la cuarta tertulia “El Signo del Krak”

Publicado por hispaniainfo el 21 Ene 2012.

Martín Saez de Ynestrillas.
Conferencia introductoria a la cuarta tertulia del Krak, pronunciada el 2 de diciembre de 2011 en la Cruz de Malta, en la plaza de Olavide
Buenas tardes y bienvenidos a una nueva edición de esta tertulia del Signo del Krak, que poco a poco y no sin dificultades, se va consagrando como un espacio de discusión falangista y abierto, donde todas las sensibilidades mahones se dan cita una vez al mes, para charlar, debatir, enseñar y aprender acerca de diversos temas que nos afectan y que requieren, por parte de la sociedad, una respuesta en términos falangistas.
Cuando Nacho Cabanas me pidió que presentara esta tertulia de hoy, la verdad es que tardé apenas unos segundos en aceptar la propuesta, probablemente por mi natural inclinación para meterme en líos y para colaborar con quien me lo pide o me lo acepta.
Después, más sosegadamente, y cuando trataba de preparar esta exposición aportando al debate falangista algo más que opiniones conocidas o manoseadas, es cuando me di cuenta de la verdadera dimensión del lío en que me había metido, especialmente cuando además me encuentro con la responsabilidad de la introducción de los temas de debate en solitario.
Y es que tengo la sensación – quizá equivocada, ya lo veremos – de que el tema de ETA, del terrorismo en general, como tantos otros de carácter general (el aborto, la unidad de España, etc.) son de esos temas en los que los falangistas, y otros muchos no falangistas, solemos estar de acuerdo y, por tanto, una tertulia al respecto podría ser francamente aburrida y anticipable en sus contenidos.
Sin embargo, el sólo repaso de los acontecimientos recientes, con el supuesto fin de la llamada “violencia de ETA” y las diversas reacciones sociales me indicaron que quizá merecía la pena hablar un poco de ello y obtener conclusiones.
Por otro lado el terrorismo y especialmente el de ETA, es uno de esos temas de los que, como ya dije en una tertulia anterior, no podemos ir al catecismo falangista a buscar respuestas, porque no las hay.
A mi modo de ver esto es muy bueno porque, de una lado, nos obliga a los falangistas a pensar, a tener opinión propia, a plantearla y someterla al dictamen de la sociedad, de manera que la sociedad pueda, por fin, decir lo que los falangistas pensamos acerca de un tema cualquiera, por lo que decimos, y no por lo que se supone que decimos, por lo que se nos entiende o por lo que entresacan de nuestros clásicos.
Por otro lado, el hecho de que exista una coincidencia razonable – insisto, ya lo veremos al final – entre los falangistas, acerca de nuestra posición frente al terrorismo, pese a no haber una sola línea escrita al respecto, demuestra que nuestra ideología, nuestro cuerpo doctrinal y de pensamiento, nuestros principios morales y de conducta están definidos claramente, más allá de los textos de nuestros fundadores. Tienen vida propia, tienen un marco y un contenido y con esos marcos y esos contenidos, somos capaces de dar respuestas comunes a temas actuales sin referirnos a lo dicho antes por nadie, pero sin desentonar de ellos.
José Antonio Primo de Rivera no se refirió, hasta donde he podido encontrar, más que dos veces al término “terrorismo” en toda su corta y tempranamente cercenada vida; en ambas ocasiones, de manera muy colateral a las declaraciones que estaba formulando, y dando por hecho que su interlocutor sabía a qué tipo de terrorismo se refería José Antonio. Las dos veces se refirió al terrorismo anarquista – a lo Mateo Morral – y sus declaraciones eran en relación a los éxitos del régimen impuesto por su padre – la dictadura – una vez acabada ésta, refiriendo cómo Don Miguel había acabado con el fenómeno anarquista durante sus años de mandato. Era, en todo caso, antes de que José Antonio hubiera comenzado su vida política. Una entrevista que le realizó César González Ruano y un pequeño artículo en que se refirió a lo mismo muy de pasada.
No es, obviamente, que el terrorismo sea un fenómeno moderno, pues desde luego nuestros camaradas de hace casi 80 años y otros muchos que no lo eran, lo conocieron bien de cerca; ¿qué otra cosa sino práctica del terror, es decir, terrorismo, era la persecución y aniquilación sistemática de los militantes de una organización política concreta – la falange – y por extensión de todos aquellos que profesaban un credo – la religión católica – o simplemente, no profesaban el credo de los terroristas – monárquicos, republicanos díscolos, derecha tradicional, tradicionalistas, conservadores, etc.?
No es tampoco que el problema de las posiciones independentistas fuera menor, pues como todos recordaréis forma parte de uno de sus alegatos más difundidos – el de la triple amenaza- ya en su época.
Muy al contrario, de hecho, las declaraciones de independencia se produjeron, ya en el 34, con más decisión incluso que ahora y debieron ser aplastadas por las armas.
El problema es que esa clase de terrorismo, de práctica del terror, tenía causas y objetivos bien distintos a los del terrorismo del final del siglo pasado y del actual, es decir, el producido durante 51 años ya, por ETA, pese a lo que digan los “demócratas” acerca de su duración. Luego hablaremos de ello.
Entonces, las aberraciones del miserable Sabino Arana estaban recién formuladas y, como bien dice Iñaki Ezquerra en un libro llamado “Sabino Arana, o la sentimentalidad totalitaria” -recomendable, por cierto, pese a sus permanentes referencias el nazismo, al fascismo y otras lindezas en un “totum revolutum” muy habitual en él – calaron mucho menos en las generaciones de peneuvistas de principios del siglo XX y del franquismo que en las denominadas en la actualidad, de la “Kale Borroka”.
No es que no estuvieran ya formuladas, es que era pronto para que nuestros fundadores le pudieran prestar la debida atención antes de que fueran asesinados en 1936 y pronto también para que las consecuencias que ahora todos conocemos, hubieran calado en las generaciones del “Bucle melancólico” que tan correctamente definiera otro nada sospechoso autor como Jon Juaristi, en un libro de ese mismo nombre, también muy recomendable, con las mismas reservas.
Ya saben a lo que me refiero, a la tesis sobre la melancolía, de Giorgio Agamben, reformulada por Juaristi, respecto del “nacionalismo” vasco: “en las reclamaciones “abertzales” – dice él usando un término que a mí me enferma, por lo que supone de concesión del lenguaje, como después veremos también – no hay pérdidas u ofensas reales que exijan ser reparadas, sino la necesidad, propia de los trastornos melancólicos, de adelantarse a la pérdida, para ganar siempre.”: En versos de Trueba:
“Tantas lágrimas tragas, mar de Cantabria,
que parecen tus olas, olas de lágrimas”.
Ser refiere Juaristi, al hecho de que en la base del nacionalismo vasco, existe la patología melancólica que consiste en llorar las pérdidas que en realidad nunca se produjeron y que, por tanto, no se pueden recuperar, dando pervivencia perpetua al sentimiento melancólico de recuperar lo perdido en un bucle sin fin.
Esta teoría, tan brillantemente formulada, no es baladí, porque en definitiva marca la hoja de ruta del secesionismo etarra – en perpetua reclamación de cosas que nunca fueron suyas – y señala además algo que conviene recordar ya, para su análisis posterior: La patología melancólica no tiene final; sus aspiraciones, anticipadas a la pérdida, como ya hemos visto, seguirán aumentando en busca de nuevas cotas, vez tras vez, independientemente de cuántas cotas alcancen y por ello, el desafío de ETA a España, a su libertad, a sus instituciones y a su unidad, sólo puede ser respondido con la aniquilación, la extirpación del mal, la cauterización de las heridas y la erradicación de la enfermedad. Ninguna otra solución, por “democrática” y consensuada que parezca, resolverá el problema.
Pero volvamos al hilo de lo que decíamos hace un momento. Recordábamos la diferencia esencial entre el terrorismo que vivieron nuestros fundadores y el actual, no porque aquel no tuviera los fundamentos del actual sino porque el de origen secesionista no tuvo apenas tiempo de ponerse en marcha entonces.
Entre estas frases que voy a leer ahora, lo único que media es tiempo:
“Nosotros odiamos a España con nuestra alma, mientras tenga oprimida a nuestra patria con las cadenas de esta vitanda esclavitud. No hay odio que sea proporcionado a la enorme injusticia que con nosotros ha consumado el hijo del romano. No hay odio con que puedan pagarse los innumerables daños que nos causan los largos años de dominación.”
“Nosotros, a ningún maketo, a ningún españolista odiamos tanto como al español o españolista que, conociendo de alguna manera la historia de Bizkaya, se la da falseada, adulterada y españolizada al pueblo bizkaino, para servirse de él en provecho de algún partido español”.
“los españoles y los bizkainos españolistas y liberales: tales son los enemigos de mi patria.”
“Les aterra el oír que a los maestros maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ¡Ah la gente amiga de la paz…! Es la más digna del odio de los patriotas”
“En odio al español como invasor, andamos muy cortos los bizkaínos patriotas de hoy, comparados con aquellos de otros siglos que en su idioma llamaban extranjeros a los españoles y los recibían a flechazos y a tiros.
Todas estas “perlas” son de Sabino Arana. Atendamos esta otra:

“El vasco medio, que no cumpla con sus deberes de ciudadano debe sentirse amenazado en su casa, en su trabajo, en la calle, si no colabora con la resistencia o, peor aún, si es traidor”

Este texto es de “Insurrección en Euzkadi, colección cuadernos de ETA, nº 20”, que podemos encontrar recogido en “El saqueo de Euskadi”, de José Díaz Herrera e Isabel Durán.
Estas son las claves de la diferencia de terrorismos que vivieron nuestros fundadores y el del terrorismo separatista de ETA y todo su entramado:
La naturaleza del primero consistía en aniquilar al enemigo por la mera razón de ser considerado como tal. De pertenecer a nuestro movimiento. Ser falangista, especialmente, pero ser católico, en general, o de derechas, o monárquico, o republicano pero conservador o cualquiera de los estigmas propios de los no marxistas y anarquistas era condición suficiente para ser asesinado.
Dos grandes diferencias surgen pues, con la patología melancólica descrita antes: En primer lugar la causa es ideológica, y el enemigo es el, política y moralmente, contrario. Se mata al que tiene o se le supone una ideología contraria, de forma selectiva y con el único fin de aniquilarlo.
Hasta la llegada del Frente Popular, no es o no parece ser una acción contra el poder establecido para inculcar en la población más miedo a las acciones terroristas que a las acciones del Estado. No se busca la complicidad de la población con la causa terrorista, en base al miedo, como busca el terrorismo actual, sino la aniquilación del enemigo por su condición política, moral e ideológica. Eso es todo. Eres azul: te mato.
La segunda diferencia es que, con independencia de la legitimidad o ilegitimidad de la causa que pretenda sostener el ejercicio del terrorismo moderno, – y aquí se podrían introducir para la polémica las causas irlandesa o palestina, por ejemplo – los medios empleados, válidos todos, por supuesto, en su macabro proceder, el terrorismo actual no acaba con el denominado “cese de la violencia” por muy definitivo que sea. Perdura mientras perdura el miedo y el efecto del miedo, y se instala en otra patología conocida que se llama “Síndrome de Estocolmo”, muy conocido en casos individuales, pero nada reconocido en términos sociales.
El síndrome de Estocolmo, cuyas consecuencias veremos luego, es lo que vive en la actualidad nuestra sociedad, tras el anuncio de ETA.
Mientras el final de nuestra guerra civil, por ejemplo, supone – con la sola excepción del maquis, que ya emplea métodos terroristas modernos, es decir, que pretende atemorizar más a la población por sus propias acciones que por las acciones de la Guardia Civil – que cesa el miedo a ser eliminado por tu condición política, el anuncio de ETA ni supone el final de su amenaza sobre España, su libertad y su unidad, ni supone la victoria del Estado y las instituciones, sobre el terrorismo.
Y por eso nuestros fundadores se refirieron a la persecución roja en términos distintos al terrorismo – que no al terror, que sí lo denominaron como tal – y no hay referencias al terrorismo con condicionantes actúales, patológicos, que a los herederos de Sabino Arana les costó muchos años inculcar en las ikastolas libres de maketos. A Sabino Arana, por ejemplo, José Antonio no lo mencionó jamás, excepto como parte de una conversación con Unamuno donde éste, y no José Antonio, lo mencionaba ridiculizándolo.
Así que como decía, nos toca formular nuestras propuestas y convicciones, como falangistas pero sin textos a los que recurrir.
Dejadme, por cierto, que aquí introduzca una autocrítica a las que soy tan aficionado. He citado varios autores y libros, y probablemente lo haré todavía más a lo largo de la exposición. Ninguno es de falangistas. Tengo una razonable biblioteca en la que los textos dedicados al terrorismo etarra son, con ser muchos, sólo una parte de los publicados; ninguno es de un falangista.
Junto a los ya mencionados, podría citar a José María Calleja “algo habrá hecho”, Edurne Uriarte, varias obras, Álvaro Baeza “Eta nació en un seminario”, Carmen Gurruchaga, varias Obras, Matías Antolín, varias obras y algún libelo, Julio Eyara “Antología de Sabino Arana”, Raúl González Zorrilla “terrorismo y postmodernidad”, Ignacio Gordillo “Memorias de un fiscal”, Irene Villa, varias obras, Enrique Rodríguez Galindo “mi vida contra ETA”, Adolfo Careaga “El reto separatista”, Daniel Portero, “la trama civil de ETA”, Jesús Laínz “Adios España”, José Díaz Herrera “Los mitos del nacionalismo vasco”, Fernando Savater, “El gran fraude”, Manuel Cerdán y Antonio Rubio “Lobo, un topo en las entrañas de ETA”, César Egido Serrano “Euskadi, el crimen y las sombras”, Mikel Azurmendi “la herida Patriótica”, Soares Gamboa “Agur Eta”, Kepa Aulestia, “Crónica de un delirio”, Isabel Pisano, “yo terrorista”, Jorge Cabezas, “Yo maté a un etarra”, “terrorismo, víctimas y medios de comunicación”, de varios conocidos periodistas, Cristina Cuesta, “contra el olvido”, Xavier Vinader, “Operación Lobo”, José Luis Orella, “la tergua de ETA” (este autor no es falangista pero es caso como si lofuera, todo hay que decirlo), Francisco Alcaraz, “Una rebelión cívica”, Alfonso Merlos, “¿rendirse ante ETA?”, Ángeles Escrivá, “Eta, el camino de vuelta”, Isabel San Sebastián, “El árbol y las nueces”, Rosa Díez, “porque tengo hijos”, y otro montón de obras más entre las que destaco “Vidas Rotas”, de Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García Rey y “la década del terror”, que mi amigo y camarada Miguel ángel Vázquez tuvo a bien recordarme hace ya unos meses, y que fue publicad por Dyrsa, le editorial de “El Alcázar”, firmada por el equipo editorial.
No dudo que habrá alguno por ahí; Me consta de hecho que Iván García Vázquez, como también me recordó Miguel Ángel Vázquez trabaja en ello, pero, ¿no os parece que una vez más, los falangistas tenemos que poner remedio al importante problema de no decir lo que pensamos, decirlo, poco o mal, en los foros menos apropiados a veces y de escribir bien poquito?
He citado personas decentes, incluso muy decentes, y personas miserables, incluso muy miserables; aún más, a etarras metidos a escritores. He citado víctimas, como no, pero echo de menos una actitud decidida por parte de los falangistas a publicar sobre los asuntos que nos debieran preocupar, y sobre los que tenemos que dar respuestas. ¿51 años de terrorismo etarra y no hemos publicado apenas nada? Me incluyo en la lista, sin duda, pero revisemos nuestras prioridades de comunicación, porque mientras no lo hagamos, seguiremos siendo comparados explícitamente con ETA, en tanto que fascistas e incluso, como el propio Ezquerra, con alusiones concretas a los falangistas.
Pero si la sensación de ser un tema ya manido y supuestamente resuelto, por una lado, y la falta de referentes ideológicos escritos, por otro, me hacían plantearme la duda de qué pinto yo hablando de esto, en una tertulia azul, sobre un tema no azul, y me fui respondiendo que quizá había razones como las expuestas, para abordar los temas, aún hubo otra duda que me asalta siempre que alguien me pide una intervención en relación con el terrorismo.
Y es que, ¿quién soy yo para hablar de terrorismo? Sí, soy una víctima directa del zarpazo terrorista, pero ello no me convierte ni en especialista en el tema, ni en falangista, ni en mejor persona. No tengo más autoridad para hablar de esto que cualquiera de vosotros…pero menos tampoco… y eso empezó a tranquilizarme.
Empecé a evaluar si, en realidad, yo aporto, en mi visión personal, valor añadido al discurso falangista. Y me dije: “bueno, falangista ya eras antes del asesinato de tu padre, y lo has seguido siendo después. Eres hijo de falangista, nieto de jonsista y biznieto de asesinado en Paracuellos, y ninguna de esas cosas ha dejado de ser verdad ni antes ni después del asesinato de tu padre”.
Pero además me aferré a un discurso que siempre hemos mantenido en casa, piensen lo que piensen nuestros detractores, e incluso nuestros amigos: Nosotros somos víctimas directas del terror, elegidas, en principio, para cumplir con la misión terrorista de establecer el miedo como método de convicción y adhesión a su abyecto proyecto político, mediante el asesinato indiscriminado. Cierto
Además, en mi casa estamos convencidos de que la elección del blanco cumplía con un doble objetivo, tratándose de quien se trataba, asesinando al golpista Ynestrillas. Ignoro si los etarras lo sabían o si eran conscientes del impacto que eso tenía; pero afirmo que quienes facilitaron que el atentado pudiera producirse sí eran conscientes de a quién eliminaban, por su condición de enemigo político, al estilo de lo que hemos descrito para los tiempos de nuestros fundadores. También cierto. Y si no, que se lo pregunten a Juan Carlos Girauta, al PSC y a los villanos que aplaudieron la muerte de mi padre.
Pero por encima de todo eso, nosotros somos parte de la Víctima Colectiva del terrorismo etarra. Somos parte del pueblo español que pretende ser sometido por el terror a los intereses miserables de los asesinos independentistas herederos del odio sabinista.
Esa es la absoluta convicción y la absoluta verdad. Con independencia de la selección particular de determinadas víctimas – Carrero, por ejemplo, en tanto no sólo que Presidente del Gobierno sino de continuador de un régimen, otra vez con la anuencia extraña de fuerzas “ocultas”, llamémoslo así, interesadas en un cambio de régimen de manera inmediata – la Víctima, con mayúsculas, la verdadera Víctima es España y sus piezas cayeron por ser españoles o vivir en España; por ninguna otra razón.
Militares, policías, guardias, jueces, funcionarios, civiles, hombres, mujeres, niños, ciudadanos americanos de paso o afincados en España, panaderos, taxistas, concejales, políticos, todos… fueron elegidos para forzar a España y al pueblo español a admitir las tesis separatistas, la independencia al cabo y de paso la anexión de Navarra, por hastío, por cansancio, por deseo de vivir en paz, por miedo a ser el siguiente, por nuestros hijos cuando van al cole, por esa preocupación de que el chaval tiene un amigo que es hijo de policía… y puede ser peligroso… para mi hijo.
Esta es la realidad y en eso sí tengo que aportar. Porque a la experiencia personal, como víctima directa, añado la experiencia asumida, evaluada, de Víctima Colectiva, de español y falangista militante que ha estudiado el fenómeno en tanto que animal político que soy, y que ha renunciado, con toda mi familia, al victimismo individual, al estado perpetuo de llanto y dolor familiares, que conservamos en nuestra intimidad y nos hemos declarado activos miembros de la víctima colectiva que es España, y por tanto beligerantes falangistas no contra la violencia y la muerte cobardes y gratuitas, que también, sino y sobre todo contra el proyecto político miserable que ampara el terrorismo de ETA.
No sólo, por tanto, contra la consecuencia, contra el medio del “Linaje de Aitor” como ellos dicen, que es la muerte cobarde y absurda, sino contra la secesión, la permisividad social, la rendición de España, la permanente deriva hacia la destrucción territorial, cultural y moral que es el separatismo del imaginario melancólico. En eso sí que como falangista y no como víctima, puedo aportar. Y eso fue definitivo para hallarme hoy ante vosotros, haciendo esta exposición.
Sin embargo, cabe destacar que esto es una tertulia; que de aquí yo esperaría, sea por la grabación, sea por el levantamiento de actas para posterior discusión y aprobación, sea por el procedimiento que sea, que las organizaciones y personas aquí presentes seamos capaces de ir generando un fondo documental, una puesta en común en éste y otros asuntos, que quizá sirvan algún día, para coordinar acciones y posiciones verdaderamente conjuntas. Que podamos saber de verdad, lo que piensan los falangistas y las falanges de este y otros temas, sin tenerlos que discutir de cada vez. Yo invito a los organizadores a prever este mecanismo y a tatar de dar continuidad documental a lo que aquí discutamos. E invito a los presentes a discutir.
Esto no es una conferencia, pues; es una tertulia y yo me limitaré a ir introduciendo elementos o tesis para la discusión, como los introducidos hasta ahora, o algunos nuevos que dejaré apuntados dentro de un momento. Me daré por satisfecho si logramos algunos puntos de consenso que permitan decir aquello de “lo que los falangistas pensamos es que…” sin tener que hacer matizaciones.
Vayamos pues a la cuestión central de esta tertulia: el desafío de ETA y el desafío de España.
Me gustaría, primero, empezar por los acontecimientos finales e ir marchando hacia atrás, porque creo que es importante buscar algunas causas, algunos errores o no tan “errores” pasados para el escenario de hoy.
Primero: ¿Cual es el desafío de ETA? ¿Cuál es el escenario actual?
Nuestra adormecida sociedad del Síndrome de Estocolmo, está feliz, encantada por el abandono de la “lucha armada” de la organización terrorista ETA. Algunos incluso festejan la victoria del Estado de Derecho y, por supuesto, de la democracia, sobre las tesis de “los violentos”, pues así les llaman. ¿Por qué?
Precisamente porque ETA maneja la situación de terror a la perfección y según su hoja de ruta. Porque la adormecida sociedad del Síndrome de Estocolmo, aún no ha comprendido que la muerte, dolorosa sí, es, sin embargo un simple medio para lograr sus fines, pero que lo verdaderamente importante para ellos son precisamente los fines.
Por eso cuando ya no son necesarios o útiles unos medios, utilizan otros y la sociedad, ¿qué hace? Aplaude. Unos les instan a cambiar votos por bombas, lo hemos oído hasta la saciedad; otros escriben en todos los lugares posibles cosas como “no puede caber en ninguna cabeza que ahora no se den contrapartidas”. Los más listos, a sabiendas de que la frase es una barbaridad, anuncian con aplomo que no habrá concesiones y no ha habido condiciones para, a renglón seguido, explicar que en realidad los acercamientos, las excarcelaciones, la relajación de las medidas policiales, son consecuencia de la política antiterrorista con independencia de la agenda de ETA.
No cabe más cinismo. Hemos visto estos días atrás la escenificación de la expulsión de ETA de una de sus asesinas históricas, “la tigresa”, asesina de mi padre. Hace un año, aparentemente, que firmó un documento, presentado por el gobierno al efecto, en el que supuestamente pedía perdón a sus víctimas y recibía a cambio, los primeros beneficios penitenciarios.
No me puedo creer que la oficina de correos funcione tan tal, porque, en ese año, ni mi familia, ni la del Coronel Vesteiro, ni la del Cabo Casillas, hemos recibido por medio alguno, esa petición de perdón. ¿No son nuestros los muertos?¿No tendremos que ser nosotros quienes recibamos la petición de perdón? ¿No deberíamos concederlo nosotros, antes de recibir ningún beneficio?
¡Por supuesto que no!, porque no hay ni el menor arrepentimiento, ni la menor intención de que lo haya. Hay una hoja de ruta que desembocaba en el “cese de la lucha armada”. Eso es todo. Pero sirve para seguir adormeciendo a la Sociedad, que sigue muerta de miedo pensando que quizá sea mentira, que si no hay concesiones, quizá vuelvan a matar. Y eso es lo único que les preocupa ¡Nadie se pregunta si volverán a pedir la independencia! ¿Por qué? Por dos razones: porque saben que ya lo están haciendo y logrando, como siempre, y porque a la Sociedad le importa una higa la independencia, con tal de que los niños, los maridos, los papás vuelvan a casa sin el riesgo de una muerte incierta. Puro terrorismo. Puro ejercicio del terror sin disparar una bala… todavía.
Por eso la insistencia en una nomenclatura perfecta que no es de ahora, que nació en los primeros tiempos, en el 59, y que ha logrado claramente sus objetivos hoy. Enseguida me referiré a ello, pero vaya por delante que la característica que señala nuestra somatizada y sodomizada sociedad es esa de “los violentos”, de donde se infieren dos cosas, que la violencia es mala y que sólo la violencia es lo que les hace malos, pues en “democracia” todo se puede debatir.
Pero antes de seguir con esto, analicemos también el desafío de ETA con la dichosa carta. Hace un año que fue firmada, según se ha publicado y ya se mencionó cuando las víctimas arremetimos contra las medidas de gracia de aquellas cárceles que, como la de Nanclares, “ya no albergaban etarras, sino ex etarras”. Ya saben no albergan asesinos, sino ex asesinos.
¿Cómo se deja de ser un asesino? ¿Cómo se deja de ser violador?
Mentiras aparte, lo que me importa es la expulsión de Idoia López Riaño, que se produce después del final de la “lucha armada”. Como castigo al abandono, o más bien al acogimiento de las medidas de gracia. Pero ¿cómo? ¿No se habían rendido? ¿No habíamos vencido en esta “guerra” en la que sólo mataban unos? ¿Cómo es posible entonces que expulsen a los débiles? ¿No es una muestra de debilidad el propio cese de la “lucha armada” sin supuestas condiciones? ¿No están inhabilitados para expulsar a nadie porque ellos mismos han cedido ante el Estado?
¡Claro que no! Mantienen su legitimidad bastarda intacta, jamás han entregado las armas ni los restos de su infraestructura, mantienen la estructura “combatiente” en plena forma, esperan del colectivo de presos que aguanten el asalto final y lo de dejar de disparar es porque ya no cumple con la función para la que fue creado el atentado y la muerte, o mejor dicho, no lo hace mejor que el resto de los otros medios que emplean en la actualidad.
Por eso necesitan escenificar la expulsión, por otro lado intrascendente para ellos.
¿Qué cuales son las otras armas? Por de pronto el mantenimiento del terror bajo el síndrome de Estocolmo: el de hacer rápidas concesiones “para que no vuelvan a matar”, “como premio al abandono”, según el imaginario colectivo.
Pero además, no nos olvidemos, han incorporado la cláusula que permite la anexión de Navarra, han tomado cientos de alcaldías y concejalías, gobiernan en San Sebastián y en la Diputación de Guipúzcoa, han “internacionalizado” el conflicto, mediante la miserable conferencia de paz, tienen grupo parlamentario propio o casi, en la nación de la que pretenden la secesión y a la que desean destruir, han aumentado hasta el infinito sus fuentes de financiación a cargo del Estado al que odian … ¿Para qué quieren matar si con el superávit de miedo que la sociedad del síndrome de Estocolmo tiene en el cuerpo, están garantizados los objetivos que se buscan matando? ¿Dónde está la victoria del Estado de Derecho? ¿De verdad los “vascos y vascas” acuden a votar libres de toda preocupación, cuando premian con grandes dosis de miedo y votos las candidaturas asesinas?
Su desafío no es otro que declarar la independencia. Con los resultados actuales ahora tienen dinero, medios de comunicación, acceso a los medios de otros, un campo de preparación triunfalista que les dará, sin ninguna duda, la mayoría en el gobierno vasco en la próxima renovación – no tan lejana – y con ella y la imprescindible colaboración de los nacionalistas de derechas, declararán unilateralmente, amparados por su propia cámara, la Independencia del País Vasco, al amparo de las barbaridades jurídicas permitidas por el saliente gobierno Zapatero y sus tejemanejes ante el Tribunal Constitucional, respecto al Estatuto Catalán: una de las grandes aportaciones de José Luis Rodríguez Zapatero al sumario de su propia Causa General que algún día la historia, al menos, instruirá contra él.
Está muy clara la hoja de ruta, el desafío a nuestra integridad y, desde luego a nuestras libertades por parte de ETA, pero, ¿y para España? Para el Estado, para los españoles compatriotas de esos otros miles de vascos que también son y se sienten españoles y viven encogidos consciente o inconscientemente bajo el Síndrome de Estocolmo o simplemente como españoles orgullosos ¿Cuál es su desafío? ¿Con quién cuentan? Y sobre todo ¿Cómo resisten?
Esta es una difícil pregunta que nos tenemos que hacer los falangistas. Sólo un vasco que se declare vasco y, por lo tanto español allá, en el campo de batalla, merecerá del resto de los españoles en general y de los falangistas en particular, una respuesta positiva a esas preguntas.
El Estado, España, no tiene más alternativa que acabar definitivamente con ETA y la ideología en que se ampara: la secesionista, primero y de color político, el que sea, después.
No puede permitirse ceder un ápice, no puede conmutar una pena, no puede ser generoso con los asesinos, no puede dejar de perseguir a los que aún faltan por ser atrapados, no puede conceder indultos, excarcelaciones, beneficios,… no puede ser aún más débil de lo que ya es, porque todos esos signos, son interpretados por el terrorismo y sus secuaces, en su justa medida y entendidos a la perfección. No hay duda, en un bucle melancólico que nunca alcanzará todas sus pretensiones, simplemente porque antes de lograrlas anticipa otras, ya lo hemos explicado antes.
El desafío del nuevo gobierno es el mismo que tendría con una organización de tráfico de niños. Perseguir, capturar, juzgar, encerrar y destruir. Cualquier otro signo, es un claro mensaje hacia la debilidad y un escarnio tanto para la víctima colectiva como, en este caso, para todas y cada una de las víctimas individuales que, si bien para ellos no tenían la menor importancia, podían generalmente no tener nombre, para nosotros tenían, todas y cada una de ellas un lugar insustituible y una misión que cumplir. Los que, como mi padre, decidieron la vida de la milicia y asumían entre los riesgos las balas asesinas, y los que como otros muchos no tuvieron la oportunidad de elegir su inmolación, sino que se la dieron forzada, se revolverán en sus tumbas, si se cede al desafío.
Quiero referirme al origen, para terminar, de todo este síndrome, porque algún día tendremos que buscar responsables. Quiero acusar a todos los que, durante el franquismo y con posterioridad, ampararon el terror porque hicieron alianza con él, para beneficio de sus intereses. Quienes se permitieron la mentira, tantas veces repetida, de que al principio tenían razón, porque luchaban contras Franco. Nunca mayor falacia fue más perversa y tuvo peores efectos. Contra el franquismo apenas luchó nadie pero mucho menos aquellos a los que lo único que importaba, como hoy, era su independencia y por tanto les traía sin cuidado quién estuviera al frente del “invasor”. El Estado claudicó, conmutó penas, concedió amnistías (antes y después de la muerte de Franco), la oposición celebró el asesinato del presidente del Gobierno, como los socialistas aplaudieron el asesinato de mi padre, pero lo cierto es que la muerte y el terror arreciaron muerto Franco, con mucha más virulencia. Volvieron a atentar, esta vez fallidamente, porque esta vez no había intereses ocultos para que saliera bien, contra otro presidente de gobierno, Aznar y contra el monarca, en una de sus innumerables vacaciones a costa de los españoles.
Porque les trae sin cuidado lo que le pase a España; porque, como afirmara el propio Sabino Arana: “si a esta nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros, como la mayor de las desdichas, como agobia y aflige el ánimo del náufrago, el no divisar en el horizonte ni costa, ni embarcación, el que España prosperara y se engrandeciera”.
Admitir talde, lucha armada, violentos, ekinza, abertzale, y tantas y tantas otras cosas que hemos permitido desde los años 60, (finales de los 50) en que nació ETA, forman parte de esa traición colectiva a la que España no se puede sustraer hoy, pero a la que el juicio de la historia no podrá sustraerse mañana.
Para terminar y para dar paso a vuestras propias intervenciones, dejadme que os lea un pequeño fragmento del prólogo de “Vidas Rotas”, a cargo de Fernando García de Cortar y Ruiz de Aguirre, a propósito de la naturaleza de la víctima y como homenaje individual a todas y cada una de ellas:
“Deseando agravar nuestra condena al hablar de la arbitrariedad del asesino, acabamos por elevar la categoría de quien mata. La víctima no es una circunstancia en la vida del terrorista. La víctima no es objeto que se encuentra a disposición de un sujeto libre. La víctima no ha elegido serlo, no ha escogido su propia muerte: ni el lugar ni el momento. Esa persona que muere es un ser vivo, un hombre o una mujer dotados de inteligencia, de dignidad, de carácter irrepetible. No seremos nosotros quienes deshumanicemos a la víctima otorgándole protagonismo y conciencia, voluntad e individualidad solamente en el momento en que su vida acaba, o inscribiéndola en ese no-lugar moral que es la casualidad que le hizo estar en el sitio y en el momento inadecuados.
Porque se trata de personas concretas, que gozaban de su existencia única y que fueron escogidas por el asesino. En el momento en que se convierten en víctimas, nada hay de dejación de libertad en su sacrificio, sino de defensa de la vida misma, del sentido de la decencia y de la convicción de ser personas libres. De no haberlo sido, su muerte habría carecido de sentido, no sólo para nosotros, sino para la repugnante lógica del criminal. Su muerte tiene un significado y no reconocerlo es añadir una segunda muerte que atañe al juicio moral y político de lo que condenamos. Lo que ha guiado la mano del terrorista no es el azar, sino la necesidad. En los actos que han ido tendiendo la trampa mortal que culmina segando la vida, el asesino no desea matar a un ser concreto, sino a una abstracción. Sus víctimas son aquellos que no son sus compatriotas: es decir, quienes no han querido compartir su hábitat delirante, quienes han adquirido la condición de extranjeros por no querer ser ciudadanos de una nación de pesadilla. El verdugo desea que ese país tenebroso se exprese a través de la muerte, que su voz suene a disparo y su tiempo permanezca en la agonía de quien ha sido declarado <>. Sin embargo, la víctima es la sustancia: el terrorista el accidente. La víctima no ha deseado morir, pero las circunstancias de una muerte violenta no le arrebatan un ápice de su elección del modo en que deseaba seguir vivo.
¿Consideraremos que, por la más extraña de las paradojas, el criminal da vida a la víctima a la que mata, simplemente porque esa persona pasa a adquirir una consistencia pública, una concreción que nos hace conocerla? ¿Dejaremos que esa muerte sea un hecho accidental para la víctima y un acto de voluntad para el criminal, sin comprender que la calidad verdadera de nuestras víctimas es haber querido ser españoles? Y españoles como debe entenderse hoy esa palabra: ciudadanos de un país plural, libre, votantes de la derecha o de la izquierda, empresarios u obreros, guardianes del orden público, intelectuales o amas de casa, residentes en cualquier punto del país. Pero, en todos los casos, miembros de esa comunidad nacional en la que todos podemos ser víctimas y en la que los que ya lo han sido murieron, en muchas ocasiones, explicitando su compromiso con el porvenir en libertad de España o, sencillamente, afirmando la vida, negando el carácter abstracto, la fragilidad personal, la carencia de firmeza cívica que esperaba el asesino.
En eso reside no sólo el mejor homenaje a las víctimas, sino su verdadera identificación.”
Muchas Gracias, espero sus intervenciones.

Crónica, imágenes y audio de la II Tertulia “El Signo del Krak”

Publicado por hispaniainfo el 09 Oct 2011.

HISPANIAINFO / Estaba cambiando el tiempo meteorológico en Madrid. Pero la tarde estaba muy agradable, como es lo propio del otoño en la capital cuando respeta el buen tiempo. En esta época del año los parques madrileños son un espectáculo de colores, de estanques, de fuentes y de gentes que caminan disfrutando de todo ello, como si el terrible rostro de la crisis y del paro nos hubiese dejado por unos momentos.

Llegamos a la Plaza de Olavide, muy concurrida en tarde de viernes, especialmente por jóvenes que acuden a los centros de reunión y de ocio de esa zona del elegante barrio de Chamberí. Hay también niños que corretean a la vista de sus padres y abuelos, que cuidan de ellos con la misma cara de complacencia que recordamos  -en esa misma plaza, en ese mismo barrio-   hace ya muchos años, cuando éramos nosotros adolescentes que contemplaban las mismas escenas, en el entorno del Colegio Chamberí, de los Hermanos Maristas, donde uno hizo el bachillerato. Me gusta visitar mi viejo barrio. Nos pasa a casi todos, que terminamos por conservar en la memoria las sensaciones agradables de nuestra juventud más joven, que dan paso a la nostalgia y a la melancolía, donde el recuerdo de nuestros padres y abuelos ya fallecidos ocupan un lugar principal. La vida, a pesar de todo, es hermoso contemplarla desde los mejores recuerdos que nos evocan escenas como las vistas en la tarde de este viernes otoñal en la Plaza de Olavide del barrio madrileño de Chamberí.

Ya estamos en la II Tertulia “El Signo del krak”, en la cervecería La Cruz de Malta. Los asistentes se han dado prisa en ocupar su sitio en el salón-sótano del local, como si ya diesen por descontado el lleno que se iba a producir. Llega el conferenciante y casi todo el mundo está acomodado en su silla, menos los que han de quedarse de pié, recostados sobre alguna columna o pared, o directamente en las escaleras de bajada al salón, que esta vez han estado como las gradas del fondo sur del Santiago Bernabeu, sin animo de exagerar ni de impresionar a nadie.

En la mesa del ponente cuatro asientos: uno, claro, para don Ángel David, que inmediatamente coloca en orden sus papeles, una grabadora, el reloj a la vista, mientras mira al público asistente que lo rodea muy próximo, porque el espacio es limitado; otro asiento para Aguinaga, el segundo en edad tras Ceferino; Jaime Suárez, en la primera fila de sillas, a la derecha de la mesa, que no se perdió detalle ni palabra; Ceferino, que nada más llegar se puso a repartir una fotocopia de prensa a cada uno de los presentes, como en los viejos tiempos del panfleto en mano, renunció a sentarse en el lugar asignado para él en la mesa y  ocupó plaza en la primera fila, donde lo acogieron de muy buen grado.

Tras la presentación muy breve del ponente, en medio de un silencio y de un interés que se sentía, don Ángel David fue exponiendo con pausa, en orden, remarcando en ocasiones alguna idea o detalle, con oficio de quien sabe y de quien enseña, con gran claridad de exposición, lo que traía escrito en un guión de varios folios. La atención de los asistentes se reflejaba en el gesto de interés por lo que escuchaban, de manera que tuve la sensación de que el conferenciante recuperó párrafos de su conferencia escrita que, en algún momento, pudo pensar en saltase, para no alargar la exposición.

Ya digo que no se oía ni una mosca. Sólo Ceferino, en voz muy baja, pidió a su amigo que le trajese un cortado con leche: era la hora de esa taza, como la del té para los británicos, supongo.

Y comenzó la tertulia. Intensa. Vibrante. Apasionada a veces. Correcta en los turnos (el moderador se saltó alguno, que corrigió de inmediato y con gracia Ceferino: “el moderador debe moderarse”). Y siempre educada y de muy buen nivel, como todos reconocieron al final de la misma, ya en los corrillos de salida y caña de cerveza. En el turno de intervenciones muchas a destacar, pero todas interesantes. Una cita inédita que trajo Aguinaga sobre José Antonio y su Falange (tan apropiada para la ocasión) a cargo del Premio Nóbel de Literatura Juan Ramón Jiménez.

Y eso: que muchas caras nuevas, que gran ambiente de camaradería y de entusiasmo entre los asistentes. Y la pregunta obligada: “la siguiente cuándo, sobre qué tema y a cargo de qué ponente”.

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Pincha en la siguiente imagen para escuchar el audio:

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Crónica de Adaucto Pérez

Éxito sin precedentes en la Iª Tertulia “EL SIGNO DEL KRAK”, celebrada ayer viernes.

Publicado por hispaniainfo el 10 Sep 2011.

HISPANIAINFO / El número de asistentes no importaba, pero el local se llenó y hubo bastantes personas que no dispusieron de asiento.

Ceferino L. Maestú hizo una exposición que convenció a todos. Entrañable y brillante, como siempre. Algunos se llenan de respeto por sus jóvenes 91 años y toda su trayectoria militante. Y hasta le llaman “Don Ceferino”, como un emocionado joven profesor universitario que venía de la izquierda marxista al falangismo. Maestú -en conversación al final de la tertulia- le dijo: “yo también era comunista a los catorce años”, lo que no deja de tener su aquel sobre la precocidad y la pasión política del veterano camarada.

Asistieron todas las falanges, y no se detectó en el ambiente signo alguno de desencuentro. Todo lo contrario.

Sólo hubo una persona (que se expresó con toda libertad) que levantó las protestas civilizadas (menos una) de casi todos los asistentes. El único comentario de Ceferino Maestú al respecto fue: “Ese me aburre”.

La nota 10 para una camarada (Cristina) que se vino a Madrid desde Asturias para asistir a la tertulia. Eso emocionó a Ceferino, que la aplaudió.

Los viejos tópicos sobre la desunión y la ausencia de horizontes de futuro -en algún momento manifestado- fueron barridos por la presencia muy positiva y el ánimo participativo de todos los que intervinieron.

De rendirse nada. Hay mucho por hacer. Pero todo es más que posible si se mira hacia adelante y se trabaja con el espíritu de entendimiento y de unidad que mostraron los asistentes. Empezando por los grupos ya constituidos y terminando por los organizadores de la tertulia, que hemos hecho lo que debíamos. Unos y otros, sin alardes ni protagonismos.

Esto es lo de hoy. Cada día traerá su propio afán. Y el mañana será lo que entre todos queramos hacer unidos tras la bandera que levantó José Antonio Primo de Rivera. Sin retóricas, pero el futuro nos pertenece, porque nada verdadero se pierde.

Palabras con que José-Ramón presentó a Ceferino en

“El Signo del Krak”

Imagen que nos envía “fafa” (madrid)

Los organizadores de esta tertulia me han encargado que os presente a Ceferino L. Maestú Barrio, empeño un poco baldío, porque, por su dilatada e intensa actividad, es persona sobradamente conocida. Me han advertido además de que huya como del diablo de alabanzas y piropos, sabedor que es, por José-Antonio, que son las niñas tontas sus más felices destinatarias, y no es el caso.

Acaso sea la Falange, como suele decir Francisco Blanco, una realidad poliédrica. Si es así, no me cabe duda de que una de las facetas que con mayor fidelidad responden a la idea original que ha devenido en aquella figura geométrica es la que deja ver la ejecutoria de Ceferino L. Maestú.

Para mis camaradas del FES de los 60 y 70 y para mí, Ceferino fue, en nuestra comprometida y ya lejana juventud, un personaje casi mítico, del que se hablaba como entre brumas, en pasado, alabada su hombría y voluntad política, lamentada su lejanía en la militancia, referencia al umbral fundacional de un empeño político que trató de resucitar la Falange joseantoniana al margen del Movimiento Nacional y en oposición al régimen del que éste se predicaba sustento.

Con los años he tenido la ventura de conocerle, de tratarle y de constatar aquella virtud y brío que, en el umbral de la noventena, Dios le sigue dispensando.

Maestú nació en 1921. Su padre, abogado, de Izquierda Republicana, murió cruel e injustamente, en los primeros días del alzamiento del 36, en La Línea de la Concepción,  a manos de las tropas africanas de Franco que habían pasado el estrecho.

Refugiado en Vigo, conoció, de labios de Jesús Suevos, una Falange, aún no unificada, a la que se adhirió de todo corazón, hasta el punto de enrolarse como combatiente voluntario, con sólo dieciséis años.

En la posguerra, de la mano del padre Llanos, fundó la centuria “Íñigo de Loyola” del Frente de Juventudes, por la que pasaron tantos, tan significados: Carlos Alonso del Real, Miguel Sánchez-Mazas, José-Luis Rubio, José Bujeda, Pablo Ortega, Vicente Royo, Benigno Rodríguez Alda, Jaime Suárez… de los que hizo memoria en uno de sus muchos libros, La vida que viví con los demás.

Disuelta la centuria, por no querer pasar al Movimiento, de la mano de Carlos-Juan Ruiz de la Fuente, de Patricio González de Canales, de Narciso Perales, de Sigfredo Hillers, anduvo en la tentativa de organizar a los falangistas a la intemperie, fuera de los cauces que ofrecía el oficialismo del momento.

Se comprometió después en la lucha sindical, en el intento de la Unión de Trabajadores Sindicalistas, con viejos camaradas, con los que participó luego en el aliento de las originarias Comisiones Obreras. Detenido y encarcelado, trató después la articulación de un sindicalismo genuinamente independiente, izando la bandera de la Confederación de Trabajadores Independientes.

Dicen los musulmanes que, aunque el esfuerzo es del guerrero, la victoria es de Allah; y decimos los cristianos, más pacíficamente, que no importa quién planta ni quién riega, sino que es Dios quien pone el incremento (1Cor 3,5-6).

El balance de una vida no se mide por los parámetros del éxito, que si así fuera, la de Ceferino resultaría ser un monumental fracaso.

Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio: ni el propósito de alentar una sola formación política que recogiera y proyectara los propósitos de José-Antonio ha cuajado, hoy por hoy, en su plenitud, ni tampoco el afán de un sindicalismo independiente y revolucionario ha cosechado éxito, a la fecha.

Ni con el nombre querido y manoseado de la Falange, ni sin él, han prosperado sus empeños.

Otros laureles humanos sí se le han dispensado, que los ojos se le iluminan justamente de ilusión consumada cuando habla de su mujer, de sus muchos y talentosos hijos, cuando evoca su trayectoria profesional.

Con todo, las pretensiones que alentaron su primera militancia siguen vivas y con fuerza. Vamos a tener la suerte de escucharlo de su voz.

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