Creamos en Hispaniainfo una nueva sección donde puedan publicar sus colaboraciones aquellos jóvenes que lo deseen. Esta nueva sección se llamará “Jóvenes columnistas” y acogerá los artículos de opinión que se nos remitan al correo hispaniainfo@gmail.com
Lo que nos han llamado, lo que no somos y por qué se lo creen
Por Gabriel García.Pocos falangistas habrá que no conozcan esta viñeta (cuya autoría desconozco) en la que salen representados dos camisas azules, padre e hijo; diciendo el primero al segundo: “Y así, hijo mío, fundamos aquel movimiento, y desde entonces las derechas nos han llamado socialistas; las izquierdas, fascistas; los burgueses, avanzados; los extremistas, tibios; los fanáticos, ateos; los ateos; beatos; los ricos, desharrapados; los pobres, señoritos…” Diría que no hace falta añadir ni una sola palabra más.
Hace poco, en un programa televisivo de Intereconomía, los conservadores y liberales de turno calificaban al falangismo de “socialismo menos malo que el original, pero socialismo al fin y al cabo porque es otra forma de colectivismo forzoso”. Frente a estas críticas, todos conocemos el despreciativo y falso concepto de “fascismo ultraderechista” empleado por la socialdemocracia heredera de la ponzoña ideológica del marxismo para referirse a nosotros.
Mucho (demasiado) se ha podido hablar sobre la doctrina política, económica y social del falangismo español a lo largo de los años; el problema, lo peor de todo, es que ha sido muy minoritario el porcentaje de aquellas críticas o estudios realizados de forma seria y sin ánimo alguno de tergiversar, injuriar o escupir gratuitamente sobre el trabajo ajeno realizado por personas que dieron todo lo que estaba a su alcance por creer en una causa que les superaba a ellos mismos como meros individuos condenados a vivir en este terreno de tierra que antiguamente se enorgullecía de llamarse España.
Que al falangismo le han hecho daño tanto desde la diestra como por la zurda no sorprende a nadie. Los primeros manosearon y utilizaron en su propio provecho los símbolos y la ilusión de los jóvenes camisas azules auténticos, apropiándose de sus muertos y de sus gestas para después rechazarlos y pasar, de un día para otro, de aclamar a un Caudillo de España al que consideraban invicto a manifestar fervorosamente su espíritu demoliberal en las filas de Unión de Centro Democrático o de Alianza Popular; los segundos, que únicamente saben ver en dos direcciones y que todo lo juzgan a través de su dogmático relativismo moral, no han hecho más que tergiversar y atacar todo aquello que consideran herencia de un pasado que necesitan borrar y rescribir para tapar sus múltiples vergüenzas.
Está claro que se ha dicho de todo menos la verdad. Y el mayor problema de lo que suponen las mentiras vertidas por nuestros opositores ideológicos no radica exclusivamente en la confusión que puedan crear a aquellas personas a las que podrían resultarles atractivos nuestros planteamientos (que también); muchísimo más preocupante, a mi parecer, es el tono y la intención con que lo dicen además de lo que posteriormente entiende el español de a pie a partir de los cuatro manoseados tópicos de siempre, convirtiéndose así en una de las grandes losas que impiden el auge e implantación de un movimiento que, en circunstancias normales y sin zancadillas ajenas, debería ser muy prometedor y pujante.
Para que se me entienda mejor recurriré al refranero español. Alguna vez todos habremos escuchado, principalmente en boca de mujeres, la expresión “No me importa que me llames puta, sino como me lo dices”. Cambiemos el sinónimo de fulana por términos como “fascista” o “franquista”.
Todos sabemos (excepto los que se creen “de izquierdas”) que los falangistas no somos “fascistas” en el correcto significado del término pese a compartir una similar ubicación transversal en el mapa político. Y por si alguien no se ha enterado, tampoco apoyamos ideológicamente al régimen del general Franco (aunque, a nivel individual, podamos ver más o menos aspectos positivos en el mismo; aunque, repito, esto ya es a nivel individual y siempre opiniones personales, nunca doctrina falangista).
Pero a los encargados de llevar a cabo nuestra descalificación no les importa que no seamos fascistas (su mente cerrada no les impide ver más allá de “izquierda” y “fascismo”). Lo que les interesa es lo que emocionalmente provoca ese término entre la gente desinformada. Si preguntáramos por la calle a la primera persona que encontrásemos qué idea tiene del fascismo probablemente nos daría a entender que esa doctrina es sinónimo de posturas como “antisocial”, “intolerante”, “represor”, “genocida”, “terrorista”…
Lo curioso de todo es que los mismos que utilizan la palabra “fascista” como insulto son los primeros en mantener posturas antisociales (que me expliquen a mí los de Público qué pinta en un periódico que presume de ser “de izquierdas” un anuncio publicitario del Banco Santander, entidad que no ha sufrido crisis económica alguna), intolerantes (enseguida califican con todo lo despectivo que se les ocurre a aquellos que no piensan como ellos), represores (siempre hablan de que a los “intolerantes”, todos los que no piensan como ellos, no hay que dejarles expresarse por pensar como piensan), genocidas (una de sus reivindicaciones favoritas es la del supuesto derecho de la mujer a decidir sobre el desarrollo y gestación de la vida que crece en sus extrañas, porque no consideran al no nacido un ser humano aunque se desarrolle en el útero de una mujer) y terroristas (no olvidemos que esas personas han llegado a celebrar algunos atentados de ETA en función de las circunstancias históricas y de la víctima que recibía el balazo).
El problema, por lo tanto, no es que nos llamen fascistas, ya que la gran parte de la población no entiende el significado auténtico de la expresión. Lo que nos daña es que se utilice esa definición como insulto y como sinónimo de comportamientos humanos desagradables.
¿Pero por qué razón ha cuajado más la acusación de “fascismo” que la de “socialismo”, que también ha sido empleada para defenestrarnos?
Está claro que vivimos en un país donde los conservadores son cobardes por naturaleza y, por ello, guardan sus opiniones más de casa para dentro que hacia el exterior de la sociedad; mientras tanto, los progresistas herederos del marxismo hacen más ruido a la hora de descalificar a sus opositores y autoproclamarse con la legitimidad de decir al personal lo que es y lo que no es.
Por si alguien no se ha enterado todavía, el PSOE al que tanto alaban los progresistas ya no es un partido socialista, sino socialdemócrata. Sin embargo, el término socialista ha calado tanto en la gente que se ha convertido en sinónimo de izquierda política, justicia social y cosas maravillosas, por lo que no han renunciado a emplearlo en su vocabulario pese a que ya sea algo desfasado en Europa y que, actualmente, únicamente se da en Cuba, Venezuela y algún país suelto más.
Si utilizan el término “socialista” en su propio provecho está claro que cuando se utilice por los sectores menos ruidosos como algo despectivo la gente reaccionara con estupor, porque el mensaje ya estará demasiado calado en su subconsciente como para cambiarlo y jamás admitirán que ese término positivo pueda tener algo que ver con aquello que los progresistas les han dicho que es tan malo. Esa es la razón, más que cualquier otra, de que haya terminado calando más la descalificación de “fascista” más que la de “socialista” a la hora de referirse al falangismo.
A lo mejor, antes de hablar, más de uno debería informarse y descubrir que ese fascismo que tanto sacan a la luz surgió primero como una especie de socialismo no marxista con tintes nacionalistas (aunque, antes que estudiar el nacimiento del marxismo, esas personas deberían comprender que los términos socialismo, marxismo e izquierda no tienen por qué ser necesariamente sinónimos); después de eso, tampoco les vendría mal saber que en el terreno político existe vida más allá de la concepción decimonónica de la “izquierda” y de la “derecha”.
“¡Hay que ir a Génova!”
Por Gabriel García.
Los españoles ya tenemos un nuevo Gobierno. Como era de esperar, el Partido Popular obtuvo la mayoría absoluta (1) y Mariano Rajoy se convirtió en el nuevo Presidente de Gobierno al tercer intento.
Una vez se llevaron a cabo los trámites necesarios para la elección de los cargos y su ratificación por el Jefe de Estado (2), los miembros del nuevo Gobierno acaban de jurar sus respectivos cargos sobre la Constitución Española y en presencia de un crucifijo.
Como era de esperar, esto último ha animado mucho al sector católico del Partido Popular (3). Leyéndoles, cualquiera se pensaría que España va a volver a sus raíces católicas por el mero hecho de que los del Partido Popular hayan tolerado que se encontrara delante de ellos un crucifijo a la hora de jurar cumplir con el cargo que se les va a encomendar a partir de ahora… es como si el apoyo al genocidio del aborto, el odio latente hacia la Iglesia Católica y el nulo respeto a las creencias no existieran.
Muchos olvidan a propósito la habitual ambigüedad que caracteriza al Partido Popular en estas cuestiones. Como buenos liberales, les resulta indiferente que un símbolo católico esté ahí o no, siempre y cuando puedan ampararse en la ley para justificarlo.
Y, en este caso, la Constitución establece (por supuesto, estoy hablando de la teoría y no de la práctica) que España es un Estado aconfesional en el que ninguna religión es oficial pero que debe proteger las diferentes confesiones y respetar la creencia mayoritaria y habitual entre los ciudadanos; por todo eso, la presencia del crucifijo en estos actos políticos está justificada (4).
No obstante, pese a toda la ambigüedad que pretendidamente puedan mostrar los miembros del Partido Popular, el tiempo pone a cada uno en su sitio. Y Soraya Sáenz de Santamaría, la nueva mujer fuerte del Gobierno a estrenar, ya ha dejado muy claro que el objetivo de su partido es modificar la actual legislación abortista y no derogarla.
En España tenemos uno de los peores sistemas educativos de Europa y supongo que por eso habrá tan bajo nivel en cuanto a comprensión lectora se refiere. Pero no veo que exista mucha similitud entre los términos “modificación” y “derogación”… no hace falta ser jurista para comprender qué significa cada uno. Está claro que muchos católicos de pacotilla han quedado a la altura del betún… y otros, votantes del PSOE y partidarios (y, por lo tanto, cómplices) del crimen, van a seguir disfrutando de la sociedad “moderna”, “igualitaria” y “tolerante” de la que los españoles “disfrutamos”.
Que el aborto es el asesinato de un ser humano inocente, gobiernen los liberales o los socialdemócratas, es una verdad irrefutable como que dos más dos son cuatro. Por desgracia, parece que para muchos únicamente es un crimen si se comete durante la legislatura de un partido al que ellos no han votado.
No puedo evitar preguntarme qué va a ser ahora del famoso “movimiento pro-vida”, espoleado por asociaciones afines al Partido Popular durante estos últimos años de nefasta gestión por parte del PSOE. Ojalá me equivoque al pensar que van a reducir su crítica al Gobierno por consentir y tolerar semejante atropello contra la vida humana.
Pero, por suerte para los católicos españoles, existe resistencia contra la impunidad de la que disfrutan los doctores de la muerte al margen de los grupos pro-vida siervos del neoliberalismo capitalista.
Alternativa Española ha convocado una concentración ante la sede del Partido Popular en la calle Génova de Madrid, este próximo día 28 de diciembre a las siete y media de la tarde, para exigir a los nuevos gobernantes la derogación del aborto de nuestra legislación.
Antes que nada, quiero dejar claro que Alternativa Española no es que sea una formación muy de mi agrado (5). En ningún momento es mi intención aprovechar este artículo para servir a los fines propagandísticos de nadie.
Simplemente, quiero hacer un llamamiento a todos aquellos lectores, falangistas, católicos españoles y gente de buena intención a quienes este asunto les pueda interesar. No soy nadie para pedir nada a los demás y, mucho menos, para llamarles a acudir a ningún sitio, pero sí me gustaría decir que todos aquellos que estén en contra de una ley tan injusta y criminal como es la del aborto tienen la oportunidad de expresar su rechazo ante las narices de aquellos que ahora son los gobernantes de turno. Zapatero y el PSOE estarán fuera, pero Rajoy y el Partido Popular siguen tolerando el aborto. Por lo tanto, la lucha todavía no ha terminado.
¡Hay que ir a Génova! ¡La sangre de los inocentes nos lo exige! ¡Que se enteren de una vez: no podemos tolerar ni el asesinato del que es cómplice el PSOE ni el del que es responsable el PP!
Probablemente, la concentración frente a la sede del Partido Popular sea la última gran obligación política de este 2011 del que cada vez queda menos. ¿Es mucho pedir una tarde de entre los muchos días de los que constan las vacaciones de Navidad?
Camaradas… ¡Nos vemos en Génova el día 28!
(1) Reconozco que siempre creí en la posibilidad de una victoria por la mínima del PSOE, gracias a alguna jugarreta de Rubalcaba y al miedo que provocarían entre la población sus advertencias sobre los recortes llevados a cabo por los neoliberales.
(2) Ese individuo al que sólo vemos por Navidad y durante las vacaciones, como si de un personaje de la prensa rosa se tratara, a excepción de otras contadas ocasiones con los dedos de las manos.
(3) Ese tan jaleado por La Gaceta, un medio contra el que nunca me cansaré de llevar a cabo mi cruzada personal.
(4) A partir de mis pocos conocimientos sobre este tema y continuando con la aplicación de la dichosa Carta Magna, hay que decir que si en España se diera un cambio en lo que a la religión mayoritaria se refiere, tendría que sustituirse el crucifijo de los lugares públicos por el símbolo típico de la nueva confesión mayoritaria.
(5) Con todos mis respetos, no les tengo una opinión muy positiva desde que se les relacionó con un acto en el que la bandera española estuvo al lado de la de Israel, un país genocida del que es archiconocido el nulo respeto que suele mostrar hacia la vida humana.
Las travesuras del abuelo Michel
A ustedes y a mi (hasta hace quince minutos al menos) nos mentan a Michel Bavaud y no nos inmutamos, pero por estos lares resulta que es un escritor de cierto prestigio, que a sus 80 años ha dicho que verdes las han segado y que ya no es católico, sino que se convierte “al ateísimo sin hacer ruido”… Eso sí, saliendo en uno de los periódicos más leídos de la Suiza francesa.
No hay absolutamente nada de reseñable en toda la entrevista. Que si el Vaticano II mu bueno, que si Roma mu mala, y a llorar que es gratis. Que si “rechaza la infalibilidad” (A buenas horas, por cierto) y que si Benedicto XVI sería un gran “guarda de museo”.
Cualquiera pensaría que las tres últimas líneas es el resumen de los diez últimos congresos de los teólogos (y teólogas, no olvidemos) de la Juan XXIII, y por su condición de progresaurios, yo creo que acertamos en no pocos topicazos. No digo que son cosas de la edad, porque los hay que esa edad dicen menos soplap… tonterías.
Pero bueno, dentro de lo malo de tener una mente enfermizamente huraña, el abuelo Michel (tiene 9 nietos, no me invento nada), por lo menos el hombre es honesto y consecuente. No tiene caretas, ha sido asistente parroquial y ahora disfruta del “espectáculo” cuando se ha jubilado. A diferencia de tantos otros que critican con mucha más bilis, este personaje comete su pequeña travesura final, pero a la postre es sincero consigo mismo, y no pretende dañar desde dentro.
Su guerra es con Dios, y el síntoma es el rechazo de la Iglesia. Bueno. Ese mismo Dios lo ha hecho libre para rechazarlo, y el día que le pidan cuentas por ello, espero sinceramente que la Misericordia prime sobre la Justicia, y que al menos le tengan en cuenta que no arrastró más almas a la perdición como ateo, que como falso cristiano.
Sí, ya sé que Mons. Diarmuid Martin ha dicho que los que los no practicantes están mejor fuera. Son declaraciones que no comparto, pero que puedo entender únicamente en el contexto irlandés. Aún así no se puede generalizar. Lo que pasa es que cuando una persona pretende estar dentro de la Iglesia cuando lo único que hace es una labor de zapa insidiosa, hace que aleje almas de Dios y eso es imperdonable.
Por eso, de poder admirar algo en este escritor en el ocaso de su vida, por lo menos admiraré la determinación a no querer vivir una vida en contradicción con lo que piensa. Quizás habría encontrado un hogar en los luteranos o los calvinistas, pero soy el primero en alegrarse de que se reconozca a sí mismo como no católico, porque tampoco me creo que tras una vida de creyente te vuelvas “ateo” de la noche a la mañana.
Dios se lo pague.
La Gaceta, Europa y las carreteras
Por Gabriel García.
Harto conocido es que el poder de los medios de comunicación al servicio de una causa garantiza un porcentaje de éxito tan importante que puede suponer la mitad del trabajo en el terreno de la política. Una campaña publicitaria, en función del enfoque y la calidad de lo que defienda, puede hundir o servir en bandeja la victoria de quien sea.
No tenemos más que ver a los líderes políticos de los principales partidos durante estos últimos años. ¿Es que acaso Zapatero ha sido un hombre capaz de movilizar a las masas y despertar en el populacho sentimientos indescriptibles? ¿O existe alguien que piense que Rajoy es un líder nato predestinado al poder desde hace lustros?
Como se puede ver, los medios de comunicación pueden otorgar el poder a quien se les antoje y cuando quieran… independientemente de que el sujeto sea un gañán sin estudios, un mediocre con ansias de ser el jefecillo de su grupo de amiguetes particular o una de esas personas que en público nos ofrecen una cara y en privado son totalmente diferentes.
Siempre que puedo no dejo de aprovechar la oportunidad de arremeter, con razón, contra La Gaceta. Podría decir que tengo varios motivos: Carlos Dávila llegó a calificar a los falangistas de “rupestres” y “agresivos”; han tergiversado y publicado historias sobre la División Azul dignas de Público, su homologo entre los sectarios del PSOE; tratan continuamente de vendernos al Partido Popular como el defensor de los católicos, ocultando a su masa de lectores ignorantes las subvenciones del gobierno regional de Esperanza Aguirre a clínicas abortistas; se inventan su propia “memoria histórica”, justificando su apoyo al régimen de Franco pero insistiendo, continuamente, en que la gente “de derechas” siempre fue muy demócrata…
Pero como si todo lo dicho no fuera suficiente, de La Gaceta me gustaría destacar, sobre todo, su sectarismo, que en nada tiene que envidiar a medios portavoces de los sectores que se oponen a su línea editorial. Para un medio sectario todo aquello que hace la formación política con la que mantiene un acuerdo “extraoficial” es maravilloso, mientras que lo realizado por aquellos que no son de su gusto no alcanza ni el nivel de medida a tener en cuenta y siempre será una excusa para la crítica gratuita.
Ahora mismo, la última genialidad de los “orgullosos de ser de derechas” es ensalzar la propuesta del Partido Popular de pagar por utilizar las carreteras españolas, amparándose en que es algo que se hace en media Europa. ¿No es esa excusa similar a la que empleó el PSOE para implantar el nuevo genocidio abortista, justificándolo con el típico “en Europa se hace y no pasa nada”?
Por supuesto, no hace falta decir cuál hubiera sido su reacción de proponerse el pago en las carreteras por el último Gobierno, que no era muy de su agrado (en realidad, únicamente había terminado siendo del gusto de los miles de sectarios repartidos por toda España que preferían hundirse con el barco del PSOE antes que reconocer sus errores).
La verdad es que lo que hagan en Europa me importa más bien poco. Si nuestros vecinos franceses y portugueses ven fantástico el tener que pagar por utilizar las carreteras cuyos impuestos han financiado es asunto suyo; pero no veo razonable que, con la que está cayendo ahora mismo en España y, sobre todo, con los privilegios económicos y sociales con los que se blinda la clase política, pretendan encima que sea el pueblo quien sufra los recortes sin plantearse en ningún momento el tener que tocar sus pensiones vitalicias o sus sueldos millonarios por votar siguiendo las directrices de su partido.
La citada propuesta del Partido Popular, diga lo que diga La Gaceta, es un robo a la ciudadanía, sea una medida del PP o del PSOE. Y si alguien tiene que pagar la crisis, que sean todos los especuladores financieros y los capitalistas oligarcas que han provocado la miseria de tantas familias españolas… sin olvidarnos de los políticos cómplices al servicio de la banca privada. Ellos son los auténticos responsables y quienes tienen que pagar por todo.
Contra la dictadura del mal menor
POESIA QUE PROMETE / Otra vez estamos convocados a la pantomima democrática, otra vez, pretenden obligarnos a hacerle el juego a los lacayos del capital. El próximo 20 de noviembre, uno de los peores gobiernos de la historia de nuestra Patria, intenta escapar de la insostenible situación en la que ha colocado a nuestro país a través de unas elecciones generales, que saben van a perder alejándoles del poder y de la quema. No deja de llamarnos la atención, que Rodríguez Zapatero haya escogido precisamente esta fecha para certificar su muerte política, imaginamos, ya habrá preparado su “Cuelgamuros” propio, donde, como caudillo del progresismo, reposar y ser venerado por sus cada vez más escasas huestes.
Aparentemente, la convocación de elecciones generales, y la previsible derrota electoral del PSOE, serían la señal de que el sistema funciona. Un mal gobierno es apartado por la sociedad, a través de su participación electoral. Sin embargo, nosotros hemos llamado pantomima a estas elecciones, y lo hemos hecho, porque sabemos que esto no es más que una regulación menor a la que se somete el sistema capitalista, de igual modo que permite una cierta vida sindical, convenientemente adulterada, para ocultar el grado de explotación al que es sometido el trabajador. La realidad es que la democracia liberal, ha articulado un sistema en el que el auténtico dominador de su sociedad, esto es, el capital no vea peligrar su control sobre el hombre. El bipartidismo es el medio de asegurarse su supremacía. PSOE Y PP, no son más que extensiones de su poder, y para el trabajador, para los españoles, no supone ninguna diferencia real, la victoria del uno sobre el otro.
Cuando afirmamos la indiferencia entre ambas formaciones políticas, sin duda muchas de las personas de bien, las llamadas gentes de orden, se indignaran contra nosotros. Este pseudo burgués, aspira como siempre lo ha hecho la burguesía, no ha lograr un estado de bienestar general para la sociedad, sino tan sólo asegurarse de arrebatar la chispa revolucionaria a cualquier ideología con el fin de perpetuar su posición de preeminencia social. Nosotros como joseantonianos, debemos reconocer que así fue con el nacionalsindicalismo falangista, que acabó siendo la máscara de la pantomima de un régimen capitalista.
Incapaz de toda actitud heroica, el burgués, vive en el miedo constante que un cambio, ya sea este para bien o para mal, puede traerle a su situación. Por eso es tan fácil, movilizar a las llamadas clases medias, nueva burguesía del sistema, contra aquello o contra lo otro, pero jamás en favor de algo. Son por su propia esencia son impotentes para el más mínimo acto de entrega o generosidad.
Podemos verlos jaleando en las manifestaciones contra el aborto, indignados de que una niña de 16 años, pueda abortar sin el consentimiento de sus padres, pero no tanto si esa niña tiene 2 años más, o sí como en la Comunidad de Madrid, le ha sido suministrado un abortivo, como la llamada píldora del día después, ya que sus efectos aunque letales para el niño inocente y peligrosos para la propia mujer, son mucho menos evidentes públicamente, y ya sabemos que para la burguesía, la apariencia de normalidad, es suficiente, para considerar deseable una realidad social, por muy enferma que esté por debajo. Por eso, se oponen virulentamente al “matrimonio” homosexual, pero no tienen inconveniente en que se regulen como parejas de hecho, claman indignados contra el terrorismo, pero callan ante el nacionalismo que llaman eufemísticamente moderado, sin el cual no se daría el caldo de cultivo para la existencia del otro. No quieren mezquitas cerca de sus residenciales barrios, pero prefieren ignorar el caballo de Troya que significa la llegada de miles de seguidores de un Islam siempre agresivo en nuestras sociedades.
Reos de esta situación, están la gran mayoría de católicos. Confundidos, participan de este terror colectivo al futuro, aunque el presente ya sea dramático. Convencidos por el liberalismo de que la religión, es un acto personal e íntimo, pretenden vivir la perfección evangélica, de puertas hacia adentro de sus casas. Desde el Concilio Vaticano II, y a pesar del llamamiento continuo de los Santos Padres, los católicos se han replegado de la vida pública, como si defender la verdad que profesamos fuese, de mal gusto, una ofensa, para el que no participa de nuestra fe, ya que la religión no puede imponerse, dicen, tampoco su plasmación social, a través de leyes justas, inspiradas en la Verdad. Debe haber el mismo espacio para la Verdad que para el error, una herejía que desde dicho Concilio parece haberse extendido de forma dramática en la propia Iglesia. En efecto, La Jerarquía, excepto como hemos dicho los Papas, participa en no pocos casos de este herético error, o se muestra acomplejada ante el control que el sistema hace de los medios de comunicación, siendo de lamentar que los pocos medios que parecen escapar de la dictadura del progresismo, unen a la defensa en ocasiones valiente, de ciertos valores religiosos, a la apología del más extremo liberalismo político y económico. Los católicos desconcertados creen encontrar la defensa de sus creencias, en siglas mercenarias del capital, como el PP, y se dicen unos a otros para calmar sus conciencias: es el mal menor, el PSOE es mucho peor… El resultado es que jamás intentamos alcanzar el bien al que como cristianos debemos aspirar, y por nuestra inacción el mal sigue enseñoreándose de nuestras sociedades. Es este catolicismo, siempre acongojado, temeroso de perder la poca influencia social que le resta, no duda en echarse en brazos de cualquiera que aparente defender alguno de sus valores, aunque sea superficialmente y rodeado de la mácula de una ideología liberal y capitalista atroz. El ejemplo más vivo y dramático para nosotros, no hace muchos años, fue ver como se mendigaba lastimosamente el reconocimiento de las raíces cristianas de Europa en la Constitución que se preparaba, como si el reconocimiento de que una vez reinó la fe verdadera en Europa, extirpase como por ensalmo a las actuales sociedades del paganismo que las atenaza ¿no hubiese sido mejor reconocer que estas sociedades no guardan ya apenas ninguna reminiscencia de su pasado católico y convocar a los cristianos a su reconquista? ¿No hubiera sido una afrenta mayor, nombrar a Cristo en este nuevo Sanedrín europeo?
El veneno del capitalismo y el liberalismo, cristalizado en el espíritu burgués, ha arraigado demasiado en el catolicismo social y le lleva a confundir la defensa de los valores y verdades de su fe, con la defensa de una ideología, que no sólo le es ajena, sino que le es contraria, pero que como sanguijuelas se adhiere a él, robándole toda vitalidad. Alzando la bandera de la familia, la patria, la religión o la propiedad, se atraen a los católicos de bien que ven en esos términos, valores, conceptos a los que defender, sin darse cuenta de que el sistema les ha vaciado de todo significado verdadero. Porque no puede haber Patria, mientras se erija sobre la explotación de miles de compatriotas; porque la familia es más que el conjunto de intereses y egoísmos, individuales y colectivos en que el liberalismo la ha convertido; porque no hay auténtica propiedad cuando es el capital, el dinero, el absoluto que le da carta de naturaleza; porque la Buena Nueva de Cristo, no puede ser moneda de cambio entre los mercaderes del templo.
Por todo esto, porque nosotros como joseantonianos somos revolucionarios y aspiramos a cambiar radicalmente la realidad social que nos ha tocado padecer. Nos rebelamos contra esta dictadura del mal menor, que lo único que asegura es la pervivencia del mal, del abuso del hombre sobre el hombre, de la relegación del hombre a mero instrumento de la economía, de un materialismo feroz y criminal que intenta arrebatarnos lo más consustancial al hombre, su realidad espiritual, la conciencia de ser unidad de cuerpo y alma, con una vocación de eternidad.
Por ello, porque creemos que la verdad debe ser piedra angular sobre la que edificar las sociedades, porque creemos que el hombre debe reverenciar a Dios no sólo privadamente sino públicamente, y que el Estado debe defender y ampara la verdad como medio fundamental de asegurar la higiene social, jamás cederemos ante los dictados del miedo y continuaremos solos si es preciso alzando la bandera de la verdadera revolución.
Cuba, Iglesia y summorum nosequé…
Vivir en Cuba, no le descubro nada a nadie, es dar un salto a lo peor del siglo pasado. Es vivir con el temor de que te saquen a las 4 de la mañana de tu casa porque a un endiosado “líder de opinión” de la disidencia en Miami se le ha ocurrido publicar el nombre de un primo tuyo al que el régimen tiene por “gusano”, entre otros apodos cariñosos. En Cuba el ojo vigila y no sabes si tu propia madre podría mandarte a la cárcel porque es parte de la red que el propio régimen ha tejido para vigilar su “paraíso”.
Ser Iglesia en un entorno totalitario es, por cierto, endiabladamente complicado. Ser sacerdote, celebrar Misa o impartir los sacramentos; gobernar una diócesis con el gerifalte local vigilándote de cerca o ser el Nuncio y tener que tratar las altas esferas.
Algo positivo, hasta cierto punto, es que se haya podido negociar un exilio honroso a varios disidentes que estaban encarcelados en la isla, en condiciones infrahumanas, pero en general, el exilio cubano mira con recelo a sus prelados, encabezados por el Cardenal Ortega, Arzobispo de La Habana.
Que a la Iglesia la vean “mal” desde un sector que está fuera del país ya es bastante malo. Sobre todo porque no soy profeta cuando digo que están destinados a volver al país y cerrar una herida abierta desde la Revolución. No, ya es malo que los propios obispos, como es el caso de Mons. Manuel Hilario de Céspedes, titular de Matanzas, que tiene un grupo de fieles que han rescatado del olvido a la forma extraordinaria. Pues bien, el señor obispo dice ahora que no se celebre, que eso crea “discordia, división y terminaría por turbar la unidad y la paz en el interior de la Iglesia local”.
El señor obispo puede gestionar su diócesis como mejor le parezca. Así hicieron los obispos japoneses con el Camino Neocatecumenal, y al final se entendieron. Aquí no cabe lo mismo. Sobre todo cuando se va de frente contra el Papa.
Una Voce Cuba se ha reunido con su obispo, pero la cosa no progresa. Y es que, tras un Motu Proprio claro, y tras una instrucción por parte de Ecclesia Dei al respecto, actitudes como las de Don Manuel Hilario no se entienden. Es más, temo injerencias externas (una idea nada descabellada, por lo expuesto anteriormente), que hayan forzado la mano del obispo, que se habría tenido que encargar de encontrar un “argumento eclesial”.
Ninguna de las dos situaciones es como para alegrarse, desde luego, pero si la forma extraordinaria ya es rechazada en países sin regímenes totalitarios, no me resulta inverosímil que se quiera que “los católicos, todos igual”. Sobre todo porque ya lo estamos viendo en China, que es quién financia los delirios cubanos. Han tejido una Iglesia paralela, al margen de Roma y se permiten nombrar a sus propio obispos, como si de anglicanos se tratase.
En Cuba basta enseñar la porra. Como tenga que venir el “palestino”, ya es demasiado tarde. Que se lo digan a Guillermo Fariñas…
Más claro, agua: La JMJ no cuesta un duro al Estado
La máquina propagandística de izquierdas anda muy pesetera últimamente. Esos mismos que decían que “el dinero público no es de nadie” andan ahora mirando con lupa las cuentas de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), a ver si encuentran lo que le cuesta al estado. El riesgo de esa pobre gente es una miopía o cataratas galopantes, porque ya lo ha dicho el director financiero de la Jornada Mundial de la Juventud: “No hay dinero público en la financiación de la JMJ”.
¿Y cómo es eso? Claro, para los que están acostumbrados a chupar del bote, les resulta completamente inverosímil que patrocinadores y, sobre todo, los peregrinos, puedan sustentar íntegramente lo que cuesta este acontecimiento. Van a venir un millón, y cada uno ha hecho unos esfuerzos económicos enormes para poder costear el viaje y la estadía.
La crítica de portera que se hace a la JMJ nace, una vez más, de la desinformación, del prejuicio cuando no de la mala leche castellana que nos caracteriza como españoles. No digamos ya cuando “toca” meterse con la Iglesia.
Y mira que, aunque le tengo un respeto enorme, porque es mi arzobispo y un príncipe de la Iglesia Católica, no soy yo “fan” del Cardenal Rouco. Pues, a pesar de eso, hay que decir que el trabajo llevado a cabo con la JMJ es impecable, hasta el momento. Raro es el día que no recibo una nota de prensa de su gabinete, que debe ser el más activo de España (y la ilusión se nota).
Al final los rumores, las mentiras, y los topicazos, con una Iglesia que sabe comunicar, pues no valen nada. Se ahogan en su propia bilis los que pretenden “vigilar de cerca” al Papa y los metomentodo que critican sin tener ni idea a la primera JMJ que va a tener una auditoría clara. “Con luz y taquígrafos” se hacen las cosas. En un país donde todos los días nuestros políticos (de todas las siglas) nos regalan un nuevo escándalo de corrupción, se agradece, y mucho, que las cuentas salgan claras. Y, sobre todo, sin que el omnipresente estado tenga que estar dando un sólo céntimo.
De acuerdo, se podrán hacer las cosas mejor o peor, pero visto como está el percal, prefiero una JMJ “más austera” sin tener que deberle favor alguno al poder político. Bastante tienen…
Universae Ecclesiae: las cosas claras y el chocolate espeso
Publicado el 13 May 2011.

El nuevo documento que ha emitido la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, y que firma el Cardenal Levada, vuelve a aclarar la normativa sobre el uso de la Forma Extraordinaria del único Rito Romano, y puntualiza a párrocos y obispos el modo con el que deben proceder cada vez que un grupo solicite una celebración en dicha forma litúrgica.
Un énfasis no pequeño se pone también a los fieles, a los que el documento demanda que “no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la Santa Misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor Supremo de la Iglesia universal”, en referencia a grupos sedevacantistas que instrumentalizan la Misa anterior a 1969, o determinadas personas que niegan la validez de la Misa de Pablo VI como forma ordinaria.
El documento aclara muchas dudas y situaciones que se habían dado ocasionalmente, y que con toda seguridad, Ecclesia Dei ha ido recopilando a lo largo de los más de tres años en los que Summorum Pontificum está vigente.
Un párroco al que se lo pida un grupo ya no podrá negarse a que un sacerdote celebre Misa (algo que, recuerda la instrucción, estaba suficientemente claro en los puntos 2 y 4 de SP). En contrapartida, el sacerdote que celebre no tiene que estar “impedido a tenor del Derecho Canónico se considera sacerdote idóneo para celebrar la Santa Misa en la forma extraordinaria, conocer la lengua latina como para pronunciar bien, y, lógicamente, conocer la forma extraordinaria. Algo que a lo que también se insta a los obispos: el facilitar la formación a los sacerdotes y seminaristas.
Balance muy positivo, por tanto, y no tan aguado como muchos habían previsto, y se habían temido. Cierto es que las ordenaciones en la forma extraordinaria quedan ceñidas a las órdenes e institutos pertenecientes a Ecclesia Dei. Ahora bien, no es nada que no haya ocurrido hasta la fecha, ya que algunos obispos y cardenales son regularmente requeridos por éstos para sus distintas ordenaciones. Echo de menos un énfasis mayor a los obispos para que formen a sus sacerdotes, pero ahí está bastante explícito.
Creo que, tanto obispos como los fieles, tenemos ya todas las reglas del juego muy claras. Las cosas claras, y el chocolate espeso. De ahora en adelante, al menos en teoría, un grupo de fieles no debería tener más problemas para pedir una Misa en su parroquia o en cualquier iglesia. Pero ya me conocen ustedes, soy un eterno optimista.
Desde luego, hoy es un día importante para la Iglesia. Antes de leer la Instrucción, estaba preocupado de qué llevaba a la Curia a tener que redactar este documento. Sin embargo, ahora creo que no se dejan cabos sueltos. Me gustaría creer que todos los obispos católicos del mundo van a trabajar ahora en la misma dirección, y así se lo pido hoy a Nuestra Señora de Fátima.
Por M.V. +Pax et Bonum+
Lorca, Eutanasia y otros puntos de interés para nuestros políticos
Publicado el 16 May 2011.

Los biólogos catalogan al buitre entre las aves carroñeras. O sea, pájaros que consumen otros animales muertos cuando estos han fallecido o están moribundos, para alimentarse. En estos días la tragedia que se ha vivido en el pueblo de Lorca, así como el referendum en Zurich sobre la eutanasia, han motivado declaraciones en un sentido u otro que ponen los pelos como escarpias a quienes seguimos la actualidad.
Yo no digo que nuestros políticos no se solidaricen con las víctimas, que las banderas no ondeen a media asta, ni que se dejen de aprobar ayudas para los damnificados del terremoto. Solo faltaría. Pero comparto con Eduardo García Serrano que no es que se suspendiera la campaña electoral, sino que se trasladó en bloque a Lorca. Y durante un par de días nos saturaron de titulares. “Zapatero dice esto”, “Rajoy responde lo otro”, y todos posando en la foto con cara de pena, mientras seguían dándose puñaladas por la espalda, ahí donde los focos no miraban. Esos son los “primeras espadas”, los referentes políticos.
Más sobrio, y bastante menos “político” lo dicho por Don Felipe de Borbón, que animaba a los vecinos y les consolaba ante la adversidad. Creo que los partidos deberían aprender mucho de los que trabajan en Casa Real, pero bueno…
Donde ya uno apaga el televisor asqueado es cuando una auténtica demagoga toma el micrófono para alabar la derrota de los conservadores de Zurich en un referéndum que respalda la aplicación de la Eutanasia en el cantón suizo. Para no residentes, eso sí. El mismo día, en el cantón de Ginebra, se ha aprobado la reclasificación de tierras agrícolas para construir viviendas, en una zona sumida en una crisis de la vivienda bastante aguda. Diferencia de prioridades, supongo. Pero que encima lo aplaudamos desde un rincón del mundo que ni les va ni les viene, es equiparable a que Angola alabe nuestra política fiscal: absolutamente innecesario.
Y es que en el oportunismo político hemos llegado a un punto en el que todo vale con tal de aferrarse a la poltrona. Y la menor excusa es buena para “barrer para casa”. Si en el proceso te tienes que cargar un país, la moral y costumbres, y de paso creas un enemigo artificial que sólo te ofrecerá la otra mejilla, pues entonces el asunto te sale redondo.
Mientras tanto, en la Iglesia…
Problemas tiene la Iglesia como para encima entrar al trapo a esta gentuza, pero con todo, se capea el temporal. Sabe de sobra que cualquier ataque en España no es más que una cortina de humo para disimular los cinco millones de españoles que seguimos en la calle buscando algo que hacer, para esconder debajo de la alfombra que pagamos a piratas para que no secuestren nuestros barcos, y que el mapa de la corrupción en las administraciones no deja de poblarse por todo el territorio español.
Mientras tanto Cáritas es la única que hace algo por los que ya no pueden ni comer, ni vestirse, ni nada. La lucha contra la crisis no la encontrará usted en ningún ayuntamiento, ni gobierno autonómico, ni por supuesto la “administración central” como en su parroquia. Sobran, pues, motivos para marcar la X en favor de la Iglesia, y de echar una mano en la iglesia más cercana.
Por M.V.
“Nueva” misión en lo universal para España
Publicado el 19 May 2011. 
Por Alejandro López.
Decía José Antonio que acabar con el capitalismo era una “alta tarea moral” y una tarea moral es lo que durante siglos acometió España en solitario, hasta desgastarse por completo. La defensa de la verdad y la justicia, de la Buena Nueva de Jesucristo. También definió José Antonio la patria como “una misión en lo universal”, es decir, que España no es una lengua, ni unas costumbres, es un hacer en favor de una causa que aglutina a varios pueblos en una misión común. José Antonio era un providencialista, es decir, consideraba que cada hombre y cada nación, tenía una vocación propia, a la que se debía rendir la vida si fuera preciso. Como hemos dicho anteriormente la misión de España, durante su historia, fue la de defender nada menos que la verdad y la justicia, ser como dijo el fundador “el brazo ejecutor de Dios”. Sin embargo, hoy es difícil imaginarse tercios españoles combatiendo a las “huestes de Satanás” de Lutero, o conquistando, digamos, África, para llevar la fe verdadera.
Sin embargo, la permanencia de España como nación depende de encontrar esta misión que vuelva a unir a nuestros pueblos, hoy dispersos por el liberalismo y el nacionalismo. José Antonio encontró esa misión en lo universal en esa alta tarea moral de la que hablábamos hace unos instantes. Acabar con el capitalismo que esclaviza a la humanidad entera, es sin duda una misión que podría volver a unir espiritualmente a los españoles.
¿Pero esta misión se corresponde con el ser de España? José Antonio, frente al supuesto patriotismo de los regeneracionistas, que ante la indudable crisis española, consideraron que la solución radicaba en despreciar todo aquello que había constituido la esencia española, y adoptar como si fuese una chaqueta nueva, la naturaleza de aquellos que precisamente España se había empeñado en combatir. Por el contrario, José Antonio buscó una misión que encajara con esa defensa de la verdad y la justicia que había identificado a España, y lo encontró precisamente en la destrucción del sistema capitalista. Así cuando hablaba de la revolución que esperaba implantar en España pedía “…salud de cuerpo y alma y revolución que os haga felices…” Es decir que lejos de la visión materialista marxista, que consideraba al hombre exclusivamente desde el punto de vista económico, José Antonio consideraba que la revolución verdadera, tenía primero una dimensión espiritual, que había de acabar con el hombre viejo, pues sin ello, no se haría más que cambiar una forma de injusticia por otra. Es el esculpirse a uno mismo que pedía Sánchez Mazas. Por supuesto, no pensaba en el superhombre de Nietzsche, sino en el santo cristiano, en el santo de los santos, Cristo, como ejemplo y meta de los españoles. Otra vez una España de santos y de héroes.
Acabar con el capitalismo es pues nuestra gran tarea. Os lo digo yo recién llegado de África, donde he podido ver como se mantiene a todo un pueblo en la miseria por los intereses de otra nación que no permite su desarrollo en su propio beneficio. Combatamos el imperialismo capitalista, fiados de que con ello cumpliremos con la vocación que Dios ha otorgado a nuestra España.
Las ideologías han muerto
Publicado el 01 Jun 2011. 
Por Alejandro López.
Dicen que las ideologías han muerto, y viendo el panorama general de la política occidental, podemos coincidir en ello. La multiculturalidad protegida y programada por el Sistema, no es más que la más agresiva de las políticas en busca de una uniformidad social. La sociedad de la post-revolución francesa, del capitalismo y el liberalismo, busca anegar a todas las sociedades en el lodazal de su concepto de lo políticamente correcto, de unos valores o mejor diríamos ausencia de los mismos, que impidan todo movimiento contestatario a sus presupuestos básicos. Nunca en la historia hubo un mayor control no ya de los actos públicos de cada cual, sino de las propias ideas que profesamos. Y es que, como decíamos en un principio, el hecho de tener ideas, ideología, es de principio considerado de mal gusto. Es necesario aborregarse con el resto de la sociedad, para ser respetuoso con el otro, las ideas propias y no digamos su defensa son una ofensa, para los demás, un gesto de intolerancia.
Decía Chersterton, que en tiempos pasados y sin duda mejores, hasta los heterodoxos, se motejaban de ortodoxos. El hereje, pretendía estar en posesión de la verdad, y defendía su error, con la misma pasión que el ortodoxo defendía la verdad. Eran tiempos en los que el hombre no se conformaba con la realidad que vivía, sino que aspiraba a transformarla, en busca de un mundo mejor y más justo. Las revoluciones eran verdaderas búsquedas de la transformación radical de la realidad vivida, y no meros juegos de pseudo rebeldes adocenados y burgueses. ¿Alguien puede decirme en qué consiste la llamada spanish revolutión? ¿Cómo pretenden transformar la sociedad? La triste realidad es que a lo que hoy se llama revolución y se muestra como un gesto de audacia y rebeldía, no ha pedido, en el mejor de los casos, más que una serie de reformas que no atacan el auténtico problema, sino tan sólo sus consecuencias. Por eso, nosotros, que es evidente no somos marxistas, casi añoramos los tiempos en los que la izquierda pretendía transformar el mundo, para acabar con el capitalismo, colectivizar la tierra y la empresa o acabar con el mismo estado. Estas eran sin duda ideologías erróneas y hasta perversas, pero expresaban un deseo de justicia, frente a la injusticia. Por eso podríamos sentirnos más cercanos a aquellos que a estos otros “progres” que tan a gusto se encuentran en este estado burgués. Preferimos caer bajo las balas de los que con autenticidad aunque errados pretenden un mundo mejor, que por el tedio que nos producen estos niños de papa, metidos a revolucionarios de opereta.
En un mundo sin ideologías, podemos decir sin equivocarnos, que sólo nosotros, los joseantonianos, seguimos pretendiendo transformar el mundo de forma radical. Alcanzar una revolución verdadera que rescate al hombre de la injusticia, devolviéndole al lugar que le corresponde como centro y fundamento de todo sistema político y social.
Los Manolos “chirrían”…
Publicado el 05 May 2011.
Después de ver a los Manolos pidiendo por la X en la declaración de la Renta, uno oficialmente lo ha visto todo. Y no es que me parezca mal lo que los publicistas llaman product placement, porque no hay que predicar “al coro”, sino a los que no la ponen. Me parece mal el momento y las personas que Cuatro elige para difundir el mensaje. porque, no me digan ustedes que no, es irónico que los mismos que maltrataron a un mendigo en Viena, tirándole monedas, piden ahora un gesto que sirve para sustentar a los muchos que ya no pueden comer si no es gracias a Cáritas. Será que a Cuatro le “chirrían” los “Manolos”…
Mira que a esta cadena no le faltan presentadores. La propia Sara Carbonero que luego se mofa de los dos diciéndoles que sólo les falta “la sotana”, habría sido muchísimo más efectiva. En la italianización creciente que vive nuestra televisión (sin ofensa para los italianos, que el culpable en ambos casos es Silvio…), pues una chica como la Carbonero te vende cualquier moto. No digamos ya algo tan bueno como es poder hacer algo tan necesario para la Iglesia como es el propio sustento.
Y es que no sólo de pan vive el Hombre, no. De la misma manera, la Iglesia necesita ganarse a propios y ajenos. Aquellos que, por como estamos hoy en día no serán practicantes o ni siquiera creerán, pero que se dan cuenta de que sin la labor asistencial de la Iglesia, el mundo sería un sitio bastante peor en el que vivir.
No voy a ser demagogo y decir que la situación sería ‘Manchesteriana’, pero desde luego a ver donde iban a comer las miles de personas que Caritas atiende tan sólo en España. Me alegró saber, en mi reciente viaje, que Cáritas en Suiza es una de las ONG que mejor funciona, también.
Para la próxima, a ver si nos pueden ahorrar al par de impresentables que tuvieron que presentar el segmento. Además en una práctica que se ha consolidado en España, pero que raya la ilegalidad en la legislación europea (que prohíbe interrumpir las noticias para insertar publicidad. Materia en la que Bruselas ya nos ha dado un toque de atención.)
Bueno, el mensaje queda, que es lo importante. Esperemos que a pesar del canal, que siempre programa en contra de lo que aquí nos vende, y de los dos tontos del bote que nos lo quieren vender, sepamos marcar la X en la casilla de la Iglesia.
¿Hasta cuando?
Por Diego A. (Murcia)
Una tras otra, ley tras ley, medida tras medida, todas las semanas nos sorprenden un poquito más esta clase –casta- política parasitaria.
No ganamos para disgustos, o eso decimos, dentro de lo poco que alzamos la voz, porque la gente sigue idiotizada y sedada por los que mandan, y ayuda mucho la pasividad de los que opositan, o mejor dicho, desmandan y desopositan.
¿Hasta cuándo? Eso es lo que me pregunto. ¿Hasta cuándo vamos a seguir impasibles? Pues sinceramente, no lo sé. Somos una incógnita. Todos, tras una medida mala u otra ley peor, nos lo hemos preguntado antes o después, pero a la hora de la verdad, bien por vernos solos, por ser inútil nuestra “singular” lucha, por no verlo claro, desistimos en sumarnos a “algo” (aunque si ese “algo” fuera realmente algo…), agachamos la cabeza (ya se arreglará, o mientras a mí no me toque –pensamos-). Y el problema es que empieza a tocar, a todos.
Pienso que, desgraciadamente, la situación hasta que no llegue a la cúspide y se nos desmorone todo encima, parece que no vamos a reaccionar, y señores, ahí ya estará todo perdido. Demasiado tarde vamos ya, pero aun estamos a tiempo de salvar lo que queda como punto base y a partir de ahí reiniciar, recomponer todo lo perdido, lo que nos han quitado, lo que nos pertenece. Lo único que parece claro es que esto por mucho tiempo más no se mantiene por su propio pie.
Y los politicastros, encantados, mientras el pueblo no les juzgue (ni pinta tiene, pues el pueblo no razona ni por las medidas en sí, ni tan siquiera por sentido común), ellos a su ritmo. Con la que está cayendo y sumidos en una crisis no sólo económica, sino institucional, de valores…
Y por si acaso alguien cae por este artículo y no sabe aun de que se habla, ahí van algunas de tantas medidas que se impulsan en nuestro país. Sólo pondré las de los últimos meses, porque de lo contrario sería mejor hacer un libro y no merece la pena gastar tanto papel en cutreces de medidas socialistas.
En recortes sociales: bajan el sueldo a funcionarios, suben la luz y el gas, suben la gasolina, suben el IVA al 18%, miles de empresas en quiebra, ayuntamientos endeudados hasta las cejas, todo esto con más de un 20% de parados, y llegando –sino los hemos sobrepasado ya- a los 5 millones de desempleados.
En derroches de dinero: traductores de idiomas varios en el Senado pudiendo hablar en español sin problemas, millones de euros para los sindicatos veleta, millones de euros para clínicas abortivas y a su vez ridículas cifras a las asociaciones de ayuda a la mujer embarazada, o los 300 millones de euros para Túnez de estos días, todo para salir en la foto.
En prohibiciones: prohibido fumar en espacios cerrados, restaurantes, salones, cerca de espacios infantiles, etc; prohibido superar los 110 km/h en autovías (por ahorrar dicen, y en Holanda por ahorrar la quieren subir a 130km/h); prohibido descargar ciertos contenidos en internet, etc
Por no hablar de la corrupción extendida, la política de negociar con terroristas, apertura de puertas a la inmigración con estas cifras de desempleados españoles en casa.
En definitiva no cabe en cabeza humana. Aquí no hay trampa ni cartón, simplemente echad una ojeada a nuestro alrededor.
¿Seguiremos aguantando todo lo que nos venga y todo lo que nos echen? Seguro que alguien me diría en otro alarde de inquietud y no saber qué hacer: los españoles somos capaces de esto y de mucho más, para cabezones, nosotros. Pero más valdría que no, porque esto empieza (empezó hace tiempo) a tomar aires más serios, no nos damos cuenta de que es España y todo lo que ello conlleva, lo que está en juego; es hora de tomar medidas y solo la voz del pueblo es la que puede lograrlo, haciéndose notar tanto en la calle como en las urnas.
Me duele esta España ver como se desangra la mires por donde la mires. Y muchas veces, vergüenza por quienes estamos representados. Ojalá sirva este humilde artículo para remover esas –nuestras- conciencias y plantearse cada cual seriamente que hacer, que batallas librar para sostener entre tú, yo y los que nos sigan, un país que se descalabra por momentos.
¡Es hora de reaccionar!, pero es hora desde hace mucho. Patriotas, ¡manos a la obra!
PD: Al terminar este artículo, leo las principales noticias del día, y la primera, como va siendo costumbre cada mes, es otra incisión en esa sangría continua del paro. Casi 70.000 parados más en febrero. Impresionante lo que está logrando Zapatero y sus secuaces… pero aquí los españolitos, sin mover un dedo.
A la juventud española
Publicado el 15 Mar 2011.
Por “joven falangista”.
Camaradas y amigos: como militante de la falange de José Antonio, comienzo mi primera intervención en este portal de pensamiento joseantoniano, con la mejor disposición de colaboración. Quisiera que mis palabras se entendieran correctamente, para ello intentaré exponer mis principios falangistas lo mejor que pueda.
Nosotros los jóvenes falangistas queremos transmitir una voz de esperanza al pueblo español, esa voz es firme y sincera, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo. Pero esa voz no debe servir a ningún interés de grupo, ni a ningún interés de clase, sino que debe servir a una misión de sacrificio para conseguir el destino universal de nuestra Patria España, para unir pueblos, para unir razas, para unir a los hombres, que son portadores de valores eternos, como son la libertad, la dignidad y la integridad de todo hombre sin excepción.
Los jóvenes españoles, en concreto los falangistas, necesitamos llevar a cabo las siguientes ideas fuerza para reconstruir nuestra nación y conseguir la revolución pendiente española, tal y como soñaba José Antonio, transmitiendo los valores católicos que la falange y nuestro fundador doctrinal tenía.
1- La defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.
2- La defensa de la familia, la única posible, la compuesta por hombre y mujer, abiertos a la vida.
3- La defensa del Cristianismo Católico, que es la identidad de la cultura española y europea.
4- La libre decisión de los padres para educar a los hijos.
5- La defensa del bien común por encima de todo interés individual, grupo o partido.
6- Conquistar una justicia social para que todos tengan Pan, Patria y Justicia.
7- Conseguir que nuestra Patria sea Una, en la diversidad, Grande en lo Universal y Libre, como cada uno de los hombres, que se merecen una “Sociedad de hombres libres”.
De esta forma, España, debe recuperar su posición importante en el mundo, para elevarla a un sentido espiritual en la historia universal.
El Estado Falangista y la misma falange no debe ser, como el Estado Fascista programa, un fin en sí mismo, sino el Estado Falangista y la Falange deben ser un instrumento de servicio y sacrificio para el beneficio de los hombres, de todos los hombres sin excepción, al igual que debe de ser un instrumento para llevar a nuestro pueblo la justicia social y elevarla a un bien común en un sentido universal. El Estado Falangista en el que esperamos que los jóvenes sepamos conquistar para España y para los hombres, no debe de ser, como el Estado Fascista cree, un dios al que rendir pleitesía eliminando al concepto de hombre como portador de valores eternos, ni debe servir a un interés de clase, ni a un interés de raza, ni a un interés individual, sino a un interés común para todos los hombres, es decir, debe plantear sus esfuerzos y gastar sus energías en una justicia social por y para el pueblo español, y para hacer más grande a la Patria. Por eso para que la juventud falangista conquiste el poder para dársela a los hombres, los jóvenes debemos ponernos al frente, tal y como soñaba José Antonio, que en sus discursos y escritos decía a sus amigos; “Yo, por mi parte, serviría de todo menos para un caudillo fascista” José Antonio el 2 de abril de 1933.
Otros intelectuales de la época exponían frases sobre José Antonio diciendo; “José Antonio es demasiado fino, demasiado señorito y, en el fondo tímido, para que pueda ser un jefe y, ni mucho menos un Dictador.” Miguel de Unamuno 1935.
“José Antonio representó la gran oportunidad perdida de España” Indalecio Prieto, conocido socialista y uno de sus rivales políticos.
Por otra parte debemos dejar bien definido, que esta revolución, que los jóvenes tenemos el deber de conseguir para España, en ningún caso se debe plantear por el camino de la violencia, la violencia puede ser lícita cuando se emplee por un ideal que la justifique, y el único ideal que justifica esta violencia es la defensa propia del hombre, y cuando por la violencia seamos atacados. Asumimos nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo, porque por Él es por lo único que se debe morir, por ser el Dios que nos ha dado la vida. Por eso los Jóvenes no debemos temer cuando transmitamos o defendamos nuestras ideas falangistas, porque si morimos, también vencemos.
“Hay que transformar a España totalmente, cambiando no sólo su armadura externa, sino el modo de ser de los españoles.” Para los jóvenes, la falange de José Antonio, no debe ser una manera de pensar, sino que es una forma de ser, es por ello por lo que la juventud debe realizar la revolución pendiente española, que tanto necesita en lo espiritual y en la moral misma el pueblo español. En esta revolución, “nosotros nos sacrificaremos, nosotros renunciaremos y de nosotros será el triunfo.”
Los jóvenes falangistas entendemos la política como un servicio al Bien, a la Patria y a todos los hombres.
Es necesario en la actualidad mantener vivo el ideal falangista y la memoria de José Antonio, por ser el hombre de la reconciliación entre los hombres y entre los pueblos, por ello hago un llamamiento a todos los jóvenes que verdaderamente se quieran comprometer con el pensamiento de José Antonio, para que se pongan en contacto con la joven dirección de este portal y entre todos, los jóvenes y no tan jóvenes, consigamos reconstruir la FALANGE DE JOSE ANTONIO.
“Pase lo que pase, no se puede desertar, ni por impaciencia, ni por desaliento, ni por cobardía”. Estáis todos, estamos todos, convocados a esta empresa.
A los autores y lectores de Hispaiainfo
Por Jorge “Joven Falangista”.
Después de mi artículo anterior llamado “A la juventud española” presento este otro para que sea fuente de debate entre todos.
Son más de tres años de vida de Hispaniainfo, y esto parece que es imparable, miles de personas nos visitan diariamente, un nutrido número de camaradas que encabezan este portal , con una gran trayectoria Falangista a sus espaldas , tales como: José Cabanas, Sigfredo Hillers, Jorge Juan Perales, Ceferino L. Maestú, Deolavide…. junto a otros muchos. Sin olvidar a la joven dirección de este portal que están desarrollando un gran esfuerzo por la forma de ser y pensar falangista.
En este tiempo, se han asentado las bases, mediante artículos y debates, de muy alta calidad intelectual, para presentar lo que es y debe ser la reconstrucción de la Falange de José Antonio. Son ya cientos de artículos en los que se han debatido sobre la diferencia entre falange y fascismo, lo que es el nacional-sindicalismo, reivindicar lo que es y fue la falange, la indiscutible influencia de la religión Católica dentro de la falange de José Antonio, el sentido del trabajo en el Estado falangista, la defensa del concepto de hombre como portador de valores eternos (libertad, integridad, dignidad) de todos los hombres sin excepción, la idea de España etc. etc. etc.
Son muchos los camaradas que se han reencontrado con la falange de José Antonio, gracias a la labor de Hispaniainfo. Somos muchos, los que nos hemos vuelto a ilusionar, para militar en una organización seria para reconstruir la falange. Somos muchos, los que creemos que ahora, más que nunca, estamos más unidos, dentro de este mundo azul que responde al nombre de Hispaniainfo. Somos muchos, los que pensamos que la revolución pendiente española de la que nos hablaba José Antonio, es más necesaria hoy, que hace años. En definitiva SOMOS MUCHOS.
Después de realizar esta labor durante años, debemos considerar que está ya “alzada la bandera”, la bandera del comienzo de la reconstrucción de la falange de José Antonio.
El ser falangista además de un pensamiento, es una forma de ser y de sentir, una forma de entender la vida y la muerte, junto a la Santa Cruz. Todos los falangistas debemos acudir a la llamada de la “familia falangista”. Esa llamada, a la que siempre, hay que responder con la afirmación y nunca con la negación.
Para los falangistas, y en concreto, para las personas que seguimos Hispaniainfo, ha llegado la hora de defender y levantar, la bandera de la alegría, la bandera de todos los hombres, la bandera de la libertad, la bandera de la justicia social, la bandera del espíritu del nacional- sindicalismo, la bandera de los valores cristianos, la bandera del futuro, la bandera de la juventud… en definitiva alzar y levantar la BANDERA DE JOSÉ ANTONIO.
La situación actual de la patria nos obliga, a todos los falangistas de buena voluntad, a luchar por el ideal que en su día defendió José Antonio, que no es otra lucha que la de devolver la dignidad al hombre y ponerlo en el centro de todo sistema político, dejando a un lado todo sentido materialista de la vida y de la historia, para realizar una verdadera justicia social.
Ningún falangista, puede dejar de luchar por el ideal de su doctrina, igualmente ninguno podrá pensar que la lucha falangista, no es posible, sino lo intentamos, estando sentados cómodamente en nuestras casas, por eso debemos seguir luchando mediante artículos e ideas en Hispaniainfo, pero a la vez demostrando la militancia en la calle y en todos los rincones de nuestros municipios.
Los hombres y mujeres de Hispaniainfo tienen el deber de realizar esta misión, que no es otra que la de asumir el mando de unidad y entendimiento entre todos los falangista que nos damos cita todos los días en este portal, y para desarrollar esto, necesitamos una organización en la que se dé la oportunidad a todos los falangistas dentro un grupo nuevo para poder militar y formase como falangistas, en una organización que merezca la pena dar hasta incluso lo más preciado que tenemos, pero que mejor suerte que luchar por Dios y la falange de José Antonio, por la cual cayeron nuestros mejores.
Por eso pido que las personas que pasan por hispaniainfo, escriban sus comentarios, diciendo su opinión de como deberíamos organizarnos, para trabajar en la falange de José Antonio, esta opinión, no olvidemos, debe ser siempre constructiva y siempre para ayudar a reconstruir, un gran mundo azul, en el que estemos todos los falangistas que realmente seamos joseantonianos.
“Pase lo que pase, no se puede desertar, ni por impaciencia, ni por desaliento, ni por cobardía”. Nuestro día ha llegado, defendamos la Falange. ¿Qué opináis?
Vivir en nuestra burbuja o en el blanco y negro del NODO.
Por Claudio Vila.
Es difícil comprender como después de tantos años, tantas experiencias y tantas caídas, no somos capaces de evolucionar y aprender.
Ya en época del Caudillo los falangistas comprendieron que ese no era su “régimen”. Sabían que lo fundamental del pensamiento de José Antonio no estaba plasmado en la España de Franco. Por eso fueron muchos los que plantearon alternativas para recuperar la Falange de José Antonio. Hubo varios intentos, y los protagonizaron falangistas como Sigfredo Hillers, Ceferino L. Maestú, Narciso Perales y Patricio González de Canales. El éxito de aquellos intentos no se produjo, ciertamente, pero la lucha por aquel ideal se justificaba por sí misma.
Cada uno de ellos siguió su camino. Les acompañaron cientos de camaradas, que creían en el mismo ideal que ellos. Esa siembra está hecha y ahora toca esperar su fruto. Nos corresponde a nosotros, jóvenes falangistas, recoger ese testigo, sin caer en el error de asustarnos por lo alto que nos han dejado el listón. Sin embargo, no crean esos líderes y aquellos que les acompañaron que su tarea está finalizada. Deben ser quienes nos orienten, con sus conocimientos y experiencias hacia un mañana del que sólo nosotros seremos responsables.
Experiencia, años, responsabilidad, capacidad, son ideas y realidades que todos, en mayor o menor medida, podemos aportar. No obstante, no quiero hacer de estas líneas lección o reproche. Simplemente quiero que sean una explicación, pues uno no encuentra la forma de expresar debidamente lo que siente.
La marginalidad y el sectarismo se han convertido en las tarjetas de visita de algunos que han pretendido jugar a la política “vestidos de azul”. Han sacrificado frecuentemente la esencia por la existencia. Partidos políticos que juegan en una liga que no les corresponde, o boxeadores que no calcularon el peso de su oponente. Hablan de concejales o representantes, de políticas cercanas al Pueblo, cuando realmente ese Pueblo no les conoce, ni quiere, ni comprende. Partidos políticos que se ven obligados a buscar candidatos a base de fotocopias de DNI, pues no cuentan con la mínima base social. Esta nunca la buscaron, pues creyéndose los quijotes de nuestro tiempo pensaron que la victoria era segura. Sin embargo, nuestro fiel camarada y amigo Sancho nos recuerda que no es contra gigantes la lucha sino contra simples molinos. Viven en una burbuja de cristal, en un reducido grupo de tal vez 20 personas, y pese a ello no son capaces de reconocer a su vecino en la trinchera. No porque no lo vean, sino porque reconocerlos supondría admitir su pequeñez y tal vez eso suponga dolor y un gran vacío.
Hace unos días un texto sincero y sencillo nos hablaba de reunirnos todos los falangistas y poder hablar. Fijaos que inmensidad: ¡hablar!. Sólo eso, hablar.
¿Son esos jefes nacionales más importantes que la existencia de la Falange?. No de la Falange de uno u otro, las siglas históricas o las auténticas, ni siquiera las cocinadas. Lo importante es ser el “jefe nacional” de sus 20 militantes.
Somos pocos los que de forma silenciosa, sin buscar reconocimientos ni felicitaciones, quienes mantenemos viva la fe en la Falange de José Antonio. Y seguiremos, pues de un tiempo a esta parte se van despertando las ideas y objetivos de aquellos líderes falangistas, que quieren, de nuevo, ver la existencia subordinada a la esencia.
Servicio militar, servicio a España
Los políticos españoles, como siempre completamente ajenos a las auténticas necesidades de España, se han lanzado a la polémica por apropiarse de la decisión que puso fin al servicio militar en nuestro país. Orgullosos sacan pecho, como si hubiesen realizado un gran servicio a España, liberando a la sociedad de una pesada carga, al tiempo que mejoraban la seguridad de la Patria. Sin embargo, la realidad es muy distinta.
El fin del servicio militar en España, respondió, a una política premeditada que buscaba en primer lugar, alejar a los españoles, de cualquier sentido patriótico y español, y de los valores propios de la vida castrense: patriotismo, abnegación, sacrificio, valor, respeto a la religión… Además, los políticos utilizaban como bandera populista, la desaparición de uno de los pocos sacrificios exigidos a los jóvenes de nuestra sociedad, desaparecido el servicio social que realizaban también las mujeres españolas y que tan magníficos resultados deparó. La excusa, el alto grado de rechazo y de objeción de conciencia al servicio militar. Un argumento evidentemente espurio, cuando se considera que no haya encontrado igual acogida por nuestros políticos, la objeción de conciencia en el pago de impuestos, o más recientemente para la asignatura de Educación para la Ciudadanía.
El resultado de la supresión del servicio militar, ha sido el aislamiento de la sociedad de nuestros ejércitos, convirtiéndose en una casta separada del resto de la sociedad, de la que apenas se tiene referencias, sometida a un férreo control, que castiga con dureza, no las desobediencias, sino las simples referencias a los valores y el espíritu que es propio de la milicia y que ya antes hemos enumerado someramente. Además la desaparición del servicio militar, ha acentuado el proceso de desmantelación moral de la juventud española, para la que se fomenta el egoísmo y el nihilismo, frente al sacrificio y el bien común, como referente principal de la sociedad.
El servicio militar, era y debería volver a ser una pieza fundamental en la estructuración de la sociedad. En efecto, producía una serie de beneficios sociales que compensaba con creces los perjuicios personales que podía acarrear. Fomentaba el sentido de solidaridad y responsabilidad con el resto de la sociedad, cristalizados en el patriotismo inherente al sentido de milicia; aunaba en un propósito común a gentes de diferentes regiones y extractos sociales, promoviendo la unidad y cohesión nacional, algo que evidentemente no interesaba, ni interesa a nuestros políticos, empeñados en acabar con España.
Por último, el manido argumento de la falta de operatividad de las fuerzas de recluta, cae por su propio peso, al observar como uno de los mejores ejércitos del mundo: el israelí, mantiene el servicio militar obligatorio como una pieza fundamental de la estructura de su defensa. En nuestro entorno, también podemos encontrar casos similares como el de Suiza, que mantiene la activación periódica de los hombres hasta la edad de 45 años, o Alemania que mantiene un servicio militar de 6 meses de duración. La complejidad de algunos sistemas de armas, hace necesaria, sí, la existencia de unidades compuestas únicamente o en su mayoría por profesionales, dedicados de forma exclusiva a la profesión de la armas, pero no podemos olvidar, el excelente papel realizado por unidades de élite del ejercito español como la BOEL o la UOE, que durante mucho tiempo estuvieron formados por personal de leva.
José Antonio afirmaba que el sentido militar de la vida era junto con el religioso, el más auténtico que podía vivirse, deseaba de este modo que el sentido heroico de la milicia, su afán servicio, fuesen vividos y compartidos por toda la sociedad española, otra vez, como lo fue en los mejores momentos de nuestra historia. Nosotros afirmamos que esto, sólo podrá lograrse, si no se encierra al Ejército en una casta aislada, sino que se considera la defensa de la sociedad, de la Patria, un deber de todos los españoles. El servicio militar, fue y debe volver a ser, una oportunidad de servir a los demás y una escuela en valores para nuestros jóvenes, sólo así podremos volver a tener una juventud sana que nos devuelva nuestra España…
Por Alejandro López.
Editorial del programa “El Sí de Kípling” del 16 marzo de 2011
¿Hasta cuando?
Una tras otra, ley tras ley, medida tras medida, todas las semanas nos sorprenden un poquito más esta clase –casta- política parasitaria.
No ganamos para disgustos, o eso decimos, dentro de lo poco que alzamos la voz, porque la gente sigue idiotizada y sedada por los que mandan, y ayuda mucho la pasividad de los que opositan, o mejor dicho, desmandan y desopositan.
¿Hasta cuándo? Eso es lo que me pregunto. ¿Hasta cuándo vamos a seguir impasibles? Pues sinceramente, no lo sé. Somos una incógnita. Todos, tras una medida mala u otra ley peor, nos lo hemos preguntado antes o después, pero a la hora de la verdad, bien por vernos solos, por ser inútil nuestra “singular” lucha, por no verlo claro, desistimos en sumarnos a “algo” (aunque si ese “algo” fuera realmente algo…), agachamos la cabeza (ya se arreglará, o mientras a mí no me toque –pensamos-). Y el problema es que empieza a tocar, a todos.
Pienso que, desgraciadamente, la situación hasta que no llegue a la cúspide y se nos desmorone todo encima, parece que no vamos a reaccionar, y señores, ahí ya estará todo perdido. Demasiado tarde vamos ya, pero aun estamos a tiempo de salvar lo que queda como punto base y a partir de ahí reiniciar, recomponer todo lo perdido, lo que nos han quitado, lo que nos pertenece. Lo único que parece claro es que esto por mucho tiempo más no se mantiene por su propio pie.
Y los politicastros, encantados, mientras el pueblo no les juzgue (ni pinta tiene, pues el pueblo no razona ni por las medidas en sí, ni tan siquiera por sentido común), ellos a su ritmo. Con la que está cayendo y sumidos en una crisis no sólo económica, sino institucional, de valores…
Y por si acaso alguien cae por este artículo y no sabe aun de que se habla, ahí van algunas de tantas medidas que se impulsan en nuestro país. Sólo pondré las de los últimos meses, porque de lo contrario sería mejor hacer un libro y no merece la pena gastar tanto papel en cutreces de medidas socialistas.
En recortes sociales: bajan el sueldo a funcionarios, suben la luz y el gas, suben la gasolina, suben el IVA al 18%, miles de empresas en quiebra, ayuntamientos endeudados hasta las cejas, todo esto con más de un 20% de parados, y llegando –sino los hemos sobrepasado ya- a los 5 millones de desempleados.
En derroches de dinero: traductores de idiomas varios en el Senado pudiendo hablar en español sin problemas, millones de euros para los sindicatos veleta, millones de euros para clínicas abortivas y a su vez ridículas cifras a las asociaciones de ayuda a la mujer embarazada, o los 300 millones de euros para Túnez de estos días, todo para salir en la foto.
En prohibiciones: prohibido fumar en espacios cerrados, restaurantes, salones, cerca de espacios infantiles, etc; prohibido superar los 110 km/h en autovías (por ahorrar dicen, y en Holanda por ahorrar la quieren subir a 130km/h); prohibido descargar ciertos contenidos en internet, etc
Por no hablar de la corrupción extendida, la política de negociar con terroristas, apertura de puertas a la inmigración con estas cifras de desempleados españoles en casa.
En definitiva no cabe en cabeza humana. Aquí no hay trampa ni cartón, simplemente echad una ojeada a nuestro alrededor.
¿Seguiremos aguantando todo lo que nos venga y todo lo que nos echen? Seguro que alguien me diría en otro alarde de inquietud y no saber qué hacer: los españoles somos capaces de esto y de mucho más, para cabezones, nosotros. Pero más valdría que no, porque esto empieza (empezó hace tiempo) a tomar aires más serios, no nos damos cuenta de que es España y todo lo que ello conlleva, lo que está en juego; es hora de tomar medidas y solo la voz del pueblo es la que puede lograrlo, haciéndose notar tanto en la calle como en las urnas.
Me duele esta España ver como se desangra la mires por donde la mires. Y muchas veces, vergüenza por quienes estamos representados. Ojalá sirva este humilde artículo para remover esas –nuestras- conciencias y plantearse cada cual seriamente que hacer, que batallas librar para sostener entre tú, yo y los que nos sigan, un país que se descalabra por momentos.
¡Es hora de reaccionar!, pero es hora desde hace mucho. Patriotas, ¡manos a la obra!
PD: Al terminar este artículo, leo las principales noticias del día, y la primera, como va siendo costumbre cada mes, es otra incisión en esa sangría continua del paro. Casi 70.000 parados más en febrero. Impresionante lo que está logrando Zapatero y sus secuaces… pero aquí los españolitos, sin mover un dedo.
Diego A. (Murcia)
La llama sigue viva
Era tarde, ahora aún más, y con el cansancio acumulado del trajín semanal, estando ya en viernes, se dispone un servidor a apagar el ordenador e irse a descansar, no sin antes visitar varias webs de actualidad y noticias patriotas, esperando, ansiando, alguna noticia positiva, cosa difícil para cómo estamos y para los recursos que poseemos. Empiezo a leer informaciones y artículos, arrastro el ratón, hasta que mis ojos contemplan una frase, esa frase:
Nosotros, los jóvenes, los que nos movemos por impulsos espirituales, libres del egoísmo zafio de los viejos caciques; nosotros aspirábamos a una España grande y justa, ordenada y creyente. ¿A qué aguardan ahora las juventudes a la intemperie? ¿Renunciarán a toda esperanza? ¿Se retraerán a torres de marfil? ¿Aguardarán…a confiar de nuevo en voces partidistas que otra vez las seduzcan para desencantarlas? 07-11-1935
Puede ser que ya la hubiera leído hace tiempo por algún otro sitio, pero se te vuelve a quedar grabada, marcada y la fecha aun más, 1935. Reflexionas unos minutos, un poco después sientes pena, y empiezas a comprender el porqué del odio de la gente de izquierdas –incomprendida- y también de derechas –más a sabiendas de lo que se cocía- hacia el autor de la frase, y entiendes con todo lo que ello conlleva, pero no compartes, porque fueron insistentemente a por él y acabó asesinado. Cierras los ojos en la oscuridad de la noche y te preguntas, ¿porqué?
15 minutos después estoy más lucido pese al cansancio, comprendo por un momento como manaba esa gran fuente de sabiduría, repleta, cargada, preñada, rebosante de razones y verdades encubiertas en un fino manto de poesía y alegría, en cualquier texto o frase que saliera de su puño, letra o voz. Sigues reparando en la fecha, 1935…/ 2011… / 76 años después, y cuánta razón sigue atrapada sus líneas… te retraes y bajas por un momento a tierra firme, miras a tu alrededor y… algo falla, algo sigue fallando en la sociedad española.
Y es que José Antonio, autor de la frase por si alguien aún lo dudaba, sigue sorprendiendo a propios y a extraños. Eso es solo un ejemplo de cómo puede surgir en tu ser un amor, un enlace y cohesión inmensa hacia su persona y sus ideales. José Antonio, pese a que su ideal ha sido malinterpretado o tal vez debería decir malintencionadamente malinterpretado en conveniencia al malinterpretador de turno, lo cierto es que a lo largo del tiempo ha ido dejando una huella que nunca ha dejado de ser avivada por las generaciones que le siguieron hasta hoy y estoy seguro que en las venideras quedará el aliento de quien desee que ese recuerdo y esa puesta en práctica no se apague jamás. Será de mayor o menor repercusión, pero existirá.
Antes y después, todos han querido silenciarlo. Todos. Por algo será. Se le silenció en vida y se silencia aún 76 años después de su muerte. Y lo hacen quienes no lo comprenden y a la vez no quieren comprender y sobre todo lo hacen quienes comprenden pero se encierran en no querer comprender y se dedican a que tampoco comprendan los demás. Estos bien saben lo que se hacen. Saben que si se le diera rienda suelta a la figura de José Antonio, las cosas cambiarían y no precisamente en favor de sus intereses, el clamor ascendería como la espuma. Por eso, ellos marcan los tiempos con eso que llaman el poder y que utilizan cualquier medio para conservarlo.
Nosotros, los que lo hemos descubierto a José Antonio, actuamos o lo intentamos en nuestra vida pública fieles a sus ideas, en tanto en cuanto se nos permite, nos limitamos fervientemente a comprender lo que gota a gota, texto a texto, discurso a discurso, nos ha ido dejando. Ejemplos de un ideal, de un amor patrio, de un amor a Dios como ejemplo de cristiano católico hasta su muerte, de un trato inmejorable a persona humana de toda clase y condición, mensajes todos ellos destinado para jóvenes y para menos jóvenes. Y por no abundar, su exquisito lenguaje hecho poesía, fue incomparable, no ya sólo en el marco político, sino que a muchos escritores de ayer y de hoy que se prestaran, les sacaba los colores.
Ha pasado una hora y media desde que leí la frase en internet. Esta, sin duda, es una de tantas joyas que nos ha legado. Sigo con mi lápiz y papel en esta noche cerrada, se embota la mente con esas tres líneas. Ya sólo queda una estéril pregunta que nuevamente se vuelve a repetir en mi cabeza.
¿Porqué a él?
La vida está llena de injusticias y esta, para los que lo sentimos e intentamos continuar la tarea que desgraciadamente quedó aparcada y amputada tras su muerte, se lleva la palma. Me levanto ardientemente de la silla donde reposaba.
Luchemos, sigamos haciéndolo para que su memoria no quede en balde, para que las nuevas generaciones conozcan, aprendan no solo maquinal y teóricamente, sino su puesta en práctica en su día a día; valores, ética, estilo, moral; descubran a la persona que pudo -y debió- cambiar la historia de España, pero que por un eterno odio a la verdad, de unos tiempos pasados donde se forjaron unas ideas que siguen tan válidas, murió asesinado por los que ahora intentan, manejar, laicizar, relativizar y aborregar al común de la sociedad para vendernos sus mentiras con cortinas de humo. Nos hacen ser políticamente correctos, nos sedan ante su insensatez y maldad con sus demagogias baratas y mentiras disfrazadas de éxitos y verdades en un alarde de cínica progresía y modernismo cutre.
Yo, a Dios gracias, no me sumo a ese carro. Conmigo que no cuenten.
Yo abogo por “movernos por impulsos espirituales, libres del egoísmo zafio de los viejos caciques”, por seguir aspirando a “una España grande y justa, ordenada y creyente” como la que soñaba José Antonio.
Siempre presente en nuestros corazones.
Artículo que nos envía Diego A. (Murcia)
A la juventud española
Por “joven falangista”.
Camaradas y amigos: como militante de la falange de José Antonio, comienzo mi primera intervención en este portal de pensamiento joseantoniano, con la mejor disposición de colaboración. Quisiera que mis palabras se entendieran correctamente, para ello intentaré exponer mis principios falangistas lo mejor que pueda.
Nosotros los jóvenes falangistas queremos transmitir una voz de esperanza al pueblo español, esa voz es firme y sincera, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo. Pero esa voz no debe servir a ningún interés de grupo, ni a ningún interés de clase, sino que debe servir a una misión de sacrificio para conseguir el destino universal de nuestra Patria España, para unir pueblos, para unir razas, para unir a los hombres, que son portadores de valores eternos, como son la libertad, la dignidad y la integridad de todo hombre sin excepción.
Los jóvenes españoles, en concreto los falangistas, necesitamos llevar a cabo las siguientes ideas fuerza para reconstruir nuestra nación y conseguir la revolución pendiente española, tal y como soñaba José Antonio, transmitiendo los valores católicos que la falange y nuestro fundador doctrinal tenía.
1- La defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.
2- La defensa de la familia, la única posible, la compuesta por hombre y mujer, abiertos a la vida.
3- La defensa del Cristianismo Católico, que es la identidad de la cultura española y europea.
4- La libre decisión de los padres para educar a los hijos.
5- La defensa del bien común por encima de todo interés individual, grupo o partido.
6- Conquistar una justicia social para que todos tengan Pan, Patria y Justicia.
7- Conseguir que nuestra Patria sea Una, en la diversidad, Grande en lo Universal y Libre, como cada uno de los hombres, que se merecen una “Sociedad de hombres libres”.
De esta forma, España, debe recuperar su posición importante en el mundo, para elevarla a un sentido espiritual en la historia universal.
El Estado Falangista y la misma falange no debe ser, como el Estado Fascista programa, un fin en sí mismo, sino el Estado Falangista y la Falange deben ser un instrumento de servicio y sacrificio para el beneficio de los hombres, de todos los hombres sin excepción, al igual que debe de ser un instrumento para llevar a nuestro pueblo la justicia social y elevarla a un bien común en un sentido universal. El Estado Falangista en el que esperamos que los jóvenes sepamos conquistar para España y para los hombres, no debe de ser, como el Estado Fascista cree, un dios al que rendir pleitesía eliminando al concepto de hombre como portador de valores eternos, ni debe servir a un interés de clase, ni a un interés de raza, ni a un interés individual, sino a un interés común para todos los hombres, es decir, debe plantear sus esfuerzos y gastar sus energías en una justicia social por y para el pueblo español, y para hacer más grande a la Patria. Por eso para que la juventud falangista conquiste el poder para dársela a los hombres, los jóvenes debemos ponernos al frente, tal y como soñaba José Antonio, que en sus discursos y escritos decía a sus amigos; “Yo, por mi parte, serviría de todo menos para un caudillo fascista” José Antonio el 2 de abril de 1933.
Otros intelectuales de la época exponían frases sobre José Antonio diciendo; “José Antonio es demasiado fino, demasiado señorito y, en el fondo tímido, para que pueda ser un jefe y, ni mucho menos un Dictador.” Miguel de Unamuno 1935.
“José Antonio representó la gran oportunidad perdida de España” Indalecio Prieto, conocido socialista y uno de sus rivales políticos.
Por otra parte debemos dejar bien definido, que esta revolución, que los jóvenes tenemos el deber de conseguir para España, en ningún caso se debe plantear por el camino de la violencia, la violencia puede ser lícita cuando se emplee por un ideal que la justifique, y el único ideal que justifica esta violencia es la defensa propia del hombre, y cuando por la violencia seamos atacados. Asumimos nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo, porque por Él es por lo único que se debe morir, por ser el Dios que nos ha dado la vida. Por eso los Jóvenes no debemos temer cuando transmitamos o defendamos nuestras ideas falangistas, porque si morimos, también vencemos.
“Hay que transformar a España totalmente, cambiando no sólo su armadura externa, sino el modo de ser de los españoles.” Para los jóvenes, la falange de José Antonio, no debe ser una manera de pensar, sino que es una forma de ser, es por ello por lo que la juventud debe realizar la revolución pendiente española, que tanto necesita en lo espiritual y en la moral misma el pueblo español. En esta revolución, “nosotros nos sacrificaremos, nosotros renunciaremos y de nosotros será el triunfo.”
Los jóvenes falangistas entendemos la política como un servicio al Bien, a la Patria y a todos los hombres.
Es necesario en la actualidad mantener vivo el ideal falangista y la memoria de José Antonio, por ser el hombre de la reconciliación entre los hombres y entre los pueblos, por ello hago un llamamiento a todos los jóvenes que verdaderamente se quieran comprometer con el pensamiento de José Antonio, para que se pongan en contacto con la joven dirección de este portal y entre todos, los jóvenes y no tan jóvenes, consigamos reconstruir la FALANGE DE JOSE ANTONIO.
“Pase lo que pase, no se puede desertar, ni por impaciencia, ni por desaliento, ni por cobardía”. Estáis todos, estamos todos, convocados a esta empresa.




Publicado el 17 Jul 2011. 






No puedo contactar con vosotros. Os invito a leer mi artículo (y a reproducirlo si lo considerais conveniente citando procedencia/fuente) “Libertad para José Antonio preso en la cárcel franquista del Valle de los Caídos” publicado por Globedia. Saludos a todos,
Josele Sánchez
Envíanos un correo electrónico a: hispaniaveritas@hotmail.com
Muchas gracias.