15 Comentarios para “Evaristo Meana”

  1. Móvil 657 15 82 83 Fijo 964 51 71 40
    Muchas gracias.

  2. ofman dice:

    En mis tiempos mozos mi “Jefe” de Falange me llevaba a su casa y negocio para que le realizara gratis algunas chapucillas gratis. Ahora me doy cuenta de aquello y lo tonto que fui. Lo hacía por un “camarada”, pero luego me di cuenta de que falangista tenía poco y la camaradería la entendía como servidumbre pura y dura.

    Sinceramente espero que aquellos nuevos ingresos en distintos partidos falangistas y patriotas se encuentren con mejores mandos que a los que a mi me tocó sufrir.

  3. Ex-Falangista dice:

    Estimado amigo, yo fuí falangista de libro, de los que se identificaban con la falange risueña y faldicorta de José Antonio, de esos que soltaban una carcajada sincera cuando otros sentian ganas de llorar, de los ilusos vamos… hasta que se me borró la sonrisa de la cara.
    Tu artículo destila decepción, algo parecido a lo que me ocurrió a mí. Entonces mis carcajadas dejaron de ser sinceras y las utilizaba como una coraza o como una especie de autoengaño. No fué mi familia quién me animó a abandonar la militancia en tu organización, ni siquiera el enemigo de fuera, si no el de dentro… Fueron esos falangistas poseedores de la verdad absoluta, de esos que despreciaban a todo aquel que se autodenominara falangista sin militar en el partido, esos que utilizaban el término “inasequible al desaliento” y jamás presentaban ponencias, artículos ni salian a pegar carteles.

    Decidí abandonar la militancia porque aquello poco o nada tenía que ver con los libros que había leido, y al no ser hijo ni nieto de falangista, ya nada me unia a “aquello”.
    El día que me dí de baja, sentí una gran paz interior mientras andaba por la calle desde la calle Pizarro hasta casa, todo parecia como más iluminado y no me salieron cuernos ni rabo, y cuando entré en mi casa, mi hija vino corriendo por el pasillo y de un salto se colgó de mi cuello, como cualquier otro día corriente. Desde entonces mis carcajadas volvieron a ser sinceras y mi rostro entristecido adquirió lustre.
    Yo también critíco con ánimo constructivo, quizás frio y duro, pero con una carcajada sincera a veces haces ver al criticado que hay vida más allá de la adscripción.
    Que pases un bué día, amigo y ex-camarada.

    • Jorge Juan Perales dice:

      Me asombra reconocido “Ex Falangista” que siendo “Ex” sigas tan atento a estos foros.

      Te pediría un favor, si lo tienes a bien, para ayudarnos a no volver a decepcionar a otros como tú.

      Nos puedes decir brevemente, por supuesto, que pensabas antes como falangista sobre el Hombre, la Patria, el Trabajo, la Justicia Social, la Familia, el Estado, el Capital, la Libertad, La Banca, las relaciones de la Iglesia con el Estado; por ejemplo, y que piensas ahora como “Ex Falangista” sobre los mismos temas.

      A lo mejor nos puedes convencer con otra doctrina más excelente que la falangista joseantoniana.

      “Ex falangista”, el mal ejemplo o la mala praxis de las personas que se dicen seguidores de “algo” no invalida los principios a los que dicen defender, solo invalida a ellos mismos, aunque es verdad que dañan al conjunto de los que sí son coherentes y auténticos, como parece que eras tú. ¿En qué has cambiado doctrinalmente? a lo mejor llevas razón. Me alegro de tu felicidad, como falangista me satisface ver al “hombre” alegre y feliz, aunque no piense como yo.

      • Ex-falangista dice:

        Esimado Jorge Juan: no soy asiduo a estos foros, solo vengo por aquí de vez en cuando y reconozco que es el mejor portal joseantoniano que he conocido.

        En cuanto a sus preguntas intentaré contestarle muy gustosamente.
        Igual ahora que antes considero que el ser humano es portador de valores eternos y es el eje del sistema. La patria es una unidad nacional de destino que debe unir a la hispanidad mundial estrechando lazos culturales y comerciales con nuestros hermanos de sangre hispanoamericanos.
        España es católica de por si y el estado no debe entrometerse en los asuntos de la iglesia. Igualmene al revés.
        La banca debe de ser pública y al servicio de los ciudadanos y no al revés como ocurre ahora. El capitalismo tiene que ser erradicado porque genera lucha de clases y convierte a las personas en simples utensilios de usar y tirar, además de anular a las personas de toda iniciativa.

        Antes pensaba que los trabajadores debian ser los propietarios de los medios de producción,cobrar la plusvalía generada por su trabajo y ser partícipes de las decisiones y rumbo de la empresa en la que trabajan.
        Hoy considero que eso no sólo es inviable, sino que además es demagogia. A efectos reales sería ni más ni menos que generar la lucha de clases desde dentro de las empresas. ¿Quién decide la cantidad de plusvalía correspondiente a un operario, gerente o ingeniero industrial de una misma empresa?. Ahora creo que la figura del asalariado es imprescindible.
        ¿Los funcionarios y banqueros, producir lo que se llama producir, qué producen? ¿como se desgrana la plusvalía equivalente a su “producción”? los falangistas actuales no tenéis respuesta para eso, pero sin embargo, al empresarío se le tiene casi como a un tirano por principios, cuando la realidad es que decenas de miles de pequeños empresarios vivimos casi miserablente, solo con obligaciones y nulos derechos. Los trabajadores de empresas decentes vivem mucho mejor que muchos empresarios.

        Ya no soy falangista porque el falangismo actual a duras penas respeta a la propiedad privada y la relaciona directamente con el capitalismo, cuando en realidad la propiedad capitalista lo que hace es enfrentarse directamete con el capialismo.

        Ya no soy falangista porque no soporto que el hijode un camisa vieja y ex-divisoario, y franquistas, a los que no se le conocen oficio ni beneficio, se atrevan a chulearles a otros falangistas por el simple y mero hecho de ser “hijos de de..”
        No existe mejor doctrina que la de José Antonio, pero quienes se consideran sus seguidores no sirven para nada. La situación actual lo avala.
        Un placer intentar contestar sus preguntas.
        Saludos.

        • Ex-falangista dice:

          Disculpe, ha habído una errata. Cuando digo: ” la propiedad capitalista lo que hace es enfrentarse directamete con el capialismo.”

          Quería decir que la propiedad PRIVADA lo que hace es enfrentarse directamente con el capitalismo. Disculpas.

        • Pepe dice:

          ¿Por qué defender l idea de la empresa sindical es hacer demagogia?

          Me parece una afirmación gratuita.

          Una cosa es que ya no creas en eso, que defiendas el sistema de salariado y demás, y otra que digas que defender la empresa sindical sea hacer demagogia.

          ¡¡¡Demuéstranos que es demagogia!!!

          • Ex-falangista dice:

            Tu Pepe, a lo tuyo a difamar a unos y a otros, incluidos tus camaradas, o ex…

            Yo no he dicho nada de la empresa sindical entre otras cosas porque no existe. Lo más parecido son las cooperativas y han demostrado ser un estrepitoso fracaso. ¿O tu conoces alguna cooperativa rentable?

            Lo que he dicho que es demagogia es el suprimir el salario (que obviamente es generado por la plusvalia) para decir que el trabajador cobrará la plusvalía equivalente a su función desempeñada en la fábrica. Osea que es lo mismo. La diferencia consiste en que desde vuestro punto de vista, la lucha de clases se traslada dentro de las fábricas. ¿Qué regla de tres se utiliza con el nacionalsindicalismo para asignar la “plusvalía” equivalente a un Ingeniero industrial, gerente, transportista, administrativo o operario de maquinaria interna de un mismo negocio? ¿Todos cobrarian el mismo porcentaje?.
            Y otro ejemplo que mencioné el otro día. ¿Los funcionarios y banqueros que producen? como se les asignará la plusvalía del producto generado? ¿ o estos encambio si tendrán salario?

            En las Obras completas de José Antonio se habla de unos términos que comparto plenamente. En cambio, en las Obras actuales de Deolavide y Garrido, no se aclara nada y suena mucho a demagogia.

            Y ahora Pepe, usted que es un falangista de los que juzga a conciencia, sea tan amable de responder mis preguntas relacionadas con la empresa en un sistema nacionalsindicalista. Gracias.

          • Pepe dice:

            Mira, es que lo que defiende la Falange sólo se comprende en una economía sindical, no en cooperativas aisladas como las que tú estás valorando.

            Deolavide creo que ha escrito artículos muy buenos sobre el tema, y Garrido ha escrito un muy buen libro donde explica todo con bastate detalle.

            Yo no soy economista paraexplicarlo como ellos, pero en sus escritos yo no he visto esa demagogia que tú les achacas.

            Yo no te he difamado como dices, pero tú sí dices que nosotros decimos demagogias, que es tanto como decir que somos demagogos. ¿Cuándo te e faltado yo al respeto?

            Ahora, si crees que Deolavide y Garrido escriben demagogias, analiza con detalle por qué, con argumentos, no con frases sueltas que yo a ellos nunca se las he leído… Por ejemplo, a ambos he leído que dar la plusvalía al trabajador así sin más es una insensatez, y sin embargo ¡¡¡tú dices que ellos sostienen eso!!!

            Para criticar algo hay que hacerlo con honradez intelectual, no a base de un manojo de frases tópicas que se achacan a los demás con razón o sin ella.

            Eso no es serio.

          • Ex-falangista dice:

            Pepe, yo tampoco soy economista pero creo tener algo de sentido común.

            Mira, te copio un extraordinario artículo de Onésimo Redondo que suscribo al cién por cien desde mi posción de NO-falangista. No imagino compartir esto con tus líderes ideólogos.

            EL “CONTROL” OBRERO EN LA INDUSTRIA

            EL proyecto de ley sobre la intervención obrero en las industrias, presentado por el señor Largo Caballero, ha desatado las lenguas y todos se han apresurado a tomar posición -en favor o en contras, llevados más por el sentimiento que no por el estudio del mismo.

            Aunque Castilla sea la región española menos afectada por tal proyecto, pues no alcanza a la agricultura, y en la industria tan sólo a empresas de más de 50 obreros, sin embargo su trascendencia para la economía española es tal que merece ser estudiado con todo detenimiento.

            Para el principio, todo nuestro aplauso; a mayor dignificación social del obrero, a mayor intervención del mismo en la vida de la empresa, responderá o debe responder lógicamente una mayor armonía entre capital y trabajo; los avances de la Democracia Social son no sólo mirados benévolamente, sino favorecidos y alentados por la Sociología católica. Es de todo punto necesario que ese aspecto de contrato de sociedad que tiene el contrato de trabajo sea acentuado cada vez más, y para ello nada tan oportuno como un aumento de la colaboración obrera en la dirección de la empresa.

            Puede alegarse el fracaso de tal institución en Alemania, cuyos consejos de fábrica han desaparecido desde 1922; pero, en cambio, tenemos el ejemplo de los patronos católicos del Norte de Francia y gran parte de la industria belga, en la cual triunfa el principio de colaboración, y, sin necesidad de accionariado obrero alguno, intervienen y colaboran con el empresario en la dirección de la fábrica. Lo único que puede deducirse del primer ejemplo es que tal reforma ha de ser implantada con espíritu religioso y no obedeciendo a sentimientos revanchistas, como ocurrió en Alemania. El propio ministro del Trabajo reconoce noblemente en la exposición de motivos de su proyecto la decidida actuación de los católicos en pro de la intervención obrera en las industrias, y bastaría para nosotros, aparte de los documentos pontificios, el nombre de Leon Harmel, el insigne católico francés, que a raíz de la Encíclica “Rerurm Novarum” logró implantar en sus fábricas la intervención obrera veinte años antes de que apareciese tal principio en la constitución alemana. Nuestra actitud de decidida adhesión al principio nos autoriza a expresar nuestra disconformidad en cuestiones de detalle; sea la primera la, inoportunidad. Máxima conocida es que las reformas deben verificarse en épocas de- prosperidad, y hoy, ante la crisis funcional de la economía española, ante las dificultades de la industria, que la Bolsa en su fina sensibilidad registra, no debiera cohibirse al medroso capital español con la promulgación de tal ley, y otra inoportunidad mayor aún es la especial idiosincrasia de gran parte del obrerismo español, encariñado con la violencia por la violencia, actuando, más o menos conscientemente, al margen de la ley, y que vería en tal medida tan sólo una posibilidad más de arruinar las empresas y producir un definitivo desastre. Por lo que toca al articulado de la ley, las principales observaciones que nos sugiere son: el intento de monopolizar el trabajo, atentado a la libertad del mismo, ya que los vocales obreros han de ser forzosamente miembros de asociaciones proletarias, lo cual ahoga al productor libre, y la falta de fijeza de la Ley en las facultades de fiscalización, defectos que pueden implicar graves perjuicios a las empresas, al divulgarse secretos industriales que podrían ser vendidos a productores rivales.

            La forma de implantación de la Ley debería ser corregida; ¿por qué no empezar por aquellas grandes empresas que constituyen casi servicios públicos, como los ferrocarriles, y seguir adelante cuando ya hubiese triunfado el principio en éstos?

            Consideramos, finalmente, como un acierto el someter a información pública un proyecto de tal envergadura, a fin de quitarle ese matiz de misterio y sorpresa, tan dañosos a toda reforma trascendental, y esperamos que de esa información

            surjan las correcciones que hagan viable el proyecto, que posibiliten su transformación en ley, y que sea ésta un nuevo triunfo en el camino de concordia y armonía entre capital y trabajo

            (Anónimo. Libertad, núm. 20, 26 de octubre de 1931.)

  4. Ex-Falangista. dice:

    ¿Qué tipo de acciones consideras tu de: “Inasequible al desaliento”?
    ¿Por qué has de tener razón tu y no tu familia? Si tus hijos son católicos, ¿por qué dudar de sus consejos? A lo mejor el equivocado eres tu…
    Si en la ética Joseantoniana el matrimonio es irrevocable, ¿por qué hay tantos divorciados en tu organización?

    Y luego criticas a los falagistas sin adscripción jajaja.
    Hay mil veces más ética y estilo fuera del “partido” que dentro.

    • Te agradezco que te hayas tomado la molestia, y más viniendo de un exfalangista, no sólo la molestia sino que llegaras al phicoanálisis de mi familia de sangre, en cuanto a repartir razones, estimado “Ex…”siempre he creido que la “verdad nos hace libres”, puedo discrepar con mis hijos al tiempo que los amo entrañablemente, como evicentemente es el caso.
      Termino diciéndote que por supuesto soy libre para criticar, siempre con ánimo constructivo,jamás añadiendo una carcajada,

      • Permiteme que me autoresponda, para rogarte un encuentro personal, estimado ex. Si resides en Valencia, podemos quedar, yo estoy cerca y hablamos de esas tristes circuntancias que te llevaron a dejar la militancia. Concedeme el beneficio de la duda.
        Cordialmente.

        • Ex-falangista dice:

          Beneficio concedido estimado Evaristo, precisamente lo que nunca se me concedió a mí. Resido a diez minutos de Burriana. Sería un inmenso placer para mí poder debatir con usted sobre el falangismo. Dígame como contactar. Un saludo.

          • Jorge Juan Perales dice:

            Gracias a los dos, este es el camino, están son las maneras y este es el estilo. Estoy seguro que este encuentro sera bueno para ambos y bueno para los falangistas.

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