“Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad.” Gandhi

José Cabanas

Entre la duda y la esperanza

Publicado por hispaniainfo el 01 Abr 2012.

MIENTRAS CABALGAMOS.  La columna de José Cabanas.

La duda, Mariola. Los que no dudan son los tontos. El que duda siempre de los demás es del que no hay que fiarse. Ya sabes aquello de “procura adquirir tú las virtudes que echas de menos en los otros, y así no tendrás sus defectos”.

El caso es que la situación actual del falangismo nos tiene -a ti y a mi- sumidos en un mar de dudas, por lo que leo en tu comentario. La duda es buena cuando se puede resolver. Y yo, Mariola, tengo una cosa clara y otra en profunda duda.

Tengo claro (y así lo diré, Dios mediante, en la próxima Tertulia) que lo sustantivo del pensamiento político de José Antonio podría aportar las mejores soluciones a los problemas que tiene planteados la sociedad actual. Y, lo más importante: Con unas perspectivas de encuentro y de acuerdo con movimientos sociales que van surgiendo con una crítica y unas propuestas muy similares a las nuestras. Y muy interesante también que esos movimientos sociales, aún incipientes y poco definidos sus perfiles, podrían dar el salto definitivo al campo de la política. Allí podríamos encontrarnos.

Siempre se dijo que José Antonio se adelantó casi un siglo en su gran propuesta de la Revolución Nacional. Eso es, seguramente, política-ficción; o simplemente el sueño de muchos de los que descubrimos en él la referencia que nos llevaba al mundo ideal de la Justicia y de la Libertad. ¡Nada menos!. Dios nos ha creado para la Libertad y nos ha puesto como tarea la Justicia entre los hombres: En todos los planos de las relaciones humanas. Tenemos que ganarnos la Libertad practicando la Justicia.Por ejemplo, la justicia social en el plano de las relaciones económicas. Tan importante es esto para la idea falangista, que el Fundador (el que define la doctrina) dijo: “Queremos implantar una justicia social profunda para que sobre esta base los pueblos vuelvan a la supremacía de los valores espirituales”.

Y tengo una duda terrible: que el ideal falangista no cuenta hoy con los hombres que lo hagan posible. Yo soy de los que he aprendido a “darle a la tecla” para hablar de nuestras cosas, las cosas de los falangistas. Antes emplee los mejores años de mi juventud militando en el desaparecido FES. Aquella organización no era una broma. Fue toda la vida de algunos en los años que duró. Y a nivel del éxito político y en no pocos aspectos personales, el fracaso final que JRLC le atribuye a Mafalda.

Veo, con la perspectiva que nos da la experiencia vivida, que hoy los falangistas están en el momento más bajo de su historia. Casi no queda nada en pié. Veo mucha desolación; muchos vicios antiguos; muchos espacios vacíos que ya no ocupan camaradas; un nivel medio de formación muy por debajo de la media de los años pasados; un regreso a los peores comportamientos, traídos de la mano de vanidades ridículas y del afán por ocupar los puestos de mando y el protagonismo de las siglas excluyentes. Casi todo viejo, sin pulso, sin vigor, sin horizonte.

¿Comprendes, Mariola, que ese debate de los falangistas con o sin falange, de los grupos, de la revisión doctrinal que nos lleva a más de medio siglo atrás, no tiene ningún sentido? No vale para nada. Son como los perros que le ladran a la luna: Ladridos perfectamente inútiles.

Y sin embargo, la figura humana e histórica de José Antonio, la doctrina que él fundó y a la que le dio forma y vida, sobre la sangre, además, de los mártires, eso sí que tiene valor de actualidad, vigor y capacidad de convocatoria. Ese sí que es un patrimonio que nos pertenece, y que hemos de salvar y cuidar como a la niña de nuestros ojos. Precisamente para hacerlo presente en todos los escenarios de la vida corriente de los españoles de hoy. Con nuestro paso y con nuestra luz, como dice Kipling, pero buscando el encuentro con otros muchos millones de personas en todo el mundo que comparten con nosotros los mismos valores y principios. Para construir, decididos, la ciudad nueva sobre las ruinas de un mundo que se cae a trozos, arrastrando en su desplome los valores y los derechos humanos más fundamentales, que están en la conciencia personal de todos los hombres y en el propio orden moral de la Creación. Es aquello que José Antonio expuso como la unidad en el hombre y entre los hombres, conforme a los principios del humanismo cristiano que está en la definición dogmática de la Falange.

Que no te entretengan con todos esos ejercicios estériles de definir la militancia, la tecla, los “con” y los “sin” falange, las cabecitas de ratón y las colas de león, las sonoras proclamas de los revolucionarios huecos y los lamentos de los que están de vuelta. Todo eso es viejo. Hay que desprenderse de ello. Y hacerlo todo nuevo sobre la inspiración fidelísima de la buena doctrina de siempre: José Antonio ayer, hoy y mañana.

¡Animo, que los corazones jóvenes, como el tuyo, laten para siempre!

Mal día para la Casa Real, mala fecha para la memoria histórica de la Institución

Publicado por hispaniainfo el 14 Abr 2012.

MIENTRAS CABALGAMOS. La Columna de José Cabanas.

Mal día para la Casa Real. Mala fecha para la memoria histórica de la Institución. Suponemos que triste la desaparición por goteo, en las fotografías oficiales, de los miembros de la que los medios adictos llaman la primera familia de España.

Todo se puede desmoronar en menos de un día. El crédito que la propaganda institucional (avalada por la gran mayoría de los medios) haya podido acumular en algo más de treinta y cinco años, podría disolverse como un azucarillo en agua hirviendo.

Precisamente hoy, 14 de Abril, aniversario de la caída de la Monarquía, el Rey que trajo Franco, que apuntalaron exfranquistas y rupturistas, en un entendimiento menos inocente de la que se nos ha querido hacer creer con el nombre de “ejemplar transición democrática”, hoy, repito, 14 de Abril, aniversario de la II República, el Rey estaba de caza a miles de kilómetros, muy lejos de los españoles que sufren la amenaza más grave conocida para la supervivencia de sus familias, de sus negocios, de sus puestos de trabajo, etc.

Este no es un Rey cercano. Está a miles de kilómetros de los españolitos víctimas de las políticas desastrosas de unos políticos que han campeado y campean por un reino que es de este mundo y cuyo Monarca se desentiende de toda responsabilidad de poner orden (al menos con la autoridad moral, que no constitucional, que le atribuyen sus fieles) y ayudar, como es su deber de primera magistratura de la Nación, a salir adelante a la gran mayoría de un pueblo que no entiende nada de lo que está sucediendo, aunque sí que lo padece en aquello que le es más necesario: un puesto de trabajo y un horizonte de confianza.

El Rey Jefe de las Fuerzas Armadas que ordenó poner fin a la rebelión militar del 23 de Febrero de 1981, con saludo de abrazo de despedida al General Milans de Bosch (“Otro para vos, Majestad”), no es capaz de reunir a los políticos, medios de comunicación, a los partidos, a las fuerzas sociales, a quien sea, militares incluidos, para, desde esa autoridad moral que se le atribuye (y que muchos ponemos en duda), ordenar, como Jefe del Estado, que todos pongan cuanto tengan, y más, para sacar a España de la ruina sin paliativos a la que se la ha condenado.

¿Dónde está el Rey? ¿Con quién está el Rey? ¿Qué hace el Rey: en qué emplea su tiempo y a qué dedica su atención?

Pintan bastos para la Institución. Precisamente en esta fecha histórica del 14 de Abril, el Rey está convaleciente por un accidente mientras cazaba a miles de kilómetros, aficiones carísimas, lejos, muy lejos, cada día más lejos, de un pueblo que no se merece a los políticos que nos han gobernado y acaso, tampoco, a este Monarca que dedica su tiempo libre (¿tiempo libre con lo que está cayendo?) a aficiones particulares que escandalizan a los parados, a los que están perdiendo sus negocios y toda esperanza de futuro.

Y los separatistas del norte y del noreste velando sus armas de ruptura española. Y el “primo hermano” del sur venteando la debilidad de nuestra Patria para atacar de nuevo, como ha hecho otras veces, los intereses y la integridad misma de España, con Ceuta y Melilla en el punto de mira.

14 de Abril de 1931. 18 de Julio de 1936. 1 de Abril de 1939. Una República; una guerra civil; una posguerra de hambre y miseria; un esfuerzo colectivo de sacrificios sin medida de los españoles para salir del subdesarrollo e integrarnos en el primer mundo, sin complejos, con todo derecho y por méritos propios (nadie nos ha regalado nada); y una decadencia en picado en los últimos años del desgobierno y del despilfarro, de la mano de una crisis económica que nuestros socios han sorteados con esfuerzo y mejor fortuna.

Y el Rey de caza a miles de kilómetros. El crédito se le acaba. Los parches que el marketing de recuperación de la buena imagen de la Institución y de su propio titular, saltan por los aires con noticias como las de hoy y de las que se vienen ocupando los jueces, prensa rosa y la que no es rosa, y que contemplan las cancillerías extranjeras tomando buena nota.

España. Nosotros no la dejaremos sola. Nunca.

Las lágrimas de una mujer, que es Reina de España

Publicado por hispaniainfo el 24 Mar 2012.

Doña Sofía, Princesa de Grecia, hija de Rey, hermana de Rey, esposa del Rey de España y madre del Príncipe de Asturias. Está llorando. Así la hemos visto más veces. Rompe el riguroso protocolo que dicen se exige a sí misma y a quienes la asisten. Ella es la reina. Cree firmemente en su condición y en la responsabilidad que conlleva. Dicen que es una gran “profesional” en el desempeño de su trabajo, que ella entiende como el servicio sin condiciones a España y a los españoles.

Esta mujer que un día tomó la decisión de hacerse española, seguramente por amor y con una preparación muy completa para el desempeño de la misión aceptada, ha estado ahí, compartiendo los momentos de dolor de muchos compatriotas nuestros: soldados caídos, damnificados por catástrofes naturales, víctimas del odio terrorista, etc. Y agarrada al brazo de un Rey que lloraba la muerte de su padre en el solemne funeral de Estado en el Escorial.

También la hemos visto reír. España (la gente de la calle) y su familia la han hecho feliz. Lo que nunca le hemos visto es un gesto descompuesto,  de rebeldía ante el deber -a veces muy duro- de Reina y de esposa.  Un soldado de la Guardia Real me contaba que cuando la Reina hacía acto de presencia, todo tenía que ser perfecto, conforme a la ordenanza, sin una concesión a eso tan borbónico de saltarse el protocolo. Ella, Doña Sofía, no necesita de esos gestos para hacerse “cercana”. Yo creo, sinceramente, que muchos españoles la respetamos por su integridad y consecuencia en el ejercicio del trabajo que aceptó voluntariamente.

He creído conveniente (desde mi exclusiva libertad y responsabilidad personal) que debía escribir estas lineas en una página nada afecta a la Monarquía, que reputamos como gloriosamente fenecida. Las lágrimas de esta Reina, que es mujer de bien y que un día se aventuró a compartir su destino personal y familiar con un pueblo tan formidable,  e ingrato, a veces, como el nuestro, esas lágrimas, me han conmovido. Me viene ahora a la memoria la imagen de José Antonio, cuando acudió a despedir a Doña Victoria Eugenia, en su salida hacia el exilio. Otra Princesa extranjera que se enamoró de un Rey de España. José Antonio se había sentido agraviado en su padre, Don Miguel Primo de Rivera, por aquel otro Borbón que no supo estar a la altura de la nobleza de este pais. Pero allí estuvo, en Galapagar, con un puñado de miembros de la aristocracia, a la que pertenecía, para acompañar a la Reina, cuando ya su fe monárquica y su lealtad al rey no se sostenían, a pesar de los esfuerzos de su amigo Julián Cortés Cabanillas, que nunca consiguió  recuperarlo para la causa de la Monarquía.

Usted no leerá esta página, señora, pero sí muchos de mis camaradas falangistas. Supongo que alguno hasta se rasgará las vestiduras. Me da igual: en éste, como en otros casos, me he fijado en José Antonio Primo de Rivera, de quien vuestro suegro, señora, dijo que había sido “uno de los grandes señores de la historia de España”,  precisamente en declaraciones al amigo común Julián Cortés Cabanillas.

Vuestras lágrimas, señora, por la pérdida de una amiga, me han conmovido. Que Dios os guarde.

Para hablar de la Monarquía y del Rey ya lo hacemos en otras ocasiones y en otros términos.

Mientras Cabalgamos : LA HISTORIA QUE SE REPITE

Publicado por hispaniainfo el 10 Mar 2012. en OPINIÓN Editar

La Columna de José Cabanas

1 – Los hechos

Estos días los españoles asistimos atónitos a un estado de cosas verdaderamente sorprendente. Noticias de algaradas y violencia a todas horas en los medios de comunicación. Y trascendiendo a las tribunas internacionales, que nos vuelven a ver como a ese pueblo primitivo, incapaz de convivir en paz y de instalarse en las coordenadas del mundo occidental civilizado, al que tenemos todo el derecho a pertenecer y a desarrollar en él nuestras relaciones internacionales. Por legitimidad histórica; y  por el ejercicio de siglos de pertenencia a esa comunidad europea, que fuimos capaces de proyectar en Iberoamérica y en los otros países de raíz hispánica. Estamos hablando de España, amigos,  una de las naciones que ha dejado su impronta de manera decisiva en el mundo occidental. A la altura de Italia, de Francia, de Alemania o del Reino Unido. Ni un peldaño más abajo.

Una izquierda enloquecida, que aglutina a todos los extremismos de ese signo, en la que se han integrado en calidad de directores de orquesta el PSOE, Izquierda Unida y los sindicatos oficialitas UGT y CCOO. Todos contra la democracia. Todos contra la decisión mayoritaria de los españoles expresada en las urnas. Su desesperación es tal, que no guardan ni las formas. Todos revueltos, sin distinciones delicadas de condición democrática o cosa que se le parezca. Lo que han perdido en el acto supremo del ejercicio democrático, las elecciones, ellos, la izquierda enloquecida, se lo pasan por el forro de sus caprichos. La democracia ahora está en la calle. Mejor dicho, en la revuelta y en los actos violentos que alteran la vida pacífica de una sociedad a la que han dejado en cueros y temblando de miedo y de frío.

Las mismas palabras, las mismas estrategias, las mismas complicidades, la extrema violencia e idéntica retórica de justificación. Ellos, la izquierda enloquecida y amontonada, son los únicos con legitimidad para gobernar el país. Son los que conceden patentes de democracia, y el derecho mismo a administrar los resultados electorales. O ellos gobernando o el caos en las calles. Han dejado España hecha unos zorros; como un rastrojo quemado, en el que no queda en pié una paja, ni con vida una liebre o un nido de perdices. Estrategia de “tierra quemada”, para, inmediatamente, sin dar opción ni tiempo a los nuevos administradores, exigirles ya, con toda urgencia, a voz en grito y en algarada callejera, que se expliquen, que rectifiquen, que pidan perdón por una realidad que la propia izquierda de la insolvencia había fabricado. Todo un reto al sentido común y a las reglas de juego de lo que llamamos el Estado de Derecho. Y desde fuera nos contemplan incrédulos los que tienen en su mano el darnos o cerrarnos el paso a la recuperación económica y a la creación de los millones de puestos de trabajo que la confabulación de la izquierda política y sindical ha destruido.

Al Poder por la violencia, por la fuerza. Lo de las elecciones democráticas sólo vale si ganan ellos. Lo hicieron en el treinta y cuatro del siglo pasado; lo intentaron rematar en el treinta y seis con el proyecto de aniquilación física de la media España que no quería ser soviética. Del 11 de Marzo del 2004 dice Luis María Anson que ZP llegó  a “Presidente  por accidente”. No admite esto muchas lecturas. La mayoría interpreta que se refiere al “accidente” que le costó la vida a tantos inocentes, que dejó mutilados a otros muchos más, en la carne y en el alma, y a centenares de familias con una herida incurable de por vida. Y otros analistas consideran que aquel atentado múltiple del  11 M de 2004 fue un golpe de Estado moderno en toda regla.

¿Quién iba a decirnos  que en el aniversario próximo del mayor atentado de la historia de Europa, el 11 de Marzo, se repetirían en las calles de España manifestaciones, actos de agitación y propaganda, de violencia, que tanto se parecen a los de aquellas fechas de “sangre y fuego” (ya hablaremos del personajillo que ha pronunciado esa y otras frases de amenaza). Y hasta se repiten algunos protagonistas principales.

Esto no puede estar pasando.

2 -Las causas

La últimas citas electorales han arrojado unos resultados que han puesto de patitas en la calle (y en el paro democrático)  a muchos miles de damnificados de la izquierda. Eso en cuanto a la administración central del Estado, porque en cuanto a las otras administraciones autonómicas y municipales, el efecto ha sido demoledor; y no hemos de olvidarnos de esa otra industria de los parientes y amigos políticos de los que repartían prebendas o montaban empresas asociadas a tales efectos.  Es tal el escándalo, que nos produce cierto rubor hablar claramente  de la infinidad de casos de corrupción, de nepotismo, de desvergüenza en general, que saltan a diario a los medios, y que están -nunca mejor dicho-  al cabo de la calle. Es el cotilleo general y cotidiano entre nuestro paisanos. La algarada y la violencia callejera de la izquierda política y de los sindicatos oficialistas tienen su raíz en esa pérdida de poder y de los recursos dinerarios que comportaban.  Y es que cuando no hay harina, todo es mohina.

Dijo José Antonio (y así se lo leí yo repetir a Álvaro de la Iglesia, director de La Codorniz) que ser español es una de las pocas cosas serias que se puede ser en este mundo. Gran verdad, vive Dios. Pero se refería a la España de los grandes Reyes; de los nobles señores; de los soldados del honor y del valor; de los labradores como Isidro o  Peribáñez, santo el primero, y valedor del honor de los villanos el segundo; de los grandes Fundadores, como Teresa, Domingo o Ignacio; de los conquistadores de imperios imposibles; de los grandes almirantes y capitanes; de los genios de la literatura y de la pintura; etc. José Antonio (y no es pasión de camarada) estaba hecho de esa pasta; por eso la reconocía, y así se expresaba. ¿Tanto cuesta proclamarlo sin alardes y sin complejos?

A nosotros -¡maldita sea!- nos ha tocado, otra vez, bailar con la España de la picaresca, en la que quedaron arruinados aquellos valores y principios que nos hicieron ser algo perfectamente serio en el mundo. “Miré los muros de la Patria mía”. Y lo que vemos es ruina económica y miseria moral. Y un susto grande ante el futuro, que recorre el espinazo de esta sociedad parapléjica que han dejado los administradores socialistas. La evidencia es  de tal contundencia, que los culpables no disponen de la opción de aportar algún tipo de explicación. Sólo tienen una salida: negarlo todo, acusando al  que ose plantear una crítica. Y la máquina de la agitación y de la propaganda a tope de presión; y la algarada callejera atizando la demagogia y la violencia de los más radicales, tirando la piedra de los antisistema y escondiendo las  manos esas locas del siniestro Rubalcaba, al que una mayoría de conciudadanos han puesto en el sitio en el que quieren verlo, tras la última cita electoral de hace poco más de tres meses.

Pues algo sí podemos hacer, y es acudir a esa mayoría dignísima de hombres y mujeres que viven como víctimas anónimas  la situación de caos y de catástrofe nacional de estos ocho años para borrar de la memoria histórica española. Porque en éste pueblo nuestro están muy vivas aquellas cualidades y virtudes humanas de los que hicieron realidad que el ser español fuese una de las cosas más serias que se puede ser ene este mundo. Sin hacer grandes gestas, que a eso ya no se prestan los tiempos, pero sí con el cumplimiento responsable de las tareas ordinarias de cada cual: en la familia; en el trabajo bien terminado; en la solidaridad con los más desfavorecidos; en la enseñanza a las nuevas generaciones del valor de la verdad y de la justicia; en el respeto y cuidado de nuestros mayores; en la voluntad de encontrarse y tender la mano a los pueblos del mundo subdesarrollado, que padece necesidad grande, y, en muchos casos, la plaga apocalíptica de las guerras fratricidas; y mucho más. España puede volver a ser la España de los mejores tiempos. Basta con que los españoles de hoy nos propongamos ser tan responsable y serios como lo fueron los grandes señores de nuestra historia.

Merece la pena proponerlo y vivirlo

MIENTRAS CABALGAMOS – El valor de las cosas pequeñas.

Publicado por hispaniainfo el 09 Mar 2012.

La Columna de José Cabanas

Debe ser un reflejo del gusto de los hombres por buscar siempre lo más grande, lo más sonoro, lo que más capta la atención de los otros sobre las cosas propias,  aquello que nos lleva a no reparar en el valor de las cosas pequeñas. Y a mí me parece que esa valoración de lo pequeño y lo grande, de lo mucho y lo poco, es bastante subjetiva y en muchísimos casos conduce a errores formidables en la apreciación de las cosas, y de las mismas personas y sus conductas. Se margina una parte de la realidad que puede contener los mayores tesoros y belleza.

Una tarde soleada, supongo que de primavera (hace ya bastantes años), estaba yo aprendiendo a vivir la soledad. Nunca me faltó la compañía fiel y hermosa de alguno de los perros de pastor alemán que he criado a lo largo de mi vida. El caso es que  tenía una cruz pequeñita de madera, de las que había regalado en catequesis a unos de mis hijos. La llevaba con mucha devoción por ser el trono elegido por Dios mismo; y por pertenecer a uno de mis pequeños. El caso es que se me debió caer al suelo, y en una superficie relativamente reducida de espacio, por lo que me puse a buscarla con muchísimo interés por recuperarla. No la encontré.  Y me disgusté.

La luz de la tarde iba perdiendo intensidad. Pero recibí un pequeño regalo que me sirvió de consuelo por la pérdida de la crucecita de madera. Y fue contemplar a ras de suelo unas plantas muy pequeñas, sin tallo apenas, muy pegadas a la tierra y con hojas alargadas, lógicamente de longitud corta. Pero sus colores eran de una intensidad y belleza que yo no he contemplado en esas otras plantas que se levantan solemnes, sobre troncos fuertes y poderosas y frondosas ramas.

Acaso quiso la Providencia que aprendiese una lección que  -en ese momento preciso de tener que aprender a vivir la soledad-   me hacía mucha falta. Y tomé buena nota. Es el caso del suelo que pisamos sin reparar en aquellas plantas tan pequeña y de colores tan hermosos ; de la belleza de la naturaleza en la que ni reparamos; del  dolor que se reprimen las personas que no se quejan; de la mirada triste y de la sonrisa rota de un niño que recibe el maltrato moral de una familia que se rompe;  del gesto desconsolado de un padre o de una madre, ancianos, abandonados en una de esas residencias como trastos viejos en el cuarto trastero, que es la antesala de una muerte en soledad en cualquier cama de un hospital público. Y más.

Pero tenemos que mirarlos. Pasan henchidos de vanaglorias (glorias vanas); estirados hasta quedarse tiesos de soberbia; alardeando de riquezas y haciendo sonar las trompetas del poder acumulado; abrazados a la fuerza que les dan las cosas que poseen. ¡Mío, mío! ¡Yo más que tú!

Y todo a lo grande, despreciando lo pobre, lo débil, lo pequeño. Y no se dan cuenta estos hombres que la Providencia -por esa forma suya de hacer las maravillas- hace, a veces, de lo más pequeño, lo más hermoso de su obra, para que nosotros lo descubramos cada día en los acontecimientos más corrientes y normales de nuestra vida personal. De esa manera, seguro que adquiriremos también aquellos colores intensos y hermosísimos de las plantitas pequeñas que –buscando una cruz de madera- descubrí en el tierra que pisaba sin mirar, mientras aprendía a vivir la soledad.

La pérdida de memoria del PSOE

Publicado el 26 Dic 2011.

Por José Cabanas.

El artículo de Deolavide (HISPANIAINFO, 23/12/2011) es muy completo; y aporta datos y señala detalles que confirman cuanto expone.

Deolavide sabe -lo sabemos todos, creo yo- que el PSOE no ha sido nunca un partido con vocación democrática, es decir, comprometido con el respeto a las normas de la alternancia y del libre desarrollo de la otras fuerzas políticas, según la voluntad popular expresada en las urnas. Todo esto que, con tanto acierto, describe Deolavide no tiene -desde mi punto de vista- a Zapatero como protagonista único o principal. Eso sería atribuirle una capacidad y unos méritos personales que, obviamente, no tiene. Otra cosa es que éste, una vez tomadas las riendas del poder, haya hecho estragos hasta el extremo de cargarse el propio invento. Hoy se lamentan de ello todos los socialistas, especialmente los apartados del acceso a los recursos públicos (cohecho, regalía, corrupción y nepotismo hasta el escándalo más sonoro). De modo que no ha sido sólo Zapatero, sino todo un conjunto de personas agrupadas en torno a ese proyecto totalitario (con disfraz democrático), golpista y liberticida, que ha sido siempre el PSOE, desde su fundación por aquel personaje nada demócrata que fue Pablo Iglesias.

Ahora que ha aparecido por este blog el nombre de Pío Moa, como antes Ángel David Martín Rubio y otros, bueno será que se consulten sus testimonios sobre los verdaderos propósitos golpistas y totalitarios del PSOE. Ellos dinamitaron la propia República: primero, con el golpe revolucionario frustrado del treinta y cuatro; y, finalmente, con el que pretendía ser el definitivo golpe a la democracia parlamentaria con el Frente Popular, ya en evidente connivencia con el comunismo estalinista.

La reivindicación, por tanto, de los valores de la II República por Zapatero y los socialistas son una reivindicación fraudulenta, mentirosa. Menos en un aspecto: el sustrato laicista, enemigo enconado de los valores y principios cristianos, que latía en una buena parte de los que trajeron la República. Con unos contenidos y manifestaciones que podemos contemplar en las otras persecuciones modernas (finales del XVIII en adelante) contra la Iglesia y los valores del humanismo que tienen su fundamento en el Evangelio de Jesucristo, en la concepción Cristiana del mundo y de la Historia.

El PSOE que se reincorpora a la vida política democrática de la mano de Felipe González, por puro pragmatismo, renunció a su condición marxista originaria, cambió la bandera tricolor por la española oficial, silenció aquellos gritos primeros de “España mañana será republicana”, aplicó métodos de represión como los de Lasa y Zavala, etc. Pero todo es susceptible de empeorar. Y es ahí donde aparece Zapatero, con su tropa de indocumentados (as). El relato lo hace muy bien, como decíamos, Deolavide. Pero a lo que no ha renunciado nunca el PSOE (en la República, en la Transición y en el zapaterismo) es a su esencia laicista, enemiga de todos los valores y principios del humanismo cristiano.

Si existen -que yo pienso que sí- unas posiciones socialdemócratas respetuosas con el sistema de libre concurrencia y alternancia política, en el que tengan siempre la última palabra los españoles, esas posiciones socialdemócratas tendrán que romper todo hilo de comunicación y toda referencia al socialismo golpista, de vocación totalitaria, que nace con Pablo Iglesias marxista y termina en esa ruina ideológica, de consecuencias tan nefastas para España y los españoles, que han representado Zapatero, Rubalcaba, Chacón (PSC y su nacional-socialismo) y toda esa cohorte de atrevidos indocumentados que con ellos han copado los puestos claves en la administración de los recursos públicos; que han implantado un modelo de convivencia sectario, liberticida, que los españoles se han sacudido de manera clamorosa en las dos últimas citas electorales. Pero, como ha señalado con parecidas palabras nuestro joven columnista Gabriel García, las intenciones y los recursos humanos del PSOE están ahí, maltrechos, pero vivos y coleando, reponiendose del costurón que les han provocado las urnas.

Entre la capacidad de supervivencia (la retórica de excusas y los medios de agitación y propaganda tienen todavía su eficacia), la natural tendencia de nuestras gentes a olvidar los malos momentos y la torpeza e inconsistencia ideológica y moral de la derecha, pueden hacer perfectamente posible que el socialismo de secta tenga su nueva oportunidad en tiempo breve. Seguramente con la frustración del nacimiento de una opción socialdemócrata renovada y moderna, compatible con una forma democrática de entender la convivencia y el futuro de España.

LA PASION DE JOSE ANTONIO (Una reflexión personal urgente y consoladora)

Publicado el 10 Dic 2011.

II  Parte

Por José Cabanas González-Nicolás.

Nos dijo don José M. Velo de Antelo, en el acto de presentación de LA PASION DE JOSÉ ANTONIO, de José María Zavala,  que él era providencialista, y así contemplaba la trayectoria vital de José Antonio. Eso me llamó poderosamente la atención, porque coincido plenamente con la visión providencialita, no sólo de la vida de José Antonio, sino de todo hombre, en ese juego misterioso y grande en el que se dan cita el plan divino sobre  nuestras vidas y el ejercicio responsable de la libertad personal. La libertad, en esto, consiste en optar por la fidelidad al plan divino de salvación que  cada uno tenemos que descubrir en diálogo con la Divina Providencia. En eso consiste la vida de un católico. Y José Antonio lo fue toda su vida, especialmente en los momentos finales de la misma, cuando Dios nos tiende su mano con especial amor para que nos agarremos fuertemente a ella. Es la historia de cada alma, por la cual se ha pagado como rescate el precio de la sangre del Redentor. Tanto vale cada hombre a los ojos de la Providencia. ¿Cómo no vamos a ser providencialistas los católicos falangistas?

La PASION DE JOSÉ ANTONIO está escrita, a tinta y a sangre, en su obra: la Falange. En ella encuentran sentido y unidad la personalidad humana y la personalidad histórica del Fundador. Pero de eso ya hemos hablado en la primera parte de este artículo. Nos interesa ahora subrayar la unidad de vida de José Antonio, que actuó como pensaba; que fue un hombre de criterio. Porque había asumido que “El corazón tiene sus razones, que la razón no entiende. Pero también la inteligencia tiene su manera de amar, como acaso no sabe el corazón”. ¿Nos damos cuenta ahora de que la PASION DE JOSE ANTONIO no tiene nada que ver con el romanticismo, que no está sujeta al dictado de los afectos sensibles (la gaita),  sino al gobierno de la inteligencia y de la voluntad (la lira), que son potencias del alma al servicio de nuestra libertad responsable como hijos de Dios? Queda así, a mi juicio, centrada la PASION DE JOSDE ANTONIO en su justo sentido-

¡Pues claro que el Jefe de la Falange fue un hombre que vivió las pasiones  (emociones)  propias de su condición de joven normal!. Pero no nos negarán que se formuló a sí mismo  las preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida,  y que dio respuesta fiel  –-con sus caídas y con sus victorias, como todo ser humano–  al desafío de la libertad personal, según una ética y una moral asumidas previamente. Y el plan divino sobre su persona (el que hemos conocido en su discurso político y en la contemplación de los acontecimientos de su vida) no muestra algo verdaderamente admirable, que diré con palabras del actual Pontífice, Benedicto XVI: “….  es necesario saber hacer opciones fundamentales, estar dispuesto a renuncias radicales, si es preciso hasta el martirio”. Y ese fue el final que la Providencia tenía reservado para José Antonio; y que él  mismo abrazó con toda la paz que nos muestra en su testamento y en el momento mismo de mirar de frente a la muerte.

Llegamos, de este modo, al reconocimiento de los tres pilares básicos sobre los que se edifica toda la arquitectura ideológica de su obra, la Falange, y que, a su, vez dieron vida y sentido a la verdadera PASION DE JOSE ANTONIO:  Uno, la concepción cristiana del mundo y de la Historia; dos, el patriotismo que recorre el amargo camino de la crítica, nacido del amor que tiene como horizonte la perfección (amamos a España porque no nos gusta); y el compromiso irrevocable con la Justicia Social. (Tomado del prologo al libro FALANGE Y FASCISMO – Dos doctrinas diferentes. Dos modos distintos de entender la vida y la muerte).

Dejo ahí señalados los tres grandes valores que, a mi juicio,  definen la PASION del José Antonio último y completo. Estos se desarrollan más ampliamente en el citado prólogo del  libre FALANGE Y FASCISMO.  A él me remito, por si alguien quiere consultarlo.

Dice José María Zavala –nuestro autor– que preguntado José Antonio sobre el porqué no retornaba al ejercicio de su verdadera vocación, el Derecho, respondió: “Me sujetan los muertos”.  Ese es uno de los datos a los que me refería en la primera parte, ya publicada, de este artículo, cuando señalaba la capacidad de Zavala para adentrase en el personaje de su obra y captar rasgos de su personalidad que sólo podrían conocer los que le trataron muy de cerca, o quienes han estudiado su obra y han hecho de la Falange parte principal de sus vidas.  Y creo, así mismo, que la vocación verdadera de José Antonio, su auténtica PASION, fue la Política que sirviera a la verdad sobre Dios, a la verdad sobre el hombre y a la Revolución Nacional, que habría de implantar una justicia social profunda para que los españoles pudiera vivir conforme a la supremacía de los valores espirituales.

De modo, que llevaba razón José María Velo de Antelo  (amigo de Pilar Primo de Rivera)  al decir que tenía una concepción providencialista de la vida de José Antonio. Y le diré algo que avala lo que manifiesta: la Providencia puso para José Antonio dos custodios de carne y hueso, camaradas suyos, para que le ayudaran y confirmaran en su fidelidad; es decir, en su compromiso militante.  Fueron estos Matías Montero y Manuel Mateo. El primero, joven estudiante de Medicina, antiguo afilado a la FUE; el segundo, convencido comunista, ganado para la Revolución Española por el propio José Antonio. Ambos cayeron asesinados: Matías Montero por los socialistas; y Mateo torturado durante horas hasta arrancarle la vida como la piel, entre grandes gritos de dolor, por sus excamaradas comunistas. Montero, al comienzo de la jefatura de José Antonio; Mateo, poco tiempo antes de caer el Jefe Nacional en Alicante.  Esto puede confirmase en el Capítulo “José Antonio y la Juventud”, de la obra de Adolfo Muños Alonso UN PENSADOR PARA UN PUEBLO, en lo que se refiere a Matías Montero; y respecto a Manuel Mateo, en el texto de la conferencia pronunciada por Ceferino L. Maestú en el “Círculo Marzo” de las Falanges Universitarias el 24 de Abril de 1963, bajo el enunciado de LA FALANGE Y LOS SINDICATOS OBREROS.

Escribe el veterano sindicalista Maestú, falangista cofundador de CCOO, en su libro CONDENA, MUERTE Y “RESURRECCIÓN” DE JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA:

“Algunos secuestraron la bandera, las flechas y la canción, para engañar, sin lo de detrás.

Otros, quisieron continuar como si siguiera viviendo, muchas veces sin suerte y sin acierto pero sí buena voluntad.

¿Qué haría José Antonio si estuviera, ahora, aquí?

Lo que ha sobrevivido con limpieza y claridad han sido sus ideas, sus proyectos, sus soluciones y, sobre todo, su ejemplo personal de cristiano sincero y leal, hasta la muerte, a las convicciones por las que luchó.

Bueno será que se sepa y lo descubran quienes han ido viniendo después….. “.

La pasión de José Antonio (Una reflexión personal urgente y liberadora)

Publicado el 01 Dic 2011.

Por José Cabanas González-Nicolás.

Asistimos el pasado martes, día 29,  a la presentación del libro LA PASION DE JOSE ANTONIO. La verdad es que fue un éxito de público y de quienes organizaron el acto. Esta no era, ciertamente, una reunión organizada por falangistas. Fue la presentación de un libro sobre la figura humana de José Antonio, escrito por un hombre joven, que no es falangista, pero que  -como a tantos otros que se han acercado al Fundador de la Falange para estudiar aspectos de su persona o de su ideología-   han percibido que en ese hombre hay algo más  de lo que nos dice la literatura política dominante.

José María Zabala es un escritor brillante, libre, que habla palabras sinceras después de meterse en la escena como un personaje más de la misma. Vive muy cerca del protagonista, capta con sorprendente claridad rasgos del mismo que sólo han podido conocer quienes convivieron con él o quienes le han conocido por el estudio de su vida y de su obra y han hecho de la Falange parte principal de sus propias vidas. Este es nuestro caso.

Dice Luis María Anson de José María Zabala: “Es justo reconocer la calidad de su prosa, el rigor de su información, la claridad expositiva”.  Es verdad. Pero yo añadiría  -por lo que a  esta obra suya se refiere-   esa punta de sensibilidad para conectar con aspectos íntimos de la personalidad de José Antonio. Y así queda reflejado en el libro. Yo no puedo valorarlo, pero Zabala sabrá en qué medida y forma el protagonista de su obra  ha dejado huella en él. Le suele ocurrir a muchos autores. Además, su padre fue falangista  y voluntario en la División Azul.; y esas cosas suelen marcar. De cualquier forma, el novelista de éxito no oculta su simpatía por la figura humana de José Antonio, cuya pasión ha querido describirnos.

La figura histórica de José Antonio. Hemos hecho referencia, intencionadamente, a la figura humana de José Antonio, que es la que se pretende contemplar en el libro de Zavala. Pero ahí existe un obstáculo no fácil de salvar. Sé que ese era el propósito de los organizadores del acto de presentación de la obra que edita Plaza – Janés. Con la mejor intención, pero imposible de cumplirse, dada la personalidad especialísima de José Antonio, la vocación más radical y profunda del mismo, es decir, la verdadera PASION  de José Antonio: la que se contiene en su obra, la Falange. No existe ésta sin la figura humana e histórica de su Fundador; pero no se entiende ni tiene interés José Antonio si es que  fuese posible arrancarlo de su obra.  Quedó demostrado en las  intervenciones de las personas que presentaron la obra de Zavala. Singularmente en la más extensa, sincera y profundamente equivocada, en la que se repitió –en los argumentos-  el secuestro falsificador de  José Antonio y de la Falange  por el Régimen de Franco. Respeto sinceramente a esa  persona que pronunció,  en algunos momentos,  un discurso a lo Girón: “¡Camaradas: alinearse junto a los muertos!”.  Pero aquellos argumentos profundamente equivocados hace décadas que ya no se sostienen. Sólo ante un auditorio desconocedor de la verdad histórica, con el uso de la palabra por una persona culta, sincera, que domina la elocuencia, se pueden mantener, a día de hoy, esas tesis por un momento y sin réplica desde el conocimiento de la realidad de los hechos, desde la experiencia militante. Pedí la palabra, y no me la concedieron.

Se nos dijo, también,  que los amigos de José Antonio  -los más íntimos-  avalaron con su adhesión personal la de la Falange al Régimen de Franco. Se nos hablo de Girón, de Raimundo, de Valdés y de Pilar. El que esto escribe trató bastante a Raimundo desde 1973  y en los años que duró aquel fallido (dinamitado) proceso de unidad falangista, cuando ya la vida del Jefe del Estado y sus previsiones sucesorias estaban próximas a cumplirse.. Puedo prometer por mi honor que Raimundo Fernández Cuesta me reconoció en privado (sólo los dos, en el bar de las Cortes)  que la Falange de José Antonio no estaba cumplida  -ni muchísimo menos-  en el Movimiento Nacional de Francisco Franco. Me dijo que, en esto,  él estaba de acuerdo con nosotros,  los jóvenes falangistas del FES.  Y  con todos los demás que así pensaban. Entre ellos, y con una actitud admirable, los del primer SEU, como David  Jato, que hacía cabeza; como el propio médico personal de Franco, con quien se las tuvo en alguna ocasión, Vicentón Gil, que lo quería como a un padre, pero que no le admitió al Caudillo que dijese que los “falangistas son unos chulos” (“eso no lo decía usted, mi general, cuando caían por su causa en los altos de Guadarrama”), suceso que le costó un gran disgusto personal a nuestro camarada; o como el propio Rafael García Serrano, que era un auténtico genio de la literatura, de la cuerda de todos ellos, que era falangista de una pieza, pero que reconocía con todo sentimiento, muy digno de alabanza, su lealtad al “general de mi juventud”, al que acompañaron en una guerra que ellos, como José Antonio,  no hubieran querido nunca.

En párrafo aparte, Pilar Primo de Rivera. Pilar era falangista, más allá del cariño personal a su hermano. En una ocasión, con  la debida delicadeza, le sugerí que debería dejar testimonio  -dada su condición de hermana del Fundador-  de  que la Falange no avalaba las políticas del Régimen; en concreto la restauración de la Monarquía. Ella no me dijo eso que se repitió desde la mesa de presentación del libro de Zavala: “Si el Régimen de Franco no representara el cumplimiento de lo doctrina falangista, los Primo de Rivera no habríamos apoyado al Caudillo”. Con el debido respeto a quien eso dijo, esto no puede ser exactamente así., porque lo que dijo Pilar muy claramente es que ella, cuando debía decidir en las Cortes sobre algunas de las propuestas importantes de Franco, como la de la sucesión a la Jefatura del Estado en la persona de don Juan Carlos, lo que hacía era consultar a Raimundo y a los otros amigos más próximos a su hermano, cuyo parecer ella aceptaba como válido. Pilar era una mujer que se la reconocía falangista a los dos minutos de estar con ella, porque el modo de ser falangista lo llevaba en la expresión y en la forma segura y sencilla de  hablar de José Antonio. “Mi hermano fue  hombre de una sola novia (de un solo amor)”. Esa primera impresión sobre Pilar la pudimos confirmar después, en conversaciones con mujeres de la Sección Femenina que trabajaban a su lado, y que también, con la aprobación de Pilar, acudieron a algunas de aquellas reuniones de la unidad falangista, donde estábamos todos, y que de ninguna manera contaban con la aprobación de la Jefatura Nacional del Movimiento. Una anécdota al margen, pero curiosa: una mañana, a primera hora, cuando Pilar se incorporaba a su despacho, le informaron de la presencia del Ministro Laureano López Rodó, que la esperaba para que le firmase una dedicatoria de las Obras Completas de José Antonio, dada la condición falangista del Ministro. Pilar le firmó encantada el ejemplar de las Obras Completas que le presentó el Ministro tecnócrata; y éste se fue tan contento con el ejemplar debajo del brazo. Y eso si que son gestos de los Primo de Rivera que saben estar a la altura debida con perfecto dominio de la naturalidad. Uno no es monárquico, cosa sabida por los mios, pero agradece esa  frase de Don Juan de Borbón a Julián Cortés Cabanillas sobre  José Antonio: “que ha sido un gran señor de la Historia de España”.  Del Jefe de la Falange hicieron grandes elogios amigos y enemigos de Franco y de su Régimen: Unamuno, Azorin, Juan Ramón Jiménez, Pestaña, Prieto, etc. Todos supieron que José Antonio y su obra, la Falange, son ajenos a lo que en verdad, para bien o para mal, representaron Franco y su Régimen para los unos y para los otros.

En una próxima segunda parte quisiera hablar de la PASION DE JOSE ANTONIO. Dar mi punto de vista sobre la figura histórica de José Antonio, que sin la Falange carece de sentido y hasta de valor para nosotros sus camaradas. Como me escribía uno de los falangistas de la penúltima generación (al que admiro por su talento y al que acudí para recibir una confirmación que aliviara mi desazón tras el acto de presentación del libro de Zavala):  que separar a José Antonio de la Falange es como hacerlo con Velazquez respecto de sus cuadros.  ¿Quiénes serían entonces Velazquez y José Antonio?

Franco, gran maestro de la política de lo posible

Publicado el 19 Jul 2011. 

Por José Cabanas.

(Sobre lo dicho por Enrique de Aguinaga de que Franco preparó su secesión en la persona de don Juan Carlos para que desmontase el Régimen y estableciese una democracia equivalente a las del mundo occidental. Con toda la objetividad de la que uno es capaz)

Eso mismo se lo he oído decir a Enrique de Aguinaga en una conferencia sobre el libro del que fue coautor con Stanley Payne, en Madrid. Presentó al conferenciante Francisco Delarada.

Sin Franco el Frente Popular hubiese convertido a España en una dictadura comunista satélite de la URSS de Stalin, una vez depurados -eliminados- los socialistas no marxistas, los anarquistas, los republicanos demócratas y los nacionalistas separatistas. Repetición exacta de lo ocurrido en Rusia y en el resto de regímenes del Imperio Soviético. Eso no lo duda ningún historiador serio. Es más, durante los tres años de guerra civil eso fue lo que se practicó, con el desastre final de las otras “guerras civiles” dentro de la propia República al final de la contienda.

Franco hizo la operación quirúrgica de vencer al comunismo internacional en su intentona de España. Necesitaba mantener unas estructuras muy fuertes de poder que garantizasen el no retorno del intento revolucionario comunista. Rápido lo advirtió Churchill; y con él los otros líderes occidentales que le vieron los dientes y las garras al estalinismo y a sus sucesores con la llamada “guerra fría”. Así fue como Franco y su Régimen se convirtieron en una pieza fundamental para la seguridad y los intereses del bloque demócrata occidental en este extremo de Europa, del más alto valor estratégico militar y geopolítico.

A Franco lo mantuvieron las potencias occidentales por la cuenta que les tuvo. Y él se garantizó el tiempo para modernizar y desarrollar a España hasta cotas jamás conocidas por los españoles en los últimos doscientos años. Sin contar con recursos naturales, sin apenas ayuda tecnológica, sin fuentes de energía nacionales, con media España lamiéndose las heridas de la derrota y la otra media desfilando los días 1º de Abril de cada año (o domingo más próximo), etc.

A los españoles no los unió Franco. Los unió el deseo de salir adelante, de mejorar económicamente, en la educación y en la sanidad públicas, en tener una vivienda familiar propia, etc. Y no les salió gratis. Muchos hubieron de emigrar, otros trabajaron muy duro y se sacrificaron en familias muy unidas, en las que los ahorros de los hermanos mayores pagaban las bodas de los más pequeños, y en las que unas madres que se mataban a trabajar eran administradoras milagrosas, que hacían de una peseta seis reales.

Por eso, a partir de los primeros sesenta el desarrollo español mantuvo cifras del crecimiento del PIB semejantes -en términos porcentuales- a las que en estos últimos años han tenido países como China. De tal manera que el diferencial con países como Gran Bretaña se redujo formidablemente, y mejorando.

Pero Franco -que era “inmorible” según algunos- no era inmortal. El lo sabía. Y era, igualmente,  conocedor de que España -a su muerte- tendría un espacio propio  entre las potencias del mundo libre, para lo que era absolutamente imprescindible la homologación de las instituciones políticas. El no podía hacer esa homologación, por motivos obvios. Y no es de extrañar que así lo esperase del Rey al que había designado como sucesor. De modo que lo expresado por Enrique de Aguinaga tiene toda la lógica, incluso todo el sentido de la política de lo posible, en la que Franco fue el gran maestro del siglo XX.

Todo lo dicho puede cabrear más o menos a unos u a otros. Sobre todo podrá doler a los franquistas devotos, que esta es una opción tan legítima como otras (no la del genocida de Paracuellos, que le quería sacar de la cama, moribundo, para fusilarlo en las tapias del Pardo). Casi todos los que trajeron (desde dentro) el nuevo régimen – salvando la figura del Rey de Franco – hicieron largas colas ante el Palacio Real de Madrid, para rendir homenaje y luto al cadáver del Caudillo. Que yo -joven falangista del FES- lo vi con mis propios ojos. Igual que supe que aquel arcón mortuorio que enfilaba la carretera hacia Cuelgamuros, ponía, como en las películas de antes, las palabras “The end” a toda una etapa de la vida española, por la que habían pasado nuestros abuelos y padres; y lo mejor de nuestra juventud más joven, cuando algunos perdimos el buen juicio por amor de la Falange de José Antonio, precisamente, contra Franco.

Ayer escuché una declaración en Intereconomía de un general de Franco, del equipo del “antifranquista” Pío Cabanillas. Recuerdo que el fiel Secretario General del Movimiento, José Utrera, tenía que verse en secreto con Doña Carmen Polo en el domicilio de Vicente Gil, para transmitirle novedades al Caudillo ya herido de muerte, encerrado en el Pardo, bien controlado por los hombres de Juan Carlos (como Cabanillas), porque a un sólo gesto suyo hubiese temblado el futuro de “don Juanito”, tal como también escuché, no mucho antes, a Raimundo Fernández Cuesta en una de aquellas reuniones de la unidad de los falangistas.

¿Las declaraciones de Enrique de Aguinaga están en lo cierto? ¿Por qué no?

Imágenes que valen más que mil palabras‏

Publicado el 16 Jul 2011. 

Fotografía  1 .- “Los predilectos de Dios”

Por José Cabanas.

En la edición digital de un diario nacional he encontrado -hoy, 16 de Julio- estas dos fotografías. Es verdad: una imagen vale más que mil palabras.

Algo funciona muy mal en este mundo nuestro, del que dicen que se va configurando como una aldea global  ¿Y qué será eso de la aldea global? Porque estas imágenes (del primer y del tercer  mundo, como nos hemos hartado de escuchar) las hemos contemplado desde siempre. Desde mucho antes de que las imágenes fuesen captadas y publicadas para el consumo de la opinión pública, es decir, mostradas a cuantos quisieran pararse un instante para contemplarlas.

¡Qué mala cara tienen el dolor, la enfermedad, la pobreza, la soledad, la muerte! Nadie quiere pararse a contemplarlas. Se prefiere mirar para otro lado. No ver para no sentir; no sentir para no verse movido a actuar, a complicarse la vida cómoda, a tener que hacer siquiera un leve movimiento de compasión, de misericordia. Por aquella mala cara, el hombre aparta la mirada y retira la mano a sus hermanos heridos por el dolor, la enfermedad, la pobreza, la soledad, la muerte. Y así el hombre se degrada a la condición de animal egoísta, abocado a su fracaso personal último.

Fotografía 2 .- “La fortuna”

Porque no se nos preguntará sobre otra cosa que no sea nuestro comportamiento individual ante el que padece hambre o sed, ante el desnudo, el peregrino (el emigrante),  el enfermo,  el preso, el que sufre del abandono y de la soledad. Porque los hombres que todo esto sufren (mirad al pobre niño negro en el  recipiente de plástico rajado) son los predilectos de Dios, la imagen viva en la que mejor podemos reconocer el rostro sufriente del Hijo de Dios. Ellos son los que más se parecen a Jesús. Y a ellos -por lo tanto- es a los que más ama el Padre, que quiere a todos hermanos, dueños del mundo por El creado para que viviésemos en el amor fraterno, que es bastante más que la solidaridad que han predicado, y predican, las falsas filosofías políticas hechas a la medida de quienes  han comenzado por expulsar a Dios de la vida de los hombres. La pobreza, el dolor y la enfermedad, la soledad y la muerte, tienen su hora: ¡esta es su hora! Y a cuantos les vuelvan la cara, a cuantos les nieguen una mirada de compasión y una mano de ayuda, a todos estos (líbrese el que quiera) se les tratará como al rico Epulón.

Pero  frente a esta realidad que nos conmueve y nos subleva, debe estar la respuesta de los hombres que aman al desamparado. Y lo miran de cerca, lo socorren y claman por la justicia global (universal), sean o no creyentes, porque en el corazón de cada persona el Señor de todo lo creado ha escrito con letras indelebles las palabras compasión y misericordia.

Algo no funciona, como queda patente, en este mundo nuestro. Y fuera del orden moral que quiso quien lo creó, sólo pueden exhibirse  imágenes como las que nos muestran -tal cual es- la horrible realidad que tenemos delante de nosotros.

Toda aquella fealdad tiene aquí su hora. ¡Pero Dios tiene su eternidad! Y el pobre Lázaro -el niño negro del barreño de plástico roto- gozará para siempre de una felicidad imposible de imaginar, que saciará sin saciar, bajo la mirada compasiva y misericordiosa de un Padre que nos quiso a todos hermanos.

¿Qué más tiene que demostrar un Jefe de Centuria del Frente de Juventudes?

Publicado el 23 Jun 2011. 

Por José Cabanas.

Hoy Corpus Christi. Toledo, capital de las Españas. Ya los soldados no responden al “¡Rindan armas! ante la presencia real -con su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma, con su Divinidad- del verdadero Rey del mundo: Jesús de Nazaret. Así le gusta nombrar a Jesucristo a mi camarada y amigo Ceferino L. Maestú.

Jesús de Nazaret es el triunfo de Dios en la humildad. Nace en un pesebre, vive en una casa muy humilde, lo crían unos padres pobres, trabajadores manuales, servidores de sus conciudadanos, fieles a la Ley del Dios de Abraham (padre de pueblos más numerosos que las estrellas del cielo y las arenas del mar), carpintero (o artesano) de oficio aprendido de su padre, José.

Así era Jesús:  el Dios-Hombre que trabaja, que juega de niño con los otros niños, que ríe con su madre, que obedece al hombre a quien el Padre eligió para que fuese su verdadero padre, aunque no lo sea según la carne. Y porque Jesús trabajara con sus manos, ya el trabajo de los hombres tiene un valor santificador para uno mismo y para los demás.

“El hijo del  carpintero” es, en verdad, el triunfo de Dios en la humildad. Pero es, también, el Maestro que nos enseña con su trabajo personal que el trabajo de los hombres no puede considerarse una mercancía que se compra y se vende en los mercados; que es radicalmente contrario a la voluntad de Dios que el trabajo de cada hombre haya de estar sometido al dictado del dinero y al poder de los dueños del capital. ¡El hombre es el sujeto y el beneficiario primero de toda relación de trabajo! Y por la dignidad con que Dios quiso revestir el trabajo de los hombres -con su propio esfuerzo en el taller de José- quedó establecido que el trabajo es la fuente primera de la dignidad civil y de los derechos de los ciudadanos en la administración de la sociedad.

De esa idea central nace el Sindicalismo Revolucionario de raíz en el Humanismo Cristiano, que ha sentido siempre como propio Ceferino L. Maestú. Y, con él, aquellos jóvenes militantes de la segunda Falange de José Antonio que llamamos el FES. Yo doy testimonio personal de esto, porque lo viví en primera persona. Posteriormente todo ha cambiado mucho. Y algunos han cambiado a su vez. Unos se fueron a sus casas, a sus ocupaciones profesionales, a sacar adelante las familias que formaron; y algunas vocaciones religiosas, también.

Esta web es la muestra: vamos viendo regresar a algunos de ellos con las cicatrices de la vieja derrota a la vista, pero cantando como los héroes de Cuba de regreso a la Patria. Contaba David Jato que al desembarcar éstos en Barcelona (creo recordar), formaron con sus harapos y sus heridas para desfilar ante el Pueblo por el que había peleado hasta el final (¡Ay la estatua de Cascorro, Eloy Gonzalo, cuando en España se levantaban estatuas a sus héroes!). ¡Pero la ciudad estaba de carnaval! De manera que una chusma de “máscaras” pasaron a reírse y a burlarse de aquella Bandera orgullosa por el honor de los héroes que marchaban tras ella en formación militar con el orgullo intacto. Allí murió, posiblemente, el orgullo de España por primera vez, entre burlas y carcajadas de un pueblo borracho de indignidad.

¿Y por qué cuento todo esto tan largo? Pues porque uno piensa que los que hemos sentido la llamada a la Falange de José Antonio tenemos dos referencias principales:

Una, la afirmación del valor del trabajo como fuente primera de la dignidad civil y de los derechos ciudadanos fundamentales, como son la propiedad y la participación plena en el gobierno de la comunidad. Lo dijo León XIII en la Rerum Novarum, lo explicó hasta bordarlo José Antonio Primo de Rivera y lo ha confirmado la Doctrina Social de la Iglesia Católica, como puede leerse en el capítulo “Hoy sólo los Papas hablan de revolución” del libro “EL largo camino hacia la Libertad” de Ceferino L. Maestú.

Y dos, porque nos duele España. Porque la amamos con espíritu de perfección. Porque el nuestro es el patriotismo que ha elegido el amargo camino de la crítica, como los del 98. Y porque alguien tendrá que devolver el honor a aquellos héroes que desfilaron orgullosos dando custodia a la Bandera de España, con sus uniformes harapientos y sus heridas sin curar, y en la memoria sus camaradas caídos.

Hoy Corpus Christi, Fiesta magna, cuando ya la Infantería de España no responde a la orden de “¡Rindan armas!” ante Cristo mismo.

Sindicalismo Revolucionario fundamentado en el humanismo cristiano, patriotismo crítico y con el orgullo de ser español. Hacedme caso: Ceferino L. Maestú es un servidor muy humilde de todo eso. Es decir: servidor de cuanto en verdad quiso ser la Falange de José Antonio. Y, si me lo permitís, con el aire y el estilo propio del Frente de Juventudes. Al fin y al cabo, ¿qué otra cosa es Maestú sino un fiel Jefe de Centuria del Frente de Juventudes?.

Que los que juzgan a Ceferino sin conocerle de veras se acerquen a esos libros suyos que van apareciendo en torrente por la urgencia que le ha entrado de servir cuanto pueda y cuanto antes. “Porque un día de estos me voy a morir, dada mi edad”, nos dijo hace dos semanas. Siento muchísimo decir tanto bueno de él, porque se cabrea al recibir felicitaciones y piropos, que violentan su humildad natural. Pero es necesario, no por su buen nombre, que eso ya está más que amortizado, sino por aquellos que le juzgan, casi siempre con respeto, tan equivocadamente a veces.

Tengo sobre mi mesa su último libro: “Condena, muerte y “resurrección” de José Antonio Primo de Rivera”.  A modo de “Justificación” escribe Maestú:

“La Falange de José Antonio Primo de Rivera me ganó. Y, con él, murió.

Algunos secuestraron la bandera, las flechas y la canción, para engañar, sin él detrás.

Otros, quisieron continuar como si siguiera viviendo, muchas veces sin suerte y sin acierto pero sí buena voluntad.

¿Qué haría José Antonio si estuviera, ahora, aquí?

Lo que ha sobrevivido con limpieza y claridad han sido sus ideas, sus proyectos, sus soluciones y, sobre todo, su ejemplo personal de cristiano sincero y leal, hasta la muerte, por las que luchó.

Bueno es que se sepa y lo descubran quienes han ido viniendo después. Este libro quiere ayudar.

¡Arriba España! Con los españoles de a pie, de toda condición”.

Eso escribe Ceferino L. Maestú en su última obra.

El largo camino hacia la Libertad

Publicado el 20 Jun 2011. 

EL LARGO CAMINO HACIA LA LIBERTAD

(El libro de Ceferino L. Maestú que nos puede ayudar a entender mejor y a buscar respuestas a la situación de crisis profunda que viven las sociedades actuales. HISPANIAINFO se honra en ofrecer a todos sus lectores y amigos esta obra de nuestro columnista de cabecera. Cuando la logística editorial lo permita  esperamos ver este libro a disposición del gran público).

- El comienzo del camino

Se inicia este libro en el momento histórico en el que se pensó que los hombres podrían optar a una vida libre, una vez destruídos los pilares de la sociedad feudal que les mantuvo sometidos al poder de la aristocracia. Y la fuerza libertadora de la nueva sociedad quiso ser la Revolución Francesa.

Ese hubiese sido el comienzo del camino hacia la libertad de los hombres y de los pueblos. Un camino que -una vez reconocido por sus primeros frutos- se supo que habría de ser largo y amargo. La libertad no se conquistará sino mediante una lucha difícil y esforzada; y a un plazo indeterminado. Lucha protagonizada por los hombres conscientes de que no han nacido para ser esclavos, sino libres, dueños de sus propios destinos individuales y del gobierno de la comunidad.

Aquella maldición que dicta el egoísmo, para que unos pocos individuos mantengan sometida a la mayoría de la sociedad, no se podía borrar de la faz de la tierra por un simple deseo solidario o por una formulación utópica poco eleborada. Porque esas minorías egoístas e insolidarias se mudan para perpetuarse. Es decir, incorporan las modifiaciones convenientes para mantener las estructuras reales de poder y la explotación de la mayoría social. Pronto a los propios dirigentes de los procesos de cambio revolucionario se les reconoce como a los nuevos tiranos, como la minoría que asume todos los vicios y maldades de la clase dominante desalojada del anterior sistema de explotación.

He ahí la idea primera que se presenta en esta obra de Ceferino L. Maestú. Una idea que habrá presidido toda su vida de militante por la causa de la libertad. Y una militancia revolucionaria. A fecha de hoy esta palabra parece vaciada de todo contenido, porque los que habrían de darle el sentido, la forma y la continuidad, se han  resignado a las reformas insuficientes, fáciles de asumir por la minoría dominate del momento. De manera que las fuerzas políticas y sindicales que en teoría habrían de ser la punta de lanza para desmontar las formas de exploración, se han incorporado al pripio sistema injusto. Han sido compradas -y a precio muy bajo- por los amos del sistema, haciéndolas no sólo cómplices sino parte institucional del mismo sistema. Ha sido la permanente mudanza de aquellas minorías (sustitución de unas ideologías por otras y el cambio de personas) que han hecho siempre imposible la Justicia y la Libertad: una mudanza necesaria para que todo siguiese igual.

- Las dos grandes frustraciones revolucionarias

Ni la Revolución Francesa ni la Revolución Rusa trajeron la libertad y la justicia al pueblo trabajador y a los campesinos. En ambas revoluciones éstos fueron excluídos de los beneficios del cambio de régimen. Se les mantuvo como simples comparsas de una tragedia que no les traería ninguna ventaja.

Fue primero la burguesía, que había desalojado a la aristocracia del poder, la que trajo esa forma nueva de explotación del hombre por el hombre que hemos llamado capitalismo. En el frontispicio de los regímenes surgidos de aquellas doctrinas revolucionarias de finales del siglo XVIII, que habian triunfado con la Revolución Francesa, estaba escrita con grandes caracteres la palabra Libertad. Pero en estas sociedades liberales que llegaron orgullosas al siglo XX, como si ya se hubiesen cumplido en ellas los anhelos de libertad de sus pueblos, bastaba con apartarse unos cientos de metros de los lujosos barrios residenciales para adentrarse en un mundo de hacinamiento y de pobreza absolutamente intolerable.

Y fueron las minorias dirigentes de los partidos comunistas, que desalojaron a la burguesía del poder de las democracias liberales, las que trajeron la forma nueva -aún peor- del capitalismo de Estado. Aquí se produjo un fenómeno muy interesante: el retorno -mediante la implantación del socialismo real- al antiguo sistema de las sociedades feudales.

En las sociedades feudales la aristocracia -en virtud de los títulos políticos de clase- poseía la propiedad de las tierras y disponía de los rendimiento del trabajo de obreros y campesinos. Ahora, en la Dictadura del Proletariado, la minoría dirigente del Partido Comunista -en nombre y virtud de ese título político-  gozaban de idénticos privilegios que los antiguos aristócratas. Fue lo que Milovan Djilas bautizó con el atinado nombre de La Nueva Clase.

Todo ello se nos muestra en esta obra de Ceferino L. Maestú. Pero había que hacer una referencia -muy resumida-  de estas ideas expuestas, porque han sido la base sobre la que se han edificado las sociedades actuales en el mundo desarrollado. Y es menester conocer dónde se encuentra detenido y secuestrado el camino hacia la Libertad. Porque ya es un largo camino que parece haber sido clausurado por las reformas fraudulentas del propio sistema; y por el agotamiento y rendición de las minorías revolucionarias vergonzantes, fagocitadas e incorporadas al sistema mediante el pago de algo menos de treinta monedas de plata.

Y  hoy solo los Papas hablan de Revolución

Mención especial –a mi juicio- merece hacerse en éste prólogo del capítulo VII del libro  que presentamos: “SOLO LOS PAPAS HABLAN DE REVOLUCIÓN”. Cuestión ésta sobre la que Maestú viene insistiendo en sus escritos y otras intervenciones.

Cuenta el autor una experiencia personal, con gran semejanza a otra que cita de Juan Díaz del Moral sobre el caso de Baeza en 1834. Más de un siglo después la cara de la explotación y de la miseria no parecía haber cambiado mucho. Cuenta Maestú: “Yo estuve trabajando en Quesada, un pueblo precioso rodeado de olivares. No sé cuánto habitantes tenía aquel pueblo, que era grande. No se les veía por la calle. El médico, al que pregunté, me dijo:

-          “Están en cama, pasando el hambre”.

No toca de oído el autor cuando trata de este tema. Aporta su propia experiencia personal.

Busca en la Escritura Sagrada la base o el fundamento que dará título a este capítulo VII. Y  cita el Eclesiastes de la Biblia: “no hay amistad entre un rico y un pobre”.

“Porque –añade Maestú- Dios no hizo la Tierra para el gozo y satisfacción de los ricos sino para el beneficio de todo el género humano. Y si hay tanto rico y tanto pobre, por algo será que los cristianos no podemos tolerar”.

Se apoya el autor en la gran autoridad de Santo Tomás de Aquino: “No debe tener el hombre (cristiano) las cosas externas como propias, sino como comunes, es decir: de tal modo que se comuniquen con facilidad en las necesidades de los demás”.

Trae aquí las palabras del Papa Pablo VI, en mayo de 1968, a los empresarios italianos: “La unilateralidad de la posesión de los medios de producción, de la economía encaminada a un provecho privado prevalente no trae la perfección, no trae la paz, no trae la justicia, si continúa dividiendo a los hombres en clases irreductiblemente enemigas, y caracteriza a la sociedad por el malestar profundo y lacerante que la  atormenta, apenas contenido por la legalidad   …”

Completa el apartado que titula “La insolidaridad de los cristianos”, con otras citas del propio Pablo VI, de Juan XXIII y de  Juan Pablo II, que el lector podrá encontrar en el libro.

Yo quiero reproducir ahora lo que me parece que es la conclusión y el desafío que Ceferino L. Maestú plantea a los cristianos de hoy. A los cristianos que quieran continuar la obra que falta por completar en nombre de Jesús de Nazaret. Para, a continuación, añadir algunos otros testimonios de los Papas que –como muy bien describe el autor de “El largo Camino hacia la Libertad”-  son hoy los únicos que hablan de Revolución.

“Hoy por hoy –nos dice Maestú-, solo los papas de la Iglesia católica plantean una profunda reforma de la concepción empresarial y de las relaciones laborales   … “.

“Son los papas los únicos que hablan, ahora, el lenguaje de la Revolución pero los cristianos y no cristianos no les hacen  ni caso   …  “.

“Apostolado, sí. Este sería el mejor para ganar a las gentes con el espíritu de la primera hora de la comunidad cristiana”.

“Solo los papas hablan de Revolución, pero habrá que hacerla”.

En apoyo de las tesis expresadas por Ceferino L. Maestú,  me permito reproducir –con la libertad que me concede el autor- algunas citas que podrán acompañar a las anteriores.

1 ª – En la Constitución Gaudium et Spes , en el primer párrafo, bajo el epígrafe “Unión íntima de la Iglesia con la familia humana universal”, leemos: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón   …  La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia”.

O este otro párrafo (en el apartado 9: “Aspiraciones más universales de la humanidad”): “Entre tanto, se afianza la convicción de que el género humano puede y debe no solo perfeccionar su dominio sobre las cosas creadas, sino que le corresponde además establecer un orden político,  económico y social que esté más al servicio del hombre y permita a cada uno y cada grupo afirmar y cultivar su propia dignidad”.

2 ª – Recogemos la  crítica al capitalismo de Juan Pablo II en la “Centesimus annus”. En el centenario de la primera encíclica papal, Rerum Novarum, del Papa León XIII.

Distingue el Pontífice entre el capitalismo entendido como un sistema económico, que quizá podría se más apropiado llamar  “economía de mercado”, “economía de empresa” o “economía libre”; y el capitalismo entendido como sistema socio cultural que implica una concepción antropológica no cristiana y cuya raíz está en el liberalismo filosófico: es decir en un sistema que tiene como núcleo una errónea concepción de la libertad humana, considerando al hombre como absolutamente independiente de  todo valor sobrenatural y trascendente . El capitalismo así entendido está, en consecuencia, viciado desde su raíz , ya que se funda en una concepción en la cual “la libertad, en el ámbito económico, no está encuadrada en un sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad humana integral cuyo centro es ético y religioso” ( Arturo Cattaneo)

-          La solución marxista ha fracasado. Persisten en el mundo fenómenos de marginación y explotación especialmente en el tercer mundo.

-          Dice Juan Pablo II que, en los países más pobres del mundo, muchos hombres viven en ambientes donde la lucha por lo necesario es absolutamente prioritaria, donde están vigentes todavía las reglas del capitalismo primitivo junto con una despiadada situación que no tiene nada que envidiar a la de los momentos oscuros de la primera fase de la industrialización.

-          Muchas de las premisas de la Rerum Novarum, que criticó el capitalismo salvaje de la Europa de aquellos años, siguen vigentes para los países en desarrollo en estos momentos.

-          Señaló y atacó los defectos del capitalismo desarrollado: el consumismo, las drogas, la pornografía y los desastres ecológicos.

-          Dice el Pontífice que la propiedad privada o un cierto dominio sobre los bienes deben ser considerados como una ampliación humana, no son un derecho absoluto.

-          Señaló los tres factores determinantes de la caída de los regímenes comunistas del Este de Europa: la violación de los derechos del trabajador, la ineficacia del sistema económico y el vacío espiritual provocado por el ateismo.

-          Señaló las carencias humanas del capitalismo, con el consiguiente dominio de las cosas sobre los hombres.

-          Para los pobres, a la falta de bienes materiales se ha añadido la del saber y del conocimiento que les impide librarse del estado de humillante dependencia.

-          Sugiere para ayudar al mundo en desarrollo: aliviar, prorrogar o incluso cancelar la deuda externa;  no es lícito exigir o pretender el pago de la deuda externa cuando llevará al hambre a poblaciones enteras;  otorgar acceso equitativo a los mercados internacionales y compartir la tecnología y la experiencia.

-          Afirma que las sociedades de consumo, al igual que el comunismo, excluyen los valores espirituales. En realidad, dice, esa sociedad está de acuerdo con el marxismo, en el sentido de que reduce totalmente al hombre a la esfera de lo económico y la satisfacción de las necesidades materiales.

Toma luego la palabra el actual Pontífice, Benedicto XVI, que nos dice:

-   “¿No es cierto que el hombre, la criatura hombre, ha sido alienado, maltratado, explotado a lo largo de toda su historia?  La gran mayoría de la humanidad ha vivido casi siempre en la opresión; y desde otro punto de vista, los opresores , ¿son realmente la verdadera imagen del hombre?, ¿acaso no son más bien los primeros deformados, una degradación del hombre?

-     “Ante el abuso del poder económico, de las crueldades del capitalismo  que degrada al hombre a la categoría de mercancía, hemos comprendido mejor el

peligro que supone la riqueza y entendemos de manera nueva lo que Jesús quería decir al prevenirnos ante ella, ante el dios Mammóm que destruye al hombre, estrangulando despiadadamente con sus manos una gran parte del mundo”.

-          “ No se puede considerar al capitalismo como el único modelo válido de organización económica. La emergencia del hambre y la emergencia ecológica muestran cada vez con más evidencia que cuando predomina la lógica del lucro aumenta la desproporción entre ricos y pobres y una ruinosa explotación del Planeta”.

-          “En verdad, la vida es siempre una opción: entre honradez e injusticia, entre fidelidad e infidelidad, entre  egoísmo y altruismo, entre bien y mal.”No podéis servir a Dios y al dinero”. Podríamos decir que la riqueza se presenta como el ídolo al que se sacrifica todo con tal de lograr el éxito material; así este éxito económico se convierte en el verdadero dios de una persona”.

- Para terminar: la Revolución que está pendiente

Cuando el lector vaya avanzando en la lectura de este libro verá en qué medida lo aquí recogido de la doctrina de los Papas que hablan de Revolución acompaña toda la forma de entender la cuestión social y el movimiento de emancipación de los trabajadores por parte de nuestro autor.

Ni la Revolución Francesa, ni la Revolución Comunista, ni la integración del viejo sindicalismo de clase en el sistema burgués-capitalista, y cuantas derivadas más de los viejos partidos liberales y socialistas sobreviven en un caos ideológico indescriptible, pueden ofrecernos una solución al viejo problema de la explotación de unos hombres por otros hombres.

Hay pendiente una revolución que pudiera dar razón a los Papas que hoy nos hablan de ella. “Es necesario saber hacer opciones fundamentales, estar dispuestos a renuncias radicales, si es preciso hasta el martirio. Hoy, como ayer, la vida del cristiano exige valentía para ir contra corriente, para amar como Jesús, que llegó al sacrificio de sí mismo en la cruz” (Papa Benedicto, 23.09.2007).

Ese es  el largo camino hacia la libertad. Habrá que seguir luchando. El final del camino será la victoria del amor sobre el egoísmo, de la justicia sobre la indecencia; en definitiva, del bien sobre el mal.

José Cabanas Gonzalez-Nicolás – 9 de Febrero de 2011

EL LARGO CAMINO HACIA LA LIBERTAD.

La juventud falangista ante los problemas actuales

Publicado  el 21 Feb 2011.

Reproducimos el texto de la Conferencia pronunciada por José Cabanas en la Agrupación de AA.  MM.  del Frente de Juventudes de Madrid, con motivo del primer aniversario de la fundación de la Asociación Juvenil OCTUBRE.  12 de Octubre 1972.

Esta asociación juvenil fue realmente el resultado de la cooperación entre la Agrupación de Antiguos Miembros con el Frente de Estudiantes Sindicalistas (F.E.S.). José Cabanas era un reconocido militante del F.E.S, al tiempo que miembro de la Junta de Gobierno de la Agrupación que presidía en Madrid Luis Fernando de la Sota. Cabanas  ha repetido que la Agrupación ha sido siempre su “segunda casa”. Primero lo fue el F.E.S.

Ciertamente el espíritu del Frente de Juventudes inspiró el F.E.S. fundacional. Sigfredo Hillers y los otros fundadores fueron mandos del Frente de Juventudes. El Manifiesto Fundacional lo redactó Ceferino L. Maestú, Jefe de  Centuria, conjuntamente con Sigfredo Hillers. Y el propio Sigfredo se significó entre los mandos de formación del Frente de Juventudes.

Marchas, albergues, canciones , ética y estilo, ortodoxia doctrinal joseantoniana, rebeldía contra la “mascarada”, como llamaban al Movimiento, etc. Casi todo eran contenidos y tono del Frente de Juventudes. ¡Ojala aquel mismo espíritu tomase cuerpo en nuevas organizaciones  juveniles, que -desde su impronta propia-  diesen el impulso que haga posible la resurrección de la Falange de José Antonio!

<<El comunismo no es tampoco una solución. Realmente, a más de cincuenta años de la Revolución marxista-leninista, cuando ya disponemos de datos objetivos para juzgar la realidad total del régimen comunista, nuestro juicio no puede ser otro que la condena>>

<<Regresar a la democracia de partidos —como pretenden los abanderados de la derecha liberal burguesa— sería una estúpida regresión histórica de consecuencias muy graves. No se trata de variar el rumbo, sino de recuperarlo y afirmarlo hacia las empresas de justicia social y de libertad plena que marcó José Antonio. Esto representa todo lo contrario a un capitalismo económico y a una dictadura política, como querrían  confundir algunos. Hay que mantener el rumbo y abrir nuevos caminos hacia la DEMOCRACIA INTEGRAL>>

<<Y lo que nosotros no aceptaremos jamás es que nuestra juventud quede relegada al triste papel de “tonta destinataria de piropos”. No queremos que se nos halague. Queremos que se nos exija rigor en los conceptos y claridad en las actitudes. Nosotros nos lo exigiremos todo, para no morir prematuramente y dejar nuestra obra por hacer>>

Descárgate el texto completo: Conferencia

Este texto nos lo ofrecen los camaradas de PATRIA SINDICALISTA a través de su sección Ateneo Azul.

“¡Falange sí – Movimiento no!”

Publicado el 17 Feb 2011.

Por José Cabanas.

Hace ahora poco más de un año, nos reunimos (después de más de tres décadas sin hacerlo) Sigfredo Hillers, José Ramón L. C., Joaquín García Cernuda y el que esto escribe.

Fue una reunión casi casual, quiero decir, sin motivo aparente y sin guión previo. Sólo por el placer de vernos cuatro antiguos del F.E.S., cuyas vidas habían discurrido por caminos diferentes, incluso alejados geográficamente. Siempre tuvo algo aquel FES que nos mantenía unidos en la distancia del tiempo, en la geográfica, incluso en la ideológica, si la hubiere.

A José Ramón -que suele tener ideas extravagantes- no se le ocurrió otra cosa que llevarnos a un restaurante donde el “pescado” me supo algo raro. Me costó algún esfuerzo perdonarle la vida cuando supe que aquel “pescado” era realmente “carne cruda”. ¡Las cosas de J.R.!. Pero bueno: esa fue la “primera reunión histórica” (Sigfredo dice). De ella salió -muy poco concreta- la idea de publicar “Falange y Fascismo”.

A la “segunda comida histórica” (Sigfredo dice) acudimos los mismos. En esta ocasión vino a saludar a Sigfredo un joven camarada que quería conocerle: uno de los dos fundadores y directores de HISPANIAINFO. Nos hicimos unas fotografías para guardar memoria gráfica del “acontecimiento histórico”. Esta vez comimos cosas normales. Y ya hablamos de asuntos más serios.

Nos hizo Sigfredo un repaso de aquella vieja historia -que yo tenía borrosa por el paso de los años- de las reuniones entre Patricio González de Canales, Narciso Perales, Ceferino L. Maestú y el propio Sigfredo. Fueron los cuatro falangistas que a principio de los años sesenta pensaron en poner en marcha algún tinglado falangista fuera del Movimiento Nacional. Una locura entonces, con Franco sano y mandando, Jefe Nacional de FET y de las JONS, Generalísimo y todas esas cosas que nos repetía la propaganda oficial y los medios adictos (quien dice, todos).

Muertos Narciso y Patricio, nos quedan Ceferino (al que acaban de hacer una exitosa reparación del “carburador”, con dos hermosos muelles coronarios) y Sigfredo. A ambos los trajo a HISPANIAINFO el joven director de este portal.

Yo recuerdo siempre, en aquellas largas reuniones semanales, en marchas y albergues, a Sigfreo hablarnos de Patricio, de Narciso y de Ceferino. Siempre con admiración y verdadero cariño. De manera que -de una u otra forma- los muchachos de aquel FES los considerábamos muy de los nuestros. Y tampoco llegamos a saber con detalle nunca porqué cada uno de los cuatro tiró por su camino y cuenta. Nosotros estábamos en el FES, que mandaba Sigfredo, pero tuvimos siempre una fuerte nostalgia de aquellos otros tres que deberían estar en la misma “segunda Falange de José Antonio” que era nuestro tinglado.

Cada caminante había seguido su camino. Y al final -fíjate tú por donde- hoy aparecen los cuatro en esta misma página de HISPANIAINFO. 17 de Febrero de 2011. ¡Ya es casualidad! ¡O la Providencia, que gusta de jugar al escondite con sus hijos los falangistas fieles!

Permitidme, camaradas (y sinembargo amigos, que decían los Antiguos Miembros del Frente de Juventudes), que hoy eche un poco más de menos a los que acudían a aquellas largas reuniones semanales, marchas y albergues, que ya se han ido al Cielo.

Que nadie se enfade: “¡Falange sí – Movimiento no!”. Esa fue la consigna que a todos convocó hace ya casi cincuenta años. El tiempo todo lo cambia. Menos lo permanente: José Antonio Primo de Rivera, su figura histórica y su doctrina revolucionaria, la Falange.

La nostalgia para los bobos. Sigue izada la bandera roja y negra. Vamos a defenderla.

La hora de la Verdad. Una sociedad de hombres libres

Por José Cabanas.

La degradación de la Democracia cada vez nos conduce más a la desaparición de las libertades individuales y colectivas.

El Sistema necesita de una regeneración urgente y en profundidad. Porque en lugar de haber ido avanzando hacia formas más perfectas de democracia (los ciudadanos protagonistas), lo que se ha producido es una degradación de los principios, hasta llegar a estas formas escandalosas de monopolio del poder por minorías que desprecian la libertad, aunque se revisten con su nombre y señas.

En HISPANIAINFO venimos hablando, desde hace algún tiempo, de esta cuestión de actualidad. Lo que acabo de escribir son palabras casi textuales de las reflexiones y conversaciones entre nosotros. Algo parecido al debate sobre Laicismo y Libertad Religiosa, sobre el que HISPANIAINFO ha consumido debate tras debate, desde hace ahora un año. Al principio, algunos trasnochados y nostálgicos se sorprendían y hasta se escandalizaban por este debate “clerical” (?). Ellos prefieren el chapoteo sobre la superficie de los lugares comunes, que se corresponden con situaciones del pasado que ya no volverán.

Pero este era -y es- el debate nacional de fondo. El que ha traído a la vida española del presente siglo el Laicismo rancio de finales del XVIII, de la mano de ese muñeco de guiñol, enloquecido y presuntuoso, que se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Pero, como en el guiñol, otros escriben los diálogos y mueven los hilos del muñeco. Hasta que los propios niños descubren la farsa del teatrillo de feria y terminan por darle la espalda.

Esa es, precisamente, la razón del declive político y personal de este personaje tan menor y tan nefasto para la vida de los españoles, ZP. Se acabó la mascarada. La realidad económica, social, de derechos y de libertades políticas, es -para los analistas más cualificados- la peor de todo el periodo postfranquista.

Quienes saben de esto ya venían denunciándolo a nivel general, y de la sociedad europea fundamentalmente. HISPANIAINFO ha combatido en esa contienda de los principios y de las ideas, porque sobre ella se ha montado una gran parte de las estructuras de convivencia de nuestra sociedad en estos años aciagos del zapaterismo gobernante.

Benedicto XVI -para los creyentes y no creyentes que aman la Libertad y la defienden de la terrible agresión de sus enemigos laicistas-  ha sido, ya desde su etapa de Cardenal, el principal impulsor de esta rebelión contra las nuevas formas liberticidas, y por ende, homicidas, ya que una sociedad de hombres sin libertad es una sociedad de cadáveres andantes, como en esas películas de terror de los “muertos vivientes”.

Tendremos que volver sobre ello. Y no es poco lo que hemos adelantado a lo largo de este año y en este Portal “de pensamiento joseantoniano”. Ahora ya el debate está de plena actualidad y en los medios de mayor difusión e influencia en la opinión pública española.

Ojo a este dato: gracias al creciente desarrollo e influencia de los nuevos canales de comunicación, como éste de Internet, que sobrepasan los “cordones de seguridad y secuestro” de los ciudadanos libres, ante los que los medios tradicionales -bajo el férreo control de los grupos de manipulación ideológica y de poder- van teniendo una influencia menguante.

Es la hora de los principios y de los valores que devuelvan al hombre la jerarquía que le corresponde como sujeto insustituible de la soberanía sobre toda forma de organización de la sociedad.

Es la hora de la Libertad. Es la hora de los hombres libres en una sociedad justa, conforme con aquellos valores y principios escritos en la Ley Natural, que la Providencia puso en el corazón de todos los hombres, para que todo lo edificaran en orden a la justa razón, de la que nos habla Santo Tomás de Aquino. De manera que “En la medida en que ella (la legislación humana) se apartase de la razón, sería preciso declararla injusta, pues no verifica la noción de ley; sería más bien una forma de violencia” (S. th. 1-2,93 AD)

Falange Española de las J.O.N.S, legitimidad de origen y de ejercicio

Publicado por hispaniainfo el 26 Oct 2010. en OPINIÓN, TITULARES Editar

Por José Cabanas

James:Leo tu entrada y tu amenaza. No tengo más remedio -¡y encantado!- que entrar en vuestra polémica. Y digo:

1º – Di tu nombre, como yo pongo el mío. Lo escribo con toda responsabilidad. Haz tu lo mismo y firma con tu nombre y dos apellidos. Los demás que hagan lo que quieran.

2º – Durante el Régimen de Franco -que suprimió por decreto Falange Española de las J.O.N.S- yo me declaré siempre militante de la organización que mandó mi único Jefe Nacional: José Antonio Primo de Rivera.

Ni Franco ni los que asesinaron a José Antonio han podido impedir mi militancia -PORQUE ME DA LA GANA- en Falange Española de las J.O.N.S.. Es un acto de voluntad política imparable por ninguna autoridad ni fuerza política reconocida y sin reconocer; desde el Invicto Caudillo hasta los impertinentes como tú. Aquí estoy. Cumple tu amenaza.

No voy a responder con insultos a tus palabras, ni para ti ni para quienes osen intentar negar un derecho que ganaron para mí José Antonio, Matías Montero, Manuel Mateo, el padre y los hermanos García-Noblejas, Atilano Fernández-Pacheco, Ruiz de la Hermosa y todos los caídos de la Falange que completan una lista interminable.

3º – No hablo en nombre de ningún grupo ni organización política. Yo sólo milité en el Frente de Juventudes y en Juventudes Falangistas-F.E.S. Éramos parte -porque así lo decidimos- de aquella Falange de José Antonio que no murió con él. Y la de José Antonio se llamó Falange Española de las J.O.N.S.. No se nos ocurrió pedir permiso, ni aceptamos que se nos concediera licencia alguna para ser lo que somos: militantes de Falange Española de los J.O.N.S., de la Falange que no morirá nunca.

Asesinado José Antonio y suprimida por Franco su Falange, un acto firme de voluntad militante era, es y lo será siempre, nuestra carta de legitimidad de origen y de legitimidad de ejercicio para hablar en nombre de Falange Española de la J.O.N.S..

4º – Lo que fuera una disposición burocrática de uno de los Gobiernos de Su Majestad el Rey es la base jurídica en la que sustentas tu amenaza. Pues a esa fuerza legal (que me da igual) opongo yo la legitimidad de origen y de ejercicio que he venido manteniendo toda mi vida, desde los once años, con los avales ya descritos en los párrafos anteriores.

5º – Yo sé que hay una inmensa mayoría de falangistas que piensan como yo. Por eso usas la amenaza, porque tu autoridad moral es ninguna.

Si queréis mantener un partido político llamado FE-JONS, a mí eso me da igual. Respecto a cómo respondo a esa amenaza tuya de “aplicarle la legalidad vigente” a los que se atrevan a usar las siglas que les PERTENECEN por su condición de falangistas de José Antonio, imagínate tú solo la respuesta.

Franco nos inquietaba un poco (sólo un poco), por si se enfadaba. Porque mandaba mucho y tenía un sentido del humor un tanto especial: no le gustaba que le llevasen la contraria. Así era el Invicto Caudillo. Pero tú no me pones nada nervioso. Tampoco inquietas a la inmensa (entérate: inmensa) mayoría de falangistas.

6º – Es posible que, algún día, una asamblea general y representativa de todos los militantes joseantonianos decida retirar, con honor, las siglas históricas, porque aquel Caudillo Invicto las secuestró y -como decía Ceferino L. Maestú- las arrastró por las calles y plazas de España. Y, en consecuencia, todos los falangistas decidamos comparecer con nuestra doctrina joseantoniana intacta, pero en la forma, con las siglas y símbolos que creamos conveniente entre todos.

Mientras tanto, desconocido James (con nombre oculto), yo hablaré en nombre de Falange Española de las J.O.N.S. Y así firmaré cuando la ocasión lo requiera.

Firmado:
José Cabanas y González-Nicolás.
Antiguo del Frente de Estudiantes Sindicalistas (F.E.S.).
Militante de FALANGE ESPAÑOLA DE LAS J.O.N.S.

Laicismo y Falange

Publicado por hispaniainfo el 16 Oct 2010. en OPINIÓN, TITULARES Editar

Por José Cabanas.

El Papa Benedicto XVI  dijo hoy que “los capitales anónimos que esclavizan al hombre son un poder  destructivo que amenaza al mundo, al igual que “el terrorismo ideológico” y las drogas, que “como una bestia boraz, que mete mano siempre sobre la tierra, lo destruye”.

“Pensamos que los capitales anónimos que esclavizan al hombre, que no sirven más a los hombres, sino  que son un poder anónimo del que los hombres son subordinados torturados y masacrados. Son un poder destructivo que amenaza al mundo”

(Santo Padre Benedicto XVI. Sínodo de los Obispos para Oriente Medio)

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Dígannos esos promotores del laicismo en la Falange -caricatura grotesca y acomplejada del Laicismo puro y duro- dónde y a quiénes escuchamos hoy en el mundo hacer la defensa de los pobres y oprimidos, sino a los creyentes en el Jesús del Evangelio, con el Santo Padre a la cabeza.

Que nos digan qué ideologías, desde qué supuestos doctrinales y filosóficos no fracasados en la práctica política, se hace una crítica tan clara y una condena tan firme del capitalismo sin alma.

Sólo desde una visión cristiana del Hombre y de la Sociedad puede hacerse una defensa fundada de los valores de la Justicia y de la Libertad. Porque sólo desde esa visión se contempla la Verdad sobre el Hombre como hijo de Dios, portador de valores eternos, cuya integridad, dignidad y libertad son valores supremos e intangibles.

Esas son palabras de José Antonio Primo de Rivera. Ese es el espíritu que define -en las palabras de autoridad del Fundador- la doctrina de la Falange. Sobre esa roca firme del espíritu de la doctrina falangista -algún día, amiga Ayla y camarada Richi- se ha de construir la casa común de todos los que seguimos a José Antonio, con nuestra voluntad entregada a la causa revolucionaria de hacer una sociedad a la medida de la Verdad sobre el Hombre.

Supuestos “camaradas” laicistas: ¿dónde están hoy las doctrinas de Rousseau y de Marx y Engels?, ¿qué queda de ellas? ¿en que orilla y de qué mar se encuentran desparramados los restos del naufragio de aquellos dos buques formidables, a los que, como al Titanic, “no podía hundir ni Dios”? Restos, prácticamente irreconocibles, quedan en lugares del mundo en los que la libertad y la justicia social han sido criminalmente suprimidas por el Capitalismo de Estado de los nuevos señores feudales comunistas, que por su jerarquía en el Partido Único detentan todo el poder económico, social y político, como los nobles de las viejas monarquías medievales. Y mirad esto, postulantes del “laicismo” en la Falange: Esos nuevos tiranos, señores de vidas y haciendas, se mantienen en el Poder de sus Estados por la sola sinrazón de la fuerza, ahogando en sangre, si preciso fuese, cualquier conato del Pueblo de luchar por su libertad.

Y restos quedan, también, de aquel liberalismo de Rousseau. Pero son derivadas en las que con dificultad se reconocen los rasgos originarios de su doctrina. Hoy el capitalismo primero ha alcanzado su último estadio de un imperialismo tenebroso, absolutamente incontrolable y despiadado, que por el control de los grandes depósitos y movimientos de capitales, dispone de las vidas humanas a su antojo. Y no hay fuerza, aparentemente capaz, que se le pueda oponer.

Sólo -otra vez- la Palabra del artesano de Nazaret frente al Poder de los enemigos del Hombre, que nació libre, pero allí donde se encuentra vive encadenado, en palabras del propio Rousseau. Claro que la Libertad y la Justicia de las que nos habló Jesús de Nazaret tienen otro fundamento, una roca firme donde asentarse, sin que los vientos y las aguas torrenciales puedan destruirlas y arrastrarlas.

Hablaron los Papas de Revolución, de plantarle cara a aquellas filosofías que nacieron en las cabezas de Rousseau y de Marx, y a los Sistemas a que dieron lugar. Las palabras de Benedicto XVI que se recogen en la entrada que publica HISPANIAINFO tienen toda la autoridad del gran intelectual que todos reconocen, pero, sobre todo, para nosotros, tienen la autoridad superior de estar proclamadas por el Vicario del mismo Jesús de Nazaret en la Tierra.

Muy próxima está ya, si Dios quiere y sus promotores se dan prisa, la publicación de un libro en el que se habla de la incorporación plena de la Falange a la Concepción Cristiana del Mundo y de la Historia, la roca firme contra la que nada pueden los vientos ni las tempestades que desatan los enemigos de la Libertad y de la Justicia.

Solo los Papas hablan de Revolución

Publicado por hispaniainfo el 04 Oct 2010. en OPINIÓN, TITULARES Editar

Introcucción por José Cabanas.

En el coloquio que siguió a la tertulia de la Ballena Alegre, que abrió con el interés de siempre Ceferino L. Maestú, bailó por el ambiente un pequeño demonio, de muy mala pinta, que, por unos momentos, nos condujo a un estado de pesimismo y de sensación de derrota. La puerta de salida se nos mostró angosta y conducía, como por un túnel oscuro, a cualquier sitio menos a la esperanza.

El Sistema había vencido al Hombre. Ninguna posibilidad de liberación para la Sociedad nuestra de romper las cadenas con las que el maldito Sistema nos tiene reducidos. No es posible la Libertad. Y se nos niega la Justicia. Según el viejo discurso marxista, el hombre alienado (ahora su esencia ha sido secuestrada por el dios menor que es el Sistema) tendría que negar al Sistema, para recuperar esa esencia perdida y convertirse, así -negación de la negación-,  en la nueva afirmación o síntesis que supere la contradicción que lo mantiene alienado. Pero allí, en la tertulia, nadie rompía en unas palabras de rebeldía y de solución. Y ni siquiera el viejo discurso de la dialéctica marxista explica ni da solución al problema. Así que todos tristes, como esa tarde en la capital de España, que estaba desapacible y sin fuerzas, apenas, para dejar cuatro gotas que no llegaron.

Alguno dijo que hay que acudir al poder interior del propio hombre: al de la fuerza de su rebeldía ética, de la denuncia y de la lucha contra el Sistema materialista que lo mantiene sometido, reducido a un elemento sin capacidad de decidir, siquiera, sobre sí mismo y el futuro de la sociedad. Ahí, en el interior de cada hombre rebelde, está la fuerza que hará saltar en añicos el Sistema, que es de barro, que puede destruirse. Y comenzar, de nuevo, a edificar otro Sistema diferente, de nueva planta, hecho a la medida de su condición de hijo de Dios. Ahí, bajo esa condición, como propuso José Antonio Primo de Rivera, sí que serán posible la Dignidad, la Justicia y la Libertad del hombre portador de valores eternos, los que el Creador ha puesto para él en su alma, capaz de salvarse o condenarse. Por manidas, arrastradas (como señaló Ceferino) que hayan sido esas ideas por las calles y plazas de la España fenecida el 20 de noviembre de 1975, son las únicas ideas y palabras, bien propuestas, con sinceridad y valentía,  que nos pueden abrir los caminos a la esperanza.

Miremos el panorama general de las sociedades occidentales desarrolladas. Y contemplaremos el vaciamiento de los valores y principios que hicieron grandes a otras épocas y libres  -señores de sí mismos- a los hombres que en ellas vivieron. Con todas las limitaciones y defectos que se les quiera buscar. Pero los hombres de aquellas sociedades vivían la libertad imperfecta de la lucha por la justicia y la dignidad de ellos mismos y de la comunidad. Es decir, la lucha hecha a su medida de imperfección natural, pero que se esfuerza por alcanzar cotas, cada día más altas, de convivencia verdaderamente humana y solidaria. “Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto”. Es decir, la utopía que se hace realidad, en la medida de nuestra condición humana,  por la Gracia.

El Sistema este es de barro, decimos. Es un falso dios que no llega ni a ser de oro, como el de las laderas del Sinaí. Y a él le entregan sus facultades -imagen y semejanza de las divinas-  los pobres hombres de esta época decadente. Estamos al final del tiempo de este imperio materialista de hombres egoístas, insolidarios, explotadores de los otros hermanos suyos. Tiempos estos del aborto, de la eutanasia, de la destrucción de la familia, de la perversión no sólo del lenguaje sino de los valores humanos más preciosos a los ojos de Dios. Y ya vemos -en el horizonte- la polvareda que levantan los ejércitos de los bárbaros,  que acuden a la aniquilación del imperio en quiebra moral.

Son estos, pues, tiempos para la Revolución que recupere los valores y principios que dan su sentido verdadero al Hombre, que devuelvan a la convivencia  (vivir en armonía)  la solidaridad y el amor entre prójimos, entre hermanos. Tiempos de rebelión ética para darnos la Libertad, la Justicia y la Dignidad de hijos Dios. Fuera de este proyecto irrenunciable, el caos, la invasión de los bárbaros y, acaso, una imagen premonitoria  de la “abominación de la desolación”.

Pero nada está perdido, a pesar de todo. Dios no pierde batallas, y nosotros tampoco, si peleamos las Suyas. Contemplado el rostro terrible del Socialismo Real tras la caída del Muro de Berlín, cuando la sociedad occidental pudo asomarse al escenario del aplastamiento despiadado de los derechos fundamentales del hombre. Vista la situación de injusticia del “liberalismo manchesteriano” que, en esa  misma tertulia de la Ballena Alegre, denunció oportunamente Paco Blanco, coautor del libro sobre la historia del F.E.S. Visto y contemplado todo ello, volvemos la mirada a los Papas Revolucionarios de quienes nos habla Ceferino L. Maestú en este capítulo de su libro “El largo camino hacia la Libertad”.  Y recuperamos, con la Fe, la Esperanza en la nueva Sociedad y en el Hombre nuevo.

¡Arriba ese ánimo!, que el Sistema es de barro que se rompe. Dios escribe endecasílabos con la pata de una mesa.  Y nosotros podemos ser esos instrumentos ineptos en las manos divinas, para que El escriba los mejores versos para el deleite de sus hijos los hombres libres.

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SOLO LOS PAPAS HABLAN DE REVOLUCIÓN

Por Ceferino L. Maestú

Se dice que España es una nación católica y, como prueba de ello, muchos citan las procesiones de Semana Santa, la romería de la Virgen del Rocío, la montaña de flores del Pilar, la peregrinación a Santiago, la devoción popular al Cristo de Medinaceli, a Santa Rita o a San Nicolás de Bari.

Pero, entre tanta manifestación, en España hubo hambre, miseria y calamidad. Al término de la guerra civil, millones de personas lo pasaron muy mal y no solo por la persecución política. Gracias a que muchos fueron a trabajar en Alemania, Francia, Suiza, Bélgica, y por el dinero que enviaban a sus familias, la bomba social no estalló.

Yo estuve trabajando en Quesada, un pueblo precioso rodeado de olivares. No se cuantos habitantes tenía aquel pueblo, que era grande. No se les veía por la calle. El médico, al que pregunté, me dijo:

- “Están en cama, pasando el hambre”.

En San Roque (Cádiz), las sobras del rancho de los soldados se repartía a la puerta del cuartel y, según me dijeron, eso ocurría en otros sitios también.

Claro que aquello fue hace mucho tiempo y, ahora, la situación de los trabajadores y sus familias parece que es mucho mejor.

Sin embargo, en España, según el Instituto Nacional de Estadística, un 20% de la población malvive por debajo del nivel de la pobreza.

En la diócesis católica de Getafe (Madrid) más de 80.000 personas están en esa situación y más de 500.000 en toda la comunidad madrileña, en el año 2007.

El informe del Desarrollo Humano, editado por la ONU, calcula que medio millar de personas ganan, cada día, mucho más que los 416 millones más pobres, en todo el mundo.

Y son trabajadores, no empresarios ni ricos.

El Eclesiastes de la Biblia, hace muchos siglos, decía que no hay amistad “entre un rico y un pobre”.

Porque Dios no hizo la Tierra para el gozo y satisfacción de los ricos sino para el beneficio de todo el género humano. Y si hay tanto rico y tanto pobre, por algo será que los cristianos no podemos tolerar.

En el Génesis bíblico está escrito:

“Y añadió Dios: Ved que os he dado todas las yerbas que producen simientes, sobre la Tierra, y todos los árboles que tienen simiente de su especie para que os sirvan de alimento a vosotros….”.

San Ambrosio de Milan decía:

“Dios, nuestro Señor, quiso que esta Tierra fuera posesión común de todos los hombres y que suministrase el fruto a todos. ¿Recordaréis – añadía el Santo – los Hechos de los Apóstoles?:

“La multitud de los fieles tenía un mismo corazón y una misma alma y ninguno decía ser suya, cosa alguna de las que poseía”.

“Quien tiene bienes de este mundo y ve a su hermano padecer necesidades y le cierra sus entrañas, ¿de qué manera permanece el amor a Dios en él”.

La gran autoridad de Santo Tomas de Aquino redondeó el alegato cristiano con estas palabras:

“No debe tener el hombre (cristiano) las cosas exteriores como propias, sino como comunes, es decir: de tal modo que se comuniquen con facilidad en las necesidades de los demás”.

La insolidaridad de los cristianos.-

Sin embargo, la sociedad actual, de la que formamos parte y aceptamos, por regla general, no ha sido construida sobre estos criterios comunitarios. Los propietarios de bienes defienden sus tesoros frente a los desposeídos y procuran acrecentarlos aunque sea a costa de la miseria de los demás.

No hace falta pensar en las multitudes hambrientas de África. En nuestro país y en toda Europa, hay 50 millones de pobres, según la FAO.

El Papa Pablo VI, en mayo de 1968, dijo a los empresarios italianos…. .”La uniteralidad de la posesión de los medios de producción, de la economía encaminada a un provecho privado prevalente no trae la perfección, no trae la paz, no trae la justicia, si continua dividiendo a los hombres en clases irreductiblemente enemigas, y caracteriza a la sociedad por el malestar profundo y lacerante que la atormenta, apenas contenido por la legalidad…. “.

Cada mañana, millones de mujeres y de hombres, en una Europa cristianizada en sus diversas corrientes, abandonan sus hogares para ir a trabajar. Son esa legión humana que da vida a la sociedad desbordante de injusticias, en contradicción flagrante con lo que ser cristiano representa.

La empresa no se crea para darte de comer.-

La empresa en la que vais a trabajar, a la que entregais lo mejor de la juventud y de toda la vida, no ha sido creada para daros de comer sino para que el propietario o los propietarios del capital ganen dinero, más dinero.

No es que los patronos sean particularmente buenos o malas personas. Es que el sistema capitalista les impone sus condiciones.

Durante toda su vida, el trabajador tendrá que estar preocupado por la defensa de su salario. En efecto, una de las formas de que el beneficio empresarial aumente es escatimar lo que el personal cuesta y exigirle un rendimiento mayor. Es el principio económico del máximo beneficio con el mínimo de inversión. La reacción lógica de los trabajadores es lo contrario: lograr el máximo del beneficio con el mínimo rendimiento.

Ese es el principio de la lucha de clases, que provoca la empresa capitalista en su propio seno.

Debe cambiar pero no cambia.-

En el año 2008 estalló una crisis gigante de la economía global, la primera en la Historia de tal dimensión.

Los gobiernos se han propuesto salvar las empresas y los bancos, con inyecciones de dinero o concesiones legales ventajosas, pero las empresas están despidiendo millones de trabajadores, sin que nada o nadie se oponga eficazmente. Es decir, los empresarios saldrán adelante pero millones de trabajadores no.

Pablo VI añadía:

¿No se dice de vosotros, que sois los capitalistas, los únicos culpables?. ¿No sois el blanco de la dialéctica social?. Ha de tener algún vicio profundo, una radical insuficiencia este sistema si, desde sus comienzos, cuenta con semejantes reacciones sociales”.

Juan XXIII, en la encíclica “Mater et Magistra” dijo aún más:

“En todo caso, se debe tender a que las empresas lleguen a ser una comunidad de personas en las relaciones, en las funciones y en las posiciones de todos los sujetos de la misma”.

Y Juan Pablo II, que fue obrero manual, como Jesús de Nazaret, ha proclamado, en la encíclica “Laborem Excercen”:

“Se debe, ante todo, recordar un principio enseñado siempre por la Iglesia: el principio de la prioridad del trabajo frente al capital. Este principio se refiere directamente al proceso mismo de producción, respecto al que el trabajo es siempre una causa eficiente, primaria, mientras que el capital es solo un instrumento….”.

Hoy por hoy, solo los papas de la Iglesia católica, plantean una profunda reforma de la concepción empresarial y de las relaciones laborales, en la línea del empresario escocés Owen o del anarquista Proudhon del siglo XVIII o de las reducciones guaraníes de los curas jesuitas en el actual Paraguay.

Son los papas los únicos que hablan, ahora, el lenguaje de la Revolución pero los cristianos y no cristianos no les hacen ni caso. Y no solo los empresarios sino los propios fieles de a pie.

La crisis actual y su agravación previsible en los próximos años, será un desafío a la comunidad cristiana que no solo ayude hasta donde pueda a quienes son y serán víctimas inocentes, haciendo heroicos sacrificios de solidaridad, sino que deben exigir que se compense el sacrificio de los trabajadores, cediéndoles la propiedad que ahora ostentan los capitalistas y promoviendo su transformación en cooperativas, con el ejemplo de la obra del cura Arismendi Arrieta en Mondragon.

Apostolado, sí. Este sería el mejor para ganar a las gentes con el espíritu de la primera hora de la comunidad cristiana.

Solo los papas hablan de Revolución, pero habrá que hacerla.

Ceferino L. Maestú, Manuel Mateo y La Ballena Alegre, medio siglo después

Publicado por hispaniainfo el 17 Sep 2010. en OPINIÓN, TITULARES Editar

Por José Cabanas.

La noticia me la dio el pasado jueves el propio Ceferino: le han invitado unos camaradas a dar una conferencia-tertulia el próximo jueves, día 23,  en el Café Lyon (Alcalá, 59), a las ocho de la tarde en la Ballena Alegre.  He sabido, luego, que la convocatoria la hacen los del Foro Manuel Mateo. Redonda la noticia. Casi cincuenta años después,  Ceferino en la tertulia de la Ballena Alegre. Ya no estarán acompañándole aquellos otros tres camaradas que por esas fechas andaban tras de la “recuperación de la Falange para los falangistas, fuera del Movimiento Nacional”: Patricio González de Canales, Narciso Perales y Sigfredo Hillers. Los dos primeros ya  están en el Cielo, y el tercero está por Levante  rematando los últimos detalles de un próximo libro y otros trabajos (extensos) que se publicarán en este mismo portal.

Los detalles sobre la comparecencia de Ceferino en la tertulia de la Ballena Alegre están reseñados por la red.  Lo que yo  quiero aquí es hacer mención a Manuel Mateo, y relacionarlo con el Ceferino sindicalista revolucionario, cristiano y joseantoniano sin añadidos. Un hombre que “siempre ha sido de su tiempo”.  No hay más que leer su colaboración semanal (a veces más) en HISPANIAINFO. Dos constantes: el interés casi exclusivo por los asuntos de actualidad; y ese toque inconfundible de profesional del periodismo de escuela. Y una referencia inevitable a su condición de líder natural, que atrae, que transmite seguridad y confianza, que crea en torno suyo como un ambiente de efecto balsámico para las  conciencias  comprometidas . No lo dudéis, la de Ceferino es como una rebeldía inocente  que transmite un  mensaje  y un estado de paz a los que están a su lado.

Pero volvamos a Manuel Mateo. Hace meses que le vengo dando la lata a la dirección de HISPANIAINFO para que terminen  de publicar los capítulos que faltan de LA FALANGE Y LOS SINDICATOS OBREROS (Circulo Marzo, 24 de abril de 1963). No me hacen mucho  caso, porque andan muy atareados con el crecimiento  del portal y su  nuevo formato. Pero, con ocasión de la   reaparición de Ceferino en la Ballena Alegre, bien merece la pena  reproducir el Capítulo XI de la citada obra de Ceferino: MANUEL MATEO, NUEVO JEFE NACIONAL DE LAS CONS. Es la ocasión ideal.

MANUEL MATEO, NUEVO JEFE NACIONAL DE LA CONS

(Capítulo XI de “La Falange y los Sindicatos Obreros)


Cuando se confirmó la separación de Ramiro Ledesma y, con ella, la de Sotomayor, José Antonio preguntó con gran interés donde estaba Manuel Mateo. Me lo ha contado Mariano García, que entonces llevaba la secretaría administrativa como funcionario de la Jefatura Nacional falangista.

Pero nadie sabía, a ciencia cierta, donde estaba el ex-comunista. Circulaban rumores diversos sobre su participación en la escisión ramirista. José Antonio, en aquellos momentos críticos, confiaba ansiosamente en su fidelidad. Dentro de aquella Falange no había otro hombre como él, que pudiera encargarse de la organización y promoción del movimiento obrero. Francisco Bravo, que tanto apoyó a José Antonio, con sus opiniones y consejos, con fecha 26 de octubre del 34, había escrito una carta en la que decía: “Y sobre todo mima, auxilia y protege a Mateo y demás amigos de los sindicatos que sean acreedores a ello”. Unos meses después, el Jefe Nacional de la Falange le contestaría: “Mateo, en efecto, se supera a sí mismo cada día. Es una magnífica adquisición”.

Después de varias indagaciones, se confirmó que Manuel Mateo estaba en Valencia. Hubo que mandarle dinero para que regresase a la capital.  Al entrar en la Jefatura Nacional, lo recibió José Antonio, sin más, y le preguntó si podía contar con él. Mateo le contestó que estaba a sus órdenes. A partir de aquel momento, la Central Obrera Nacional Sindicalista tenía un nuevo Jefe. Y era, nada menos, una de las más  recientes  conquistas de la Falange.  Mes y medio antes, Manuel Mateo militaba en el Partido Comunista de Madrid.

Su antecesor, Nicasio Álvarez de Sotomayor, había sido estudiante de Medicina, cenetista y extremeño. Manuel Mateo era un revolucionario sin profesión, antiguo  comunista y navarro. Mateo y Sotomayor discrepaban abiertamente, no solo por sus diferentes mecánicas mentales sino, sobre todo, por sus diversos orígenes  ideológicos.  Sotomayor decía de Mateo: “Este es un marxista y siempre lo será. Los marxistas pueden cambiar de posición pero nunca de mentalidad”. Por su parte, Mateo decía del cenetista antiguo: “Es un anarquista, un individualista desordenado y terminará llevando al caos a los sindicatos de la Falange”.

Cuando he tratado de reunir datos sobre Manuel Mateo, me he encontrado con que casi nadie sabe nada y que muchas de las cosas que sobre él conocen los que le trataron son contradictorios. Como experto revolucionario que era, trataba siempre de “escurrir el bulto”, de no dejar pistas, de evitar el control de la sociedad que quería subvertir.

Manuel Mateo nació en Corella (Navarra), a principios de siglo, en 1900.  En 1936 tenía 36 años cumplidos.

Mariano García me ha dicho que debería ser de una familia muy católica y hasta cree saber que una hermana suya era monja en Barcelona cuando estalló la guerra. Aunque no era creyente, tenía Mateo una gran preocupación religiosa

Desde muy joven había tomado contacto con el Partido Comunista. Trabajó de peón en todo, desde vendedor de periódicos a aprendiz en una imprenta, ayudante de mecánico, etc.  Por ello sabía un poco de muchas profesiones, y, practicamente, no dominaba ninguna. Pero aquel peregrinar profesional le había dado un conocimiento amplio del panorama obrero y de las posibilidades de actuación sindical y política entre los trabajadores.

Unos, cuentan que estuvo varias veces en Rusia y, otros, que nunca estuvo en la URSS. Mariano García me dice que a él le contó su desilusión tras el último viaje al “paraíso soviético, y Carmelo Lacaci, buen amigo personal de Mateo, me lo confirma. Sin embargo,  Carlos Rivas, antiguo comunista como Mateo y que pasó a la Falange antes que él, me dice que nunca pisó en territorio de la Unión Soviética.

Sea lo que sea, la verdad es que Manuel Mateo aparece, a caballo de la proclamación de la República, como uno de los hombres claves del Partido Comunista en la Capital, desempeñando, durante dos años, el puesto de Secretario de Organización. Gran parte de las algaradas callejeras fueron montadas por él que, con una técnica moderna, era capaz de mantener en jaque a aquellas ingenuas y anticuadas fuerzas de orden público.

Pero el tiempo pasó y, con él, Mateo maduró y conoció mejor al comunismo. Escuchó el discurso de José Antonio en la Comedia y aquellas ideas no dejaron de preocuparle. Pero su salida del Partido Comunista fue mucho después. Tras el fracaso de la Revolución de Octubre del 34, Mateo tuvo un choque violento con el famoso Antón, el amigo de la Pasionaria, acusando a los comunistas de traición a la clase obrera. A partir de aquel momento, le hicieron la vida imposible. Le amenazaron de muerte,  le echaron de la casa de Antón, donde vivía, se reprodujeron los choques personales con los dirigentes del Partido y, prácticamente, fue expulsado de él.

Unos días más tarde, fue a ver a Carlos Rivas, a quien conocía de la común militancia anterior. Mateo le hablo de que quería ingresar en Falange. Rivas le dio de comer y le prestó una pistola para su defensa personal. Pero había una enorme desconfianza mutua. Pasado algún tiempo, Manuel Mateo le confesaría a Carlos que, no fiándose de él, se había ido a la Casa de Campo para probar el arma, no fuera a ser que no funcionase.

En Diciembre de 1934, Rivas le presentó al entonces capitán Luis lópez Pando y ambos firmaron su petición de ingreso en la Falange.

Mariano García me dice de Mateo que nunca tuvo domicilio fijo y que en Falange apenas había datos suyos en fichas, registros, etc. Tampoco tenía nunca una peseta y, en alguna ocasión, hubo que darle algún dinero para que se comprase unos zapatos o unos pantalones.

Durante algún tiempo, Mateo, con otros dirigentes sindicales de la Falange, estuvieron viviendo en la casa de huéspedes de doña Germana, una novia de Sotomayor en la calle Preciados de Madrid. Como ninguno pagaba, cuando Nicasio rompió con ella todos fueron a la calle.

Para ayudar a Manuel Mateo económicamente, después de su designación para la jefatura de las CONS, José Antonio hizo diversas gestiones. Cesar Moreno Navarro fue a ver a Don Juan March, presidente del Consejo de Administración del periódico “Informaciones”, de Madrid, con una carta de José Antonio para que diese empleo en sus talleres a Mateo. Pero Mateo era tan conocido que Don Juan March, como otros, se negó a hacerlo.

Hablando con Bartolomé Mostaza, me hizo grandes elogios de él. Decía que, careciendo de formación intelectual, era un hombre que lo entendía todo, que tenía una claridad de ideas prodigiosa. Cierto día, estuvieron dialogando sobre sindicalismo, durante varias horas, José Antonio, Mateo, Julio Ruiz de Alda y Mostaza en el bufete del primero, en Alcalá Galiano y Mateo dio pruebas evidentes de su valía y de su agudeza, en pie de igualdad con los demás.

Mariano García añade que no era muy buen orador, aunque sabía arrancar los aplausos. Sotomayor era mucho más líder y más brillante que él. Pero Mateo destacaba siempre como un tenaz organizador revolucionario.

Enrique Castro, el fundador del famoso 5º Regimiento de la zona roja, en la guerra civil española, que perteneció al Comité Central del Partido Comunista y llegó hasta el puesto de Subcomisario General del Ejército Rojo, fue, luego, un destacado anticomunista y editó en Méjico un libro titulado: “Hombres Made in Moscu”. En él, cuenta lo siguiente:

“Se encontraba en la dirección de la Falange un tal Mateo, que había sido comunista y durante dos años  el secretario de organización del Comité del Partido (comunista) en Madrid. Era moreno, rechoncho, frío. Y extremeño (evidentemente, Enrique Castro lo confunde con Sotomayor), lo cual quiere decir que terco. Conocía perfectamente el sistema de organización del Partido, sus métodos conspirativos, su táctica. Fue, sin duda, uno de los hombres más útiles que tuvo Primo de Rivera para su lucha contra los comunistas. Porque, aparte de sus conocimientos, odiaba a los comunistas de la misma manera que los comunistas le odiaban. Además, su instinto de conservación le obligaba a una lucha implacable contra el Partido Comunista. Porque sabía que era un condenado a muerte, aunque sin hora ni fecha para morir.

“Para el Partido Comunista -sigue diciendo Enrique Castro- llegaron a ser una obsesión estos dos protagonistas. ¿Qué hace Falange?, ¿Cómo lo sabe?. Pero la oportunidad de saberlo no surgía ……..”.

A propósito del los esclavos de Ceferino L. Maestú

Publicado por hispaniainfo el 25 Ago 2010. en OPINIÓN, TITULARES Editar

A PROPOSITO DE LOS ESCLAVOS DE CEFERINO L. MAESTU
(Y del corro de la gallina ciega)

Por José Cabanas    –  ”Desde la Casa de los Perros”

A vino nuevo odres nuevos. O reventarán los odres viejos si se pone en ellos el vino nuevo.

El diagnóstico de Maustú es certero. Esta sociedad no puede hacer milagros ante las crisis económicas como la actual. Todas las políticas sociales parecen obsoletas. Son recetas del momento y sólo para el momento. Parches que alivian poco y no solucionan los males de fondo. Hay que poner soluciones nuevas en un marco social nuevo.

Lo de los gobiernos socialistas parece el cuadro del juego de la gallina ciega de Goya. Hasta en los detalles. Ciego el  que busca a quién tocar del corro, que gira entre risotadas y ambiente de holganza y buen tono social. Solo que aquí y ahora el de los ojos vendados es una legión de parados al borde de la desesperación. Cada uno que mire en derredor suyo, y lo comprobará. Y que mire, también, a la clase política, a todos los niveles de la administración del Estado, que -cogidos de la mano- juegan a dar vueltas riéndose y esquivando al de los ojos vendados -el Pueblo-, matando el tiempo, cumpliendo mandatos electorales, sin parar de girar estúpidamente entre carcajadas de culpa.

Entre bobos anda el juego, escribíamos hace unos días. Entre el bobo solemne y el bobo pasmado: entre ZP y Rajoy. El uno cazando moscas y el otro quieto, sin mover un músculo de la cara, porque espera que el bobo caza moscas se precipite solo al vacío. Y no dice nada el bobo pasmado para no despertar a la fiera, tal es el pánico que esta derecha de la media sonrisa le tiene al espantapájaros que es de trapo.

Por todo eso Ceferino llama a las conciencias libres de los trabajadores (todo el que vende su trabajo a cambio de un salario). Que monten su propia empresa, individual o cooperativa. Que no esperen nada del sistema, que aparece agotado, obsoleto. Con un partido en el Gobierno que es el corro de la gallina ciega, despreocupado, holgazán, que se agacha al amago de los parados con lo ojos vendados, mientras ríen y ríen. Y cada carcajada culpable es un agravio a la buena gente que hoy no puede atender a las necesidades de los suyos, porque al bobo solemne y a su cuadrilla de insolventes les ha dado por jugar al corro de la gallina ciega.

Y si miráis bien, entre los holgazanes del corro descubriréis los rostros de conocidos sindicalistas del pesebre, que amenazan, pero que no dan, porque son de la misma cuadrilla de la vergüenza socialista en el poder.

Y la derecha pasmada no sabemos si dormita o tiembla. Su rostro no manifiesta expresión alguna. Espera que todo se derrumbe, para subirse al podium de los vencedores sin esfuerzo.

Y todo el genio de España -una vez más- se ha gastado en el resplandor fugaz de la euforia nacional del campeonato mundial de fútbol y de las banderas en las calles para nada. Cualquiera hubiese pensado -al contemplar el espectáculo magnífico de las banderas- que el pueblo español había recobrado la idea y la rabia, para ser -¡Dios mío, porqué no!- un pueblo nuevo, una nueva sociedad de la justicia y de la libertad. El Pueblo nuevo en la sociedad nueva, como el vino nuevo en los odres nuevos.

No renunciamos, ni nos rendimos. Aunque ahora todo parezca una utopía. Y no perdemos la paz, porque nos asisten la razón y la esperanza.

A propósito de historiadores y cuentistas de la Historia.

Publicado por hispaniainfo el 07 Ago 2010. en GENERAL, OPINIÓN, TITULARES Editar

Varios notas que se me ocurren después de leer el último artículo de Don Ángel David, aquí, en Hispaniainfo.

UNA – La claridad, el orden, el rigor y la objetividad de los artículos de Don Ángel David. Esto sólo es posible cuando “se sabe” -se domina- una materia. En este caso la Historia. Cuando enseña un profesor que conoce a fondo la materia que explica, sus alumnos lo entienden todo bien y rápido, almacenándolo en sus memorias con la claridad y el orden con que han recibido la lección. Se aprende bien porque se enseña bien. Y todo lo contrario: un profesor que tiene las ideas confusas, que no sabe ni domina la materia que explica, siempre termina por crear en los alumnos la misma confusión y desorden que padece él.

Don Ángel David sabe de Historia. Y es honesto historiador, porque busca y dice la verdad tal cual es. Por eso nos encontramos con HISTORIADORES y con “CUENTA HISTORIAS” o “CUENTISTAS”. De estos últimos hemos salido hasta el gorro en todos estos años, desde antes de la transición. Ni saben ni son honestos. Trabajan presos de los prejuicios ideológicos, cuando no del pesebre que les ponen los centros de agitación y propaganda políticos. Es toda una vergüenza y un insulto a las inteligencias de los estudiosos de la Historia, y a las de quienes les leemos.

En un programa debate de Telemadrid (“Madrid opina”), muy bien dirigido por Saenz de Buruaga, participa un catedrático de Ciencias Políticas, que sabe, pero que -en ocasiones- le pierden sus prejuicios ideológicos marxistas. E hizo, este profesor universitario, un comentario despectivo, con ese aire de superioridad estúpido de la izquierda divina, sobre Pio Moa. Pues bien, gracias a Pio Moa, a Don Ángel David y a no pocos ya historiadores sabios y honestos, los españoles nos vamos enterando de nuestra propia Historia del pasado siglo.

A la inteligencia, como al campo, no le pueden poner puertas; y no digamos cuando va acompañada de la fuerza moral de la honradez del intelectual. Aquí no valen los cordones sanitarios de los tergiversadores de la verdad histórica, ni la estúpida altivez de la izquierda divina, ya absolutamente confirmada como reaccionaria, por ser servidora de los prejuicios ideológicos y de la mentira en el relato de los hechos.

DOS – Algo importante se está moviendo en el escenario intelectual español de estos años. Escuchamos en los medios -y los leemos- a unos cuantos intelectuales de gran fuste, que darán cuenta de tanta morralla pseudointelectual que acapara los medios, como la Esteban (con perdón) los programas del corazón. Y de entre ellos, uno, por el que tengo predilección: Juan Manuel de Prada. Intelectual brillante y hombre valiente. Me encanta verle batirse, con esa grandeza de los del 98, que une la inteligencia superior con la grandeza del patriotismo fecundo y el compromiso cristiano sin complejos ¡Cómo le hubiera admirado José Antonio!

Aquí, en este mismo portal de pensamiento joseantoniano, escribe (cuando quiere, que es poco) Sigfredo Hillers. Su obra podría ser un verdadero martillo de “herejes” de esos “cuentistas de la Historia”, porque sabe mucho y usa de esa cualidad medio alemana suya de buscar hasta en el último pliegue de los conceptos y de los hechos. Tiene un inconveniente, bueno dos: que cada tema que toca se lleva un número impredecible de páginas, cosa esta poco habitual en los artículos de prensa; y también, que no le acompañan esas “dotes diplomáticas” que se pasa por el arco del triunfo cada vez que escucha una tontería o percibe una mala intención de los mequetrefes. Cada uno es como es. Y hay que admitirlo de buen grado. Dicen que Don Francisco de Quevedo proponía un duelo al primero que tosía a su lado, y fíjate tu a donde llegó el espadachín de las espuelas de oro.

José Cabanas. “Desde la Casa de los Perros”

Carta a la dirección de Hispaniainfo.

Publicado por hispaniainfo el 06 Ago 2010.

Amigos de la Dirección de Hispaniainfo:

Con satisfacción descubro el nuevo formato de Hispaniainfo. Muy bueno. Felicito a quienes lo han diseñado. Se lo merecen. Y felicito a todos los que escriben en este “portal de información general y de pensamiento joseantoniano”, porque les han hecho una reforma de la casa que mejorará, sin duda, la imagen de Hispaniainfo en la parrilla de portales de este tipo.

Pero felicito, especialmente, a los jóvenes directores que desde la humildad y el trabajo a conciencia han hecho posible este Hispaniainfo que tenemos delante. Lo digo sin recato, porque soy el último y menos importante de los que aparezco por aquí con mis amigos del colectivo “Desde la Casa de los Perros”. Me acuso de haber puesto mil excusas para retrasar la colaboración a la que uno de esos jóvenes directores me invitaba insistentemente. No era una excusa realmente, más bien era el reconocimiento de que después de más de treinta años de haber dejado la actividad militante, uno se veía “oxidado”, poco útil, con escasas posibilidades de aportar algo positivo.

Mis convicciones joseantonianas estaban intactas. Es más, estoy convencido de que ante la deriva hacia el empobrecimiento terrible de principios y de valores de la sociedad española, y ante la ausencia de ideologías renovadas, vigorosas, capaces de ofrecer alternativas ilusionantes -en especial a la juventud abandonada-, mi convencimiento es, insisto,  que la Falange de José Antonio tiene hoy un escenario formidable para demostrar su  vigencia y capacidad de convocatoria como no lo había tenido en las últimas cuatro décadas. Hoy, con el debido permiso, me felicito por haber enviado a Hispaniainfo mi primera colaboración con ocasión del último 20 de Noviembre, “con lealtad y sin nostalgia”.

No hace falta ser un optimista, ni siquiera moderado, para  suponerle a Hispaniainfo una proyección formidable en el próximo futuro. Con la misma humildad y el trabajo a conciencia de sus directores en esta etapa difícil de los comienzos. Se de la subida espectacular a diario de las entradas de visitantes. Todos hemos constatado la mejora del nivel de los escritos  aquí publicados, tanto de los colaboradores habituales de la “casa” como de los espontáneos y estupendos comentaristas de cada día y de cada noticia o artículo de opinión. Buena parte se la debemos a la atención que  ha tenido la Dirección de Hispaniainfo para hacer guardar las formas y las palabras en los debates, que -a veces- han hecho saltar chispas, pero que han mantenido un tono saludable de buena educación entre los participantes y de respeto al ideario falangista y a los valores que se han respetar siempre.

Así que muchas felicidades a todos y el deseo de los mejores éxitos en esta nueva etapa que hoy iniciáis. Siempre al servicio de la Verdad sobre el Hombre, centro y fundamento de la Concepción cristiana del mundo y de la Historia; con lealtad a la integridad del pensamiento de José Antonio Primo de Rivera; y con el corazón puesto en la recuperación de la Falange de todos los falangistas.

Un fuerte abrazo.

José Cabanas – “Desde la Casa de los Perros”.

LA OBRA DE CEFERINO L. MAESTÚ‏.

Posted by hispaniainfo en 08/07/2010

A MODO DE EXPLICACIÓN. JOSÉ CABANAS.

La figura humana y política de Ceferino L. Maestú es, quizá, uno de los activos de la Falange más desconocidos por la propia militancia falangista. La militancia de antes y la actual. Por varias razones, que ahora resumiré. Porque el calado ideológico de su obra, la lucha del sindicalista irreductible, su larga trayectoria vital (antes  y durante su compromiso con  la causa revolucionaria joseantoniana) y el testimonio de autenticidad y de lealtad de este camarada nuestro bien merecerían una amplio y riguroso estudio, que ya llegará.

Un apunte muy fugaz sobre su trayectoria vital, que no tenemos más remedio que hacer por el valor en sí mismo y por la trascendencia que ha tenido en la configuración de su propio perfil humano. Su padre. Cuando un hombre de noventa años, recuerda en un primer encuentro personal de una cierta intimidad, la figura de aquel padre querido y admirado, verdadero modelo personal de su propia vida, ahí tenemos un primer dato, valiosísimo, del personaje.

El padre de Ceferino fue un hombre comprometido con posiciones políticas de centro izquierda. Muy admirado y querido por las gentes humildes del pueblo, en el corto plazo de tiempo en que ejerció como gobernador civil de Huelva, con el Frente Popular. Ceferino era, por poco, un adolescente, que acompañaba admirado a su padre cuando este recibía el afecto espontáneo del pueblo llano por las calles de aquella provincia andaluza. La guerra incivil -como a tantos otros adolescentes españoles- le arrebató de forma trágica la figura tan querida y necesaria del padre.

Una cosa sí sabemos: que en el corazón destrozado de aquel muchacho no encontró morada el rencor. Y no cabe duda posible de que fue la propia figura ejemplar del padre asesinado por el bando nacional la que había fijado en el alma de aquel joven los valores del perdón y del amor. Algunos conocemos -incluso muy cercanos- casos semejantes que se padecieron en la llamada zona roja. Y es que en aquel escenario miserable de odio y de  muerte entre hermanos, hubo miles y miles de corazones libres que apostaron por la reconciliación y la búsqueda de los grandes ideales de justicia y de paz.

Así llegó Ceferino L. Maestú a encontrarse un día con la figura y la doctrina de José Antonio Primo de Rivera, en plena guerra incivil (como gusta de calificarla, recordando a don Miguel de Unamuno). Y fueron tales la claridad y la sinceridad de aquella adhesión militante, que ya no la abandonaría nunca. Es toda una lección de autenticidad escuchar a Ceferino, en conversación sencilla, natural, declarar su condición de falangista joseantoniano, de sindicalista revolucionario, con la misma ilusión y la misma fe de un muchacho de veinte años.

Dicho esto, como presentación informal de nuestro protagonista, vamos a iniciar aquí la publicación, “en pequeñas dosis”, hasta ir completándola,  la obra de Ceferino L. Maestú. El seguirá con su colaboración semanal en Hispaniainfo, porque insiste en que -como periodista- lo que le gusta es hablar de asuntos actuales. Cualquier cosa menos la nostalgia y vivir en el pasado. El primer deber de un militante sindicalista revolucionario es seguir en la vanguardia creadora de la trasformación social en orden a la justicia y a la libertad de los trabajadores.

Aconsejamos a nuestros lectores que guarden estos textos para poder llevar la lectura semanal de una forma ordenada.

Nuestros lectores han entrevistado a José Cabanas.

Publicado por hispaniainfo en 29/06/2010

Hay una cosa que no entiendo. Se supone que el FES era una oposición falangista al régimen de Franco y sin embargo tratabais con gente del movimiento.

¿Cómo era eso compatible? ¿Que tipo de trato había? ¿Con que gente más relevante se trataba? ¿Alguna anécdota o suceso a resaltar?

Larga pregunta. Lo siento por los que nos lean, pero tengo que alargarme un poco en la respuesta.

No es lo mismo vivir la realidad en tiempo presente que comentarla o describirla p

asados los años. Es una obviedad. Como el pasado no existe y el futuro no sabemos si llegará, lo importante es analizar lo que ya vivimos y aprovechar esa experiencia (conocimiento empírico, lo llaman algunos) para hacer AHORA las cosas mejor.

Te puedo contar la intención que pusimos. Y cómo estaban las cosas en el mundo falangista en general. Lo que nosotros queríamos era la resurrección de la Falange de José Antonio. Editamos un periódico al que llamamos, precisamente, “RESURGIR”.  Y como de la abundancia del corazón habla la boca, lo nuestro era el proselitismo, la captación de militantes. Y el primer “banco de peces” eran las organizaciones del Movimiento, donde  había muchos falangistas que no estaban concienciados todavía de la posibilidad de reorganizar la Falange fuera del Movimiento, o que ya se habían resignado a hacer lo que buenamente  pudieran. La mayoría de nosotros no llegamos en paracaídas, caídos del cielo, ni surgimos por generación espontánea. Es más, una buena parte se hicieron falangistas en las organizaciones juveniles del Régimen, en las que había una “cierta tolerancia a la contestación”. O en la Sección Femenina. Incluso en la Guardia de Franco. El SEU hacía años que no tenía pulso falangista.

Los otros bancos de peces eran las aulas universitarias y de bachillerato, y los centros de trabajo. Desde Antonio Hermoso a José María Aznar; desde  Socorro el de Villaverde  a Longinos Heras. Estudiantes y trabajadores. Lo propio de la Falange.

El Régimen no era el dueño de las conciencias, aunque muchos fascistones así lo creían y actuaban en consecuencia. Nosotros despreciábamos eso.  Lo nuestro era ganar voluntades, captar  militantes.  Así que no nos dolían prendas ni tuvimos cargo de conciencia  en “asaltar” los reductos de la que iba quedando del Movimiento organización para conseguir el apoyo de cuantos camaradas pudiéramos. Y así lo hicimos, con santa desvergüenza juvenil. Más le debía el Movimiento a los falangistas.

Jamás me arrepentí de relacionarme con aquellos “monjes verdaderos” (falangistas compañeros de José Antonio)  que el Movimiento Nacional utilizó para poner ante los ojos de los españoles una multitud de falsos monjes con hábito de tales. Es más, para mí personalmente, a nivel afectivo, eran los primeros a los que había que atender, que rescatar, si surgía la ocasión.  En el etapa fundacional fueron de los nuestros, y podían y debían volver a serlo. Por eso a los primeros que nos dirigimos fue a los de la Vieja Guardia. Su respuesta fue inmediata. En su sede,  Carlos Pinilla convocó a todos los grupos falangistas a la primera reunión. Allí estuvimos: la Vieja Guardia, La guardia de Franco, la Agrupación de AA. MM. del Frente de Juventudes, la Sección Femenina (creo recordar) , el Círculo Doctrinal José Antonio, los AA. MM. del SEU y  nosotros, los del FES. No estaba mal para empezar. Por cierto, que me quede muy impresionado por un cruce dialéctico de sables entre Adolfo Muñoz Alonso (Vieja Guardia) y Eduardo Navarro (antiguo del Frente de Juventudes).  Cosa fina para los que gustan de estas cosas.

Al primer falangista al que invitamos a un interesante encuentro coloquio en un Colegio Mayor, en 1973, fue a Raimundo Fernández Cuesta, que compartió cartel con Sigfredo Hillers y con Manuel Cantare

ro del Castillo. Yo hice la presentación de los tres, en nombre del FES. Aquel encuentro tuvo una gran repercusión entre  los falangistas, especialmente por haber participado con normalidad juntos dos personalidades tan opuestas (en relación al Movimiento Nacional) como Raimundo y Sigfredo.

Raimundo quedó muy satisfecho y entre él y yo se inició una relación de amistad y de camaradería, cuyo único desencuentro surgía cuando había alguien del Régimen presente. Raimundo, en ese caso, ya era otro. Recuerdo una tarde en la que Raimundo me citó en le bar de las Cortes. Estaba molesto porque Sigfredo –con las habituales dotes diplomáticas que le distinguen- había hablado en público de una “salida de pata de banco” de Raimundo. Yo le repliqué que la posición de Sigfredo era la correcta desde  la buena doctrina en aquel caso concreto, y aproveché para corregirle y animarle a dar pasos en esa dirección falangista. No creo –lo digo humildemente- que para los que le conocieron, Raimundo hubiese admitido de cualquier otro aquella corrección fraterna. Pero pienso que –en su fuero interno- estaba feliz de haberse encontrado con nosotros, de ser nuestro amigo y camarada. Y en el preciso momento en que me hacía una declaración muy sincera de fe falangista, apareció el general Tomás García Rebull, que se cuadró ante Raimundo brazo en alto y taconazo formidable, con un “¡A tus órdenes!”.  Yo que estaba en ese momento haciendo la mili, y García Rebull era el capitán general de mi Región, me mantuve más callado que un muerto. Como en ocasiones similares, se apareció el “otro” Raimundo, y  saqué la conclusión de que pocos discursos más franquistas había yo escuchado en mi vida que el que  nos soltó a mi capitán general y a mí. Y como esa, más.

Me gustaría saber sí en la época o tiempos de FES (durante el régimen de Franco), ¿teníais relación con otros grupos falangistas que fueran contrarios a Franco. Falange Auténtica etc.?

Ya alguien ha hecho mención a que el FES fue la oposición falangista al Régimen de Franco. No se yo si esto es muy preciso. Porque no estoy seguro de que  la rebelión de los falangistas contra  el Movimiento Nacional fuese en todo su sentido una oposición como en verdad lo fue, por ejemplo, el Partido Comunista. Por varias razones. Diré algunas:

1 – Decapitada la Falange por el asesinato de José Antonio, los falangistas no estaban encuadrados en una organización política propia e independiente. La Falange había sido disuelta por Franco en Abril de 1937. Desapareció la Falange. Nació el Movimiento Nacional que toma  para sí  el nombre, los símbolos y la retórica falangistas, para vestir su desnudez ideológica, como podréis leer proximamente en otro lugar.

2 – Desde el caso Hedilla a los cuatro que quisieron –ya en los años sesenta- recuperar la Falange como unidad de disciplina con vida propia, fuera del Movimiento Nacional, Narciso Perales, Patricio González de Canales, Ceferino L. Maestú y Sigfredo Hillers, los falangistas anduvieron dispersos, sin ninguna referencia consistente para reagruparse. Hubo “francotiradores”, contestatarios, rebeldes, insobornables y admirables todos ellos antifranquistas.

Muchos se fueron a sus casas, como los discípulos de Emaus tras el fracaso del Golgota, sin que en esta ocasión nadie viniera a su encuentro para devolverles la alegría y la esperanza.

No pocos fueron fieles al “general de su juventud”, como decía Rafael García Serrano, porque ya no podían resolver aquella contradicción que los había marcado en el Alzamiento del 18 de Julio y los había confirmado en una admirable lealtad a sus camaradas caídos en los campos de batalla. Marcharse hubiese sido reconocer la inutilidad del sacrificio de estos y su equivocación en la entrega hasta el extremo. Yo se lo oí decir de viva voz a estos hombres, que no engañaban y que fueron más fieles falangistas que otros “feroces revolucionarios”, muy antifranquistas de boquilla, que eran pura y simple efervescencia sin contenido real. Nunca dejé de reconocer en ellos esa virtud humana –tan falangista- de la lealtad a sus hermanos caídos y a José Antonio Primo de Rivera. Fue un honor conocerles y compartir con ellos un tiempo que se me hizo muy corto.

3 – La oposición real, contrastada, muy disciplinada, con apoyo exterior poderoso y duramente reprimida por el Régimen, esos, fueron los del Partido Comunista de España. Los socialistas estaban de vacaciones -en el “exterior” o en el “interior”-, salvo contadas excepciones que también pasaron por el TOP y por la ”pensión” de Carabanchel.  La oposición de derechas, particularmente los “juanistas”, andaban de puente por carretera entre sus buenos puestos en las estructuras económicas, incluso políticas, del Régimen y Estoril. Pero también aquí había gente interesante  idealista. Eran una minoría muy exigua.

Pero oposición, oposición a Franco, los comunistas: los que iban a la cárcel. Algunos falangistas estuvieron en la cárcel y desterrados, pero fueron casos personales aislados.

¿Qué quieres decir cuando pones Falange de José Antonio?. ¿Pretendes decirnos algo en concreto?¿Te refieres a la cuestión doctrinal, o al hecho de que existan varios partidos f

alangistas distintos? ¿Qué ha sido la Falange de José Antonio, qué es en este momento y qué debe de ser en el futuro?.

Lo de Falange de José Antonio quiere decir que no admitimos otra doctrina que la que define el Fundador. Y ésta en el periodo que va desde la fecha fundacional del 29 de octubre de 1933 al 20 de noviembre de 1936, cuando José Antonio fue asesinado. Todas sus intervenciones anteriores (por ejemplo en la Unión Monárquica o en los meses anteriores a la Fundación de FE) y las aportaciones de otros falangistas que compartieron aquella etapa fundacional, no tienen valor exacto de doctrina “oficial” de la Falange, por interesantes y acertados que puedan ser.

Lo de las numerosas “falanges” existentes es una realidad con la que nos hemos encontrado. Tiene, por supuesto, su explicación. Pero no es este, seguramente, el momento de tratar a fondo el tema. Más bien creo que son esos mismos grupos los que deben dar los primeros pasos para clarificar todo esto y tomar conciencia de las posibilidades reales de la unidad de todos los falangistas. He visto que no suelen tomárselo bien. Y que a veces algunos odian más a otros falangistas que al resto del mundo mundial. Esto era desconocido para nosotros. Y no deja de ser un disparate, al que alguna vez se pondrá fin.

Un abrazo muy grande para Cabanas y la pregunta: ¿Qué papel tendrían los antiguos FES en una eventual Mesa de Debate o Senado Azul que planteara alternativas de actuación al nacionalsindicalismo? ¿participarán los antiguos FES en los debates que van a empezar a desarrollarse en el CENS sobre el futuro inmediato del nacionalsindicalismo?

Te agradezco la pregunta. Pero debes de saber que los antiguos del FES no formamos grupo organizado. Estamos aquí para compartir con todos vosotros el debate de las ideas. Lo que pasa es que siempre hemos sido una piña en la cuestión doctrinal, además de sentirnos muy unidos por la historia vivida en común en aquellos años de militancia efectiva.

Desde luego apoyaremos -a título individual en un principio- cualquier iniciativa que propongan los falangistas en favor de la recuperación de la buena doctrina y de la hermandad entre todos nosotros.

Te doy las gracias por tu invitación. Un fuerte abrazo.

Que opina del asalto de nacho toledano a falange de las jons? Y que opina de regeneración 2009 y su táctica de manipular a los falangistas

La verdad es que no he hablado en mi vida con Nacho Toledano. Desconozco, por lo tanto, sus intenciones.

Lo que sí he constado es que su solo nombre levanta pasiones. Es increíble la cantidad de comentarios a sus intervenciones en cualquiera de estos blogs. Yo porque no acudo a los pases de popularidad, si no, me tendría apabullado. Creo que es el “abogado bien peinado con gomina” mas odiado y ensalzado según quien escribe los comentarios. Al final, lo cierto es que, entre unos y otros, lo habéis convertido en la estrella de los foros.

Se confirma aquello de “que hablen de uno, aunque sea mal”.  Sus adversarios lo están llevando a los primeros puestos de popularidad, en detrimento de otros que hacemos lo que podemos por sobrevivir en este foro.

A los de Regeneración 2009 tampoco los conozco. A mi, desde luego, no han intentado manipularme. Ni siquiera se qué es los que pretenden.

¿Por qué hablas del FES como un movimiento antiguo y sin continuidad?
¿No fue el FES una de la organizaciones que se fundió con FEJONS?
¿No te parece que hay demasiada gente de extremaderecha, intentando tomar a la fuerza (no democráticamente) FEJONS, para poder contaminarla con las corrientes fascistas europeas?
Me despido y me alegro que nos des tu opinión sobre temas tan latentes y mi más profunda admiración a los FES de aquella época aunque ya renunciasteis a militar en la Falange.

El FES, Juventudes Falangistas, El Círculo Doctrinal Ruiz de Alda y Falange Española Independiente ( que aglutinaba a todos ellos) “echó el cierre” en el momento en que así lo decidieron los que tenían el poder de hacerlo. Yo estaba entonces de “baja voluntaria”, pero apoyo a los que siempre había apoyado: Sigfredo, Pérez Garijo, Hermoso, José Ramón López Crestar  …. De manera que su decisión tiene todas las garantías de legitimidad. Luego no pueden haberse integrado en ninguna falange.

Perdóname por la distinción que quiero hacer. Falange Española de las J.O.N.S. no existe. Cuando exista con legitimidad de origen y con legitimidad de ejercicio será cuando acoja a todos los falangistas y garantice la unidad de doctrina de la Falange de José Antonio. No es este el caso de la FE JONS, el partido de que tu me hablas. Y lo digo con todo respeto a los camaradas que allí militáis.

No tengo información sobre el asalto a tu partido por fuerzas de extrema derecha y de grupos fascistas. De ser así, y si te interesa mi opinión, yo sugeriría rigor en la doctrina joseantoniana, que es la única arma efectiva contra las agresiones revisionistas a derecha y a izquierda.

Lamento no poder responderte con argumentos que no tengo en este momento. Pero te agradezco tu pregunta y quedo a tu disposición.

Yo voy a plantearlo de manera diferente y es algo habitual en muchas entrevistas. Presentaré una serie de palabras y nos cuentas tu opinión. Además de unas preguntas cortas.

Falange – Fascismo – Ramiro Ledesma – José Antonio – Justicia – Militancia –Verdad – Relaciones Iglesia-Estado.

¿Película favorita? ¿Libro favorito? ¿Un lugar?

FALANGE La Falange es la obra de José Antonio. El fundador define la doctrina. Y la vive plenamente. La Falange y José Antonio son una, inequívoca e indivisible cosa. Nada hay falangista fuera de José Antonio; y nada hay en José Antonio que no sea falangista. Las fechas de inicio y final: 29 de octubre de 1933 y 20 de noviembre 1936.

FASCISMO Movimiento político de carácter totalitario, fundado por Benito Mussolini, con la colaboración de otros,  y cuya doctrina se fue completando mediante la acción.
Falange y Fascismo dos doctrina diferentes; dos modos distintos de entender la vida y la muerte.

Ramiro Ledesma Fundador de las JONS. Hombre muy inteligente. Tras la fusión de las JONS con Falange Española quedó constituida una unidad doctrinal y política que ya no podría ponerse en cuestión.  José Antonio fue elegido Jefe Nacional.

Luego se produjo la escisión con la salida de Ramiro. Yo siempre he tenido claro que –al margen de otros motivos menores- la razón de la separación de Ramiro estaba en la imposibilidad de sumar números heterogéneos, que eso eran las ideologías de José Antonio y de Ramiro.

Ramiro siempre será el fundador de las JONS, el camarada asesinado que figurará para siempre entre los caídos del Nacional-Sindicalismo. Y su figura será respetada, querida y honrada por todos los falangistas.

José Antonio El hombre que ganó de por vida mi voluntad para la Falange. La persona que más influyó –para bien y para mal- en mi juventud, y que se ha quedado para siempre en mi vida. No faltaré jamás a una de las virtudes humanas que el vivió hasta las últimas consecuencias: la lealtad.

Justicia Sobre ese valor moral superior se han escrito miles de cosas.  Están ahí mismo, e

n Internet.
Naturalmente, yo como cristiano, tengo que relacionarla (mejor unirla) a la misericordia. Dios la escribió -por la ley natural- en el corazón de todos los hombres, y de todos los tiempos, creyentes y no creyentes. Por eso a la Justicia se la identifica con el bien común.

Y desde la Fe ahí queda el misterio de la Justicia infinita y de la Misericordia infinita de nuestro Dios.  En el famoso discurso de Emilio Castelar en las Cortes, si no recuerdo mal, dijo:  “Grande es la Justicia divina, pero más grande es el Perdón misericordioso”.  No existe la forma de medir esos dos valores infinitos y de compararlos. Tampoco creo que haga falta.

Militancia Es la puesta por obra de la doctrina falangista. Es la acción que nace del pensamiento común en unidad de disciplina con todos los falangistas, cuando ello sea posible.

Verdad La referencia es la misma que cuando me preguntas sobre la Justicia.
De todo lo que he leído sobre la verdad, me quedo con el diálogo entre Poncio Pilato y Jesucristo. Y que cada uno extraiga sus propias conclusiones.
Dice Jesús “… Yo para eso he venido, y todo el que es de la Verdad viene a mí …”. Pregunba Pilato “¿Qué es la verdad?”. Y por no reconocerla lo sentenció amuerte de cruz. Hoy se sigue tratando igual a la verdad.

Relaciones Iglesia-Estado Una vez más me quedo en los principios. La enseñanza de la Iglesia para los católicos en materia moral en todos los aspectos que afectan a la vida de los cristianos en la sociedad, es un derecho y un deber que ninguna autoridad civil puede poner en cuestión. Es el princio de la Libertad Religiosa.

La Iglesia Católica y el Estado tienen naturalezas y fines distintos. No deben confundirse ni mezclarse. Malo es el clericalismo. Malo es el anticlericalismo.

La acción de los cristianos en la sociedad –y particularmente en la política- deba hacerse desde su legítima libertad personal y desde su propia responsabilidad también personal.

Cuando un creyente pretende ponerle el apellido católico a su actividad política está cometiendo una grave falta contra el resto de los católicos que en  materias que son opinables pueden sostener posturas muy distintas, incluso contrarias. Por eso no me han gustado nunca los partidos políticos que utilizan la “etiqueta” cristiana. Yo soy cristiano y voto a quien me da la gana, no a quienes pretenden  “pastorearme” con invocaciones ilegítimas de cristianismo. Los curas a su oficio de administrar sacramentos. Las cuestiones temporales y opinables quedan a

l juicio libre y responsable de cada uno de nosotros.

Cuando escucho eso de “yo soy católico-español” (como en un solo concepto) la primera palabra que se me viene a la cabeza es la de “hereje”. Católico es universal, igual para cada español que lo sea  que para cualquier otro habitante del planeta que también quiera serlo.

Película favorita Esplendor en la Hierba, de Elia Kazan.  Una vez más muere el amor.
Siempre  he estado profundamente fascinado –y lo seguiré estando- por aquel personaje femenino  que interpretó Natalie Wood. Amó hasta lo locura. Y volvió de la locura  para buscar a su amor. Pero se encontró con la prosa y vio muerta la poesía. Su gesto -la expresión de dolor en su rostro- supera todo lo visto por mí en el cine.  ¡Nunca la olvidaré!

Duele el recurso de Kazan para dar fin a la historia de amor: “Aunque ya nada pueda devolvernos la hora del esplendor en la hierba, de la gloria de las flores, no debemos afligirnos,  porque la belleza subsiste en el recuerdo”.

No me gusta, a pesar de su belleza, la frase final de la película. El esplendor en la hierba y la gloria de las flores vuelven con cada primavera. Y debemos alegrarnos,  porque la belleza existe en el amor que nunca morirá.

Libro favorito El Nuevo Testamento

Un lugar La Lagunas de Ruidera en estado virgen, cuando pasábamos las vacaciones de nuestra juventud mis seis hermanos con  mis padres, en compañía de una gran familia, numerosísima, la de mi madre.

Quiero resumir en una sola respuesta las preguntas que hacéis con  referencia a Ceferino L. Maestú y a Sigfredo Hillers de Luque.

Cuando yo llego al FES, a mediados de los sesenta, Ceferino ya había iniciado su andadura en solitario por el sindicalismo de oposición obrera al Régimen de Franco. Fundador de Comisiones Obreras en compañía de Marcelino Camacho y de Ariza (ambos militantes del Partido Comunista, y por lo tanto en la correa de transmisión sindical del Partido).

Ceferino sí luchaba por el movimiento obrero desde un compromiso exclusivamente sindicalista revolucionario. Los comunistas jugaban con otros objetivos políticos muy concretos: los que determinaba el Comité Central del Partido de Carrillo.

Ceferino servía a los intereses de los trabajadores y defendía exclusivamente sus derechos laborales, con la herramienta del sindicalismo independiente. Los otros no, desde luego: el fin era el derrocamiento de Franco y la venida de un régimen  al modo soviético, aunque fuese pasando por la etapa intermedia de una democracia de transición al eurocomunismo.

Por eso Ceferino salió rebotado de Comisiones Obreras. La cuerda se rompió por la parte más débil, como sucedió con otros “compañeros de viaje” o “tontos útiles”. Pero Ceferino nunca perdió su condición de sindicalista revolucionario ni abandonó la lucha por sus compañeros trabajadores. Sin un renuncio.

Cuando hace muy poco tiempo apareció en Internet la entrevista de unos antiguos del  FES -con voz e imagen- a Ceferino L. Maestú, y éste declara su falangismo joseantoniano, me llevé una de las mayores alegrías de mi vida como falangista. Ahí está archivado un artículo que escribí  celebrándolo, tan entusiasta como precipitado.  Y cuanto más  he leído a Ceferino y por lo que le he tratado,  tanto más lo admiro y me alegra tenerle entre nosotros. Y reitero mi propósito de escribir sobre su obra, que es apasionante y un patrimonio doctrinal falangista que hay que conservar y desarrollar.

En cuanto a Sigfredo Hillers de Luque, qué puedo contar que ya no sepáis. Tenemos un caracter muy diferentes. Como bien dice Ceferino: Dios  nos hace de uno en uno, distintos. E irrepetibles,  le añado yo.  Pero siempre he estado a su lado -de su parte- en los temas ideológicos y de militancia. Por pura lógica: Sigfredo es  el falangista con el que más me identifico doctrinalmente, y que mayor confianza me ofrece por su solidez ideológica y su “insultante” seguridad. Lo de sus “reconocidas dotes diplomáticas” y demás rasgos del carácter que le acompañan, son materia opinable y no fundamental. Yo me fío absolutamente de él y me considero su amigo, aunque todavía no se atreve a llamarme por mi nombre de pila (Pepe), sino por mi apellido; y eso que somos compadres.

Y hablando con toda seriedad, te voy a reproducir el siguiente texto que le escribió Rafael Garcí

a Serrano. Que me disculpe la libertad que me tomo:

“A Sigfredo Hillers, falangista ejemplar, de lealtad inmaculada y gran cultura política, con un abrazo de su camarada y amigo. Rafael García Serrano”. Madrid, Mayo 84.

Puedo presumir de conocer a Sigfredo como muy pocos le conocen. Y aseguro que las palabras del gran Rafael García Serrano aciertan en todo.

José Cabanas

El falangista que nunca dejó de serlo

Tengo la impresión de que la entrevista a Ceferino L. Maestu no va a dejar indifer

ente a ningún falangista. Interesa a todos. Y de una forma especialísima a los antiguos militantes del F.E.S., en particular a los de la primera hora. Por lo que a mí respecta -y desde la irrelevanci

a  de mi  aportación a la historia de aquella “Falange cierta” que fue el “Tinglado”- tengo la necesidad urgente  de gritar  mi alegría y mi gratitud emocionada al escuchar  a Ceferino esa declaración definitiva, humildemente sincera, corroborada por  la expresión de su rostro , por el tono crecido de su voz y el acompañamiento confirmativo

del movimiento de sus manos: “Siempre he sido falangista de José Antonio, y lo sigo siendo” (recogido de una forma tan fiel como libre). Quisiera en esta ocasión -si se me permite la insolencia- decir que tengo un sentido casi infalible para reconocer y distinguir a un falangista (La Falange modo de ser y de estar) de un falsario disfrazado de tal, como los falsos monjes del brillante escrito de Narciso Perales. Doy gracias a Dios por este regalo de la entrevista a Ceferino L.Maestu. Y lo digo en todo el sentido literal de la frase.

Recordábamos el pasado febrero las palabras de José Antonio en el entierro de Matías Montero, cuando nos daba la respuesta a la interrogante traidora del demonio de la confusión y de la duda: ¿Es verdadero esto nuestro?, ¿estaremos persiguiendo fantasmas?, ¿no será la nuestra una bella e irrecuperable causa perdida?. Y concluía José Antonio con un no rotundo, definiendo, una vez más, el sentido real del falangismo, con la autoridad incuestionable del Fundador, del que la ofrenda de la vida de nuestro camarada caído era garantía perfecta. Como perfecta es la garantía de la declaración de fe falangista  -y de lealtad inteligente-  de Ceferino, al que no se si me hubiese atrevido a llamarle camarada antes de ver y escuchar sus declaraciones. Diré por qué.

Cuando llegué al “Tinglado” (Juventudes Falangistas – F.E.S.) sólo quedaba Sigfredo de aquel grupo de cuatro falangistas que habían decidido recuperar la Falange de José Antonio, frente a la gran mentira del Movimiento Nacional, que la mantenía  secuestrada y desnaturalizada (hacerle perder su naturaleza propia).  Eran cuatro personalidades  diferentes,  todos ellos valiosos. Fieles a su  particular interpretación del compromiso que les pedía su conciencia, siguieron itinerarios diferentes. “Cada caminante siga su camino” escribió Machado a las puertas de un edificio militar en Valencia. Y eso hicieron los cuatro impulsores de aquella idea común de la recuperación para todos nosotros  -y para los que han de venir-  de la Falange de José Antonio. La Providencia dispone a veces las cosas de manera que no se corresponden con la forma en que a nosotros nos hubiese parecido mejor. Pero Dios sabe más. Y es costumbre Suya escribir derecho con reglones torcidos. Luego vienen las grandes sorpresas, que no deberían serlo tanto. Una clara es esta del “descubrimiento” gozoso del Maestu que declara  haber sido sólo joseantoniano, falangista de José Antonio, no franquista ni cosa otra alguna. ¡José Antonio y la Falange: una, sola e indivisible cosa!.

Voy a buscar en las publicaciones del viejo F.E.S – Juventudes Falangistas los escritos y declaraciones que coinciden con el mensaje doctrinal que expresa Maustu en sus declaraciones. Y cada uno siguiendo su propio camino.  Ceferino con sus trabajos y luchas en el mundo obreros, sirviendo a la causa del sindicalismo revolucionario, que él había descubierto como una de las bases  de la doctrina falangista. El FES en el mundo juvenil y universitario;  en la denuncia pública de la farsa  ideológica y política del Movimiento Nacional (en particular,  la ilegitima Jefatura Nacional de Francisco Franco);  en  la tarea de difusión ideológica y  proselitismo en todos los espacios de inquietud política; en el empeño por reunir a todos los falangistas dispersos (afiliados o no) en el que sería el gran y malogrado intento de unificación falangista, del que el F.E.S. fue primer impulsor y catalizador entusiasta. ¡Cómo me ha impresionado lo que Ceferino dice sobre la CIA y la Transición española!. Tengo mi particular interpretación sobre la “voladura” culposa de aquel fallido proceso de unidad falangista, en el que hubo dinamiteros “ajenos” y “propios”. Todavía recuerdo aquellos “desconocidos” que de súbito aparecieron muy activos, cerca de Raimundo y de otros de los que estaban con nosotros en el grupo promotor de la unidad.  La Torre de Babel fue el resultado primero, que nos llevó a la diáspora como resultado final.

Prometo publicar (con la benevolencia de la dirección de HISPANIAINFO)  los escritos y declaraciones de los antiguos del F.E.S. que muestran la  sintonía casi perfecta entre los planteamientos doctrinales nuestros y  los que ahora declara Ceferino L. Maestu. Aunque no teníamos canales de comunicación entre nosotros.  Creo que la “impronta fundacional” de Ceferino, junto a Sigfredo, en la creación del F.E.S., dejó su huella. Yo puedo confirmar esto, porque me pasé -con el resto de los camaradas que nos incorporamos a mediados de los sesenta-  más de una década expresando ideas -sobre todo acerca del Sindicalismo Revolucionario- que no habíamos leído en ninguna publicación de Ceferino, sencillamente porque no disponíamos de ellas. A Ceferino sólo le vi una vez, en el tranvía 61, en el trayecto que iba de Moncloa a Martínez Campos, donde tenía mi parada. Le reconocí por alguna fotografía que habría visto. Lo saludé con alegría.  El estuvo correcto, pero frío: le debió sorprender el asalto de un joven militante del tinglado que él había co-fundado. Me quedó un cierto regusto amargo, que hoy se ha tornado en todo lo contrario. Se confirma la versión que recientemente me había recordado Sigfredo.

Fue Sigfredo  (como en el caso de Narciso Perales)  el que nos presentó la figura de Ceferino como digna de ser respetada por su valía intelectual y por su espíritu de entrega militante. Aunque el itinerario que nosotros habíamos elegido parecía distanciase cada vez más de los seguidos por ambos desde el encuentro primero, cuando se asumió el compromiso de luchar por LA RESURRECCION DE LA FALANGE DE JOSE ANTONIO, sólo de José Antonio, sin ninguna otra lealtad ni añadidos.  La Falange Cierta, a la que hoy nos ha devuelto  -en el plano de la doctrina joseantoniana confesa- el camarada Ceferino L. Maestu.

A veces, amigos, la vida nos regala estas dedadas de dulce miel.  Lo celebramos y lo agradecemos.

José Cabanas.

José Cabanas nos envía el siguiente texto.

Publicado por hispaniainfo en 21/03/2010

Me comenta un responsable de  Hispaniaifo que se ha suscitado una cierta polémica sobre la CARIDAD y la JUSTICIA SOCIAL. No se entiende bien qué contradicción puede haber entre ambos conceptos. Más bien se da por supuesto que ambas sirven a un mismo objetivo: asistir a quien ha sido desposeído de algún derecho o se le ha causado algún daño. Y ello por razón de amor al prójimo (al próximo) y por razón de justicia (dar a cada uno lo que le corresponde). ¿Dónde está la contradicción?. No creemos a quienes hacen bandera  de la Justicia Social  sin  -a su vez- dar testimonio de amor al prójimo. Del pensamiento contrario a éste nace la explotación del hombre por el hombre. Y en esta explotación lo que se constata es la ausencia de amor (caridad) y de justicia (justicia social). Es decir, que la CARIDAD y la JUSTICIA SOCIAL son las condiciones absolutamente necesarias para hacer imposible la explotación del hombre por el hombre.

La explotación de hombre por el hombre. He aquí la causa que ha dado vida a todas las ideologías revolucionarias que en el mundo han sido. Y también a la doctrina social de la Iglesia y de otros movimientos religiosos, sociales y políticos que se interesan por la convivencia justa y armoniosa  entre los hombres. Desde Platón a Santo Tomás Moro; desde Owen, Saint Simón o Fourier, a Proudhon y Bakunin;  desde estos a Marx y Engels; y desde Mounier y José Antonio Primo de Rivera a las Encíclicas y el resto de la doctrina social de la Iglesia Católica. Y todos ellos  han explicado la realidad y dado respuestas desde su propia concepción del Hombre, de la Sociedad y de la Historia: desde su propia Concepción del Mundo.

A excepción del Marxismo, todos  tienen un origen ético y moral en la condena y rechazo de la explotación del hombre por el hombre. Marx y Engels lo que pretenden es destruir científicamente -Socialismo Científico- la estructura económica  y las estructuras ideológica y política (superestructura) del Capitalismo. En todos los casos se pretende destruir o modificar el Capitalismo como el Sistema de explotación del hombre por el hombre. José Antonio se expresa con una frase contundente y definitoria de su doctrina revolucionaria, en la que se contienen el diagnóstico, la razón y el fin que se persigue: “Desmontar el Capitalismo no es sólo una tarea económica, sino, sobre todo, una alta tarea moral”. Y aquí, señores, por mucho que moleste, se produce una absoluta coincidencia con Thomas More, Saint Simon, Mounier y la Doctrina Social de la Iglesia: la Verdad Evangélica de que moralmente el hombre no puede ejercer violencia sobre sus hermanos los otros hombres. Y, de manera específica,  tampoco la violencia de la explotación económica. Y el fundamento  de aquella JUSTICIA SOCIAL, que hunde sus raíces en el mandato evangélico, es precisamente el AMOR al prójimo, esto es, LA CARIDAD.

¿Donde está, pues, la contradicción entre la Caridad y la Justicia Social?. Es más, en el pensamiento cristiano -y particularmente en la Falange de José Antonio- la Justicia Social sólo se entiende desde el imperativo ético y moral de la Caridad (amor al prójimo). Y es muy importante señalar que en este compromiso concreto coincidimos con todos aquellos hombres que -desde la fe o en ausencia de ella-  creen en una convivencia armónica edificada sobre los pilares de  la Caridad y de la Justicia Social, en la que  ya no será posible la explotación del hombre por su hermano. Esa es, al menos, nuestra Utopía Falangista,  que en palabras del propio José Antonio ”obedece a una Ley de Amor”.

Fdo.  José Cabanas.

Texto que nos envía José Cabanas, en memoria de Matías Montero.

Publicado por hispaniainfo en 05/02/2010

Da igual el número del aniversario que marque el próximo día 9. Cuando en la Falange se vivía el Modo de Ser propio, cuando las conductas personales daban razón a la Ética y al Estilo falangistas, cuando el rigor intelectual era un ejercicio exigido, es decir, antes de que la mediocridad y la infidelidad convirtieran aquel proyecto juvenil revolucionario en la actual caricatura de la diáspora, allí estaba -erguida en su sencillez y autenticidad- la figura de nuestro hermano y camarada Matías Montero y Rodríguez de Trujillo. Solo lo verdadero prevalece. Matías Montero tiene el valor de lo permanente.

A la edad de once años me alisté en la Centuria Matías Montero, de las Falanges Juveniles. A lo veintiuno conocí el Frente de Estudiantes Sindicalistas (F.E.S.)- Juventudes Falangistas, por un panfleto repartido en la Ciudad Universitaria convocando al primer 9 de Febrero al que asistí: otra vez Matías Montero. Años después, de forma inopinada, en una visita a un cementerio de Carabanchel, me encontré frente a la sepultura de Matías Montero. Me sorprendí y me conmoví. El nombre de nuestro camarada estaba escrito sobre una lápida muy humilde, abandonada, creo recordar que estaba partida y en muy mal estado. Y ahora me pregunto si este abandono de la tumba de Matías Montero no se corresponderá con la imagen de otro abandono mucho más doloroso: la deserción de sus camaradas de hoy, nuestra infidelidad para con el compromiso militante (no es obligada la afiliación) de ganar para España la cosecha que sembró su muerte. Si algunos pudiéramos imaginar que existen unos “ángeles custodios” de la Falange -como figura poética- de entre nuestros Caídos, con audacia de flecha de once años, yo me pido a Matías Montero.

Matías Montero es la  figura de mayor trascendencia para la Falange después de la de su Fundador. Es más, fue  Matías Montero quien hizo de José Antonio el líder definitivo e indiscutible de la Falange. Porque por Matías Montero José Antonio y la Falange se hicieron una, inequívoca e indivisible cosa. Hasta el final. Y para siempre. Quiero reproducir unos párrafos del capítulo XVI, JOSE ANTONIO Y LA JUVENTUD, del libro UN PENSADOR PARA UN PUEBLO  de Adolfo Muñoz Alonso.

“El 9 de Febrero de 1.934, el alma y el cuerpo de José Antonio se estremecieron al comprobar el alcance trágico de su retórica política, y al día siguiente, en la inhumación de Matías Montero, José Antonio Primo de Rivera decidió el destino de su vida, arrancando los últimos esmaltes a sus compromisos de salón…..
..José Antonio Primo de Rivera fue ganado definitivamente para España el 1O de Febrero de 1934. Ese día se operó en José Antonio la transustanciación de sus ideas en la carne y en el alma de sus ser y fue ya siempre fiel a la juventud, simbolizada y personalizada en Matías Montero.

No le abandonó nunca la presencia en el recuerdo, actuando en él como una palpitación cruenta, como un sacramento de carácter, como una lágrima transparente en sus ojos. La Falange debe a Matías Montero la gracia de la seriedad profunda y José Antonio el compromiso existencial de su entrega. Desde ese día, José Antonio no encontró espacio para las sonrisas y ya no le importó -hasta cierto punto provocó- el testimonio personal de su muerte, como ejemplo de autenticidad.

José Antonio aceptó la lección magnífica del silencio de uno de sus mejores camaradas. La reacción del fundador de la Falange ante la muerte de Matías Montero no se ha valorado suficientemente. Fue una reacción sorprendente para quienes todo lo confiaban a las represalias, sin advertir que José Antonio represalió en su alma la indignación y la ira, purificando su dolor. Desde ese momento, José Antonio ofreció su rostro a la muerte como deber de conciencia. El “gracias por tu ejemplo, hermano y camarada Matías Montero y Rodríguez de Trujillo, esconde este profundo significado ascético. Las frases del epitafio fónico: “Que Dios te de su eterno descanso y a nosotros nos niegue el descanso hasta que sepamos ganar para España la cosecha que siembra tu muerte”, no es un deseo: es una satisfacción penitencial. El: “Por última vez: ¡Matías Montero y Rodríguez de Trujillo! ¡Presente!” no fue una despedida: fue un golpe de ataúd, del que José Antonio no quiso apagar jamás los ecos ni el significado.

………”Buena piedra de toque es esta para conocer la calidad de nuestro intento. Cuando dudemos, cuando desfallezcamos, cuando nos acometa el terror de si estamos persiguiendo fantasmas, digamos: ¡No!, esto es grande, esto es verdadero, esto es fecundo; si no, no le hubiera ofrendado la vida -que él, como español, estimaba en su tremendo valor de eternidad- Matías Montero”. No hay duda de que la persistencia del recuerdo le penetra, le conforta y le lanza. La muerte de Matías Montero confirmó a José Antonio el sacramento militar de la confirmación política.

Hasta aquí el resumen del impresionante escrito de Adolfo Muñoz Alonso. Lo traigo a este nuevo aniversario del asesinato de nuestro camarada para que todos nosotros consideremos lo que la figura de Matías Montero representa en la Falange de José Antonio. Cuando hablemos de la reconstrucción y recuperación de la Falange, de la unidad de los falangistas, de la fidelidad a la doctrina,  y de todas estas cuestiones que nos interesan,  tengamos presente a Matías Montero. Y, sobre todo, no olvidemos que él hizo que, para siempre, la Falange y José Antonio sean una, inequívoca e indivisible cosa, para que nadie pretenda introducir elementos de confusión y de falsificación de los contenidos doctrinales de la Falange de José Antonio.

Firmado: José Cabanas.

Clarificante texto sobre “Falange y Fascismo”.

Publicado por hispaniainfo en 04/02/2010

Al final tendremos que hablar de “Falange y Fascismo”. La Concepción del Mundo, la cristiana. La Verdad sobre el Hombre, su dignidad, su integridad y su libertad, como hijo de Dios, portador de valores eternos. El Estado al servicio del Hombre, no el Estado Totalitario que dicta y dispone sobre el destino individual y colectivo. Las formas de convivencia libre, armoniosa y democrática, de la que el Sindicalismo Revolucionario que propusimos los falangistas era, al menos, un intento por encontrar fórmulas que reconcilien los derechos e intereses del individuo con los derechos e intereses de la comunidad. Nada que ver con el Fascismo.

El Régimen de Franco sí tomó muchas ideas y fórmulas de organización política, sindical y social del Fascismo italiano. Las raíces de la ideología falangista se identifican más con Thomas More y su Utopia, o con en el Personalismo de Emmanuel Mourier, por poner dos ejemplos. Yo siento una gran admiración por Thomas More, que siempre me ha parecido un falangista de su tiempo, que compartía con José Antonio un catolicismo sin fisuras, un patriotismo crítico (se enfrentó al Rey) y una muerte con honor: por la fidelidad de ambos al sentido de la existencia que compartían….. Morir con Honor. Es decir, dar la vida por ese Valor Moral que obliga a cumplir -hasta el extremo- con el deber para con Dios, para con los demás y para con la propia dignidad personal. Y Honor por Amor, que es el único honor por el que merece la pena todo sacrificio. Tampoco esto tiene nada que ver con el Fascismo.
No hace falta ser catedrático para sostener una teoría y estar equivocado. Baste constatar que sobre una misma cuestión -como todos los mortales- sustentan opiniones contrarias. De nuestro camaradas Adolfo Muñoz Alonso (q.e.d.) se contaba que proponía a sus alumnos una teoría sobre un tema cualquiera, y argumentaba con tal solvencia que todos ellos quedaban convencidos; para a continuación proponer y argumentar con igual destreza la teoría contraria, y conseguir idéntico resultado de convencimiento de los discentes. Pura virguería intelectual. Y un aviso para que no nos dejemos impresionar por los discursos brillantes, sino que apliquemos el análisis crítico propio. No vayamos a decir tonterías por la “propiedad transitiva”  (el catedrático dice una tontería, el discípulo la repite, y al final, por la “propiedad transitiva”, la primera y misma tontería contamina a un tercero).

Nos parece a algunos que el mejor método de análisis sería ir a la fuente: ver qué dice José Antonio, una vez que ya ha fundado la Falange y ha establecido las verdades doctrinales fundamentales. Y, como complemento definitivo, haber “VIVIDO LA FALANGE”, que no es sólo un modo de pensar (una teoría política), ni sólo un modo de estar en política, ni sólo un sentimiento; sino, fundamentalmente, UN MODO DE SER. Es la supremacía de la ESENCIA sobre la EXISTENCIA. Es por lo que las razones del corazón se subordinan al amor de la inteligencia. Así podremos ser capaces de saber qué es la Falange de José Antonio, a qué obliga el ser falangista. Y aprenderemos, a primera vista, a distinguir quién y qué es falangista; y quien o qué son un fraude. Esto tampoco es el Fascismo. Este es, sobre todo, un “socialismo de origen” (Mussolini, líder radical del Socialismo italiano), que un día “descubrió” el Imperio Romano e inventó el FASCISMO. Algún camarada malicioso veía en este un modelo para el PSOE, que con poquísima originalidad y más modestamente, “descubrió” un día a la Guardia Civil e inventó el GAL.

El Fascismo es Nacionalismo en estado puro. Y el Imperialismo, su consecuencia natural. José Antonio condenó, sin paliativos, al Nacionalismo como “individualismo” de los pueblos. Y frente al Imperialismos que conquista y somete a las naciones al Poder de la Metrópoli, contrapuso el valor universal y solidario del mejor Imperio Español, que “arrebató a la barbarie continentes desconocidos para incorporar a quienes los habitaban a una empresa universal de salvación”. Los hombres suelen -por su egoísmo y ambición de poder-  malograr los mejores y más hermosos proyectos solidarios. Pero el espíritu y la letra de la obra de España en las Indias son todo un canto a la Civilización Cristiana y a la grandeza humana de la mejor Reina de toda la Historia, Isabel de Castilla. Cada indio era reconocido como Hijo de Dios (tan cristiano como el más viejo de los cristianos) e hijo de la Reina (tan español como el primero entre los españoles),  por lo que, según la Ley de Indias, no podía ser sometidos a esclavitud. Y que rabien en sus tumbas los que escribieron la Leyenda Negra, los “bolivarianos” gualtrapas del Chavismo circense  y los imperialistas todos que han exterminado pueblos y culturas, mientras que España elevaba el Mestizaje a la categoría de humanismo fecundo y libertador. Hay que decirlo alto y claro. Los respetos humanos y los complejos políticos no pueden resistir el valor de la verdad histórica. Todo esto que nos explico José Antonio tampoco tiene nada que ver con el Fascismo.

Decía que el Fundador de la Falange condenó el Nacionalismo como “individualismo” de los Pueblos. Quien quiera leer uno de los escritos falangistas más brillantes por su contenido y de una belleza literaria que emociona, que repase el breve artículo de José Antonio “La Gaita y la Lira”. Y que extraiga las conclusiones que en él se contienen. Es un impresionante alegato contra los nacionalismos egoístas y disgregadores. Y también contra los contenidos nacionalistas de los Fascismos. En nombre del Nacionalismo se han cometido grandes crímenes y genocidios. Nacionalismo fue el Nacional-Socialismo alemán; Nacionalismo fue el Estalinismo (nacionalismo soviético); y Nacionalismo fue el Fascismo italiano (este de un perfil, en honor a la verdad, infinitamente menos agresivo y nefasto. De ahí, posiblemente, las adhesiones que aún recibe entre los votantes italianos).

Y queda, para completar esta primera parte, reproducir lo que sobre FASCISMO Y FALANGE se publicó en “FALANGE HOY”  (Miguel Veyrat y José Luis Navas – 1972). Y que es un resumen comentado de lo dicho y escrito por José Antonio sobre este tema.

José Cabanas.

Respuesta de José Cabanas al artículo de Pedro Conde

Publicado por hispaniainfo en 28/01/2010

Pedro Conde -fugaz y sorprendente Ex-Jefe Nacional de la Falange (?)- no tiene ni idea de lo que es la Iglesia Católica. Por eso recurre a numerosos tópicos, vacuidades y latiguillos demagógicos, tan manidos y viejos, que hacen imposible un debate mínimamente serio. Incluso se atreve a denunciar las “contradicciones teológicas de Juan Pablo II y de Benedicto XVI”. ¡Pedro Conde juzgando los contenidos teológicos del Magisterio de estos dos grandes Papas!. ¿Cual es su autoridad al respecto?: pues, más o menos, la que avala a la Ministra Aido en materia de Biología, por poner un ejemplo del atrevimiento intelectual por ignorancia.

La Iglesia no sólo son los curas, las monjitas, los obispos y demás católicos consagrados, que lo es. La Iglesia llamada militante, la de los vivos, la formamos los consagrados y los laicos, que somos la inmensa mayoría. Y unos son tan Iglesia como los otros. Y ni los unos ni los otros están confirmados en la santidad. Todos somos “pecadores”, que debemos buscar la santidad en nuestras vidas corrientes, como ciudadanos normales, en cualquier profesión y estado. Cada uno debe vivir con absoluta libertad y responsabilidad personal los compromisos sociales y políticos que estime conveniente. Y esa es la libertad de los hijos de Dios en la sociedad en la que viven como ciudadanos corrientes, con los mismos derechos y obligaciones que sus iguales, sin que sus actos personales comprometan en nada a la Iglesia.

Los errores y los aciertos, los fracasos y los éxitos de los hombres y mujeres cristianos, son los suyos propios, no los de la Iglesia. Confundir esto a estas alturas de la Historia es un error de bulto. La Iglesia Católica nace por la voluntad de Dios Padre, la fundó Jesucristo y la sostiene el Espíritu Santo. Por eso la Iglesia es Santa, a pesar de los pecados de todos nosotros los bautizados, que son sólo nuestros pecados personales, no los de la Iglesia.

Pedro Conde puede estimar mucho a los periodistas que tan fielmente defendieron sus opiniones en la COPE. Y me da igual cómo les vaya ahora a los nuevos profesionales que los han sustituido. Ese no es el tema del debate.

José Cabanas.

Nuestra primera editorial.

Publicado por hispaniainfo en 26/11/2009

D E  L A  D I A S P O R A   F A L A N G I S T A
- De los grupos con denominación a los emergentes Falangistas Sin Falange (F.S.F.) -

Con motivo del 20 de Noviembre último -y en esta misma página- se ha producido un debate interesante entre algunos miembros de “grupos con denominación” y falangistas no adscritos. Interesante, porque en el fondo de este debate viven la frustración de muchos falangistas y el estado casi terminal del falangismo, que -a nuestro juicio- no ha perdido, sin embargo, la virtualidad de su ideología ante la actual situación de crisis de valores.

Son muchos los que hablan de la nueva Invasión de los Bárbaros. La que se produce en las sociedades que han renunciado a los valores y a los principios que le dieron vida. Ocurrió con el Imperio Romano, que fue aniquilado por la primera y gran invasión de los bárbaros. La última edición  de la invasión de los bárbaros se produjo en el primer tercio del pasado siglo, con la llegada -por golpe revolucionario- del Marxismo-Leninismo al Poder, que  prolongó su estancia en él hasta la caída del Muro de Berlín. En ambos casos los bárbaros destruyeron una civilización, pero no supieron edificar otra nueva que la sustituyera superándola. Y acabó derrumbándose sin estruendo, porque su contenido ideológico negaba la Verdad sobre el Hombre, al que había reducido a simple fuerza de la producción, a un valor económico, sin alma ni sentido trascendente. En esa línea de pensamiento Federico Engels llegó a preguntarse qué se había creído el hombre para considerarse superior al resto de los animales. Era el Materialismo Dialéctico, al que durante años tuvimos que soportar en el machaqueo de la propaganda progre, hasta que estos -los “progres”- perdieron cierto valor en su discurso y devinieron en la “progresía” de la naftalina y de la “ceja”. El Régimen comunista se impuso por la fuerza y sin violencia se extinguió, no sin antes haber dejado a su paso decenas de millones de muertos y toda suerte de violencia contra los derechos del hombre.

La sociedad occidental -con una historia milenaria, con sus raíces en la Civilización Cristiana- no encuentra la solución salvadora de sí misma porque ha dejado de ser fiel a los valores y principios que la conformaron. La voz de mayor autoridad moral e intelectual de este tiempo -y que fue decisiva para el desplome sin estruendo del mundo comunista-, el Papa Juan Pablo II, hizo un llamamiento cuyo contenido dramático podemos hoy entender mejor. En esa llamada dramática y esperanzada (no temáis, recordó muchas veces) instaba a Europa a volverse sobre sí misma, a ser ella misma. Es decir, a buscar en su identidad y en su historia la Concepción Cristiana del Mundo, el sentido trascendente de la convivencia entre los hombres, que la había llevado a lo más alto de la civilización occidental. Ahora -cuando la mezquindad y la ignorancia son las señas de identidad de nuestros dirigentes- queremos recordar orgullosos que España fue durante siglos la más digna abanderada de aquella Civilización. Así lo expresó José Antonio: “España arrebató a la barbarie continentes desconocimos, para incorporar a quienes los habitaban a un empresa universal de salvación”.

En estos párrafos primeros hemos querido poner en valor la figura de José Antonio Primo de Rivera, cuyo diagnóstico y respuesta a la Invasión de los Bárbaros cobra hoy toda su vigencia. Casi medio siglo antes de la llegada de Juan Pablo II a la Cátedra de Pedro, José Antonio adelantó, con precisión conceptual y brillantez, lo que los dos últimos Papas han venido repitiendo frente al desafío de los nuevos bárbaros: el Relativismo y el Laicismo, ya muy antiguos, que han recobrado impulso al amparo de grupos y figuras políticas de escaso relieve intelectual, pero de gran  eficiencia destructora, dada la escasa respuesta de una sociedad sin pulso. Lo que José Antonio adelantó fue la defensa y afirmación de la Verdad sobre el Hombre, contenida en el Evangelio y proclamada por la Iglesia Católica en su doctrina de siempre: la Filiación Divina del ser humano, portador de valores que son eternos, y en la que encuentran su sentido la integridad moral y física, la dignidad y la libertad de la persona humana. Para concretar la incidencia del Laicismo y del Relativismo en la demolición de la sociedad occidental, dos ejemplos muy de actualidad: los crímenes del Aborto y de la Eutanasia, y la campaña sin fisuras contra los valores que afirma el cristianismo.

Dada la personalidad intelectual y moral del Fundador de la Falange -que a tantos ha ganado- no pocos han dicho que se adelantó un siglo en su propuesta ideológica. El hecho histórico -irreversible- es que nació en Madrid, fundó la Falange y murió en Alicante. Lo demás, pura fantasía literaria u hojalatería (¡ojala esto, ójala lo otro!). La casualidad no existe, sólo la Providencia. José Antonio nació, vivió y murió en el tiempo y lugar que aquella dispuso. Esto podremos entenderlo mejor o peor; pero -con su propio sentido de la vida- así es como es. José Antonio conoció bien de la actuación de la Providencia Divina en la historia personal de cada hombre, con la consiguiente correspondencia en libertad -o no- de cada uno de nosotros a sus requerimientos.

La obra de José Antonio es la Falange. Ambos son una, e indivisible cosa. De manera que una Falange que ponga en revisión la esencia del pensamiento de José Antonio no será tal, aunque se haga llamar así; y querer separar a José Antonio de su obra sería pervertir el sentido de  su vocación política. La propuesta central del movimiento político Falange Española es -por definición de su Fundador- “implantar una Justicia Social profunda para que sobre esta base vuelvan los pueblos a la supremacía de los valores espirituales”. Se pretende la armonía entre el individuos y la sociedad, sobre  los valores de la Verdad, de la Justicia y de la Libertad. Eso se corresponde con la Verdad sobre el Hombre, de lo que ya hemos hablado. A todo ello quiso el Fundador añadir la adhesión intelectual y afectiva a la “Eterna metafísica de España”, a la que amamos con afán de perfección. Ya queda resumida lo que es la ESENCIA del pensamiento de la Falange, de la ideología falangista.

Para nosotros la ideología de José Antonio será la respuesta al desafío de la nueva Invasión de los Bárbaros, que niega la Concepción Cristiana del Mundo y la Civilización a la que da vida. En esto tiene su sentido y su hora la Falange: ahí, o en ningún otro sitio. Ahora sí hemos de detenernos para comprender mejor cómo hemos de actuar en relación con otras corrientes de pensamiento que persiguen el mismo objetivo de desarmar la invasión de los bárbaros, para salvar la Civilización y la convivencia en libertad. En los años treinta, cuando vino al mundo la Falange, todas las fuerzas políticas -de derecha a izquierda, republicanos y monárquicos- pretendían la conquista del Estado, con la supresión posterior  del resto de partidos. Especialmente los socialistas, como fuerza mayoritaria de la izquierda, que desde su fundación, y por su naturaleza marxista, ya advirtió de sus intenciones cuando Pablo Iglesias amenazó de muerte al jefe  de la derecha; después se sublevó contra la República en la Revolución de Asturias, y con el Frente Popular puso en marcha la liquidación de media España. Tal y como sentenció Indalecio Prieto, la guerra civil terminó siendo  la única salida a la situación de caos  social y político. Su error de cálculo fue que Franco ganó la guerra, que terminó por sumir a España en la pobreza y en la supresión de toda libertad política. Si la suerte de la guerra hubiese sido la contraria, la dictadura del proletariado era la propuesta de la izquierda, con el PSOE como fuerza decisiva.

Es preciso situarnos en este aquí y en esta hora. Liberarnos de toda atadura con una situación general de la sociedad española que presentaba otros desafíos y reclamaba otras respuestas. Ser hoy falangista consiste en mantener la fidelidad a la ESENCIA de la doctrina política de siempre -sin que falte un pelo-, pero abriéndonos con responsabilidad y generosidad a la convivencia en libertad con las otras fuerzas políticas. Hoy no cabe otra alternativa en esta sociedad, sin complejos, abiertos al debate democrático, seguros de nuestra ideología. Propongo a todos los falangistas que se miren en el mejor José Antonio  del Parlamento, en los debates brillantísimos con sus adversarios ideológicos, en los que hacía gala de su sólido bagaje intelectual y del impecable respeto -y a veces admiración- por la persona que tenía enfrente. Hemos de imitar esa confianza en la solidez de la doctrina y en el valor del acuerdo con los que -con rectitud de intención y desde  posiciones distintas- buscan la verdad y el bien común.

Y dicho todo lo anterior, nos preguntamos: ¿Dónde está la Falange como unidad de disciplina?. Ya hemos afirmado la unidad de doctrina. Sabemos que el viento de la Historia se llevó la vida de José Antonio, y con él la Falange organización política. Desde ese momento nunca ha existido en verdad la Falange como unidad de doctrina y unidad de disciplina política.  Han existido los falangistas -centenares de miles, quizá millones- y grupos falangistas de muy diversa entidad y fiabilidad. Y existe, sobre todo, un tipo, no tan nuevo, de falangistas de la Diáspora, mayoría inmensa, fieles a la Falange sustantiva, de procedencias diversas, viviendo por libre su compromiso, bajo ninguna disciplina. Hablamos de los Falangistas Sin Falange, los F.S.F..  Hemos de reconstruir  la Casa Familiar en la que tengan morada todos los falangistas que quieran vivir la unidad de doctrina y la unidad de disciplina. Todos: los Falangistas Sin Falange (F.S.F.) -mayoría- y los grupos y organizaciones que quieran renunciar a sus particularismos exclusivos y excluyentes, en aras de la unidad y de la santa hermandad de la Falange.  De lo contrario, tendremos que esperar décadas hasta que otros sean capaces de recomponer lo que José Antonio construyó y otros nos arrebataron, con la colaboración de parte de los nuestros.

EL HONOR DEL CRUCIFICADO.

No vamos a participar en el debate suscitado por la propuesta  parlamentaria de un partido político de izquierda radical, y que ha sido secundado inmediatamente por el Partido del Gobierno: la retirada del Crucifijo de los centros de enseñanza. Ya está dicho casi todo. No nos interesan en esta Editorial las razones políticas, culturales e históricas que se han publicado. Ni siquiera vamos a insistir en los argumentos de  miembros de la Jerarquía Católica al respecto. Nosotros sólo queremos hacer públicas  unas reflexiones que quieren ir al fondo de aspectos no tan relevantes a nivel del debate social cuanto al centro de la noticia: la Libertad de los Cristianos para proclamar y defender el Honor del Crucificado, cosido a la Cruz por amor de nosotros los hombres. Nada más. En todo caso,  haremos mención al origen y naturaleza del odio y de la persecución a la Iglesia Católica y a los derechos fundamentales del hombre que esta suscribe, y que recoge la Ley Natural, común a todos los hombres, creyentes y no creyentes.

Y lo hacemos en Poesía que promete porque esta es una página que confiesa su Fe en Jesucristo vivo, y declara su pertenencia a la Familia de Dios en su Iglesia Santa. En razón de la libertad  de los cristianos para participar en todos los asuntos humanos que interesan, desde la personal responsabilidad; y  con respeto sincero a las personas con las que no coincidimos en los contenidos ni en el diagnóstico. Decimos  esto para que quede claro que ejercemos el derecho irrenunciable a decir lo que pensamos, asumiendo la responsabilidad de nuestras opiniones en todo su valor.

EL CRUCIFICADO, enemigo humilde y manso del LAICISMO

¿A quién descubrimos en el Crucifijo? ¿Quién es ese a quien no quieren  que contemplemos siquiera en ese estado de fracaso humano total? ¿Cuál es ahora su delito para que le sigan odiando y persiguiendo con tanta saña?. ¿Hasta dónde alcanzan su poder y su fuerza, que atemorizan de tal manera a estos  enemigos, a los que ama tanto como a aquellos otros que le dieron muerte de Cruz, la más ignominiosa forma de morir para los romanos? Ni siquiera soportan su presencia silente  en las humildes cruces que cuelgan en las paredes de las escuelas. Insisten en arrebatar su Imagen a los  jóvenes, que de ninguna manera interesa que le conozcan, porque han constatado que es imposible conocerle y no amarle. Y aún más cuando aquellos jóvenes lo contemplan en un estado tan lamentable y dolorido que les anima a interesarse y a solidarizarse  más con el dulce Jesús Crucificado. Quienes le persiguen no pueden entender que la Imagen arruinada  del Crucificado  pueda invitar a tantos jóvenes a seguirle, por un camino que lleva irremisiblemente al Patíbulo, donde la promesa del Amor encuentra su realización más completa. Los postulantes del hedonismo y de la cultura materialista no aceptan el misterio de convocatoria y de amor que se esconde tras una simple Cruz de palo.

El Laicismo es el impulsor del odio a la Señal del Cristianismo. Es un combate que dura ya más de dos siglos. Siempre ha estado ahí, en la vanguardia abierta o a la sombra de todas las  persecuciones a la Iglesia del Crucificado. Toda suerte de persecuciones: desde la difamación a la calumnia, directamente o con la complicidad de segundos; y  persecución hasta la muerte. Habrá que seguir insistiendo en este tema, porque el Laicismo está omnipresente en las políticas de agresión de este Gobierno a los valores del Cristianismo y a los derechos fundamentales del hombre, en particular el derecho a la vida, el derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos y los derechos de la familia natural.

En este tiempo no se dan las condiciones  objetivas para una persecución sangrienta, como sucedió en los años treinta del pasado siglo. Entonces el Laicismo se apoyó en la confrontación social, dadas las condiciones de miseria económica e injusticia social en nuestro país. Y fueron colaboradores protagonistas de las fuerzas revolucionarias marxistas y anarquistas. Pero siempre el Laicismo atizando el odio y la persecución de los cristianos. Decenas de miles de católicos fueron asesinados en la mayor persecución religiosa de nuestro mundo, llevando a los altares  nombres de nuevos santos españoles, y otros muchos que viven entre los bienaventurados de la Iglesia triunfante. Pasados los años de la transición política, en los que las ideologías derrotadas en la guerra civil recobraron todos los “derechos” perdidos, y una vez restablecida la “normalidad democrática”, el Laicismo quiere recuperar su condición de enemigo irreductible de los valores y principios cristianos. Desde el Gobierno vienen impulsando toda suerte de leyes y medidas en aquel sentido, con el apoyo de fuerzas políticas de ultraizquierda, muy minoritarias, pero muy combativas y de trayectoria significada en la persecución religiosa de aquellos años de República y Frente Popular. A veces nos sorprende la osadía y la arrogancia del Laicismo para poner en marcha sus políticas en esta sociedad, tan alejada ya de aquellas condiciones de lucha social y de incultura generalizada, que fueron su caldo de cultivo.

La flaqueza de los cristianos y la fuerza perfecta del crucificado.

Pero volvamos al centro de este artículo: la libertad de los cristianos para proclamar y defender el Honor del Crucificado. Y en este punto recordaremos que el signo de la Cruz, que se quiere erradicar de las escuelas, representa mucho más de lo que en un principio se quiere insinuar. Porque el Crucificado ha hecho morada permanente entre  sus hermanos los hombres. Y no podrán arrancarlo ni expulsarlo de la realidad humana en la que se ha hecho presente, porque vive en el  corazón de los que sufren: en los enfermos, en los pobres, en los abandonados, en los miserables de toda condición y raza, en los exiliados, en los niños, mujeres y ancianos maltratados, en los perseguidos y ultrajados, etc. Para acompañar y consolar a sus hermanos más pequeños El mismo se hizo dolor en la Cruz. Y también para darles la esperanza cierta de que en El está la victoria sobre todo mal y todo sufrimiento. ¿Cómo va el hombre a renunciar a su Liberación?. ¿Cómo se puede arrancar del corazón de los hombres el amor y la esperanza que el Crucificado les ha traído en la Cruz?.

El HONOR DEL CRUCIFICADO está en el Amor de la Cruz. Y ese Honor hay que defenderlo con  humildad y mansedumbre. Como nos muestra el dulce Jesús Crucificado. El derecho de los cristianos a defender el Honor de Dios prevalecerá sobre todas las potestades del mundo: ya que cuanto más débiles nos consideren más fuertes somos, pues la Fuerza del Crucificado se hace perfecta en nuestra flaqueza. Que se enteren bien los que quieren arrancar los crucifijos de las escuelas, con la  justificación que en cada momento quieran presentar. Una y otra vez lo han intentado, pero al final, en lo más alto, estará siempre el Crucificado, atrayendo a los hombres  hacia El, con los brazos abiertos a todos, también a los que le persiguen y a los que le maltratamos. Pierden el tiempo los Laicistas, porque el Crucificado -aunque a veces lo parezca- no pierde batallas. También el Laicismo tendrá que exclamar: “Venciste Galileo”. Nada más cierto que esto.

20 DE NOVIEMBRE: CON LEALTAD Y SIN NOSTALGIA.

2

Madrugada del 20 de Noviembre de 1936. Un piquete de milicianos cumple la sentencia del Tribunal  que le había condenado a muerte. Fue una farsa. Había que condenarlo. Y lo sentenciaron a muerte. El abogado brillantísimo  puso en su defensa todos los recursos -y eran muchos- que había ido  acumulando en años de ejercicio exitoso del Derecho. Un miliciano del pelotón le hizo la observación de que las balas destrozarían el buen abrigo con que se protegía en la madrugada  fría. Y le entregó el abrigo para que se sirviera de él  aquel que iba a matarle inmediatamente. Pocas palabras más intercambiarían condenado y verdugo. José Antonio atendió la petición del miliciano, y éste minutos después  descargó su arma sobre el reo. Dudo que supiera realmente porqué lo hizo.

Cuando se recuperó el cadáver de José Antonio comprobaron que tenía una mano cerrada, y al abrírsela recuperaron unas medallas que apretó con fuerza en el momento de mirar de frente a la muerte. Como él, miles de españoles cayeron víctimas del odio, de la ignorancia y de esa maldición que ha pesado siempre sobre los pueblos fratricidas. Era la mal herida España a la que no  llegaba la mano con la herida, que describió Unamuno. Transcurrió una guerra que llenó la Patria de dolor, de heroísmo, de cobardía, de pobreza, de mártires, de madres dolorosas y de huérfanos. Y hasta vinieron voluntarios de fuera a matar españoles con uno y otro bando, a los que yo maldigo con todas mis fuerzas; y me siento rojo ante los nazis y nacional frente a las brigadas internacionales, porque siento a los  españoles que ellos mataron como todos míos.

Casi cuarenta años duró el régimen político que surgió de la victoria del 1º de Abril de 1939. Y este País -al que siempre se había llamado España -tuvo una travesía del desierto terrible. Todos perdimos lo mejor que teníamos. Nosotros a José Antonio. Y ahora, setenta y tres años después de aquella madrugada fría en la que el Jefe de la Falange entregó su abrigo a uno de los milicianos que lo fusilaron, ¿por qué se empeñan los adoradores del rencor y del revanchismo en sacar a las plazas y a las calles a esos dioses de la destrucción y de la muerte?. Ellos lo llaman “memoria histórica”. Ya está en marcha el rodillo de la agitación y propaganda de los perdedores de aquella guerra que ellos mismos provocaron, al intentar eliminar de la escena social a media España.

A los que un día nos enamoramos de la figura de José Antonio (que cada uno se diga a sí mismo cómo fue su caso personal) tenemos una tarea que cumplir: la  recuperación del espíritu de regeneración nacional, sobre las bases de la Justicia, de la Libertad y de la Verdad. Poco tenemos que ver con las políticas que pervierten los principios y  los valores de la convivencia democrática. La aspiración a una vida armoniosa, libre y democrática es una aspiración del hombre por encima de toda moda, nos enseñó José Antonio. Nadie, absolutamente nadie, tiene el derecho de negarnos un puesto al sol de la política y de la historia de España. Me parece a mi que tendremos que descubrirlo con dificultad, porque cuarenta años de  falsificación ideológica por el Régimen de Franco y el odio de quienes nos persiguieron desde el principio, dejan pocos espacios a corto y medio plazo.

En este próximo 20 de noviembre reclamemos el lugar al sol que nos corresponde con toda  legitimidad. No me atrevo yo a proponer las formas  y los programas políticos concretos más convenientes. Lo que digo es que si algunos no sabemos ya si “somos de los nuestros”, por cuanto  que no militamos en ninguna formación, sí afirmo, con mi camarada Luis Soler, que “sigo siendo de la Falange sustantiva”, como dijo Dionisio Ridruejo. Quien, por cierto, confesó a David Jato, poco antes de morir, su interés por integrarse en la Falange que quisimos recomponer al final de Régimen de Franco, en las famosas reuniones por la unidad de los falangistas, animado por  la propaganda que José María Aznar -entonces valioso militante del FES- depositaba por debajo de la puerta de la vivienda de Ridruejo, cosa que escandalizará a mas de uno de los que quisieron hacer suya la figura de Dionisio. Yo lo sé. Y aparte de mí lo podría  atestiguar el  propio expresidente del Gobierno, que nunca supo del resultado de su afán proselitista, y contando, además, con la futura evolución ideológica que le llevaría al  Partido Popular.

Vivamos con lealtad y sin nostalgia las que en el viejo Frente de Estudiantes Sindicalistas de finales de los sesenta llamábamos las “fiestas patronales” (29 de Octubre y 20 de Noviembre), y que tan entrañables recuerdos nos provocan. Con emoción desfilan por mi memoria aquellos jóvenes camaradas que íbamos a armar bronca en la despedida de la Corona o al Teatro de la Comedia. Cantábamos  el Cara al Sol,  para rematar con el ¡Viva, viva la Revolución!, “Falange sí-Movimieto no” y otros. Ahí los tenéis: Antonio Hermoso, Pilar Álvarez, José Ojeda, Juan Higueras, José Mª Fernández Segura, Jesús Peña, Rafael Millán, Trufero, Paco García….  A ellos les tenemos presentes, especialmente en nuestras oraciones.

José Cabanas

6 respuestas a José Cabanas

  • Evaristo dice:

    Soy novato en la red,pero no en la militancia falangista, mi escuadra nació, tras el obligado paso por la OJE y gracias a ella, en el FES de Castellón, concretamente eramos dos “centuriones” “graduados en Covaleda en 1972, ROLDÁN PACO PUAS, nos sacan de la “ceguera” de nuestro querido juventudes…
    Un abrazo, lamento que por seguir tocando las castañuelas ya no goce del favor de D. Sigfredo
    Un abrazo hasta sienpre y ¡Arriba el Campo!

  • LABAJOS "CHUPETE" dice:

    Pepe Cabanas: De ti aprendi a razonar porqué era falangista, y continuas enseñandome porquésigo siéndolo.

    Feliz de haberos encontrado, Pepe Cabanas, Luis Soler. Un fuerte abrazo y un saludo a nuestro estilo.

  • Sin Talante ataca de nuevo dice:

    Mensaje cesnurado.

  • Luis Soler dice:

    De nuestro José Antonio al que no conocimos y sin embargo lo conocemos tan bien lo aprendimos todo.Aprendimos la juventud, acuerdate del aquel poema de Manuel Machado.Toda belleza fué tu vida clara, sublime entendimiento, ánimo fuerte, y en pleno ardor trinfal temprana muerte porque la juventud no te faltara. Aprendimos hasta el sentido del humor.Lo que no aprendimos fué matemáticas, aueque hay que recordar lo de la “canción exacta de los números”. Un fuerte abrazo joven falangista Cabanas de tu fiel camarada de siempre.Luis Soler

  • luis soler dice:

    estás en forma Cabanas, !cuantos recuerdos!; que sean estos la energia para nuevas empresas. Un fuerte abrazo.Luis Soler

    • Pepe Cabanas dice:

      Hola, viejo amigo. Gracias por el piropo, pero de “en forma”, nada. Enamorado sí: el amor de nuestra juventud más joven, la Falange de José Antonio. De la abundancia del corazón habla la boca. Pasaron los tiempos de “la mirada triste de José Antonio y el rostro impenetrable de Alain Delon”. Eso es lo que se lleva el viento. Pero los ideales de valor precioso y las lealtades de los monjes-soldados -como decía Fray Pacífico de su camisa azul-”no nos los quita ni Dios”, ¡porque seguro que a Dios le encantan y es su deseo que los mantengamos siempre estos hijos suyos del inolvidable FES!.

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