La avaricia es de naturaleza tan ruin y perversa que nunca consigue calmar su afán: después de comer siempre tiene más hambre. Dante Alighieri

Jóvenes columnistas

Creamos en Hispaniainfo una nueva sección donde puedan publicar sus colaboraciones aquellos jóvenes que lo deseen. Esta nueva sección se llamará “Jóvenes columnistas” y acogerá los artículos de opinión que se nos remitan al correo hispaniainfo@gmail.com


El verdadero terror del “ateo”

Publicado por hispaniainfo el 02 Abr 2012.

Alguna gente por estos lares me había preguntado por la polémica que iba a empañar la Semana Santa de Madrid, esa “procesión atea” que iba a ser, una “Dawkingada”, en referencia a las constantes pataletas del ¿pensador? Richard Dawkins, obsesionado por que todos comulguemos en su no-existencia de Dios.

Hoy, sin embargo, en Misa, he podido escuchar en la prédica un tema muy sensible, para una ciudad que se autoproclama laica, y es un verdadero crisol de culturas, credos y religiones cuya incidencia en la calle es exactamente cero. Ya saben, lo que querían los de la legislatura pasada, y algunos de la presente: la religión, de puertas para adentro. Pero divago. Les decía que hoy me han dado un argumento de peso contra el “ateísmo”, entendido como un constante odio a Dios y a toda manifestación pública de credo.

Y es que para entender a estos falsos ateos, que dicen no creen en lo que odian, hay que entender profundamente la figura de nuestro Redentor, Jesucristo: entender como aquél que nos amó divinamente con una humanidad tan profunda y perfecta es capaz de amarnos de esa manera aunque nosotros no le amemos a Él. Cuando ese falso ateo realiza esto, como dicen por estos lares, “c’est la catastrophe”. No pudiendo amar, ni siquiera una fracción de lo que Él nos ama, prefieren odiarlo, odiarlo todo: su Iglesia, sus “jerarquías”, sus obispos, su labor social. Todo.

Señores, quítense la careta: he conocido ateos de verdad al que el hecho religioso les deja en la indiferencia, y no el odio. Y no por serlo tienen que despreciar automáticamente todo lo que venga de la Iglesia. No por ser creyente, cristiano y, para más señas, católico, somos sus enemigos. Todo lo contrario, hasta a veces se lo pasan bien con nosotros, compartiendo nuestra alegría por vivir, por la Buena Noticia.

Esta gente no son ateos. Son anti-teos, y como todo “anti”, no se define sino por lo que odia. Qué triste manera de vivir. Es como si en vez de una peña futbolera de mi equipo, hiciese una peña que buscase que perdiera siempre el equipo enemigo. A ese nivel de ridículo hemos llegado. Y nos decían eso de ser “mansos como palomas y listos como serpientes”… Con serpientes así de atolondradas, me parece que no tenemos ni para empezar.

Y, no se equivoquen, me parece bien que la señora delegada del Gobierno haya prohibido esa manifestación provocadora. Un detalle que no tuvo la anterior administración en la JMJ y que se saldó con la confrontación que todos buscaban… Por parte de los mismos que iban a manifestarse el Jueves Santo, que a los peregrinos los vi yo muy alegres. Ahora, eso no convierte a la señora Cifuentes en “amiga”, porque ya se ha expresado públicamente a este respecto. Sospecho que la orden llega de más arriba, más porque la alcaldesa de Madrid es mujer de quien es, y este asunto perjudicaría al turismo, que por auténticas convicciones. Este PP ya no engaña a nadie, espero. Y ojalá me equivocase…

+Pax et Bonum+

Como el padre del hijo pródigo

Publicado por hispaniainfo el 10 Abr 2012.

¡Qué paciencia tienen algunos! Verdaderamente es asombroso como Benedicto XVI aguanta los envites de los tiempos. Ya nos lo decía al principio de su pontificado: “rezad por mi para que no desfallezca en medio de los lobos” y a juzgar por asuntos como el de la PUCP, los curas rebeldes de Austria o los lefebvrianos, hay que seguir manteniendo con vigor las oraciones por el Santo Padre.


PUCP, en cuento de nunca acabar
Paciencia es, con propiedad, lo que se ha tenido con las autoridades de la Pontificia Universidad Católica del Perú, que de “pontificia” y “católica” tienen únicamente el letrero. Lo he defendido antes, que si no se quiere ser católico, no hay manera en el mundo de poder retener a uno en la Iglesia. Por tanto, esa universidad debería ser sencillamente Universidad del Perú y santas pascuas (nunca mejor dicho).

Hasta ahora, según lo que cuenta hoy el Cardenal Cipriani, ha habido una falta de respeto tras otra. Tomar a la otra parte por idiota, es algo que el mundo hispánico es un experto, a tenor de nuestra picaresca, y en Perú no podía ser menos. La cuadrilla de delincuentes que se dedican a dar largas al Papa saben muy bien que el que no ten consideren universidad católica puede suponer un “golpe publicitario” muy malo, a pesar de que la gran mayoría de alumnos estarían encantados. Prefiero quedarme con aquellos estudiantes que sí quieren seguir en una universidad católica, y que no comulgan con la administración actual…

Austria, o un cardenal entre dos aguas
Su eminencia Christoph Schöborn era el alumno protegido del entonces Cardenal Ratzinger. Poco sabría, quizás, el futuro papa de los pronunciamientos galicanistas de su pupilo, o de sus constantes “flirteos” con la heterodoxia eclesial, imperante en su país. El caso es que al Cardenal Schöborn le han crecido los enanos, y esto ya parece que no hay quien lo pare.

O quizás sí: el Papa ha puesto en su sitio a los curas rebeldes de Austria, en una alusión sin precedentes. Probablemente los interesados se fumen un puro con lo que ha dicho Benedicto XVI, pero ahí queda un pastor que ha dicho verdades como puños frente a los lobos. Sin inmutarse. La fuerza y paciencia que hace falta para no mandar a la Guardia Suiza, Dios mío…

Por el retorno de la FSSPX

Este último año hay pocos motivos para alegrarse de la situación de los lefebvristas. Hubo pronunciamientos negativos en su superior, Monseñor Fellay (al que los más ultramontanos apodaban “felón” en varios blogs, en los días en los que un acuerdo parecía posible), hubo peores declaraciones del siempre moderado Richard Williamson, que es absolutamente previsible… Pero parece que las aguas torrenciales se han calmado, y que con la pausa que caracteriza las cosas de los Sacri Palazzi, la reconciliación sigue adelante.

Oremos, pues, por el Santo Padre, que en la Pascua pueda encontrar las fuerzas para seguir llevando el difícil timón de la Iglesia contemporánea.

+Pax et Bonum+

Sé tú mismo, guste o no a los demás

Publicado por hispaniainfo el 15 Abr 2012.
Por Gabriel García.

Javier Clemente ha vuelto. El ex seleccionador español de fútbol, más destacado en su ámbito profesional por sus altisonantes declaraciones ante la prensa deportiva que por el “éxito” de su carrera (dos Ligas, una Copa y una Supercopa de España allá por mediados de los 80 con el Athletic Club de Bilbao), regresó hace unas semanas a la élite del fútbol español tras aceptar dirigir al Sporting de Gijón de aquí a final de temporada. Los dirigentes del club asturiano no han debido de tener en cuenta los precedentes similares de Clemente con Murcia y Valladolid, a quienes fue incapaz de salvar del descenso a Segunda División, hace cuatro y dos años respectivamente.

Viendo sus últimas polémicas cuando le ha tocado ponerse frente a un micrófono cualquiera deduce que a Javier Clemente no le pesan ni los años ni las críticas hacia su persona. No parece suponerle ningún problema el continuar sin hablarse con José Miguel González “Míchel”, llegando incluso a negarle el saludo, pese a que sus desavenencias comenzaron en 1992 después de que el entonces jugador del Real Madrid quedara fuera de las convocatorias de la Selección Española… igual que tampoco ha dado muestras de querer cambiar su actitud a la hora de dirigirse a los periodistas. Desde que trabaja en Gijón, el vasco ya ha asegurado a un periodista que le dirá a su hijo que “su padre es un sinvergüenza“, se ha comparado con Jesucristo cuando se ha referido a las críticas de la prensa hacia su persona y ha acusado a Rouco Varela de ser “un jeta” que “con tal de ganar dinero ficha a unos tíos que van contra las normas de la Iglesia“, en referencia a la cadena COPE. En resumen, sigue siendo el Clemente que todos recordábamos, el que nunca pasa de modas, el que califica a sus jugadores de “mingafrías” y el mismo que ha estado dando de comer durante varios años a la prensa deportiva española, junto con Luis Aragonés, hasta la llegada de José Mourinho a nuestro país (porque los periodistas deportivos de España no tienen nada que reprochar a los de la prensa rosa, ya que también viven del escándalo y de la polémica).

He de aclarar que nunca he sentido ninguna simpatía personal por Javier Clemente, más bien todo lo contrario. Pese al respeto que pueda generar en cualquier aficionado al fútbol el hecho de haber logrado la conquista de trofeos nacionales en algún momento de su carrera, siempre le he visto como un entrenador al que el banquillo de un equipo importante le queda muy, pero que muy, grande (y eso se pudo comprobar hace cuatro años cuando visitó el Santiago Bernabeu y se vio como los pies no le llegaban al suelo después de sentarse en el banquillo visitante). Además, en estos últimos años se le ha visto deambular con más pena que gloria por diversos banquillos tanto de España como del extranjero, viviendo únicamente del recuerdo de su Athletic Club bicampeón en los 80 y de su etapa de seleccionador de España en los 90 (que no es que fuera muy gloriosa).

No sorprendería a nadie si dijera que Javier Clemente siempre ha despertado bastantes posturas opositoras entre los aficionados (especialmente de los equipos rivales). No obstante, hace unos días pasé a analizarlo desde una perspectiva más racional, centrándome especialmente en cómo sigue siendo el mismo hombre, pese al paso de los años, sin cambiar ni un sólo aspecto de su carácter. Y he de decir que me ha sorprendido descubrir que, en cierto modo, me ha resultado hasta simpático e incluso me he podido sentir identificado con él.

Nunca he tenido problemas en defender, porque creo firmemente en ello, que el carácter y la forma de ser de una persona nunca cambian. Un individuo podrá dejar de pensar o de actuar de una manera u otra, pero siempre seguirá siendo el mismo. El desagradable siempre será desagradable; el simpático, simpático… y únicamente pongo estos dos ejemplos porque así podríamos seguir durante un buen rato. Y es algo que no veo precisamente como malo, porque una persona que no se comporte conforme a su forma de ser no será ella misma, sino que será un patético actorzuelo o un pelele incapaz de aceptarse a sí mismo y desesperado por ser alguien o algo que no es. Y eso, guste o no a los amigos de lo “socialmente correcto”, es negarse a sí mismo y no tener ni una pizca de personalidad propia.

La sociedad actual trata de crear individuos uniformes siguiendo un modelo comercial: traje impoluto, sonrisa perfecta, buena apariencia, el “gracias” en la boca en todo momento y, si puede ser posible, que en ningún momento piense por sí mismo, sino que dirija su carácter en función de lo socialmente establecido a causa de que “es lo que debe hacerse” o por el “qué dirán si no hago esto o aquello”. En definitiva, se pretende crear un carácter uniforme respecto a toda la sociedad acompañado de la mentalidad de que “la imagen lo es todo” y de que todos debemos de ser muy guapos y muy simpáticos y estar rodeados de muchas personas que nos aprecien porque, según la sociedad en la que vivimos, únicamente así podremos ser felices.

Para mi desgracia le he dedicado algunas horas a este asunto de la imagen hacia los demás y el verdadero carácter de un individuo. Y hasta he llegado a cuestionarme si soy o no lo que se podría denominar una “buena persona”. Desde luego, está claro que para la sociedad actual no lo soy: me siento español, procuro ir a misa todos los domingos, defiendo ideas políticas calificadas como “ultras” y un modelo social despreciativamente definido como “retrógrado”, no me gusta ver a dos hombres de la mano por la calle, no acepto que lo que se considera una familia no surja de la unión entre un hombre y una mujer… Se podría decir que, al igual que otros escasos compatriotas, reúno los requisitos necesarios para ser nominado al “Peligro Social del Año”.

Pero como supuestamente lo que importa para saber si uno es una buena persona no depende de la opinión ajena, sino la de aquellos con los que se ha tenido un trato más estrecho, es evidente que lo que pueda pensar el vecino o el tipo de la calle no es relevante. Ahora bien, ¿podemos considerar verdaderamente relevante lo que piensen de nosotros aquellas personas con las que hemos tratado de una forma más cercana? Porque aquí caben dos posibilidades, sin término medio: podrán tenernos en alta estima, asegurando de nosotros que somos unas bellísimas personas; o, en cambio, y cuanto antes se reconozca mejor, podremos estar engrosando la lista de individuos que no nos tienen en muy alta estima precisamente. Normalmente suele darse el primer caso, pero la segunda opción tampoco es descartable (y lo digo por experiencia).

Inevitablemente, tras una serie de acontecimientos, se puede terminar llegando a plantearse la posibilidad de que realmente se sea una mala persona. Normalmente muy pocos pueden llegar a pensar eso de sí mismos, porque inevitablemente tendemos a mirarnos en un falso espejo que nos muestra más guapos, altos y simpáticos de lo que en realidad podamos ser. Pero lo cierto es que nada de eso es real. Lo real es que las autoproclamadas “buenas personas” no dejan de ser más que unos miserables farsantes que matarían por la sociedad materialista que les ha criado y por seguir preservando su popularidad personal ante los aduladores que califican su trato de “amistad”.

Por todo lo dicho, llegar a la conclusión de que uno pueda ser una mala persona, en el seno de una sociedad de hipócritas que se creen el modelo humano a imitar por todos los demás, puede considerarse un acto revolucionario. Si la verdad en la época de la mentira es una acción revolucionaria, ¿por qué la sinceridad, por muy mala que pueda parecer, no va a ser revolucionaria en mitad de un mundo de mentirosos? ¡Vaya si es revolucionaria! ¡Tanto que podría hacer una montaña con la pila de cabezas que podrían ser cortadas!

La verdad es que ya no sé si soy o no una mala persona, pero me da igual. Tampoco sé si lo será o no Javier Clemente (que lo mismo, de conocernos en persona, podríamos terminar matándonos o convirtiéndonos en “amiguetes del alma”).

A estas alturas lo que realmente me importa es saber que procuro ser yo mismo en la mayor medida de lo posible y, por ello, me gusta ver que otras personas, preferentemente mal vistas por el resto de la sociedad, procuran seguir exhibiendo su carácter tal y como es ante los demás sin importarles las descalificaciones ajenas. Podrá parecer penoso que un tipo como Javier Clemente pueda ser considerado como un ejemplo a seguir a la hora de defender la personalidad propia frente al unitarismo de carácter en la sociedad actual, pero así es. Y que conste que a mí tampoco es algo que me guste mucho; pero, para desgracia de los españoles, hoy en día parece que, salvo escasas excepciones, sólo se puede ser o un Clemente o un memo progresista.

Insisto, no sé si soy o no una buena persona, pero sí sé que trato de ser yo mismo. Y a todos aquellos que no les guste eso pueden tomar ejemplo de sus queridos individuos de tendencia invertida e introducirse lo que les venga en gana por cierta parte del cuerpo humano. Por mi parte, desde luego, no tengo ninguna intención de convertirme en lo que no soy o de ser como no puedo ser.

Prejucios, mentiras y verdades sobre la República Islámica de Irán

Publicado por hispaniainfo el 24 Mar 2012.
Por Gabriel García.

1º Ubicación, recursos y sistema político de Irán

Irán es una nación que ronda los 80 millones de habitantes y que se encuentra situada junto a Pakistán, Afganistán y Turquía. Debido a su ubicación geográfica y a la importancia de recursos que alberga (petróleo, gas natural, hierro, cobre, plomo, zinc, carbón y cromita), es uno de los países con mayor importancia política y económica de Oriente Próximo y Asia Central.

El sistema político de Irán se basa en la Constitución de la República Islámica de 1979 y la máxima autoridad estatal es el Líder Supremo de Irán, Alí Jamenei, aunque en la práctica el máximo jefe de la política es el primer ministro, Mahmud Ahmadineyad

2º La Revolución Islámica de Irán

En 1953 fue expulsado de Irán el primer ministro Mohammad Mosaddeq por intentar nacionalizar los recursos petrolíferos. Esta intromisión en la política iraní por parte de potencias extranjeras se llevó a cabo mediante la “Operación Ajax” organizada por británicos y estadounidenses.

El nuevo Jefe de Estado, el emperador Mohammad Reza Pahlavi, apoyado por los Estados Unidos y el Reino Unido, comenzó la modernización de la industria del país a la vez que eliminaba a toda oposición política con la ayuda de la Agencia de Inteligencia, tratando además de establecer una religión islámica servicial con los aliados extranjeros.

Como ha sido y es habitual siempre que Estados Unidos coloca a un gobierno títere en una nación para poder tenerla de su parte y dominar sus recursos, una gran parte de la población se empobrecía cada vez más mientras que una oligarquía dominante se imponía económica y socialmente sobre el resto de la población; todo esto, unido a un férreo control político y al aumento de la represión, provocó un enorme descontento social, especialmente entre la población chií (el 80% de los habitantes de Irán).

El ayatolá Jomeini, exiliado desde 1964, se convirtió en el líder de la oposición iraní al régimen de la época. A finales de los 70, tras multitud de revueltas y manifestaciones en la calle de los opositores, el último representante de la monarquía iraní se exilió a Egipto (16 de enero de 1979) y Jomeini regresó a Irán (1 de febrero de 1979). Finalmente, el 31 de marzo de 1979 se proclamaría la República Islámica de Irán. El nuevo régimen iraní rompió relaciones con Israel, al que desde entonces han calificado de “Estado sionista”.

El 23 de septiembre de 1980 estalló la guerra entre Irán  y su vecino Irak después de que este último país denunciara un tratado fronterizo de 1975, finalizando el conflicto en 1988 sin ningún vencedor. Un año después, en 1989, murió Jomeini, sucediéndole Alí Jamenei como nuevo Líder Supremo de Irán hasta la actualidad.

En 2002, el presidente de los Estados Unidos George W. Bush incluyó a Irán en el llamado “eje del mal”, acusando a la nación iraní de apoyar el terrorismo y lanzando alarmistas declaraciones sobre su programa nuclear.

3º La política internacional de Irán en el día de hoy

Ahmadineyad fue elegido presidente de Irán el 24 de junio del 2005 en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con casi el 62% de los votos (anteriormente había sido alcalde de Teherán desde el 2003). En las elecciones del 12 de junio de 2009 repitió el triunfo al obtener un porcentaje similar.

Desde el principio Ahmadineyad acusó a Israel de victimismo respecto al episodio histórico del Holocausto y advirtió del control político y financiero que el movimiento sionista ejerce a través del sistema capitalista. Una de sus actuaciones más polémicas fue la “Conferencia Internacional para la Revisión de la Visión Global del Holocausto” inaugurada en Teherán el 11 de diciembre de 2006, donde se dieron cita numerosos historiadores que cuestionan la veracidad de la versión oficial del Holocausto (incluyendo a varios judíos de Neturei Karta, un colectivo judío que se opone al movimiento sionista y al actual Israel, al que consideran ilegítimo y contrario a su religión, a la vez que apoyan al pueblo palestino).

Ante las numerosas críticas de los gobiernos occidentales sobre la República Islámica, Ahmadineyad ha respondido cosas como estas:

Si los gobiernos de Estados Unidos o Francia, que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad, cometen una violación, ocupación o infracción del derecho internacional, ¿qué organismo de las Naciones Unidas puede exigirles responsabilidades?

Si tienen una disputa con un país, lo arrastran hasta el Consejo de Seguridad y, pretendiendo ser el denunciante, hacen de fiscal, juez y ejecutante. ¿Acaso es este un sistema justo?

Ciertos políticos estadounidenses se creen que pueden presionar a Irán con la cuestión nuclear, pero se equivocan. Quien ha producido y empleado armas nucleares no puede pretender que quiere detener la proliferación de ese proceso

Si la relación de Irán con el mundo occidental (controlado férreamente por los Estados Unidos) ya era bastante tensa, a lo largo de 2011 y en lo que llevamos de 2012 tuvieron lugar una serie de acontecimientos que han provocado una amenaza real de conflicto armado entre Estados Unidos, Israel y sus aliados europeos contra la República Islámica de Irán.

Irán acusó al Mossad (los servicios secretos israelíes) y a Estados Unidos de estar detrás de una serie de asesinatos de científicos que trabajaban en su programa nuclear; mientras tanto, Estados Unidos ha acusado a Irán de haber intentado asesinar en Washington al embajador de Arabia Saudí, algo que Irán negó y que ha sido calificado como una operación estadounidense para tratar de descalificar al régimen iraní ante la comunidad internacional.

Al conflicto anterior siguió la caída de un avión drone estadounidense en territorio iraní, que Estados Unidos explicó como causa de un fallo técnico, mientras que Irán aseguraba que había sido abatido por sus tropas y acusaba a Estados Unidos de espionaje. Irán se negó en rotundo a devolver los restos.

Actualmente, se rumorea la posibilidad real de un conflicto armado entre Irán, Estados Unidos e Israel (estos dos últimos, al parecer, contarían con el apoyo del Reino Unido) a causa del bloqueo iraní ejercido sobre el estrecho de Ormuz, lugar por donde es exportado el 40% de la producción mundial petrolífera. El cierre del estrecho de Ormuz ha sido consecuencia de las amenazas de la comunidad internacional al programa nuclear de Irán.

4º La verdad sobre Irán

Existen muchos mitos y tópicos sobre Irán que es necesario aclarar:

La Revolución Islámica de Irán se basó desde un principio en la religión musulmana, razón por la cual rápidamente ha sido calificada como obra de “integristas”. No se puede negar que ciertos aspectos de su sistema puedan chocar frontalmente con el mundo occidental, pero la realidad es que existen países considerados “amigos de Occidente” (como es el caso de Arabia Saudí) cuya legislación y visión del mundo pueda ser similar a la de Irán y, sin embargo, no son criticados por ello. La diferencia, como casi siempre, está en el factor de si el país musulmán en cuestión es fiel servidor de los objetivos de Estados Unidos e Israel o si, por el contrario, defiende y no renuncia a su soberanía política y económica.

Frente a la sumisión de las naciones europeas, a través de la Unión Europea, a la oligarquía multinacional defendida por Estados Unidos e Israel, Irán es una nación económicamente libre en la que es el gobierno soberano quien decide el uso de los recursos energéticos y los pequeños y medianos emprendedores quienes llevan a cabo las iniciativas económicas.

Irán, como debería hacer cualquier otra nación del mundo, mantiene un programa nuclear para el desarrollo tecnológico de su país. Sorprendentemente, se nos está tratando de convencer, a través de Estados Unidos e Israel, que el programa nuclear iraní es para producir un armamento nuclear con el cual atacar a Occidente.

De todos modos, si Irán pretendiera obtener un arma nuclear para su propia defensa (nunca para atacar a nadie), estaría en su justo derecho. ¿O es que acaso Estados Unidos e Israel no disponen del suyo? Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, financió y utilizó contra población civil indefensa un arma nuclear diseñada por científicos judíos (al frente de los cuales estaba Albert Einstein), por lo que dudo mucho acerca de si son los más apropiados para establecer quién es peligroso con un arma nuclear bajo su dominio y quién no. Sin embargo, hasta el día de hoy, los Estados Unidos han sido quienes más quebraderos de cabeza han producido a la comunidad internacional por su posesión de armamento nuclear y aún sigo sin ver un “Tribunal de Washington” creado ad hoc para juzgar las criminales matanzas de Hiroshima y Nagasaki.

La República Islámica también ha sido acusada de pretender una supuesta “islamización” de toda Europa mediante el entrenamiento de terroristas islámicos con el objetivo de someter a Occidente bajo el yugo del islam. Pero la realidad es que Irán, guste más o menos, es un país musulmán que defiende la confesión tradicional de su pueblo y no pretende extender su doctrina más allá de sus fronteras, sino reafirmarla dentro de las mismas y oponerse a todo aquello que atente contra su moral y su identidad nacional.

Parte de las acusaciones de “yihadismo” a Irán vienen por parte de los neoliberales que consideran al Estado de Israel como la “primera defensa occidental” frente al integrismo islámico. Viendo la actual situación de Europa, con una numerosa población musulmana viviendo en su territorio, el mito de la defensa de Occidente que supondría Israel caería por su propio peso, más cuando existen barrios enteros en Londres, Munich o Amsterdam que se rigen por la ley islámica; mientras que Marruecos, aliado de Israel, es responsable de gran parte de los movimientos integristas musulmanes que operan en Europa.

5º Valoración personal sobre Irán

Es indudable que en algunos aspectos el régimen de Irán deja bastante que desear (principalmente, la persecución a la población cristiana y la ejecución de homosexuales por su condición). Pero no se puede negar que la República Islámica es un Estado que protege los intereses económicos de sus habitantes en mayor medida que las naciones occidentales.

Mientras las naciones europeas ofrecen ante el mundo la maravillosa imagen del progreso tecnológico, la democracia de partidos, el supuesto alto nivel de vida y el “Estado del Bienestar”, la realidad es que son los usureros, los especuladores y los grupos financieros de presión quienes, a través de las Bolsas de todo el mundo, deciden cuales son las medidas económicas a seguir por los gobiernos, independientemente de los sufragios electorales o de la tendencia política gobernante (actualmente casi inexistente debido a la implantación del pensamiento único en el mundo occidental por parte de la Escuela de Chicago, en el aspecto económico, y de la Escuela de Frankfurt, en el aspecto socio-cultural).

Ante el materialismo y la decadencia de las sociedades occidentales, desarraigadas por completo de su identidad cultural, la República Islámica de Irán es presentada como un régimen violento y fanático que pretende arruinar al mundo dejándolo sin petróleo y atacándolo con armas nucleares.

Pero, pese a la mala prensa de Irán, su presidente tiene razón a la hora de criticar el victimismo del pueblo judío y de alertar sobre el asfixiante control económico del movimiento sionista sobre la economía global. Tampoco se equivoca cuando pretende sacar adelante un programa nuclear… más cuando sus principales opositores ya tienen experiencia previa con ese tipo de armamento. Y mucho menos falla la República Islámica cuando defiende explícitamente y sin miedo alguno su legítimo derecho a su soberanía, a gobernar a su pueblo sin injerencias extranjeras, y reclama la propiedad de sus recursos energéticos por y para la nación iraní.

Irán es todo un ejemplo a seguir a la hora de enfrentarse al imperialismo capitalista de algunos países y movimientos políticos y todas las naciones europeas deberían de seguir su ejemplo a la hora de recuperar su libertad, una libertad que no debería consistir en poder elegir cada cuatro años a un gobierno títere de las finanzas internacionales sino en poder ostentar realmente la soberanía política y económica.

Chocolate o tajadas

Publicado por hispaniainfo el 10 Mar 2012.
No parece haber elegido Don Manuel Barrios, Director del Secretariado de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Espiscopal, el mejor momento para opinar sobre la prohibición del Corán promovida por Imran Firasat, ciudadano pakistaní residente en España, cuando ha respondido que “sólo hay interpretaciones de los textos; todas las religiones persiguen la paz”.

No es sólo que las creencias del vudú, de la religión de los totonecas, de los aztecas o de los devotos de Khali, contrasten vivamente con lo dicho por el sr. Barrios. Es que, según noticia del mismo día, la Policía ha detenido a Abdeslam L., Imam de la comunidad islámica de Tarrasa, por alentar a los fieles de su mezquita a corregir con actos de violencia física y psíquica las conductas desviadas de sus mujeres.

Cierto que el Imam detenido no ha hecho otra cosa que –en conexión con lo que hace unos años prescribió su colega de Fuengirola Mohamed Kamal Mostafa- alentar la práctica de lo que el Corán ordena, en su aleya 34, azora V: ¡Amonestad a aquellas que teméis que se rebelen, abandonadlas en el lecho, golpeadlas!”.

El sr. Barrio, por su cargo, debe saber que el Corán no es, como sí lo es la Biblia para los cristianos, un libro inspirado, sino un texto revelado; que, para los musulmanes, cada una de sus palabras tiene un peso extraordinario sobre las conciencias, que ese libro que ellos creen revelado es merecedor de un respeto que se traduce en un acatamiento inmediato de sus disposiciones, autoridad suprema, respecto del que no se toleran interpretaciones que vayan contra su literalidad.

Una cosa u otra. O se prohíbe el Corán, como pide el pakistaní Imran Firasat, o se da libre curso a quienes, como los Imames sres. Abdalah y Kamal Mostafa, difunden sus enseñanzas. Incoherencias, no.

Por Abd el Rahmán el Galeqi.

Ramiro Ledesma: ¿Falangista o fascista?

Publicado por hispaniainfo el 18 Feb 2012.

Por Gabriel García.

“La ortodoxia está únicamente en José Antonio. Las opiniones o posturas de los demás cofundadores o militantes nos sirven en tanto en cuanto completen el esquema ideológico presentado por José Antonio. Cualquier posible contradicción con lo expuesto por José Antonio tiene un valor científico para el estudio, pero nunca para consolidar o institucionalizar una eventual discrepancia doctrinal dentro de nuestras filas.

Ser falangista joseantoniano equivale a ser falangista auténticamente falangista. Decirse falangista ramirista es la misma contradicción que titularse falangista fascista o falangista socialista”. (Ética y estilo falangistas, “A modo de explicación”).

Antes que nada, aviso de que este artículo (un poco largo y de muy poca calidad en comparación con otros publicados sobre el mismo asunto) es uno más de la larga lista existente acerca del eterno debate ideológico sobre qué es lo falangista y qué no lo es.

En ningún momento tengo intención de entrar en la disputa sobre quién fue el responsable de la ruptura entre los falangistas y los jonsistas.

La disputa ideológica ocasionada en 1935 a raíz del conflicto entre José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Ledesma, que terminó con el segundo y parte de su gente escindiéndose de Falange Española de las JONS, quizá podría considerarse el origen de la división actual existente en el “mundillo azul” tras el final del franquismo. No olvidemos que, cada 29 de Octubre, Ramiro Ledesma es homenajeado en el aniversario de su asesinato por formaciones ideológicamente diferentes: FE-La Falange (nacionalsindicalista), FE-JONS (nacionalsindicalista), Alianza Nacional (nacionalsocialista) y Movimiento Social Republicano (nacionalrevolucionaria). ¿A qué puede deberse que formaciones políticas diferentes consideren al mismo hombre como su ideólogo y modelo de conducta o, al menos, como uno de sus miembros históricos?

Las ideas de Ramiro Ledesma, fuertemente impregnadas de lo que hubo en el extranjero durante su vida (lo que no significa que copiara a nadie), se alejaban en algunos aspectos de la visión católica que tanto defendían los seguidores de José Antonio y eso ha podido dar lugar a una cierta “ambigüedad” a la hora de comprender sus escritos.

Normalmente se ha achacado a Ramiro Ledesma ser una especie de “introductor” del nacionalsocialismo en España, supongo que por citas como esta: “Sólo en la mente de un judío como Marx puede fraguarse el internacionalismo” (¿Fascismo en España?, “De la fundación de las JONS a la aparición de El Fascio”).

No obstante, Ramiro Ledesma dirigió primero su atención hacia el fascismo italiano liderado por Mussolini: “El fascismo es en su más profundo aspecto el propósito de incorporar a la categoría de soporte o sustentación histórica del Estado Nacional a las capas populares más amplias” (La Patria Libre, “¿Qué es el fascismo?”); al igual que José Antonio: “El fascismo no es sólo un movimiento italiano: es un total, universal, sentido de la vida. Italia fue la primera en aplicarlo. Pero ¿no vale fuera de Italia la concepción del Estado como instrumento al servicio de una misión histórica permanente? ¿Ni la visión del trabajo y el capital como piezas integrantes del empeño nacional de la producción? ¿Ni la voluntad de disciplina y de imperio? ¿Ni la superación de las discordias de partido en una apretada, fervorosa, unanimidad nacional? ¿Quién puede decir que esas aspiraciones sólo tienen interés para los italianos?” (Obras completas de José Antonio Primo de Rivera, “Al volver”).

¿Estoy queriendo decir que José Antonio era “fascista”? ¡No! Pero tampoco pienso que lo fuera Ramiro Ledesma, pese a sus diferencias con el estilo joseantoniano.

El propio Ramiro Ledesma consideró al fascismo como una actitud propiamente italiana y que los españoles debían buscar su propio modelo:

“El fascismo como actitud mundial, y por tanto, puesto que España está en el mundo, como posible actitud española, no depende de un modo directo del fascismo italiano, mussoliniano, sino que es un fenómeno de la época, típico de ella como cualquier otro. Tenía esto que decirse en España al aludir a las características del fascismo, pues nuestra Patria es de suyo una Patria imperial, creadora y totalitaria. Nada que sea propio y genuino de otro país encontrará aquí arraigo fundamental, y por eso las formas miméticas del fascismo están aquí felizmente proscritas” (¿Fascismo en España?, “Los problemas del fascismo en España”).

Y es que Ramiro Ledesma no sólo lanzó sus puyas contra José Antonio tras su marcha de la Falange, sino también contra aquellos que imitaban al fascismo en todos los sentidos en lugar de buscar un movimiento auténticamente nacional para su pueblo:

“Hay en Inglaterra un movimiento fascista acaudillado por Mosley. No estamos muy seguros de su trascendencia ni de la brillantez de su futuro. Claro que ello nos importa en muy débil manera. Ya es un detalle que surgiendo nada menos que en el Imperio inglés se conforme y viva tranquilo vistiendo camisas negras y llamándose «Unión fascista británica» sin originalidad ninguna, ni añadir nada a la matriz fascista de Italia. Ya es un detalle, repetimos, porque ello demuestra, y nos alegra mucho a los españoles, la situación lamentable en cuanto se refiere a la capacidad creadora de ese imperio inglés a cuyo hundimiento asistiremos con la mejor gana.

Hemos visto en «ABC» una información acerca de este fascismo británico. Que es constitucional, parlamentario, antisubversivo, elegante, palatino y enemigo de la violencia. ¡Ah! Y en dos años o tres de vida no le han disparado los rojos ni un solo tiro” (JONS, “Los sistemas fascistas”).

“Hay ya en varios países eso que podemos denominar exactamente fascismos de exportación. Es decir, grupos sin dimensión profunda, artificiosos, que importan el fenómeno fascista como quien importa un género de moda cualesquiera. A nadie se le ocurrirá adscribir a esos movimientos ninguna clase de reivindicación nacional profunda ni encomendarle tareas que no sean las de un puro mimetismo grotesco.

No tiene en realidad nada que ver con el hecho que pretenden imitar. Quedan localizados sus afanes a una pequeña vanidad del caudillejo de turno y a un poco de pintoresca exhibición en los países donde surgen. Nada más. Y así realmente tenía que suceder. Bien decía Mussolini que el fascismo no es materia exportable; aunque luego haya silenciado su juicio porque convienen mucho a Italia esos grupos internacionales de adoradores” (La Patria Libre, “Los fascismos de exportación”).

Ramiro Ledesma se alejó siempre de la etiqueta de “imitador” del fascismo, aunque compartió con dicho movimiento su visión del Estado:

“Los nuevos Estados que hoy nacen y triunfan -Rusia, Italia, el Estado germano que postula Hitler- son antiliberales. En ellos se le reconocen al hombre derechos políticos por lo que en él hay de capacidad de convivencia, de cooperador a los fines del Estado. Por eso no hay derecho a la disidencia, o sea, a libertad frente al Estado” (La conquista del Estado, “El individuo ha muerto”).

Lo que proponía Ramiro Ledesma frente al Estado, según la visión joseantoniana, sería la absorción del individuo por parte del órgano estatal. Nuevamente, los dos ideólogos emplean el mismo término (totalitarismo) con diferente significado: para Ramiro Ledesma, será un Estado que esté por encima de todos los poderes y ciudadanos; para José Antonio, será un Estado que englobará a toda la sociedad en el mismo proyecto:

“La Patria es una unidad de destino en lo universal, y el individuo, el portador de una misión peculiar en la armonía del Estado. No caben así disputas de ningún género; el Estado no puede ser traidor a su tarea, ni el individuo puede dejar de colaborar con la suya en el orden perfecto de la vida de su nación” (Obras completas de José Antonio Primo de Rivera, “Estado, individuo y libertad”).

Pero no sólo del fascismo ha vivido la polémica respecto a Ramiro Ledesma. Al contrario que José Antonio, Ramiro Ledesma empleaba en sus escritos habituales los términos “imperialismo” y “nacionalismo”; mientras que José Antonio era más partidario de utilizar los adjetivos “imperial” y “nacional”:

“El nacionalismo eleva las características nativas (lengua, costumbres, paisaje) a esencias nacionales. Se empeña en considerar que son las características nativas lo que constituye una nación. Y no es eso: las naciones son aquellas unidades, de composición más o menos varia, que han cumplido un destino universal en la Historia. La unidad de destino es la que une a los pueblos de España. Y entendida España así, no puede haber roce entre el amor a la tierra nativa, con todas sus particularidades, y el amor a la Patria común, con lo que tiene de unidad de destino. Ni esta unidad habrá de descender a abolir caracteres locales, como ser, tradiciones, lenguas, derecho consuetudinario, ni para amar estas características locales habrá que volverse de espaldas –como hacen los nacionalistas– a las glorias del destino común” (Obras completas de José Antonio Primo de Rivera, “Discurso en Pamplona en 1934”).

“Una España grande será imperialista, porque su influencia cultural, económica y militar, se dejaría sentir en todo el mundo. Si hay algún español que se oponga a la grandeza y poderío de España, a su consideración y prestigio en el mundo, debe de ser fusilado por traidor” (La Patria Libre, “Imperialismo”).

Se podría decir que Ramiro Ledesma consideraba que el pueblo español necesitaba sentirse orgulloso de sí mismo; mientras que José Antonio daba al patriotismo una vocación providencialista (similar a la de Ortega y Gasset) que encajaba con su fuerte devoción católica.

Hasta llegar aquí hemos podido ver que José Antonio y Ramiro Ledesma eran diferentes a la hora de utilizar ciertos términos o en ciertos aspectos, cómo la libertad del individuo. Sin embargo, la etiqueta de “fascista” a Ramiro Ledesma le ha sido colgada sobre todo por sus planteamientos sobre la religión católica. Durante gran parte de su vida, fue un gnóstico crítico con la Iglesia cómo institución y no con el catolicismo como sentimiento religioso:

“La Iglesia, por muy católica y romana que sea, no puede jamás pretender soberanía alguna frente al Estado”

“Cuando la emoción religiosa del país -que merece todos los respetos y debe incluso alentarse- recobre su función estricta, aparecerá como uno de los máximos valores de nuestro pueblo. Pero es execrable que la Iglesia haya sido muchos años sostenedora y amparadora de todos los abusos y de todos los crímenes contra la prosperidad y la pujanza del pueblo español. Creemos, pues, que el Gobierno está obligado a reajustar el papel de la Iglesia en la vida civil de nuestro país”

“Nuestra formula es y será siempre: ¡Nada sobre el Estado!” (La conquista del Estado, “La expulsión del cardenal Segura”).

“A falta de una doctrina nacional ambiciosa y de unas fuerzas robustas a su servicio, hemos tenido y tenemos en España un factor político de carácter religioso, el ingrediente católico. Pero el catolicismo, como toda religión, es sólo un estimulante eficaz de lo nacional, y puede quizá servir a lo nacional cuando es la religión de todo el pueblo, cuando la unidad religiosa es efectiva. Por eso en el siglo XVI español el catolicismo actuó como potenciador de la expansión nacional y como instrumento rector de la vida política. La situación ha cambiado. Hoy el catolicismo no influye sino en una parte del país y comprende, además, en su seno una gran porción de gentes desprovistas de espíritu nacional brioso. En esas condiciones, y si la dirección de las masas católicas no está en manos de patriotas firmísimos, el factor religioso y católico en la España actual puede muy bien, no ya ser ineficaz para una posible vigorización española, sino hasta convertirse en un instrumento de debilidad y resquebrajamiento” (¿Fascismo en España?, “Los problemas del fascismo en España”)

Todas estas citas muestran a un Ramiro Ledesma que comprendía la existencia de un catolicismo implantado en lo más hondo del pueblo español pero que no lo veía con una actitud tan providencialista como José Antonio. Es más: mientras que para Ramiro Ledesma el sentimiento nacional y la religión no iban de la mano; para José Antonio, como dejo claro a lo largo de toda su carrera política, eran dos sentimientos inseparables (por no decir que los consideraba lo mismo y que uno no tenía sentido sin el otro).

No obstante, que no viera al catolicismo como algo sinónimo del sentimiento nacional no significa que Ramiro Ledesma tratara de echar a los católicos de sus filas jonsistas:

“¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la Historia de España” (¿Fascismo en España?, “Anexo 1: Movimiento español JONS”)

Pese a sus contrarias opiniones en la cuestión religiosa, ambos compartían un mismo desprecio hacia la masonería; aunque no la veían de la misma manera:

“Sin creer en las ridiculeces que se cuentan de los inofensivos ritos masónicos, no dudamos -precisamente por enfocarla con seriedad- en atribuir una importancia relevante a la masonería, cuya actuación política -es la única que nos interesa- ha sido siempre llevada con suma habilidad, produciendo los efectos apetecidos por los masones, efectos de importancia en la Historia de España, y de enorme peligrosidad para los elementos nacionales. En la pérdida de nuestras colonias, en todas las revoluciones y cambios de régimen, en las diversas campañas de propaganda antiespañola en el extranjero, se ha visto clara la mano de la masonería” (La Patria Libre, “La masonería tiene en nosotros a un enemigo”)

“Los hombres que han regido a España reciben sus consignas o de la logia de París o de la Internacional de Amsterdam. Hace unos días pasó ante la hostilidad de Madrid un presidente francés. Hace muy poco estuvo en Barcelona, tratando con el presidente de la Generalidad, otro ex presidente francés. No se sabe qué pactos secretos se urden en esas entrevistas. Sólo se sabe que ha sido dragado a toda prisa el puerto de Mahón para que en él fondeen Dios sabe qué escuadras” (Obras completas de José Antonio Primo de Rivera, “Discurso en Cádiz de 1933”).

Cómo podemos ver, ambos coinciden en que la masonería controla los destinos de España; sin embargo, difieren en la importancia. Ramiro Ledesma consideraba sus rituales como algo “inofensivo”, mientras que dudo mucho que José Antonio no les atribuyera el carácter luciferiano del que las logias masónicas hacen gala.

¿Ramiro Ledesma falangista? ¿Ramiro Ledesma fascista? ¿Puede o no considerarse falangista un admirador de las ideas de Ramiro Ledesma?

“La actitud de Ramiro en los últimos meses de su vida, tal como nos la describió Manuel Hedilla, fue la de un Ramiro arrepentido, ya derrotado y sólo. Ramiro y Hedilla coincidieron en un tranvía madrileño y en la conversación que sostuvieron, Ramiro mostró un gran interés -no simple curiosidad- por las vicisitudes que pasaba la Falange. En opinión de Hedilla, Ramiro deseaba vivamente su reingreso en la Falange.

Se dice entre los falangistas -y no cuesta trabajo creerlo- que Ramiro murió -espiritualmente hablando- dentro del seno de la Falange.

En el aspecto religioso no es una hipótesis, sino una certeza, que Ramiro murió en el seno de la Iglesia católica, confesando poco antes de morir con un sacerdote católico que le sobrevivió.

El Ramiro Ledesma auténtico y definitivo es el Ramiro de los últimos meses de 1936, no el de los primeros meses de 1935” (Ética y estilo falangistas, “A modo de explicación”).

Decantándome por lo que expone Sigfredo Hillers, considero que Ramiro Ledesma terminó su vida como un falangista. Si tenemos en cuenta que la actitud o las ideas de una persona antes de morir son muchísimo más importantes que aquellas posturas defendidas en años anteriores, definitivamente queda confirmado lo expuesto anteriormente. Si murió como un católico, igual que otros muchos que regaron con su sangre las tierras de España y de Rusia, ¿por qué no va a poder ser considerado un miembro importante más de la Falange histórica?
Quizá Ramiro Ledesma no marque la ortodoxia doctrinal. Pero su vitalidad y su llamada a la juventud española es algo que no debe caer en el vacío. Además, un estudio serio sobre cualquier tema histórico debe de tener en cuenta todos aquellos aspectos relacionados con el tema principal… y está claro que Ramiro Ledesma fue el primer ideológo de la tercera vía política en España y, por lo tanto, el estudio sobre la doctrina falangista debe tenerle mínimamente en cuenta, aunque sea para decir en qué aspectos discrepó con el Fundador y en aquellos otros en los que pudo influir.
Seguramente haya a quien no le importe mucho, pero el abandono de una personalidad tan arrolladora como la del zamorano por parte de los falangistas ha provocado que personas de otras tendencias políticas se apropien de su figura. Repito, habrá a quien no le importe. ¿Pero tampoco les importa que suceda lo mismo con Onésimo Redondo o con los caídos de la División Azul?
Está claro que si no se valoran a los muertos propios habrá otros que aprovecharán su figura para redirigirlos décadas después hacia su terreno. Y en esos momentos es cuándo comienzan los problemas y las cuestiones acerca de lo qué somos y de lo qué no hemos sido nunca.

Citando “Cifuentes” propias

Publicado por hispaniainfo el 14 Feb 2012.

La delegada del Gobierno en Madrid está que se sale. Parece que no toca una buena, porque si la anterior dejó campar a sus anchas a los “okupas” que dinamitaron el 15-M desde dentro, la actual no puede apartarse de los micrófonos para dejar en tela de juicio a su partido ante sus votantes católicos.

Dice ahora Cifuentes que eso del “Humanismo Cristiano” no es un principio fundacional del Partido Popular, tal y como figura en su Ponencia Social, sino que es más bien “Humanismo occidental u Europeo”. Porque de todos es sabido que en occidente, los Neandeartales –a todas luces, precristianos- se dedicaron a inventar novedosas técnicas para abrir cráneos… Ya se sabe: iluminemos la mente humana del mejor modo posible.

A lo mejor Cifuentes se refiere a los ritos celtas en los que se encerraba a la víctima en una estructura de madera. Para una muestra gráfica –aunque inexacta- remito al cine. The Wicker man, en su versión inglesa o la norteamericana –más reciente, aunque con el papel protagonista otorgado a Nicolas Cage-, es buena muestra de ello.

O si queremos un poco más de civilización europea-occidental a lo mejor vemos nuestras luces en la cultura grecorromana. Eso es. Una cultura en la que el esclavo era la bisagra que hacía funcionar la economía, y en la que el entretenimiento en el Circo iba muchas veces de la mano de una muerte espectacular y sangrienta. Eso por no hablar de los avances sociales, en los que bastaba la convivencia para considerar a un hombre y mujer casados, pero con la misma facilidad terminaba de patitas en la calle con prole o sin ella…

Sin duda Cifuentes no tiene en consideración que la consolidación e imposición del Cristianismo en Occidente trajo sus beneficios. Para empezar, gracias a la Orden Benedictina hoy en día tenemos cultura. Así de claro: sin los manuscritos provenientes de los monasterios, seguiríamos en la Edad de Piedra.

Pero es que hay más: las universidades nacen bajo el palio de la “oscurantista” Iglesia Católica, y sobreviven a la Reforma luterana, extendiéndose incluso en países protestantes sin perjuicio de las universidades católicas.

No, pero a ver… Tiene que ser algo más reciente, algo más iluminado, como doña Cristina. A lo mejor tenemos que volver a los tiempos de la Revolución Francesa. Volver a adorar a la Diosa Razón y bañar nuestra adoración en la sangre de miles de decapitados en la guillotina, o las represalias indiscriminadas contra hombres, mujeres y niños en la rebelde Vendée.

O, ya que estamos, el paneuropeísmo queda bien de manifiesto en los rituales secretos nazis, en grandes marchas de antorchas, y en la caza a los culpables de esta crisis, que son los Judíos ¿Van por ahí los tiros?

Qué duda cabe que la estupidez se cura estudiando. Que duda cabe que la gente que es incapaz de ver que si Europa tiene civilización, y ha extendido la civilización, fue por las luces dadas por el cristianismo. Cierto es que muchas veces se alejó de esa luz, y la Iglesia dejó bien patente su protesta, pero el abuso de los pocos no empaña grandes logros de las naciones, y en concreto de España y Portugal, al haber fraguado un nuevo mundo en Hispanoamérica, y no hacer un mero imperio colonial. Eso sí es “Europeo-occidental”.

Y ya que tanto nos gusta Europa, que se lea Doña Cristina las biografías de Konrad Adenauer y Robert Schumann, ya que ambos padres fundadores de lo que es hoy la Unión Europea se movieron por sus profundas convicciones cristianas. Y luego que hable, si quiere.

+Pax et Bonum.

Lo que nos han llamado, lo que no somos y por qué se lo creen

Publicado el 12 Ene 2012.
Por Gabriel García.

Pocos falangistas habrá que no conozcan esta viñeta (cuya autoría desconozco) en la que salen representados dos camisas azules, padre e hijo; diciendo el primero al segundo: “Y así, hijo mío, fundamos aquel movimiento, y desde entonces las derechas nos han llamado socialistas; las izquierdas, fascistas; los burgueses, avanzados; los extremistas, tibios; los fanáticos, ateos; los ateos; beatos; los ricos, desharrapados; los pobres, señoritos…” Diría que no hace falta añadir ni una sola palabra más.

Hace poco, en un programa televisivo de Intereconomía, los conservadores y liberales de turno calificaban al falangismo de “socialismo menos malo que el original, pero socialismo al fin y al cabo porque es otra forma de colectivismo forzoso”. Frente a estas críticas, todos conocemos el despreciativo y falso concepto de “fascismo ultraderechista” empleado por la socialdemocracia heredera de la ponzoña ideológica del marxismo para referirse a nosotros.

Mucho (demasiado) se ha podido hablar sobre la doctrina política, económica y social del falangismo español a lo largo de los años; el problema, lo peor de todo, es que ha sido muy minoritario el porcentaje de aquellas críticas o estudios realizados de forma seria y sin ánimo alguno de tergiversar, injuriar o escupir gratuitamente sobre el trabajo ajeno realizado por personas que dieron todo lo que estaba a su alcance por creer en una causa que les superaba a ellos mismos como meros individuos condenados a vivir en este terreno de tierra que antiguamente se enorgullecía de llamarse España.

Que al falangismo le han hecho daño tanto desde la diestra como por la zurda no sorprende a nadie. Los primeros manosearon y utilizaron en su propio provecho los símbolos y la ilusión de los jóvenes camisas azules auténticos, apropiándose de sus muertos y de sus gestas para después rechazarlos y pasar, de un día para otro, de aclamar a un Caudillo de España al que consideraban invicto a manifestar fervorosamente su espíritu demoliberal en las filas de Unión de Centro Democrático o de Alianza Popular; los segundos, que únicamente saben ver en dos direcciones y que todo lo juzgan a través de su dogmático relativismo moral, no han hecho más que tergiversar y atacar todo aquello que consideran herencia de un pasado que necesitan borrar y rescribir para tapar sus múltiples vergüenzas.

Está claro que se ha dicho de todo menos la verdad. Y el mayor problema de lo que suponen las mentiras vertidas por nuestros opositores ideológicos no radica exclusivamente en la confusión que puedan crear a aquellas personas a las que podrían resultarles atractivos nuestros planteamientos (que también); muchísimo más preocupante, a mi parecer, es el tono y la intención con que lo dicen además de lo que posteriormente entiende el español de a pie a partir de los cuatro manoseados tópicos de siempre, convirtiéndose así en una de las grandes losas que impiden el auge e implantación de un movimiento que, en circunstancias normales y sin zancadillas ajenas, debería ser muy prometedor y pujante.

Para que se me entienda mejor recurriré al refranero español. Alguna vez todos habremos escuchado, principalmente en boca de mujeres, la expresión “No me importa que me llames puta, sino como me lo dices”. Cambiemos el sinónimo de fulana por términos como “fascista” o “franquista”.
Todos sabemos (excepto los que se creen “de izquierdas”) que los falangistas no somos “fascistas” en el correcto significado del término pese a compartir una similar ubicación transversal en el mapa político. Y por si alguien no se ha enterado, tampoco apoyamos ideológicamente al régimen del general Franco (aunque, a nivel individual, podamos ver más o menos aspectos positivos en el mismo; aunque, repito, esto ya es a nivel individual y siempre opiniones personales, nunca doctrina falangista).

Pero a los encargados de llevar a cabo nuestra descalificación no les importa que no seamos fascistas (su mente cerrada no les impide ver más allá de “izquierda” y “fascismo”). Lo que les interesa es lo que emocionalmente provoca ese término entre la gente desinformada. Si preguntáramos por la calle a la primera persona que encontrásemos qué idea tiene del fascismo probablemente nos daría a entender que esa doctrina es sinónimo de posturas como “antisocial”, “intolerante”, “represor”, “genocida”, “terrorista”…
Lo curioso de todo es que los mismos que utilizan la palabra “fascista” como insulto son los primeros en mantener posturas antisociales (que me expliquen a mí los de Público qué pinta en un periódico que presume de ser “de izquierdas” un anuncio publicitario del Banco Santander, entidad que no ha sufrido crisis económica alguna), intolerantes (enseguida califican con todo lo despectivo que se les ocurre a aquellos que no piensan como ellos), represores (siempre hablan de que a los “intolerantes”, todos los que no piensan como ellos, no hay que dejarles expresarse por pensar como piensan), genocidas (una de sus reivindicaciones favoritas es la del supuesto derecho de la mujer a decidir sobre el desarrollo y gestación de la vida que crece en sus extrañas, porque no consideran al no nacido un ser humano aunque se desarrolle en el útero de una mujer) y terroristas (no olvidemos que esas personas han llegado a celebrar algunos atentados de ETA en función de las circunstancias históricas y de la víctima que recibía el balazo).
El problema, por lo tanto, no es que nos llamen fascistas, ya que la gran parte de la población no entiende el significado auténtico de la expresión. Lo que nos daña es que se utilice esa definición como insulto y como sinónimo de comportamientos humanos desagradables.

¿Pero por qué razón ha cuajado más la acusación de “fascismo” que la de “socialismo”, que también ha sido empleada para defenestrarnos?
Está claro que vivimos en un país donde los conservadores son cobardes por naturaleza y, por ello, guardan sus opiniones más de casa para dentro que hacia el exterior de la sociedad; mientras tanto, los progresistas herederos del marxismo hacen más ruido a la hora de descalificar a sus opositores y autoproclamarse con la legitimidad de decir al personal lo que es y lo que no es.
Por si alguien no se ha enterado todavía, el PSOE al que tanto alaban los progresistas ya no es un partido socialista, sino socialdemócrata. Sin embargo, el término socialista ha calado tanto en la gente que se ha convertido en sinónimo de izquierda política, justicia social y cosas maravillosas, por lo que no han renunciado a emplearlo en su vocabulario pese a que ya sea algo desfasado en Europa y que, actualmente, únicamente se da en Cuba, Venezuela y algún país suelto más.
Si utilizan el término “socialista” en su propio provecho está claro que cuando se utilice por los sectores menos ruidosos como algo despectivo la gente reaccionara con estupor, porque el mensaje ya estará demasiado calado en su subconsciente como para cambiarlo y jamás admitirán que ese término positivo pueda tener algo que ver con aquello que los progresistas les han dicho que es tan malo. Esa es la razón, más que cualquier otra, de que haya terminado calando más la descalificación de “fascista” más que la de “socialista” a la hora de referirse al falangismo.

A lo mejor, antes de hablar, más de uno debería informarse y descubrir que ese fascismo que tanto sacan a la luz surgió primero como una especie de socialismo no marxista con tintes nacionalistas (aunque, antes que estudiar el nacimiento del marxismo, esas personas deberían comprender que los términos socialismo, marxismo e izquierda no tienen por qué ser necesariamente sinónimos); después de eso, tampoco les vendría mal saber que en el terreno político existe vida más allá de la concepción decimonónica de la “izquierda” y de la “derecha”.

“¡Hay que ir a Génova!”

Publicado el 24 Dic 2011.

Por Gabriel García.

Los españoles ya tenemos un nuevo Gobierno. Como era de esperar, el Partido Popular obtuvo la mayoría absoluta (1) y Mariano Rajoy se convirtió en el nuevo Presidente de Gobierno al tercer intento.

Una vez se llevaron a cabo los trámites necesarios para la elección de los cargos y su ratificación por el Jefe de Estado (2), los miembros del nuevo Gobierno acaban de jurar sus respectivos cargos sobre la Constitución Española y en presencia de un crucifijo.

Como era de esperar, esto último ha animado mucho al sector católico del Partido Popular (3). Leyéndoles, cualquiera se pensaría que España va a volver a sus raíces católicas por el mero hecho de que los del Partido Popular hayan tolerado que se encontrara delante de ellos un crucifijo a la hora de jurar cumplir con el cargo que se les va a encomendar a partir de ahora… es como si el apoyo al genocidio del aborto, el odio latente hacia la Iglesia Católica y el nulo respeto a las creencias no existieran.

Muchos olvidan a propósito la habitual ambigüedad que caracteriza al Partido Popular en estas cuestiones. Como buenos liberales, les resulta indiferente que un símbolo católico esté ahí o no, siempre y cuando puedan ampararse en la ley para justificarlo.

Y, en este caso, la Constitución establece (por supuesto, estoy hablando de la teoría y no de la práctica) que España es un Estado aconfesional en el que ninguna religión es oficial pero que debe proteger las diferentes confesiones y respetar la creencia mayoritaria y habitual entre los ciudadanos; por todo eso, la presencia del crucifijo en estos actos políticos está justificada (4).

No obstante, pese a toda la ambigüedad que pretendidamente puedan mostrar los miembros del Partido Popular, el tiempo pone a cada uno en su sitio. Y Soraya Sáenz de Santamaría, la nueva mujer fuerte del Gobierno a estrenar, ya ha dejado muy claro que el objetivo de su partido es modificar la actual legislación abortista y no derogarla.

En España tenemos uno de los peores sistemas educativos de Europa y supongo que por eso habrá tan bajo nivel en cuanto a comprensión lectora se refiere. Pero no veo que exista mucha similitud entre los términos “modificación” y “derogación”… no hace falta ser jurista para comprender qué significa cada uno. Está claro que muchos católicos de pacotilla han quedado a la altura del betún… y otros, votantes del PSOE y partidarios (y, por lo tanto, cómplices) del crimen, van a seguir disfrutando de la sociedad “moderna”, “igualitaria” y “tolerante” de la que los españoles “disfrutamos”.

Que el aborto es el asesinato de un ser humano inocente, gobiernen los liberales o los socialdemócratas, es una verdad irrefutable como que dos más dos son cuatro. Por desgracia, parece que para muchos únicamente es un crimen si se comete durante la legislatura de un partido al que ellos no han votado.

No puedo evitar preguntarme qué va a ser ahora del famoso “movimiento pro-vida”, espoleado por asociaciones afines al Partido Popular durante estos últimos años de nefasta gestión por parte del PSOE. Ojalá me equivoque al pensar que van a reducir su crítica al Gobierno por consentir y tolerar semejante atropello contra la vida humana.

Pero, por suerte para los católicos españoles, existe resistencia contra la impunidad de la que disfrutan los doctores de la muerte al margen de los grupos pro-vida siervos del neoliberalismo capitalista.

Alternativa Española ha convocado una concentración ante la sede del Partido Popular en la calle Génova de Madrid, este próximo día 28 de diciembre a las siete y media de la tarde, para exigir a los nuevos gobernantes la derogación del aborto de nuestra legislación.

Antes que nada, quiero dejar claro que Alternativa Española no es que sea una formación muy de mi agrado (5). En ningún momento es mi intención aprovechar este artículo para servir a los fines propagandísticos de nadie.

Simplemente, quiero hacer un llamamiento a todos aquellos lectores, falangistas, católicos españoles y gente de buena intención a quienes este asunto les pueda interesar. No soy nadie para pedir nada a los demás y, mucho menos, para llamarles a acudir a ningún sitio, pero sí me gustaría decir que todos aquellos que estén en contra de una ley tan injusta y criminal como es la del aborto tienen la oportunidad de expresar su rechazo ante las narices de aquellos que ahora son los gobernantes de turno. Zapatero y el PSOE estarán fuera, pero Rajoy y el Partido Popular siguen tolerando el aborto. Por lo tanto, la lucha todavía no ha terminado.

¡Hay que ir a Génova! ¡La sangre de los inocentes nos lo exige! ¡Que se enteren de una vez: no podemos tolerar ni el asesinato del que es cómplice el PSOE ni el del que es responsable el PP!

Probablemente, la concentración frente a la sede del Partido Popular sea la última gran obligación política de este 2011 del que cada vez queda menos. ¿Es mucho pedir una tarde de entre los muchos días de los que constan las vacaciones de Navidad?

Camaradas… ¡Nos vemos en Génova el día 28!

(1)   Reconozco que siempre creí en la posibilidad de una victoria por la mínima del PSOE, gracias a alguna jugarreta de Rubalcaba y al miedo que provocarían entre la población sus advertencias sobre los recortes llevados a cabo por los neoliberales.

(2)   Ese individuo al que sólo vemos por Navidad y durante las vacaciones, como si de un personaje de la prensa rosa se tratara, a excepción de otras contadas ocasiones con los dedos de las manos.

(3)   Ese tan jaleado por La Gaceta, un medio contra el que nunca me cansaré de llevar a cabo mi cruzada personal.

(4)   A partir de mis pocos conocimientos sobre este tema y continuando con la aplicación de la dichosa Carta Magna, hay que decir que si en España se diera un cambio en lo que a la religión mayoritaria se refiere, tendría que sustituirse el crucifijo de los lugares públicos por el símbolo típico de la nueva confesión mayoritaria.

(5)   Con todos mis respetos, no les tengo una opinión muy positiva desde que se les relacionó con un acto en el que la bandera española estuvo al lado de la de Israel, un país genocida del que es archiconocido el nulo respeto que suele mostrar hacia la vida humana.

Las travesuras del abuelo Michel

Publicado el 17 Dic 2011.

A ustedes y a mi (hasta hace quince minutos al menos) nos mentan a Michel Bavaud y no nos inmutamos, pero por estos lares resulta que es un escritor de cierto prestigio, que a sus 80 años ha dicho que verdes las han segado y que ya no es católico, sino que se convierte “al ateísimo sin hacer ruido”… Eso sí, saliendo en uno de los periódicos más leídos de la Suiza francesa.

No hay absolutamente nada de reseñable en toda la entrevista. Que si el Vaticano II mu bueno, que si Roma mu mala, y a llorar que es gratis. Que si “rechaza la infalibilidad” (A buenas horas, por cierto) y que si Benedicto XVI sería un gran “guarda de museo”.

Cualquiera pensaría que las tres últimas líneas es el resumen de los diez últimos congresos de los teólogos (y teólogas, no olvidemos) de la Juan XXIII, y por su condición de progresaurios, yo creo que acertamos en no pocos topicazos. No digo que son cosas de la edad, porque los hay que esa edad dicen menos soplap… tonterías.

Pero bueno, dentro de lo malo de tener una mente enfermizamente huraña, el abuelo Michel (tiene 9 nietos, no me invento nada), por lo menos el hombre es honesto y consecuente. No tiene caretas, ha sido asistente parroquial y ahora disfruta del “espectáculo” cuando se ha jubilado. A diferencia de tantos otros que critican con mucha más bilis, este personaje comete su pequeña travesura final, pero a la postre es sincero consigo mismo, y no pretende dañar desde dentro.

Su guerra es con Dios, y el síntoma es el rechazo de la Iglesia. Bueno. Ese mismo Dios lo ha hecho libre para rechazarlo, y el día que le pidan cuentas por ello, espero sinceramente que la Misericordia prime sobre la Justicia, y que al menos le tengan en cuenta que no arrastró más almas a la perdición como ateo, que como falso cristiano.

Sí, ya sé que Mons. Diarmuid Martin ha dicho que los que los no practicantes están mejor fuera. Son declaraciones que no comparto, pero que puedo entender únicamente en el contexto irlandés. Aún así no se puede generalizar. Lo que pasa es que cuando una persona pretende estar dentro de la Iglesia cuando lo único que hace es una labor de zapa insidiosa, hace que aleje almas de Dios y eso es imperdonable.

Por eso, de poder admirar algo en este escritor en el ocaso de su vida, por lo menos admiraré la determinación a no querer vivir una vida en contradicción con lo que piensa. Quizás habría encontrado un hogar en los luteranos o los calvinistas, pero soy el primero en alegrarse de que se reconozca a sí mismo como no católico, porque tampoco me creo que tras una vida de creyente te vuelvas “ateo” de la noche a la mañana.

Dios se lo pague.

+Pax et Bonum+

La Gaceta, Europa y las carreteras

Publicado el 06 Dic 2011.

Por Gabriel García.

Harto conocido es que el poder de los medios de comunicación al servicio de una causa garantiza un porcentaje de éxito tan importante que puede suponer la mitad del trabajo en el terreno de la política. Una campaña publicitaria, en función del enfoque y la calidad de lo que defienda, puede hundir o servir en bandeja la victoria de quien sea.

No tenemos más que ver a los líderes políticos de los principales partidos durante estos últimos años. ¿Es que acaso Zapatero ha sido un hombre capaz de movilizar a las masas y despertar en el populacho sentimientos indescriptibles? ¿O existe alguien que piense que Rajoy es un líder nato predestinado al poder desde hace lustros?

Como se puede ver, los medios de comunicación pueden otorgar el poder a quien se les antoje y cuando quieran… independientemente de que el sujeto sea un gañán sin estudios, un mediocre con ansias de ser el jefecillo de su grupo de amiguetes particular o una de esas personas que en público nos ofrecen una cara y en privado son totalmente diferentes.

Siempre que puedo no dejo de aprovechar la oportunidad de arremeter, con razón, contra La Gaceta. Podría decir que tengo varios motivos: Carlos Dávila llegó a calificar a los falangistas de “rupestres” y “agresivos”; han tergiversado y publicado historias sobre la División Azul dignas de Público, su homologo entre los sectarios del PSOE; tratan continuamente de vendernos al Partido Popular como el defensor de los católicos, ocultando a su masa de lectores ignorantes las subvenciones del gobierno regional de Esperanza Aguirre a clínicas abortistas; se inventan su propia “memoria histórica”, justificando su apoyo al régimen de Franco pero insistiendo, continuamente, en que la gente “de derechas” siempre fue muy demócrata…

Pero como si todo lo dicho no fuera suficiente, de La Gaceta me gustaría destacar, sobre todo, su sectarismo, que en nada tiene que envidiar a medios portavoces de los sectores que se oponen a su línea editorial. Para un medio sectario todo aquello que hace la formación política con la que mantiene un acuerdo “extraoficial” es maravilloso, mientras que lo realizado por aquellos que no son de su gusto no alcanza ni el nivel de medida a tener en cuenta y siempre será una excusa para la crítica gratuita.

Ahora mismo, la última genialidad de los “orgullosos de ser de derechas” es ensalzar la propuesta del Partido Popular de pagar por utilizar las carreteras españolas, amparándose en que es algo que se hace en media Europa. ¿No es esa excusa similar a la que empleó el PSOE para implantar el nuevo genocidio abortista, justificándolo con el típico “en Europa se hace y no pasa nada”?

Por supuesto, no hace falta decir cuál hubiera sido su reacción de proponerse el pago en las carreteras por el último Gobierno, que no era muy de su agrado (en realidad, únicamente había terminado siendo del gusto de los miles de sectarios repartidos por toda España que preferían hundirse con el barco del PSOE antes que reconocer sus errores).

La verdad es que lo que hagan en Europa me importa más bien poco. Si nuestros vecinos franceses y portugueses ven fantástico el tener que pagar por utilizar las carreteras cuyos impuestos han financiado es asunto suyo; pero no veo razonable que, con la que está cayendo ahora mismo en España y, sobre todo, con los privilegios económicos y sociales con los que se blinda la clase política, pretendan encima que sea el pueblo quien sufra los recortes sin plantearse en ningún momento el tener que tocar sus pensiones vitalicias o sus sueldos millonarios por votar siguiendo las directrices de su partido.

La citada propuesta del Partido Popular, diga lo que diga La Gaceta, es un robo a la ciudadanía, sea una medida del PP o del PSOE. Y si alguien tiene que pagar la crisis, que sean todos los especuladores financieros y los capitalistas oligarcas que han provocado la miseria de tantas familias españolas… sin olvidarnos de los políticos cómplices al servicio de la banca privada. Ellos son los auténticos responsables y quienes tienen que pagar por todo.

Contra la dictadura del mal menor

Publicado el 09 Oct 2011.

POESIA QUE PROMETE / Otra vez estamos convocados a la pantomima democrática, otra vez, pretenden obligarnos a hacerle el juego a los lacayos del capital. El próximo 20 de noviembre, uno de los peores gobiernos de la historia de nuestra Patria, intenta escapar de la insostenible situación en la que ha colocado a nuestro país a través de unas elecciones generales, que saben van a perder alejándoles del poder y de la quema. No deja de llamarnos la atención, que Rodríguez Zapatero haya escogido precisamente esta fecha para certificar su muerte política, imaginamos, ya habrá preparado su “Cuelgamuros” propio, donde, como caudillo del progresismo, reposar y ser venerado por sus cada vez más escasas huestes.

Aparentemente, la convocación de elecciones generales, y la previsible derrota electoral del PSOE,  serían la señal de que el sistema funciona. Un mal gobierno es apartado por la sociedad, a través de su participación electoral. Sin embargo, nosotros hemos llamado pantomima a estas elecciones, y lo hemos hecho, porque sabemos que esto no es más que una regulación menor a la que se somete el sistema capitalista, de igual modo que permite una cierta vida sindical, convenientemente adulterada, para ocultar el grado de explotación al que es sometido el trabajador. La realidad es que la democracia liberal, ha articulado un sistema en el que el auténtico dominador de su sociedad, esto es, el capital no vea peligrar su control sobre el hombre. El bipartidismo es el medio de asegurarse su supremacía. PSOE Y PP, no son más que extensiones de su poder, y para el trabajador, para los españoles, no supone ninguna diferencia real, la victoria del uno sobre el otro.

Cuando afirmamos la indiferencia entre ambas formaciones políticas, sin duda muchas de las personas de bien, las llamadas gentes de orden, se indignaran contra nosotros. Este pseudo  burgués, aspira como siempre lo ha hecho la burguesía, no ha lograr un estado de bienestar general para la sociedad, sino tan sólo asegurarse de arrebatar la chispa revolucionaria a cualquier ideología con el fin de perpetuar su posición de preeminencia social. Nosotros como joseantonianos, debemos reconocer que así fue con el nacionalsindicalismo falangista, que acabó siendo la máscara de la pantomima de un régimen capitalista.

Incapaz de toda actitud heroica, el burgués, vive en el miedo constante que un cambio, ya sea este para bien o para mal, puede traerle a su situación. Por eso es tan fácil, movilizar a las llamadas clases medias, nueva burguesía del sistema, contra aquello o contra lo otro, pero jamás en favor de algo. Son por su propia esencia son impotentes para el más mínimo acto de entrega o generosidad.

Podemos verlos jaleando en las manifestaciones contra el aborto, indignados de que una niña de 16 años, pueda abortar sin el consentimiento de sus padres, pero no tanto si esa niña tiene 2 años más, o sí como en la Comunidad de Madrid, le ha sido suministrado un abortivo, como la llamada píldora del día después, ya que sus efectos aunque letales para el niño inocente y peligrosos para la propia mujer, son mucho menos evidentes públicamente, y ya sabemos que para la burguesía, la apariencia de normalidad, es suficiente, para considerar deseable una realidad social, por muy enferma que esté por debajo. Por eso, se oponen virulentamente al “matrimonio” homosexual, pero no tienen inconveniente en que se regulen como parejas de hecho, claman indignados contra el terrorismo, pero callan ante el nacionalismo que llaman eufemísticamente moderado, sin el cual no se daría el caldo de cultivo para la existencia del otro. No quieren mezquitas cerca de sus residenciales barrios, pero prefieren ignorar el caballo de Troya que significa la llegada de miles de seguidores de un Islam siempre agresivo en nuestras sociedades.

Reos de esta situación, están la gran mayoría de católicos. Confundidos, participan de este terror colectivo al futuro, aunque el presente ya sea dramático. Convencidos por el liberalismo de que la religión, es un acto personal e íntimo, pretenden vivir la perfección evangélica, de puertas hacia adentro de sus casas. Desde el Concilio Vaticano II, y a pesar del llamamiento continuo de los Santos Padres, los católicos se han replegado de la vida pública, como si defender la verdad que profesamos fuese, de mal gusto, una ofensa, para el que no participa de nuestra fe, ya que la religión no puede imponerse, dicen, tampoco su plasmación social, a través de leyes justas, inspiradas en la Verdad. Debe haber el mismo espacio para la Verdad que para el error, una herejía que desde dicho Concilio parece haberse extendido de forma dramática en la propia Iglesia. En efecto, La Jerarquía, excepto como hemos dicho los Papas, participa en no pocos casos de este herético error, o se muestra acomplejada ante el control que el sistema hace de los medios de comunicación, siendo de lamentar que los pocos medios que parecen escapar de la dictadura del progresismo, unen a la defensa en ocasiones valiente, de ciertos valores religiosos, a la apología del más extremo liberalismo político y económico. Los católicos desconcertados creen encontrar la defensa de sus creencias, en siglas mercenarias del capital, como el PP, y se dicen unos a otros para calmar sus conciencias: es el mal menor, el PSOE es mucho peor… El resultado es que jamás intentamos alcanzar el bien al que como cristianos debemos aspirar, y por  nuestra inacción el mal sigue enseñoreándose de nuestras sociedades.  Es este catolicismo, siempre acongojado, temeroso de perder la poca influencia social que le resta, no duda en echarse en brazos de cualquiera que aparente defender alguno de sus valores, aunque sea superficialmente y rodeado de la mácula de una ideología liberal y capitalista atroz. El ejemplo más vivo y dramático para nosotros, no hace muchos años, fue ver como se mendigaba lastimosamente el reconocimiento de las raíces cristianas de Europa en la Constitución que se preparaba, como si el reconocimiento de que una vez reinó la fe verdadera en Europa, extirpase como por ensalmo a las actuales sociedades del paganismo que las atenaza  ¿no hubiese sido mejor reconocer que estas sociedades no guardan ya apenas ninguna reminiscencia de su pasado católico y convocar a los cristianos a su reconquista? ¿No hubiera sido una afrenta mayor, nombrar a Cristo en este nuevo Sanedrín europeo?

El veneno del capitalismo y el liberalismo, cristalizado en el espíritu burgués, ha arraigado demasiado en el catolicismo social y le lleva a confundir la defensa de los valores y verdades de su fe, con la defensa de una ideología, que no sólo le es ajena, sino que le es contraria, pero que como sanguijuelas se adhiere a él, robándole toda vitalidad. Alzando la bandera de la familia, la patria, la religión o la propiedad, se atraen a los católicos de bien que ven en esos términos, valores, conceptos a los que defender, sin darse cuenta de que el sistema les ha vaciado de todo significado verdadero. Porque no puede haber Patria, mientras se erija sobre la explotación de miles de compatriotas; porque la familia es más que el conjunto de intereses y egoísmos, individuales y colectivos en que el liberalismo la ha convertido; porque no hay auténtica propiedad cuando es el capital, el dinero, el absoluto que le da carta de naturaleza; porque la Buena Nueva de Cristo, no puede ser moneda de cambio entre los mercaderes del templo.

Por todo esto, porque nosotros como joseantonianos somos revolucionarios y aspiramos a cambiar radicalmente la realidad social que nos ha tocado padecer. Nos rebelamos contra esta dictadura del mal menor, que lo único que asegura es la pervivencia del mal, del abuso del hombre sobre el hombre, de la relegación del hombre a mero instrumento de la economía, de un materialismo feroz y criminal que intenta arrebatarnos lo más consustancial al hombre, su realidad espiritual, la conciencia de ser unidad de cuerpo y alma, con una vocación de eternidad.

Por ello, porque creemos que la verdad debe ser piedra angular sobre la que edificar las sociedades, porque creemos que el hombre debe reverenciar a Dios no sólo privadamente sino públicamente, y que el Estado debe defender y ampara la verdad como medio fundamental de asegurar la higiene social, jamás cederemos ante los dictados del miedo y continuaremos solos si es preciso alzando la bandera de la verdadera revolución.

Cuba, Iglesia y summorum nosequé…

Publicado el 17 Jul 2011. 

Vivir en Cuba, no le descubro nada a nadie, es dar un salto a lo peor del siglo pasado. Es vivir con el temor de que te saquen a las 4 de la mañana de tu casa porque a un endiosado “líder de opinión” de la disidencia en Miami se le ha ocurrido publicar el nombre de un primo tuyo al que el régimen tiene por “gusano”, entre otros apodos cariñosos. En Cuba el ojo vigila y no sabes si tu propia madre podría mandarte a la cárcel porque es parte de la red que el propio régimen ha tejido para vigilar su “paraíso”.

Ser Iglesia en un entorno totalitario es, por cierto, endiabladamente complicado. Ser sacerdote, celebrar Misa o impartir los sacramentos; gobernar una diócesis con el gerifalte local vigilándote de cerca o ser el Nuncio y tener que tratar las altas esferas.

Algo positivo, hasta cierto punto, es que se haya podido negociar un exilio honroso a varios disidentes que estaban encarcelados en la isla, en condiciones infrahumanas, pero en general, el exilio cubano mira con recelo a sus prelados, encabezados por el Cardenal Ortega, Arzobispo de La Habana.

Que a la Iglesia la vean “mal” desde un sector que está fuera del país ya es bastante malo. Sobre todo porque no soy profeta cuando digo que están destinados a volver al país y cerrar una herida abierta desde la Revolución. No, ya es malo que los propios obispos, como es el caso de Mons. Manuel Hilario de Céspedes, titular de Matanzas, que tiene un grupo de fieles que han rescatado del olvido a la forma extraordinaria. Pues bien, el señor obispo dice ahora que no se celebre, que eso crea “discordia, división y terminaría por turbar la unidad y la paz en el interior de la Iglesia local”.

El señor obispo puede gestionar su diócesis como mejor le parezca. Así hicieron los obispos japoneses con el Camino Neocatecumenal, y al final se entendieron. Aquí no cabe lo mismo. Sobre todo cuando se va de frente contra el Papa.
Una Voce Cuba se ha reunido con su obispo, pero la cosa no progresa. Y es que, tras un Motu Proprio claro, y tras una instrucción por parte de Ecclesia Dei al respecto, actitudes como las de Don Manuel Hilario no se entienden. Es más, temo injerencias externas (una idea nada descabellada, por lo expuesto anteriormente), que hayan forzado la mano del obispo, que se habría tenido que encargar de encontrar un “argumento eclesial”.

Ninguna de las dos situaciones es como para alegrarse, desde luego, pero si la forma extraordinaria ya es rechazada en países sin regímenes totalitarios, no me resulta inverosímil que se quiera que “los católicos, todos igual”. Sobre todo porque ya lo estamos viendo en China, que es quién financia los delirios cubanos. Han tejido una Iglesia paralela, al margen de Roma y se permiten nombrar a sus propio obispos, como si de anglicanos se tratase.

En Cuba basta enseñar la porra. Como tenga que venir el “palestino”, ya es demasiado tarde. Que se lo digan a Guillermo Fariñas…

+Pax et Bonum+

Más claro, agua: La JMJ no cuesta un duro al Estado

Publicado el 25 Jul 2011. 

La máquina propagandística de izquierdas anda muy pesetera últimamente. Esos mismos que decían que “el dinero público no es de nadie” andan ahora mirando con lupa las cuentas de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), a ver si encuentran lo que le cuesta al estado. El riesgo de esa pobre gente es una miopía o cataratas galopantes, porque ya lo ha dicho el director financiero de la Jornada Mundial de la Juventud: “No hay dinero público en la financiación de la JMJ”.

¿Y cómo es eso? Claro, para los que están acostumbrados a chupar del bote, les resulta completamente inverosímil que patrocinadores y, sobre todo, los peregrinos, puedan sustentar íntegramente lo que cuesta este acontecimiento. Van a venir un millón, y cada uno ha hecho unos esfuerzos económicos enormes para poder costear el viaje y la estadía.

La crítica de portera que se hace a la JMJ nace, una vez más, de la desinformación, del prejuicio cuando no de la mala leche castellana que nos caracteriza como españoles. No digamos ya cuando “toca” meterse con la Iglesia.

Y mira que, aunque le tengo un respeto enorme, porque es mi arzobispo y un príncipe de la Iglesia Católica, no soy yo “fan” del Cardenal Rouco. Pues, a pesar de eso, hay que decir que el trabajo llevado a cabo con la JMJ es impecable, hasta el momento. Raro es el día que no recibo una nota de prensa de su gabinete, que debe ser el más activo de España (y la ilusión se nota).

Al final los rumores, las mentiras, y los topicazos, con una Iglesia que sabe comunicar, pues no valen nada. Se ahogan en su propia bilis los que pretenden “vigilar de cerca” al Papa y los metomentodo que critican sin tener ni idea a la primera JMJ que va a tener una auditoría clara. “Con luz y taquígrafos” se hacen las cosas. En un país donde todos los días nuestros políticos (de todas las siglas) nos regalan un nuevo escándalo de corrupción, se agradece, y mucho, que las cuentas salgan claras. Y, sobre todo, sin que el omnipresente estado tenga que estar dando un sólo céntimo.

De acuerdo, se podrán hacer las cosas mejor o peor, pero visto como está el percal, prefiero una JMJ “más austera” sin tener que deberle favor alguno al poder político. Bastante tienen…

+Pax et Bonum+

Universae Ecclesiae: las cosas claras y el chocolate espeso

Publicado el 13 May 2011.

El nuevo documento que ha emitido la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, y que firma el Cardenal Levada, vuelve a aclarar la normativa sobre el uso de la Forma Extraordinaria del único Rito Romano, y puntualiza a párrocos y obispos el modo con el que deben proceder cada vez que un grupo solicite una celebración en dicha forma litúrgica.

Un énfasis no pequeño se pone también a los fieles, a los que el documento demanda que “no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la Santa Misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor Supremo de la Iglesia universal”, en referencia a grupos sedevacantistas que instrumentalizan la Misa anterior a 1969, o determinadas personas que niegan la validez de la Misa de Pablo VI como forma ordinaria.

El documento aclara muchas dudas y situaciones que se habían dado ocasionalmente, y que con toda seguridad, Ecclesia Dei ha ido recopilando a lo largo de los más de tres años en los que Summorum Pontificum está vigente.
Un párroco al que se lo pida un grupo ya no podrá negarse a que un sacerdote celebre Misa (algo que, recuerda la instrucción, estaba suficientemente claro en los puntos 2 y 4 de SP). En contrapartida, el sacerdote que celebre no tiene que estar “impedido a tenor del Derecho Canónico se considera sacerdote idóneo para celebrar la Santa Misa en la forma extraordinaria, conocer la lengua latina como para pronunciar bien, y, lógicamente, conocer la forma extraordinaria. Algo que a lo que también se insta a los obispos: el facilitar la formación a los sacerdotes y seminaristas.

Balance muy positivo, por tanto, y no tan aguado como muchos habían previsto, y se habían temido. Cierto es que las ordenaciones en la forma extraordinaria quedan ceñidas a las órdenes e institutos pertenecientes a Ecclesia Dei. Ahora bien, no es nada que no haya ocurrido hasta la fecha, ya que algunos obispos y cardenales son regularmente requeridos por éstos para sus distintas ordenaciones. Echo de menos un énfasis mayor a los obispos para que formen a sus sacerdotes, pero ahí está bastante explícito.

Creo que, tanto obispos como los fieles, tenemos ya todas las reglas del juego muy claras. Las cosas claras, y el chocolate espeso. De ahora en adelante, al menos en teoría, un grupo de fieles no debería tener más problemas para pedir una Misa en su parroquia o en cualquier iglesia. Pero ya me conocen ustedes, soy un eterno optimista.
Desde luego, hoy es un día importante para la Iglesia. Antes de leer la Instrucción, estaba preocupado de qué llevaba a la Curia a tener que redactar este documento. Sin embargo, ahora creo que no se dejan cabos sueltos. Me gustaría creer que todos los obispos católicos del mundo van a trabajar ahora en la misma dirección, y así se lo pido hoy a Nuestra Señora de Fátima.

Por M.V. +Pax et Bonum+

Lorca, Eutanasia y otros puntos de interés para nuestros políticos

Publicado el 16 May 2011.

Los biólogos catalogan al buitre entre las aves carroñeras. O sea, pájaros que consumen otros animales muertos cuando estos han fallecido o están moribundos, para alimentarse. En estos días la tragedia que se ha vivido en el pueblo de Lorca, así como el referendum en Zurich sobre la eutanasia, han motivado declaraciones en un sentido u otro que ponen los pelos como escarpias a quienes seguimos la actualidad.

Yo no digo que nuestros políticos no se solidaricen con las víctimas, que las banderas no ondeen a media asta, ni que se dejen de aprobar ayudas para los damnificados del terremoto. Solo faltaría. Pero comparto con Eduardo García Serrano que no es que se suspendiera la campaña electoral, sino que se trasladó en bloque a Lorca. Y durante un par de días nos saturaron de titulares. “Zapatero dice esto”, “Rajoy responde lo otro”, y todos posando en la foto con cara de pena, mientras seguían dándose puñaladas por la espalda, ahí donde los focos no miraban. Esos son los “primeras espadas”, los referentes políticos.

Más sobrio, y bastante menos “político” lo dicho por Don Felipe de Borbón, que animaba a los vecinos y les consolaba ante la adversidad. Creo que los partidos deberían aprender mucho de los que trabajan en Casa Real, pero bueno…

Donde ya uno apaga el televisor asqueado es cuando una auténtica demagoga toma el micrófono para alabar la derrota de los conservadores de Zurich en un referéndum que respalda la aplicación de la Eutanasia en el cantón suizo. Para no residentes, eso sí. El mismo día, en el cantón de Ginebra, se ha aprobado la reclasificación de tierras agrícolas para construir viviendas, en una zona sumida en una crisis de la vivienda bastante aguda. Diferencia de prioridades, supongo. Pero que encima lo aplaudamos desde un rincón del mundo que ni les va ni les viene, es equiparable a que Angola alabe nuestra política fiscal: absolutamente innecesario.

Y es que en el oportunismo político hemos llegado a un punto en el que todo vale con tal de aferrarse a la poltrona. Y la menor excusa es buena para “barrer para casa”. Si en el proceso te tienes que cargar un país, la moral y costumbres, y de paso creas un enemigo artificial que sólo te ofrecerá la otra mejilla, pues entonces el asunto te sale redondo.

Mientras tanto, en la Iglesia…
Problemas tiene la Iglesia como para encima entrar al trapo a esta gentuza, pero con todo, se capea el temporal. Sabe de sobra que cualquier ataque en España no es más que una cortina de humo para disimular los cinco millones de españoles que seguimos en la calle buscando algo que hacer, para esconder debajo de la alfombra que pagamos a piratas para que no secuestren nuestros barcos, y que el mapa de la corrupción en las administraciones no deja de poblarse por todo el territorio español.

Mientras tanto Cáritas es la única que hace algo por los que ya no pueden ni comer, ni vestirse, ni nada. La lucha contra la crisis no la encontrará usted en ningún ayuntamiento, ni gobierno autonómico, ni por supuesto la “administración central” como en su parroquia. Sobran, pues, motivos para marcar la X en favor de la Iglesia, y de echar una mano en la iglesia más cercana.

Por M.V.

“Nueva” misión en lo universal para España

Publicado el 19 May 2011.

Por Alejandro López.

Decía José Antonio que acabar con el capitalismo era una “alta tarea moral” y una tarea moral es lo que durante siglos acometió España en solitario, hasta desgastarse por completo. La defensa de la verdad y la justicia, de la Buena Nueva de Jesucristo. También definió José Antonio la patria como “una misión en lo universal”, es decir, que España no es una lengua, ni unas costumbres, es un hacer en favor de una causa que aglutina a varios pueblos en una misión común. José Antonio era un providencialista, es decir, consideraba que cada hombre y cada nación, tenía una vocación propia, a la que se debía rendir la vida si fuera preciso. Como hemos dicho anteriormente la misión de España, durante su historia, fue la de defender nada menos que la verdad y la justicia, ser como dijo el fundador “el brazo ejecutor de Dios”. Sin embargo, hoy es difícil imaginarse tercios españoles combatiendo a las “huestes de Satanás” de Lutero, o conquistando, digamos, África, para llevar la fe verdadera.

Sin embargo, la permanencia de España como nación depende de encontrar esta misión que vuelva a unir a nuestros pueblos, hoy dispersos por el liberalismo y el nacionalismo. José Antonio encontró esa misión en lo universal en esa alta tarea moral de la que hablábamos hace unos instantes. Acabar con el capitalismo que esclaviza a la humanidad entera, es sin duda una misión que podría volver a unir espiritualmente a los españoles.

¿Pero esta misión se corresponde con el ser de España? José Antonio, frente al supuesto patriotismo de los regeneracionistas, que ante la indudable crisis española, consideraron que la solución radicaba en despreciar todo aquello que había constituido la esencia española, y adoptar como si fuese una chaqueta nueva, la naturaleza de aquellos que precisamente España se había empeñado en combatir.  Por el contrario, José Antonio buscó una misión que encajara con esa defensa de la verdad y la justicia que había identificado a España, y lo encontró precisamente en la destrucción del sistema capitalista. Así cuando hablaba de la revolución que esperaba implantar en España pedía “…salud de cuerpo y alma y revolución que os haga felices…” Es decir que lejos de la visión materialista marxista, que consideraba al hombre exclusivamente desde el punto de vista económico, José Antonio consideraba que la revolución verdadera, tenía primero una dimensión espiritual, que había de acabar con el hombre viejo, pues sin ello, no se haría más que cambiar una forma de injusticia por otra.  Es el esculpirse a uno mismo que pedía Sánchez Mazas. Por supuesto, no pensaba en el superhombre de Nietzsche, sino en el santo cristiano, en el santo de los santos, Cristo, como ejemplo y meta de los españoles. Otra vez una España de santos y de héroes.

Acabar con el capitalismo es pues nuestra gran tarea. Os lo digo yo recién llegado de África, donde he podido ver como se mantiene a todo un pueblo en la miseria por los intereses de otra nación que no permite su desarrollo en su propio beneficio. Combatamos el imperialismo capitalista, fiados de que con ello cumpliremos con la vocación que Dios ha otorgado a nuestra España.

Las ideologías han muerto

Publicado el 01 Jun 2011.

Por Alejandro López.

Dicen que las ideologías han muerto, y viendo el panorama general de la política occidental, podemos coincidir en ello. La multiculturalidad protegida y programada por el Sistema, no es más que la más agresiva de las políticas en busca de una uniformidad social. La sociedad de la post-revolución francesa, del capitalismo y el liberalismo, busca anegar a todas las sociedades en el lodazal de su concepto de lo políticamente correcto, de unos valores o mejor diríamos ausencia de los mismos, que impidan todo movimiento contestatario a sus presupuestos básicos. Nunca en la historia hubo un mayor control no ya de los actos públicos de cada cual, sino de las propias ideas que profesamos. Y es que, como decíamos en un principio, el hecho de tener ideas, ideología, es de principio considerado de mal gusto. Es necesario aborregarse con el resto de la sociedad, para ser respetuoso con el otro, las ideas propias y no digamos su defensa son una ofensa, para los demás, un gesto de intolerancia.

Decía Chersterton, que en tiempos pasados y sin duda mejores, hasta los heterodoxos, se motejaban de ortodoxos. El hereje, pretendía estar en posesión de la verdad, y defendía su error, con la misma pasión que el ortodoxo defendía la verdad. Eran tiempos en los que el hombre no se conformaba con la realidad que vivía, sino que aspiraba a transformarla, en busca de un mundo mejor y más justo. Las revoluciones eran verdaderas búsquedas de la transformación radical de la realidad vivida, y no meros juegos de pseudo rebeldes adocenados y burgueses. ¿Alguien puede decirme en qué consiste la llamada  spanish revolutión? ¿Cómo pretenden transformar la sociedad? La triste realidad es que a lo que hoy se llama revolución y se muestra como un gesto de audacia y rebeldía, no ha pedido, en el mejor de los casos, más que una serie de reformas que no atacan el auténtico problema, sino tan sólo sus consecuencias. Por eso, nosotros, que es evidente no somos marxistas, casi añoramos los tiempos en los que la izquierda pretendía transformar el mundo, para acabar con el capitalismo, colectivizar la tierra y la empresa o acabar con el mismo estado. Estas eran sin duda ideologías erróneas y hasta perversas, pero expresaban un deseo de justicia, frente a la injusticia. Por eso podríamos sentirnos más cercanos a aquellos que a estos otros “progres” que tan a gusto se encuentran en este estado burgués. Preferimos caer bajo las balas de los que con autenticidad aunque errados pretenden un mundo mejor, que por el tedio que nos producen estos niños de papa, metidos a revolucionarios de opereta.

En un mundo sin ideologías, podemos decir sin equivocarnos, que sólo nosotros, los joseantonianos, seguimos pretendiendo transformar el mundo de forma radical. Alcanzar una revolución verdadera que rescate al hombre de la injusticia, devolviéndole al lugar que le corresponde como centro y fundamento de todo sistema político y social.

EL SÍ DE KIPLING

Los Manolos “chirrían”…

Publicado el 05 May 2011.

Después de ver a los Manolos pidiendo por la X en la declaración de la Renta, uno oficialmente lo ha visto todo. Y no es que me parezca mal lo que los publicistas llaman product placement, porque no hay que predicar “al coro”, sino a los que no la ponen. Me parece mal el momento y las personas que Cuatro elige para difundir el mensaje. porque, no me digan ustedes que no, es irónico que los mismos que maltrataron a un mendigo en Viena, tirándole monedas, piden ahora un gesto que sirve para sustentar a los muchos que ya no pueden comer si no es gracias a Cáritas. Será que a Cuatro le “chirrían” los “Manolos”…

Mira que a esta cadena no le faltan presentadores. La propia Sara Carbonero que luego se mofa de los dos diciéndoles que sólo les falta “la sotana”, habría sido muchísimo más efectiva. En la italianización creciente que vive nuestra televisión (sin ofensa para los italianos, que el culpable en ambos casos es Silvio…), pues una chica como la Carbonero te vende cualquier moto. No digamos ya algo tan bueno como es poder hacer algo tan necesario para la Iglesia como es el propio sustento.

Y es que no sólo de pan vive el Hombre, no. De la misma manera, la Iglesia necesita ganarse a propios y ajenos. Aquellos que, por como estamos hoy en día no serán practicantes o ni siquiera creerán, pero que se dan cuenta de que sin la labor asistencial de la Iglesia, el mundo sería un sitio bastante peor en el que vivir.

No voy a ser demagogo y decir que la situación sería ‘Manchesteriana’, pero desde luego a ver donde iban a comer las miles de personas que Caritas atiende tan sólo en España. Me alegró saber, en mi reciente viaje, que Cáritas en Suiza es una de las ONG que mejor funciona, también.

Para la próxima, a ver si nos pueden ahorrar al par de impresentables que tuvieron que presentar el segmento. Además en una práctica que se ha consolidado en España, pero que raya la ilegalidad en la legislación europea (que prohíbe interrumpir las noticias para insertar publicidad. Materia en la que Bruselas ya nos ha dado un toque de atención.)

Bueno, el mensaje queda, que es lo importante. Esperemos que a pesar del canal, que siempre programa en contra de lo que aquí nos vende, y de los dos tontos del bote que nos lo quieren vender, sepamos marcar la X en la casilla de la Iglesia.

+Pax et Bonum+

¿Hasta cuando?

Por Diego A. (Murcia)

Publicado el 17 Mar 2011.

Una tras otra, ley tras ley, medida tras medida, todas las semanas nos sorprenden un poquito más esta clase –casta- política parasitaria.

No ganamos para disgustos, o eso decimos, dentro de lo poco que alzamos la voz, porque la gente sigue idiotizada y sedada por los que mandan, y ayuda mucho la pasividad de los que opositan, o mejor dicho, desmandan y desopositan.

¿Hasta cuándo? Eso es lo que me pregunto. ¿Hasta cuándo vamos a seguir impasibles? Pues sinceramente, no lo sé. Somos una incógnita. Todos, tras una medida mala u otra ley peor, nos lo hemos preguntado antes o después, pero a la hora de la verdad, bien por vernos solos, por ser inútil nuestra “singular” lucha, por no verlo claro, desistimos en sumarnos a “algo” (aunque si ese “algo” fuera realmente algo…), agachamos la cabeza (ya se arreglará, o mientras a mí no me toque –pensamos-). Y el problema es que empieza a tocar, a todos.

Pienso que, desgraciadamente, la situación hasta que no llegue a la cúspide y se nos desmorone todo encima, parece que no vamos a reaccionar, y señores, ahí ya estará todo perdido. Demasiado tarde vamos ya, pero aun estamos a tiempo de salvar lo que queda como punto base y a partir de ahí reiniciar, recomponer todo lo perdido, lo que nos han quitado, lo que nos pertenece. Lo único que parece claro es que esto por mucho tiempo más no se mantiene por su propio pie.

Y los politicastros, encantados, mientras el pueblo no les juzgue (ni pinta tiene, pues el pueblo no razona ni por las medidas en sí, ni tan siquiera por sentido común), ellos a su ritmo. Con la que está cayendo y sumidos en una crisis no sólo económica, sino institucional, de valores…

Y por si acaso alguien cae por este artículo y no sabe aun de que se habla, ahí van algunas de tantas medidas que se impulsan en nuestro país. Sólo pondré las de los últimos meses, porque de lo contrario sería mejor hacer un libro y no merece la pena gastar tanto papel en cutreces de medidas socialistas.

En recortes sociales: bajan el sueldo a funcionarios, suben la luz y el gas, suben la gasolina, suben el IVA al 18%, miles de empresas en quiebra, ayuntamientos endeudados hasta las cejas, todo esto con más de un 20% de parados, y llegando –sino los hemos sobrepasado ya- a los 5 millones de desempleados.

En derroches de dinero: traductores de idiomas varios en el Senado pudiendo hablar en español sin problemas, millones de euros para los sindicatos veleta, millones de euros para clínicas abortivas y a su vez ridículas cifras a las asociaciones de ayuda a la mujer embarazada, o los 300 millones de euros para Túnez de estos días, todo para salir en la foto.

En prohibiciones: prohibido fumar en espacios cerrados, restaurantes, salones, cerca de espacios infantiles, etc; prohibido superar los 110 km/h en autovías (por ahorrar dicen, y  en Holanda por ahorrar la quieren subir a 130km/h); prohibido descargar ciertos contenidos en internet, etc

Por no hablar de la corrupción extendida, la política de negociar con terroristas, apertura de puertas a la inmigración con estas cifras de desempleados españoles en casa.

En definitiva no cabe en cabeza humana. Aquí no hay trampa ni cartón, simplemente echad una ojeada a nuestro alrededor.

¿Seguiremos aguantando todo lo que nos venga y todo lo que nos echen? Seguro que alguien me diría en otro alarde de inquietud y no saber qué hacer: los españoles somos capaces de esto y de mucho más, para cabezones, nosotros. Pero más valdría que no, porque esto empieza (empezó hace tiempo) a tomar aires más serios, no nos damos cuenta de que es España y todo lo que ello conlleva, lo que está en juego; es hora de tomar medidas y solo la voz del pueblo es la que puede lograrlo, haciéndose notar tanto en la calle como en las urnas.

Me duele esta España ver como se desangra la mires por donde la mires. Y muchas veces,  vergüenza por quienes estamos representados. Ojalá sirva este humilde artículo para remover esas –nuestras- conciencias y plantearse cada cual seriamente que hacer, que batallas librar para sostener entre tú, yo y los que nos sigan, un país que se descalabra por momentos.

¡Es hora de reaccionar!, pero es hora desde hace mucho. Patriotas, ¡manos a la obra!

PD: Al terminar este artículo, leo las principales noticias del día, y la primera, como va siendo costumbre cada mes, es otra incisión en esa sangría continua del paro. Casi 70.000 parados más en febrero. Impresionante lo que está logrando Zapatero y sus secuaces… pero aquí los españolitos, sin mover un dedo.

A la juventud española

Publicado el 15 Mar 2011.

Por “joven falangista”.

Camaradas y amigos: como militante de la falange de José Antonio, comienzo  mi primera intervención en este portal de pensamiento joseantoniano, con la mejor disposición de colaboración. Quisiera que mis palabras se entendieran correctamente,  para ello intentaré exponer mis principios falangistas lo mejor que pueda.

Nosotros los jóvenes falangistas queremos transmitir una voz de esperanza al pueblo español, esa voz es firme y sincera, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo. Pero esa voz no debe  servir a ningún interés de grupo, ni a ningún interés de clase, sino que debe servir a una misión de sacrificio para conseguir el destino universal de nuestra Patria España, para unir pueblos, para unir razas,  para unir a los hombres, que  son portadores de valores eternos, como son la libertad, la dignidad y la integridad de todo hombre sin excepción.

Los jóvenes españoles,  en concreto los falangistas, necesitamos llevar a cabo las siguientes ideas fuerza para reconstruir nuestra nación y conseguir la revolución pendiente española, tal y como soñaba José  Antonio, transmitiendo los valores católicos que la falange y nuestro fundador doctrinal tenía.

1-      La defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.

2-      La defensa de la familia, la única posible, la compuesta por hombre y mujer,  abiertos a la vida.

3-      La defensa del Cristianismo Católico, que es la identidad de la cultura española y europea.

4-      La libre decisión de los padres para educar a los hijos.

5-      La defensa del bien común por encima de todo interés individual, grupo o partido.

6-      Conquistar una justicia social para que todos tengan Pan, Patria y Justicia.

7-      Conseguir que nuestra Patria sea Una, en la diversidad, Grande en lo Universal y Libre, como cada uno de los hombres, que se merecen una “Sociedad de hombres   libres”.

De esta forma, España, debe recuperar su posición importante en el mundo, para elevarla a un sentido espiritual  en la historia universal.

El Estado Falangista y la misma falange no debe  ser, como el Estado Fascista programa, un fin en sí mismo, sino el Estado Falangista y la Falange deben ser un instrumento de servicio y sacrificio para el beneficio de los hombres, de todos los hombres sin excepción, al igual que debe de ser un instrumento para llevar a nuestro pueblo la justicia social y elevarla a un bien común en un sentido universal.  El Estado Falangista en el que esperamos que los jóvenes sepamos conquistar para España y para los hombres, no debe de ser, como el Estado Fascista cree, un dios al que rendir pleitesía eliminando al concepto de hombre como portador de valores eternos, ni debe servir a un interés de clase, ni a un interés de raza, ni a un interés individual, sino a un interés común para todos los hombres, es decir, debe plantear sus esfuerzos y gastar sus energías en una justicia social por y para el pueblo español, y para hacer más grande a la Patria. Por eso para que la juventud falangista conquiste el poder para dársela a los hombres, los jóvenes debemos ponernos al frente, tal y como soñaba José Antonio, que  en sus discursos y escritos decía a sus amigos; “Yo, por mi parte, serviría de todo menos para un caudillo fascista” José Antonio el 2 de abril de 1933.

Otros intelectuales de la época exponían frases sobre José Antonio diciendo; “José Antonio es demasiado fino, demasiado señorito y, en el fondo tímido, para que pueda ser un jefe y, ni mucho menos un Dictador.” Miguel de Unamuno 1935.

“José Antonio representó la gran oportunidad perdida de España” Indalecio Prieto, conocido socialista y uno de sus rivales políticos.

Por otra parte debemos dejar bien definido, que esta revolución, que los jóvenes tenemos el deber de conseguir para España, en ningún caso se debe plantear por el camino de la violencia, la violencia puede ser lícita cuando se emplee por un ideal que la justifique, y el único ideal que justifica esta violencia es la defensa propia del hombre, y cuando por la violencia seamos atacados. Asumimos nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo, porque por Él es por lo único que se debe morir, por ser el Dios que nos ha dado la vida. Por eso los Jóvenes no debemos  temer cuando transmitamos o defendamos nuestras ideas falangistas, porque si morimos, también vencemos.

“Hay que transformar a España totalmente, cambiando no sólo su armadura externa, sino el modo de ser de los españoles.” Para los jóvenes, la falange de José Antonio, no debe ser una manera de pensar, sino que es una forma de ser, es por ello por lo que la juventud debe realizar la revolución pendiente española, que tanto necesita en lo espiritual y en la moral misma el pueblo español. En esta revolución, “nosotros nos sacrificaremos, nosotros renunciaremos y de nosotros será el triunfo.”

Los jóvenes falangistas entendemos la política como un servicio al Bien, a la Patria y a todos los hombres.

Es necesario en la actualidad mantener vivo el ideal falangista y la memoria de José Antonio, por ser el hombre de la reconciliación entre los hombres y entre los pueblos, por ello hago un llamamiento a todos los jóvenes que verdaderamente se quieran comprometer con el pensamiento de José Antonio, para que se pongan en contacto con la joven dirección de este portal y entre todos, los jóvenes y no tan jóvenes, consigamos reconstruir la FALANGE DE JOSE ANTONIO.

“Pase lo que pase, no se puede desertar, ni por impaciencia, ni por desaliento, ni por cobardía”. Estáis todos, estamos todos, convocados a esta empresa.

A los autores y lectores de Hispaiainfo

Publicado el 28 Mar 2011.

Por Jorge “Joven Falangista”.

Después de mi artículo anterior llamado “A la juventud española” presento este otro para que sea fuente de debate entre todos.

Son más de tres años de vida de Hispaniainfo, y esto parece que es imparable, miles de personas  nos visitan diariamente,  un nutrido número de camaradas que encabezan este portal ,  con una gran trayectoria Falangista a sus espaldas  , tales como: José Cabanas, Sigfredo Hillers, Jorge Juan Perales, Ceferino L. Maestú, Deolavide…. junto a otros muchos. Sin olvidar a la joven dirección de este portal que están desarrollando un gran esfuerzo por la forma de ser y pensar falangista.

En este tiempo, se han asentado las bases, mediante artículos y debates, de muy alta calidad intelectual, para presentar lo que es y debe ser la reconstrucción de la Falange de José Antonio. Son ya cientos de artículos en los que se han debatido sobre la diferencia entre falange y fascismo, lo que es el nacional-sindicalismo, reivindicar lo que es y fue la falange, la indiscutible influencia  de la religión Católica dentro de la falange de José Antonio, el sentido del trabajo en el Estado falangista, la defensa del concepto de hombre como portador de valores eternos (libertad, integridad, dignidad) de todos los hombres sin excepción,  la idea de España etc. etc. etc.

Son muchos  los camaradas que se han reencontrado con la falange de José Antonio, gracias a la labor de Hispaniainfo. Somos muchos, los que nos hemos vuelto a ilusionar, para militar en una organización seria para reconstruir la falange. Somos muchos, los que creemos que ahora, más que nunca, estamos más unidos, dentro de este mundo azul que responde al nombre de Hispaniainfo. Somos muchos, los que pensamos que la revolución pendiente española de la que nos hablaba José Antonio, es más necesaria hoy, que hace años. En definitiva SOMOS MUCHOS.

Después de realizar esta labor durante años, debemos  considerar que está ya “alzada la bandera”, la bandera del comienzo de la reconstrucción de la falange de José Antonio.

El ser falangista además de un pensamiento,  es una forma de ser y de sentir, una forma de entender la vida y la muerte, junto a la Santa Cruz. Todos los falangistas debemos acudir a la llamada de  la  “familia falangista”.  Esa llamada, a la que siempre, hay que responder con la afirmación y nunca con la negación.

Para los falangistas, y en concreto, para las personas que seguimos Hispaniainfo, ha llegado la hora de defender y levantar, la bandera de la alegría, la bandera de todos los hombres, la bandera de la libertad, la bandera de la justicia social, la bandera del espíritu del nacional- sindicalismo, la bandera de los valores cristianos, la bandera del futuro, la bandera de la juventud… en definitiva alzar y levantar la BANDERA DE JOSÉ ANTONIO.

La situación actual de la patria nos obliga, a todos los falangistas de buena voluntad, a luchar por el ideal que en su día defendió José Antonio,  que no es otra lucha que la de devolver la dignidad al hombre y ponerlo en el centro de todo sistema político, dejando a un lado todo sentido materialista de la vida y de la historia, para realizar una verdadera justicia social.

Ningún falangista, puede dejar de luchar por el ideal de su doctrina, igualmente ninguno podrá pensar que la lucha falangista, no es posible, sino lo intentamos, estando sentados cómodamente en nuestras casas, por eso debemos seguir luchando mediante artículos e ideas en Hispaniainfo, pero a la vez demostrando la militancia en la calle y en todos los rincones de nuestros municipios.

Los hombres y mujeres de Hispaniainfo tienen el deber de realizar  esta misión, que  no es otra que la de asumir el mando de unidad y entendimiento entre todos los falangista que nos damos cita todos los días en este portal, y para desarrollar esto, necesitamos una organización en la que se dé la oportunidad a todos los falangistas dentro un grupo nuevo para poder militar y formase como falangistas, en una organización que merezca la pena dar hasta incluso lo más preciado que tenemos,  pero que mejor suerte que luchar por Dios y la falange de José Antonio, por la cual cayeron nuestros mejores.

Por eso pido que las personas que pasan por hispaniainfo,   escriban sus comentarios,  diciendo su opinión de como deberíamos organizarnos, para trabajar en la falange de José Antonio, esta opinión, no olvidemos, debe ser siempre constructiva y siempre para ayudar a reconstruir, un gran mundo azul, en el que estemos todos los falangistas que realmente seamos joseantonianos.

“Pase lo que pase, no se puede desertar, ni por impaciencia, ni por desaliento, ni por cobardía”. Nuestro día ha llegado, defendamos la Falange. ¿Qué opináis?

Vivir en nuestra burbuja o en el blanco y negro del NODO.

Publicado el 20 Mar 2011. 

Por Claudio Vila.

Es difícil comprender como después de tantos años, tantas experiencias y tantas caídas, no somos capaces de evolucionar y aprender.

Ya en época del Caudillo los falangistas comprendieron que ese no era su “régimen”. Sabían que lo fundamental del pensamiento de José Antonio no estaba plasmado en la España de Franco. Por eso fueron muchos los que plantearon alternativas para recuperar la  Falange de José Antonio. Hubo varios intentos, y los protagonizaron  falangistas como Sigfredo Hillers, Ceferino L. Maestú, Narciso Perales y Patricio González de Canales. El éxito de aquellos intentos no se produjo, ciertamente, pero la lucha por aquel ideal se justificaba por sí misma.

Cada uno de ellos siguió su camino. Les acompañaron cientos de camaradas, que creían en el mismo ideal que ellos. Esa siembra está hecha y ahora toca esperar su fruto. Nos corresponde a nosotros, jóvenes falangistas, recoger ese testigo, sin caer en el error de asustarnos por lo alto que nos han dejado el listón. Sin embargo, no crean esos líderes y aquellos que les acompañaron que su tarea está finalizada. Deben ser quienes nos orienten, con sus conocimientos y experiencias hacia un mañana del que sólo nosotros seremos responsables.

Experiencia, años, responsabilidad, capacidad, son ideas y realidades que todos, en mayor o menor medida, podemos aportar. No obstante,  no quiero hacer de estas líneas lección o reproche. Simplemente quiero que sean una explicación, pues uno no encuentra la forma de expresar debidamente lo que siente.

La marginalidad y el sectarismo se han convertido en las tarjetas de visita de algunos que han pretendido jugar a la política “vestidos de azul”.  Han sacrificado frecuentemente la esencia por la existencia. Partidos políticos que juegan en una liga que no les corresponde, o boxeadores que no calcularon el peso de su oponente. Hablan de concejales o representantes, de políticas cercanas al Pueblo, cuando realmente ese Pueblo no les conoce, ni quiere, ni comprende. Partidos políticos que se ven obligados a buscar candidatos a base de fotocopias de DNI, pues no cuentan con la mínima base social. Esta nunca la buscaron, pues creyéndose los quijotes de nuestro tiempo pensaron que la victoria era segura. Sin embargo, nuestro fiel camarada y amigo Sancho nos recuerda que no es contra gigantes la lucha sino contra simples molinos. Viven en una burbuja de cristal, en un reducido grupo de tal vez 20 personas, y pese a ello no son capaces de reconocer a su vecino en la trinchera. No porque no lo vean, sino porque reconocerlos supondría admitir su pequeñez y tal vez eso suponga dolor y un gran vacío.

Hace unos días un texto sincero y sencillo nos hablaba de reunirnos todos los falangistas y poder hablar. Fijaos que inmensidad: ¡hablar!. Sólo eso, hablar.

¿Son esos jefes nacionales más importantes que la existencia de la Falange?. No de la Falange de uno u otro, las siglas históricas o las auténticas, ni siquiera las cocinadas. Lo importante es ser el “jefe nacional” de sus 20 militantes.

Somos pocos los que de forma silenciosa, sin buscar reconocimientos ni felicitaciones, quienes mantenemos viva la fe en la Falange de José Antonio. Y seguiremos, pues de un tiempo a esta parte se van despertando las ideas y objetivos de aquellos líderes falangistas,  que quieren, de nuevo, ver la existencia subordinada a la esencia.

Servicio militar, servicio a España

Publicado el 19 Mar 2011. 

Los políticos españoles, como siempre completamente ajenos a las auténticas necesidades de España, se han lanzado a la polémica por apropiarse de la decisión que puso fin al servicio militar en nuestro país. Orgullosos sacan pecho, como si hubiesen realizado un gran servicio a España, liberando a la sociedad de una pesada carga, al tiempo que mejoraban la seguridad de la Patria. Sin embargo, la realidad es muy distinta.

El fin del servicio militar en España, respondió, a una política premeditada que buscaba en primer lugar, alejar a los españoles, de cualquier sentido patriótico y español, y de los valores propios de la vida castrense: patriotismo, abnegación, sacrificio, valor, respeto a la religión… Además, los políticos utilizaban como bandera populista, la desaparición de uno de los pocos sacrificios exigidos a los jóvenes de nuestra sociedad, desaparecido el servicio social que realizaban también las mujeres españolas y que tan magníficos resultados deparó. La excusa, el alto grado de rechazo y de objeción de conciencia al servicio militar. Un argumento evidentemente espurio, cuando se considera que no haya encontrado igual acogida por nuestros políticos, la objeción de conciencia en el pago de impuestos, o más recientemente para la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

El resultado de la supresión del servicio militar, ha sido el aislamiento de la sociedad de nuestros ejércitos, convirtiéndose en una casta separada del resto de la sociedad, de la que apenas se tiene referencias, sometida a un férreo control, que castiga con dureza, no las desobediencias, sino las simples referencias a los valores y el espíritu que es propio de la milicia y que ya antes hemos enumerado someramente. Además la desaparición del servicio militar, ha acentuado el proceso de desmantelación moral de la juventud española, para la que se fomenta el egoísmo y el nihilismo, frente al sacrificio y el bien común, como referente principal de la sociedad.

El servicio militar, era y debería volver a ser una pieza fundamental en la estructuración de la sociedad. En efecto, producía una serie de beneficios sociales que compensaba con creces los perjuicios personales que podía acarrear. Fomentaba el sentido de solidaridad y responsabilidad con el resto de la sociedad, cristalizados en el patriotismo inherente al sentido de milicia; aunaba en un propósito común a gentes de diferentes regiones y extractos sociales, promoviendo la unidad y cohesión nacional, algo que evidentemente no interesaba, ni interesa a nuestros políticos, empeñados en acabar con España.

Por último, el manido argumento de la falta de operatividad de las fuerzas de recluta, cae por su propio peso, al observar como uno de los mejores ejércitos del mundo: el israelí, mantiene el servicio militar obligatorio como una pieza fundamental de la estructura de su defensa. En nuestro entorno, también podemos encontrar casos similares como el de Suiza, que mantiene la activación periódica de los hombres hasta la edad de 45 años, o Alemania que mantiene un servicio militar de 6 meses de duración. La complejidad de algunos sistemas de armas, hace necesaria, sí, la existencia de unidades compuestas únicamente o en su mayoría por profesionales, dedicados de forma  exclusiva a la profesión de la armas, pero no podemos olvidar, el excelente papel realizado por unidades de élite del ejercito español como la BOEL o la UOE, que durante mucho tiempo estuvieron formados por personal de leva.

José Antonio afirmaba que el sentido militar de la vida era junto con el religioso, el más auténtico que podía vivirse, deseaba de este modo que el sentido heroico de la milicia, su afán servicio, fuesen vividos y compartidos por toda la sociedad española, otra vez, como lo fue en los mejores momentos de nuestra historia. Nosotros afirmamos que esto, sólo podrá lograrse, si no se encierra al Ejército en una casta aislada, sino que se considera la defensa de la sociedad, de la Patria, un deber de todos los españoles. El servicio militar, fue y debe volver a ser, una oportunidad de servir a los demás y una escuela en valores para nuestros jóvenes, sólo así podremos volver a tener una juventud sana que nos devuelva  nuestra España…

Por Alejandro López.

Editorial del programa “El Sí de Kípling” del 16 marzo de 2011

¿Hasta cuando?

Publicado el 17 Mar 2011. 

Una tras otra, ley tras ley, medida tras medida, todas las semanas nos sorprenden un poquito más esta clase –casta- política parasitaria.

No ganamos para disgustos, o eso decimos, dentro de lo poco que alzamos la voz, porque la gente sigue idiotizada y sedada por los que mandan, y ayuda mucho la pasividad de los que opositan, o mejor dicho, desmandan y desopositan.

¿Hasta cuándo? Eso es lo que me pregunto. ¿Hasta cuándo vamos a seguir impasibles? Pues sinceramente, no lo sé. Somos una incógnita. Todos, tras una medida mala u otra ley peor, nos lo hemos preguntado antes o después, pero a la hora de la verdad, bien por vernos solos, por ser inútil nuestra “singular” lucha, por no verlo claro, desistimos en sumarnos a “algo” (aunque si ese “algo” fuera realmente algo…), agachamos la cabeza (ya se arreglará, o mientras a mí no me toque –pensamos-). Y el problema es que empieza a tocar, a todos.

Pienso que, desgraciadamente, la situación hasta que no llegue a la cúspide y se nos desmorone todo encima, parece que no vamos a reaccionar, y señores, ahí ya estará todo perdido. Demasiado tarde vamos ya, pero aun estamos a tiempo de salvar lo que queda como punto base y a partir de ahí reiniciar, recomponer todo lo perdido, lo que nos han quitado, lo que nos pertenece. Lo único que parece claro es que esto por mucho tiempo más no se mantiene por su propio pie.Y los politicastros, encantados, mientras el pueblo no les juzgue (ni pinta tiene, pues el pueblo no razona ni por las medidas en sí, ni tan siquiera por sentido común), ellos a su ritmo. Con la que está cayendo y sumidos en una crisis no sólo económica, sino institucional, de valores…

Y por si acaso alguien cae por este artículo y no sabe aun de que se habla, ahí van algunas de tantas medidas que se impulsan en nuestro país. Sólo pondré las de los últimos meses, porque de lo contrario sería mejor hacer un libro y no merece la pena gastar tanto papel en cutreces de medidas socialistas.

En recortes sociales: bajan el sueldo a funcionarios, suben la luz y el gas, suben la gasolina, suben el IVA al 18%, miles de empresas en quiebra, ayuntamientos endeudados hasta las cejas, todo esto con más de un 20% de parados, y llegando –sino los hemos sobrepasado ya- a los 5 millones de desempleados.

En derroches de dinero: traductores de idiomas varios en el Senado pudiendo hablar en español sin problemas, millones de euros para los sindicatos veleta, millones de euros para clínicas abortivas y a su vez ridículas cifras a las asociaciones de ayuda a la mujer embarazada, o los 300 millones de euros para Túnez de estos días, todo para salir en la foto.

En prohibiciones: prohibido fumar en espacios cerrados, restaurantes, salones, cerca de espacios infantiles, etc; prohibido superar los 110 km/h en autovías (por ahorrar dicen, y  en Holanda por ahorrar la quieren subir a 130km/h); prohibido descargar ciertos contenidos en internet, etc

Por no hablar de la corrupción extendida, la política de negociar con terroristas, apertura de puertas a la inmigración con estas cifras de desempleados españoles en casa.

En definitiva no cabe en cabeza humana. Aquí no hay trampa ni cartón, simplemente echad una ojeada a nuestro alrededor.

¿Seguiremos aguantando todo lo que nos venga y todo lo que nos echen? Seguro que alguien me diría en otro alarde de inquietud y no saber qué hacer: los españoles somos capaces de esto y de mucho más, para cabezones, nosotros. Pero más valdría que no, porque esto empieza (empezó hace tiempo) a tomar aires más serios, no nos damos cuenta de que es España y todo lo que ello conlleva, lo que está en juego; es hora de tomar medidas y solo la voz del pueblo es la que puede lograrlo, haciéndose notar tanto en la calle como en las urnas.

Me duele esta España ver como se desangra la mires por donde la mires. Y muchas veces,  vergüenza por quienes estamos representados. Ojalá sirva este humilde artículo para remover esas –nuestras- conciencias y plantearse cada cual seriamente que hacer, que batallas librar para sostener entre tú, yo y los que nos sigan, un país que se descalabra por momentos.

¡Es hora de reaccionar!, pero es hora desde hace mucho. Patriotas, ¡manos a la obra!

PD: Al terminar este artículo, leo las principales noticias del día, y la primera, como va siendo costumbre cada mes, es otra incisión en esa sangría continua del paro. Casi 70.000 parados más en febrero. Impresionante lo que está logrando Zapatero y sus secuaces… pero aquí los españolitos, sin mover un dedo.

Diego A. (Murcia)

La llama sigue viva

Publicado el 13 Feb 2011.

Era tarde, ahora aún más, y con el cansancio acumulado del trajín semanal, estando ya en viernes, se dispone un servidor a apagar el ordenador e irse a descansar, no sin antes visitar varias webs de actualidad y noticias patriotas, esperando, ansiando, alguna noticia positiva, cosa difícil para cómo estamos y para los recursos que poseemos. Empiezo a leer informaciones y artículos, arrastro el ratón, hasta que mis ojos contemplan una frase, esa frase:

Nosotros, los jóvenes, los que nos movemos por impulsos espirituales, libres del egoísmo zafio de los viejos caciques; nosotros aspirábamos a una España grande y justa, ordenada y creyente. ¿A qué aguardan ahora las juventudes a la intemperie? ¿Renunciarán a toda esperanza? ¿Se retraerán a torres de marfil? ¿Aguardarán…a confiar de nuevo en voces partidistas que otra vez las seduzcan para desencantarlas? 07-11-1935

Puede ser que ya la hubiera leído hace tiempo por algún otro sitio, pero se te vuelve a quedar grabada, marcada y la fecha aun más, 1935. Reflexionas unos minutos, un poco después sientes pena, y empiezas a comprender el porqué del odio de la gente de izquierdas –incomprendida- y también de derechas –más a sabiendas de lo que se cocía- hacia el autor de la frase, y entiendes con todo lo que ello conlleva, pero no compartes, porque fueron insistentemente a por él y acabó asesinado. Cierras los ojos en la oscuridad de la noche y te preguntas, ¿porqué?

15 minutos después estoy más lucido pese al cansancio, comprendo por un momento como manaba esa gran fuente de sabiduría, repleta, cargada, preñada, rebosante de razones y verdades encubiertas en un fino manto de poesía y alegría, en cualquier texto o frase que saliera de su puño, letra o voz. Sigues reparando en la fecha, 1935…/ 2011… / 76 años después, y cuánta razón sigue atrapada sus líneas… te retraes y bajas por un momento a tierra firme, miras a tu alrededor y… algo falla, algo sigue fallando en la sociedad española.

Y es que José Antonio, autor de la frase por si alguien aún lo dudaba, sigue sorprendiendo a propios y a extraños. Eso es solo un ejemplo de cómo puede surgir en tu ser un amor, un enlace y cohesión inmensa hacia su persona y sus ideales. José Antonio, pese a que su ideal ha sido malinterpretado o tal vez debería decir malintencionadamente malinterpretado en conveniencia al malinterpretador de turno, lo cierto es que a lo largo del tiempo ha ido dejando una huella que nunca ha dejado de ser avivada por las generaciones que le siguieron hasta hoy y estoy seguro que en las venideras quedará el aliento de quien desee que ese recuerdo y esa puesta en práctica no se apague jamás. Será de mayor o menor repercusión, pero existirá.

Antes y después, todos han querido silenciarlo. Todos. Por algo será. Se le silenció en vida y se silencia aún 76 años después de su muerte. Y lo hacen quienes no lo comprenden y a la vez no quieren comprender y sobre todo lo hacen quienes comprenden pero se encierran en no querer comprender y se dedican a que tampoco comprendan los demás. Estos bien saben lo que se hacen. Saben que si se le diera rienda suelta a la figura de José Antonio, las cosas cambiarían y no precisamente en favor de sus intereses, el clamor ascendería como la espuma. Por eso, ellos marcan los tiempos con eso que llaman el poder y que utilizan cualquier medio para conservarlo.

Nosotros, los que lo hemos descubierto a José Antonio, actuamos o lo intentamos en nuestra vida pública fieles a sus ideas, en tanto en cuanto se nos permite, nos limitamos fervientemente a comprender lo que gota a gota, texto a texto, discurso a discurso, nos ha ido dejando. Ejemplos de un ideal, de un amor patrio, de un amor a Dios como ejemplo de cristiano católico hasta su muerte, de un trato inmejorable a persona humana de toda clase y condición, mensajes todos ellos destinado para jóvenes y para menos jóvenes. Y por no abundar, su exquisito lenguaje hecho poesía, fue incomparable, no ya sólo en el marco político, sino que a muchos escritores de ayer y de hoy que se prestaran, les sacaba los colores.

Ha pasado una hora y media desde que leí la frase en internet. Esta, sin duda, es una de tantas joyas que nos ha legado. Sigo con mi lápiz y papel en esta noche cerrada, se embota la mente con esas tres líneas. Ya sólo queda una estéril pregunta que nuevamente se vuelve a repetir en mi cabeza.

¿Porqué a él?

La vida está llena de injusticias y esta, para los que lo sentimos e intentamos continuar la tarea que desgraciadamente quedó aparcada y amputada tras su muerte, se lleva la palma. Me levanto ardientemente de la silla donde reposaba.

Luchemos, sigamos haciéndolo para que su memoria no quede en balde, para que las nuevas generaciones conozcan, aprendan no solo maquinal y teóricamente, sino su puesta en práctica en su día a día; valores, ética, estilo, moral; descubran a la persona que pudo -y debió- cambiar la historia de España, pero que por un eterno odio a la verdad, de unos tiempos pasados donde se forjaron unas ideas que siguen tan válidas, murió asesinado por los que ahora intentan, manejar, laicizar, relativizar y aborregar al común de la sociedad para vendernos sus mentiras con cortinas de humo. Nos hacen ser políticamente correctos, nos sedan ante su insensatez y maldad con sus demagogias baratas y mentiras disfrazadas de éxitos y verdades en un alarde de cínica progresía y modernismo cutre.

Yo, a Dios gracias, no me sumo a ese carro. Conmigo que no cuenten.

Yo abogo por “movernos por impulsos espirituales, libres del egoísmo zafio de los viejos caciques”, por seguir aspirando a “una España grande y justa, ordenada y creyente” como la que soñaba José Antonio.

Siempre presente en nuestros corazones.

Artículo que nos envía Diego A.  (Murcia)

A la juventud española

Publicado  el 15 Mar 2011.

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Por “joven falangista”.

Camaradas y amigos: como militante de la falange de José Antonio, comienzo  mi primera intervención en este portal de pensamiento joseantoniano, con la mejor disposición de colaboración. Quisiera que mis palabras se entendieran correctamente,  para ello intentaré exponer mis principios falangistas lo mejor que pueda.

Nosotros los jóvenes falangistas queremos transmitir una voz de esperanza al pueblo español, esa voz es firme y sincera, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo. Pero esa voz no debe  servir a ningún interés de grupo, ni a ningún interés de clase, sino que debe servir a una misión de sacrificio para conseguir el destino universal de nuestra Patria España, para unir pueblos, para unir razas,  para unir a los hombres, que  son portadores de valores eternos, como son la libertad, la dignidad y la integridad de todo hombre sin excepción.

Los jóvenes españoles,  en concreto los falangistas, necesitamos llevar a cabo las siguientes ideas fuerza para reconstruir nuestra nación y conseguir la revolución pendiente española, tal y como soñaba José  Antonio, transmitiendo los valores católicos que la falange y nuestro fundador doctrinal tenía.

1-      La defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.

2-      La defensa de la familia, la única posible, la compuesta por hombre y mujer,  abiertos a la vida.

3-      La defensa del Cristianismo Católico, que es la identidad de la cultura española y europea.

4-      La libre decisión de los padres para educar a los hijos.

5-      La defensa del bien común por encima de todo interés individual, grupo o partido.

6-      Conquistar una justicia social para que todos tengan Pan, Patria y Justicia.

7-      Conseguir que nuestra Patria sea Una, en la diversidad, Grande en lo Universal y Libre, como cada uno de los hombres, que se merecen una “Sociedad de hombres   libres”.

De esta forma, España, debe recuperar su posición importante en el mundo, para elevarla a un sentido espiritual  en la historia universal.

El Estado Falangista y la misma falange no debe  ser, como el Estado Fascista programa, un fin en sí mismo, sino el Estado Falangista y la Falange deben ser un instrumento de servicio y sacrificio para el beneficio de los hombres, de todos los hombres sin excepción, al igual que debe de ser un instrumento para llevar a nuestro pueblo la justicia social y elevarla a un bien común en un sentido universal.  El Estado Falangista en el que esperamos que los jóvenes sepamos conquistar para España y para los hombres, no debe de ser, como el Estado Fascista cree, un dios al que rendir pleitesía eliminando al concepto de hombre como portador de valores eternos, ni debe servir a un interés de clase, ni a un interés de raza, ni a un interés individual, sino a un interés común para todos los hombres, es decir, debe plantear sus esfuerzos y gastar sus energías en una justicia social por y para el pueblo español, y para hacer más grande a la Patria. Por eso para que la juventud falangista conquiste el poder para dársela a los hombres, los jóvenes debemos ponernos al frente, tal y como soñaba José Antonio, que  en sus discursos y escritos decía a sus amigos; “Yo, por mi parte, serviría de todo menos para un caudillo fascista” José Antonio el 2 de abril de 1933.

Otros intelectuales de la época exponían frases sobre José Antonio diciendo; “José Antonio es demasiado fino, demasiado señorito y, en el fondo tímido, para que pueda ser un jefe y, ni mucho menos un Dictador.” Miguel de Unamuno 1935.

“José Antonio representó la gran oportunidad perdida de España” Indalecio Prieto, conocido socialista y uno de sus rivales políticos.

Por otra parte debemos dejar bien definido, que esta revolución, que los jóvenes tenemos el deber de conseguir para España, en ningún caso se debe plantear por el camino de la violencia, la violencia puede ser lícita cuando se emplee por un ideal que la justifique, y el único ideal que justifica esta violencia es la defensa propia del hombre, y cuando por la violencia seamos atacados. Asumimos nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo, porque por Él es por lo único que se debe morir, por ser el Dios que nos ha dado la vida. Por eso los Jóvenes no debemos  temer cuando transmitamos o defendamos nuestras ideas falangistas, porque si morimos, también vencemos.

“Hay que transformar a España totalmente, cambiando no sólo su armadura externa, sino el modo de ser de los españoles.” Para los jóvenes, la falange de José Antonio, no debe ser una manera de pensar, sino que es una forma de ser, es por ello por lo que la juventud debe realizar la revolución pendiente española, que tanto necesita en lo espiritual y en la moral misma el pueblo español. En esta revolución, “nosotros nos sacrificaremos, nosotros renunciaremos y de nosotros será el triunfo.”

Los jóvenes falangistas entendemos la política como un servicio al Bien, a la Patria y a todos los hombres.

Es necesario en la actualidad mantener vivo el ideal falangista y la memoria de José Antonio, por ser el hombre de la reconciliación entre los hombres y entre los pueblos, por ello hago un llamamiento a todos los jóvenes que verdaderamente se quieran comprometer con el pensamiento de José Antonio, para que se pongan en contacto con la joven dirección de este portal y entre todos, los jóvenes y no tan jóvenes, consigamos reconstruir la FALANGE DE JOSE ANTONIO.

“Pase lo que pase, no se puede desertar, ni por impaciencia, ni por desaliento, ni por cobardía”. Estáis todos, estamos todos, convocados a esta empresa.

2 respuestas a Jóvenes columnistas

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